Por Enric González en El País, 3 de marzo de 2009
Fíjense en los obispos italianos, convertidos en banqueros. La Iglesia católica de Italia ha decidido introducirse en el negocio del crédito a pequeña escala: con mil euros se salva a veces un pequeño comercio, una peluquería familiar o la microempresa de un autónomo. Y si los bancos no sueltan un duro, ahí está el cura para salvar la situación. Los préstamos religiosos acaban de salir al mercado, pero son ya la esperanza de miles de italianos y, sobre todo, de inmigrantes.
Es la otra cara de la religión. Puede captarse también en cualquier ciudad española, a poco que se observe con atención. Los voluntarios católicos y de otras confesiones realizan actualmente un trabajo tremendo, muy efectivo en el nivel más bajo, el de la realidad durísima, porque ahí no alcanza el brazo asistencial del Estado y de otras instituciones. No hay funcionarios que ronden los supermercados para pedir alimentos a punto de caducar (cada vez menos: el comercio también se aprieta el cinturón), ni funcionarios que cocinen para indigentes. Eso sólo lo hace gente que lo hace porque sí, porque quiere: voluntarios de ONG y, en gran medida, voluntarios religiosos.
No hace falta haber leído a Hegel para captar el zeitgeist, el espíritu de nuestro tiempo. El frío de la crisis es perceptible en casi todos los hogares. E influye en los gustos.
Doctor Mateo, la serie que Antena 3 emite los domingos (o los lunes, o cualquier otro día, según esté de ansioso el contraprogramador), constituye un sólido compendio de tópicos. La historia del médico prestigioso que decide instalar consulta en una aldea es sobradamente conocida. Los guionistas de Doctor Mateo se han esmerado para que los diálogos (antológico el de las mujeres que deciden apodar Verga al médico) resulten también familiares, por tópicos y previsibles. Y, sin embargo, tal vez con esos mimbres hayan fabricado un éxito. Doctor Mateo es una serie reconfortante en tiempos de crisis, como lo era (curiosa coincidencia) la serie italiana Don Mateo, protagonizada por un cura.
El zeitgeist pide cosas de este tipo. Sólo falta que los obispos españoles empiecen a dar créditos para acercarnos al nivel de la tercera potencia industrial europea, que, no lo olviden, es Italia.

Es la otra cara de la religión. Puede captarse también en cualquier ciudad española, a poco que se observe con atención. Los voluntarios católicos y de otras confesiones realizan actualmente un trabajo tremendo, muy efectivo en el nivel más bajo, el de la realidad durísima, porque ahí no alcanza el brazo asistencial del Estado y de otras instituciones. No hay funcionarios que ronden los supermercados para pedir alimentos a punto de caducar (cada vez menos: el comercio también se aprieta el cinturón), ni funcionarios que cocinen para indigentes. Eso sólo lo hace gente que lo hace porque sí, porque quiere: voluntarios de ONG y, en gran medida, voluntarios religiosos.
No hace falta haber leído a Hegel para captar el zeitgeist, el espíritu de nuestro tiempo. El frío de la crisis es perceptible en casi todos los hogares. E influye en los gustos.
Doctor Mateo, la serie que Antena 3 emite los domingos (o los lunes, o cualquier otro día, según esté de ansioso el contraprogramador), constituye un sólido compendio de tópicos. La historia del médico prestigioso que decide instalar consulta en una aldea es sobradamente conocida. Los guionistas de Doctor Mateo se han esmerado para que los diálogos (antológico el de las mujeres que deciden apodar Verga al médico) resulten también familiares, por tópicos y previsibles. Y, sin embargo, tal vez con esos mimbres hayan fabricado un éxito. Doctor Mateo es una serie reconfortante en tiempos de crisis, como lo era (curiosa coincidencia) la serie italiana Don Mateo, protagonizada por un cura.
El zeitgeist pide cosas de este tipo. Sólo falta que los obispos españoles empiecen a dar créditos para acercarnos al nivel de la tercera potencia industrial europea, que, no lo olviden, es Italia.
Comentarios
La verdad es que es una buena idea, esperemos que llegue a ser efectiva también en España.
El articulista es un tipo muy aprovechable, y un periodista de prestigio.
Con esto no pretendo ofender su fe, o dudar de sus buenas intenciones, pero entiendan que por mas buenas que sean sus acciones siempre estaran colaborando con una institucion corrupta.
http://www.geocities.com/Athens/Acropolis/9741/articulos/actualidad/nicaragua.htm
http://www.herenciacristiana.com/chocolate.html
http://orbita.starmedia.com/~martinscheuchpool/historia_de_la_iglesia/capitulo_10.htm
y les recomiendo que no busquen curas pedofilos porque le va a dar nauseas....
ojala que la gente con buenas intenciones como ustedes trascienda, pero que en vez de soportar una institucion decadente, tegan la iluminacion de encontrar a dios en otro lado....
y sobre libros y conocimiento "academico" del tema creo que como la tangible realidad no hay.....de todas formas el anticristo y toda la obra de Friedrich Nietzsche a lo mejor ilustran lo que trato de plantear....
saludos y de nuevo espero no ofender a nadie
El segundo período se inicia con la Ilustración, cuando la situación se le escapa de las manos y la cultura empieza a llegar a más estratos sociales, además de la oligarquía. Revoluciones que declaran principios y derechos humanos e intentan poner las creencias religiosas en el lugar que deben ocupar. El Cristianismo se divide en diversas corrientes y ello lo debilita.
Hoy día, han entendido al fin que quemar libros y personas no es de recibo. Se han unido a la fiesta y hacen como que juegan con las mismas reglas, las democráticas, a pesar de que constantemente recuerdan que lo divino está por encima de lo humano. El pez que se muerde la cola.
Yo también espero no haber ofendido a nadie.
Saludos.
No quiero ahondar demasiado en el tema por que no me interesa nada la religión cristiana, pero creo que deberían hacer más caso al anónimo 1.
Si se ofenden lo siento, pues no es mi intención... o tal vez deberían ser lo suficientemente abiertos de mente para que los que no creemos en su Dios seamos libres de expresarnos...
Y viniendo a cuento les recomiendo el documental Zeitgeist.
Anónimo, no vas a descubrirme a estas alturas las miserias humanas; pero sí podrías conocer mejor la Iglesia, que incluso si se prescinde de su aspecto espiritual -sin el que no existiría-, representa un conjunto humano asombroso que trabaja por el bien integral del hombre más y mejor que nadie, y una doctrina excelente, sin comparación.
Isaak, si hay una línea de fuerza en la historia de la Iglesia es su permanente lucha para preservar su independencia frente al Estado, que siempre ha querido dominarla. Para eso fueron instrumento los Estados Pontificios mientras fue oportuno, como ahora lo es la personalidad jurídica de derecho internacional del Estado Vaticano. Esto sin mencionar que ha sido la Iglesia la que fundó las universidades, los Colegios Mayores (para estudiantes pobres), los colegios (los Estados no empezaron a ocuparse de la enseñanza media hasta finales del XIX), los hospitales, los asilos…, la que transmitió el saber clásico salvándolo de la destrucción, la que promovió las artes –todas-, la que aportó principios fundamentales como la libertad del hombre y su trascendencia –que justifica la solidaridad-, la igualdad fundamental y la irreductible dignidad de todo y de cada ser humano, la existencia de una ley natural y la capacidad del hombre para conocerla –que ha hecho posible la ciencia-, la separación Iglesia-Estado, etc. etc.
Yo no; pero no sé si se ofenderán los historiadores por tu simplificación.
Mario, siempre me llaman la atención las personas que aseguran que el cristianismo no les importa nada y luego están venga a hablar de él y se permiten dar consejos. Y encima van de víctimas: ¿quién no te deja expresarte?
De momento, la Iglesia lleva siglos dando de comer y sanando almas y cuerpos, para dar créditos están esos bancos que han perdido tantísimo dinero que no era suyo y ahora necesitan el dinero de todos para salir a flote, y que se niegan a dar créditos, o esas Cajas de Ahorro que gobiernan los políticos de turno y que se gastan el dinero que debería ir a “obras sociales” en “mausoleos”.