¡FELIZ AÑO NUEVO!

sábado, 31 de diciembre de 2005 · 0 comentarios

FELIZ 2006

Yo, no cuento para nada

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¡OJO! ¡CUIDADO! Esta entrada es escandalosa, transgresora, rompedora, seguramente polémica y puede dañar la falta de sensibilidad de políticamente correctos, laicistas, metrosexuales, tolerantes y demás fauna de principios de milenio.

Se trata de la ORACIÓN que el REY BALDUINO de los belgas llevaba siempre en el bolsillo para rezarla con frecuencia.


Incomprensible para radical-consumistas. Haz la prueba y descubre de qué lado estás.

Yo, no cuento para nada

Yo
Qué importa si he de beber un amargo cáliz
Y si mi corazón hasta la muerte triste está
Puesto que eres tú, Jesús, quien quiere el sacrificio,
Yo no tengo que contar.
Tanto, Jesús mío, si dejas caer tu velo
y me muestras tu belleza
y en tus brazos he de sentirme estrechar
o bien del cielo oscurecido
cada estrella me quieres ocultar;
Qué me importa si yo no tengo que contar.
Dáme, Jesús, tu paz o tu tormenta,
corona mis esfuerzos, o no me apoyes más
bajo el peso del dolor, ya se incline mi cabeza;
Qué me importa, si yo no tengo que contar.
Tanto si siembro el amor o si recojo la envidia
o si la ingratitud mis pasos ha de acompañar
Mi vida sólo por ti Jesús haz que discurra!
Puesto que yo no tengo que contar.
Si mi corazón lo hieren, incluso los que amo
qué importa, Jesús, puesto que Tú, sí, me amarás!
Y si el bien que yo haga en duda han de ponerlo;
Qué me importa si yo no tengo que contar.
Sí con trabajo incesante, tú quieres que te honre,
o bien en la impotencia yo he de languidecer,
Qué importa, Jesús, Tú lo quieres,
Yo te adoro!
Y si es tu voluntad, yo no tengo que contar.
Si yo tengo que acabar por subir hasta el Calvario,
Y si incluso el Cirineo, junto a mis pasos, no está,
que importa, Jesús! Tú mi miseria verás,
Más yo no tengo que contar.
Jesús
Si tu fe, querido hijo, tan grande y alta está,
y del todo te abandonas para entre mis brazos estar,
Yo sé, yo puedo. Yo te amo y para tí contaré,
Aunque digas que para mi no tengas que contar!
Yo
Que importa mi placer, alegría o sufrimiento!
Sólo Jesús a mi corazón debe importar.
Sólo a El Reconocimiento, Amor, Honor y Gloria;
Pues yo no tengo que contar.

Santos Inocentes

miércoles, 28 de diciembre de 2005 · 3 comentarios

Herodes sigue cabalgando. Según los DATOS DEL GOBIERNO, la matanza de inocentes continúa a escala gigantesca, una masacre real, como muestran las IMÁGENES, los TESTIMONIOS y los RAZONAMIENTOS, si uno quiere verlos.

En honor y recuerdo de los SANTOS INOCENTES de ayer, de hoy y de siempre expongo el siguiente artículo, cuyo propósito final asumo.

Hay que derogar la ley del aborto
José Javier Esparza
El Semanal Digital, 28 de diciembre de 2005

En 2004 hubo en España 84.985 abortos; un aborto por cada cinco nacimientos. Son datos oficiales que superan incluso las negras previsiones del Instituto de Política Familiar. Esa cifra de vidas truncadas significa un aumento del 6,5% respecto a la del año anterior, la cual, a su vez, también aumentaba la del año precedente. Desde que se despenalizó el aborto, en 1985, y hasta 2003, se contabilizaba un número
acumulado de unos 850.000 abortos. Con estas nuevas cifras, más las aún no computadas de 2005, ya superamos el millón. En veinte años han sido suprimidos un millón de españoles. Con razón se ha hablado de holocausto silencioso.

Hoy, cuando la genética nos ha enseñado que cada ser posee un código único e individual desde su concepción, debería estar más claro que nunca que todo aborto es un homicidio. "Eso" que se aborta no es un tumor, una excrecencia: es una persona, una identidad. Y nadie puede otorgar a una persona el derecho a suprimir la vida de otra persona, porque el derecho a la vida es universal por definición. Todas estas cosas sólo pueden negarse desde la ceguera o desde la mala fe. Sin embargo, hoy, en España, el aborto es una práctica generalizada. Es la macabra metáfora de una sociedad que desea exterminarse a sí misma.

España despenalizó el aborto en 1985. El Estado no lo "legalizó": se limitó a retirar la proscripción penal en tres supuestos: riesgo de malformaciones del feto, violación, peligro para la salud (física o psíquica) de la madre. Aquel gobierno lo presidía Felipe González; el ministro de Sanidad era Ernest Lluch. Con el tiempo, y ante la pasividad de los distintos gobiernos estatales y autonómicos, los tres supuestos despena! lizados fueron virando hacia la consideración de "derechos". En particular, el supuesto de "peligro para la salud de la madre", por su ambigüedad, se convirtió en un auténtico coladero para abrir la puerta al aborto libre. La ideología no ha sido un obstáculo. Cuando más se ha abortado ha sido con los gobiernos Aznar: con una administración central ausente, las autonomías han aplicado el aborto a su libre albedrío. Hoy, en España, nadie pide una legislación de aborto
libre; sencillamente, ya es una realidad de hecho.

El magistrado José Luis Requero, vocal del poder judicial, ha denunciado el absurdo jurídico de esta situación: una despenalización parcial termina convirtiéndose en "derecho" por simple desidia política. Pero los políticos no son los únicos responsables: habría que apuntar también a los profesionales de la sanidad, de la judicatura y de la comunicación, que con escasísimas excepciones comulgan con la insensatez nihilista. Da la impresión! de que empieza a hacer falta un buen golpe de fusta sobre ciertas conciencias.

Requero ha propuesto la derogación de la Ley del Aborto. Es una bandera por la que vale la pena pelear. La sostienen un millón de inocentes.

Narnia, cortes de vídeo

martes, 27 de diciembre de 2005 · 4 comentarios



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Navidad, “el estilo de Dios”

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Para quitar un poco el posible mal sabor de boca de las dos entradas anteriores, y para situar las cosas en su lugar y perspectiva, porque es Navidad.

Pedro Rodríguez. Profesor de la Facultad de Teología Universidad de Navarra
Análisis Digital, 22 de diciembre de 2005

“Cuando un profundo silencio lo envolvía todo, en el preciso momento de la medianoche, tu Palabra omnipotente, desde los cielos, desde tu trono real, cual invencible guerrero, se lanzó en medio de la tierra...” (Sabiduría 18, 14-15).

Hace pensar. La Iglesia, cuando trata de describir el infinito recogimiento que rodeó el nacimiento de aquel Niño, recurre a estos versículos del Libro de la Sabiduría, que nos hablan de la potencia irresistible de Dios ejerciendo su justicia sobre la Tierra. Tal vez porque en el Niño que nace aquella noche silente está toda la Potencia de Dios. Dejemos por una vez de ser racionalistas, que es la única manera de venir a ser razonables. Dejemos hoy que se abran los ojos de la fe, y contemplemos el misterio. Que hable pausadamente el corazón repleto de inteligencia. O mejor, que calle, y escuche: estamos en tierra sagrada, al filo de la medianoche.

Lo que sucedió aquella noche... tenía tras de sí nueve meses de historia en el seno de una Virgen de Nazareth —a la que llaman “¡Bendita!” todas las generaciones (cfr. Lc 1, 48)— y el cúmulo de los siglos en la historia (en realidad prehistoria) de la humanidad postrada. Y. sin embargo, san Lucas, el evangelista, que conoció lo profundo de los hechos en coloquio con la Virgen Madre, nos desconcierta en su sobriedad narrativa. Abrimos su Evangelio por el capítulo segundo, como hace la Iglesia en la Misa del Gallo: “José, como era de la familia de David, subió desde Nazareth, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para inscribirse en el censo con su esposa María, que estaba encinta. Y estando allí, aconteció que se le cumplieron los días del parto, y dio a luz a su Hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo recostó en un pesebre, porque no hubo para ellos sitio en el mesón…” (Lc 2, 4-7).

Buscando la intimidad perdida

Después del pecado de origen, en los albores de la historia humana, la Humanidad andaba por caminos de muerte. Errantes, alejados de Dios, la mujer y el hombre cumplían, sin embargo, el mandato de su Señor: se multiplicaban y poblaban la Tierra (cfr. Gen 1, 22). Una nostalgia de Infinito se asentaba, irreprimible, en su espíritu, y a tientas, lastrados por el pecado, trataban en vano de reconstruir por sus propias fuerzas lo que era radicalmente un don gratuito de Dios. Pero el Señor, desde el principio, se apiadó de los hombres. Y comenzó el diálogo entre el hombre y Dios. “Sal de tu tierra, y de tu clan, y ponte en camino a la tierra que yo te mostraré" (Gen 12, 1). Y Abrahán obedeció, y se puso en camino. “Sin saber a dónde iba” (Heb 11, 8), nos dirá la Carta a los Hebreos siglos después: sólo por la fe, fiándose de Dios. “Tu descendencia será como las estrellas del cielo y las arenas del mar” (Gen 22, 17). De momento, es un pequeño pueblo, insignificante: unas tribus nómadas, a las que Yaweh-Dios hace objeto de su predilección —de sus caricias y de sus exigencias.

La historia de este pueblo es la historia de la proximidad de Aquel que sigue siendo el tres veces Santo: el Separado, el Trascendente, el que habita en una gloria inaccesible. “A Dios nadie le ha visto jamás”, escribirá más tarde el Apóstol San Juan (Jn 1, 18). Y es verdad, porque el Señor se sirve de mensajeros, de hombres que hablan de Dios. Se conocen, sí, por su misericordia, los designios del Altísimo, pero aquella intimidad primera se perdió: aquel trato con el Señor, que “se paseaba por el jardín a la brisa de la tarde” (Gen 3, 8). Ahora la Humanidad es solo Tiempo, y Dios, la Eternidad. Aquellos hombres enviados —patriarcas, profetas— señalan un tiempo futuro en el que alguien —el Mesías— volverá a anudar Eternidad y Tiempo. Y se espera el momento como a ciegas, buceando en las Escrituras. Y en un Adviento de siglos, los israelitas piadosos rezan a Yaveh para que precipite los tiempos y la Humanidad entera recobre la amistad de Dios.

Lo que no podía imaginar Israel es lo que de hecho ocurrió en aquel día —tan lejano y hoy tan próximo— al filo de la medianoche. Estaba escrito, ciertamente. Isaías (9, 5) lo había visto en lontananza. "Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombres, el imperio. Y su nombre, Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz”. Estaba escrito, pero se dio aquí, de manera eminente, lo que es propio de todas las promesas divinas: que rebosan generosidad. Dios siempre da más de lo que los hombres esperan. Por eso la profecías sólo se entienden a partir de su cumplimiento. Los hombres esperaban a un hombre de Dios y vino ¡Dios hecho Hombre! Más vale decirlo así, de una vez y llanamente: “Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo Unigénito” (Jn 3, 16). Finalidad del don: “para que todo el que crea en él no perezca y tenga la vida eterna”.

Un Niño, que es Dios

Aquella noche acabó la lejanía, incluso la proximidad. Comienza la intimidad de Dios con su criatura. En el Dios-hecho-hombre se consumó la prehistoria e hizo eclosión en el tiempo el Amor eterno de Dios: el Verbo se hizo hombre —¡carne!, dice Juan con tremendo realismo— y habitó entre nosotros (Jn 1, 14). Ya no son mensajeros, es Dios mismo el que viene. En adelante, Dios vivirá entre los hombres siendo hombre sin dejar de ser Dios. “Un Niño nos ha nacido”. He aquí el misterio de la Navidad: un Niño, que es Dios.

El gran Papa Juan Pablo II lo explicaba con su vigor característico en la tercera Navidad de su pontificado: “Es necesario recuperar la verdad de la Navidad en la autenticidad del dato histórico y en la plenitud del significado que trae consigo.

“El dato histórico es que, en un determinado momento de la historia y en una concreta región de la tierra, de una humilde mujer de la estirpe de David nació el Mesías, anunciado por los Profetas: Jesucristo.

“El significado es que con la venida de Cristo, toda la historia humana ha encontrado su salida, su explicación, su dignidad. Dios nos ha salido al encuentro en Cristo, para que pudiéramos tener acceso a El. Mirándolo bien, la historia humana es un anhelo ininterrumpido hacia la alegría, la belleza, la justicia, la paz. Se trata de realidades que sólo en Dios pueden encontrar su plenitud. Pues bien, la Navidad nos trae el anuncio de que Dios ha decidido superar las distancias, salvar los abismos inefables de su trascendencia, acercarse a nosotros, hasta hacer suya nuestra vida, hasta hacerse nuestro hermano” (Discurso 23-XII-1981).

Un Niño, que es Dios. Se comprende que la razón pura se rebele. Un Dios que cruza, como alguien ha dicho, el “umbral” de la historia no puede ser comprendido por la “pura” razón, que es una razón “impurificada” por el orgullo. Sólo cuando la razón se hace razonable, dije antes, puede por la fe abrirse al Dios Viviente y acercarse al “misterio”. Y el misterio es, precisamente, ése: la “condescendencia” de Dios al hombre, como le llamaban los Padres de la Iglesia, su abajamiento a la historia del hombre para asumir al hombre como historia: encarnación, nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección Dios hecho hombre. Condescendencia que tiene su momento conmovedor en la Navidad, es decir, en el “misterio de la encarnación y del nacimiento del Hijo de Dios”.

Esta noche, la razón, repleta de fe, se asienta en el corazón, y calla, contempla, adora, porque es Dios mismo el que habla en el Hijo, que es su Palabra. Dios nos habla esta noche su Palabra de Amor. “Esta es hoy la más absoluta novedad —dejó escrito San Pablo (Heb 1, 2)—: Dios nos ha hablado en la Persona de su Hijo” La Palabra amorosa de Dios —su Amor incomprensible— es el Niño que nace esta noche en Belén.

“Y lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre ...”. La Virgen María estrechaba contra su pecho aquel fruto de su vientre y del Poder de Dios. Aquella criaturica débil, indigente y aterida de frío es el Dios Altísimo. Y María, poniendo al Niño suavemente sobre las pajas del establo —entre un buey y una mula según la tradición—, se puso de rodillas y adoraba al hijo de sus entrañas sin hacer un acto de idolatría. Por primera vez en la historia humana —dejó escrito Jean Guitton— una madre podía besar a su hijo y decirle ¡te adoro! sin riesgo de adorarse a sí misma. José, aquel varón recio y joven, esposo de María, se arrodilló también y adoró al que llamarían las gentes “el hijo del carpintero” (cfr Mt 13, 55).

Benedicto XVI: “aprender el estilo de Dios”

El portal. La cueva. El frío y la pobreza. La ingratitud de los hombres. Todo son pruebas del amor de Dios y de la obediencia de Cristo. Pero hemos de volver, una vez y otra, al eje del misterio, que está en la misma carne de ese Niño. “Se llamará Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros” (Mt 1, 23). Jesús no es Dios que se “aparece”. El Niño no es una aparición de Dios: es Dios en carne humana. En Jesús hombre, Dios se hace visible. Es el Rostro humano de Dios; lo dijo él: “Tanto tiempo que estoy con vosotros ¿y aún no me habéis conocido? Felipe, quien me ve a mí ve al Padre” (Jn 14, 9).

Jesús es todo el amor de Dios —el amor infinito de Dios— amando en y desde el corazón de un hombre. Este es el misterio de la Navidad. La Iglesia expresa con palabra precisa el acontecimiento de Belén, centro de la fe cristiana: en Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, que es Dios como el Padre, ha asumido la naturaleza humana, y es hombre como nosotros: “perfectus Deus, perfectus homo”, dice la Iglesia con fórmula lapidaria (Símbolo Atanasiano). Tan hombre que nació de una mujer —“bendita entre las mujeres” (Lc 1, 28)— y empezó su historia como todos los hombres: viviendo primero en el vientre de su madre y siendo después un niño, el Niño, el Niño Jesús, que lloraba, y mamaba del pecho de María, y tenía frío, y sonreía, y balbucía sus primeras palabras y andaba sus primeros pasos. La Escritura lo dice más sobriamente: “Crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres” (Lc 2, 40).

Que Dios se haga hombre. Esto es lo que arranca oleadas de estupor en la mente, que se encuentra desbordada. Pero el corazón “entiende”, y se dice: “Dios es Amor y el amor hace cosas así”.

“Se ha hecho tan pequeño —ya ves: ¡un Niño!— para que te le acerques con confianza” (Josemaría Escrivá, Camino, 94). Hoy entramos los cristianos en el Portal de Belén, y con la Virgen y José contemplamos, extasiados, a Jesús, el Salvador. Adoramos. “Hemos venido a adorarle”, como rezaba el lema de la JMJ de Colonia 2005. Nos postramos en el Portal de Belén y miramos al Niño.

Llegan los Magos Y dice Benedicto XVI: “Dios es diverso; ahora se dan cuenta de ello. Y eso significa que ahora ellos mismos tienen que ser diferentes, han de aprender el estilo de Dios” (Homilía del sábado, 20 agosto 2005)

“El estilo de Dios”. “Ya ves: ¡un Niño!”. Hay que aprender, como los Magos, el estilo de Dios. Una alegría inmensa comienza a brincar en el alma, que se siente impulsada a salir a las plazas cantando: “Un Niño nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado...". Es la fiesta de Navidad, el rumor gozoso de los villancicos de las tierras de España. Sabedlo, sabedlo todos: ¡Dios nos ama! ¡Ha querido nacer de una Mujer! ¡Se ha hecho un Niño! ¡Es el estilo de Dios!

Aquí se forja el núcleo de la fe cristiana. Sin confesar este misterio no se es cristiano. La cristología popular de la Navidad nos brinda en el villancico la fórmula poética de la fe: “Alegría, / alegría en Belén, / porque esta noche ha nacido / ¡ay! de una rosa este clavel..."

Un pozo de impunidad

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José Luis Requero es magistrado y vocal del Consejo General del Poder Judicial
El Mundo, 21-12-2005

Pregunta A. M. (28 años, Bilbao): «¿Cuánto dinero cuesta un aborto? ¿Hasta qué mes del embarazo puede practicarse? ¿De qué modo se hace?». Y Vampirella informa de los casos en los que es lícito. Al referirse al grave riesgo físico o psíquico para la madre, añade: «Como no es fácil demostrar si se sufre o no un riesgo psíquico, cualquier mujer puede referirse al tercer caso y abortar».Y sigue ilustrando sobre lo fácil que es abortar acudiendo al fármaco RU-486. Saco esas líneas del Consultorio -sección «Sexo»- del suplemento juvenil EP3 (El País, 14 de octubre de 2005).

The Sunday Telegraph hablaba el pasado 11 de septiembre de las facilidades económicas que dan las clínicas abortistas británicas para abortar en España; citaba el centro Mediterrània Mèdica, de Valencia. Al parecer, el grave riesgo psíquico para la madre ha hecho de la ley española una bicoca para que las inglesas se zafen de los límites de su ley nacional. Ponía en boca del doctor Leonardo Llorente que jamás rechazaría a una embarazada inglesa de seis meses -límite de la ley inglesa para abortar- pues «probablemente todas las mujeres que esperan abortar en ese periodo estarán psicológicamente alteradas». Este doctor es claro: «Siempre puede probarse que las pacientes en ese momento tenían serios problemas mentales, aunque después sean completamente normales» y, preguntado si eso significa que puede abortarse en cualquier situación, el doctor dicta su cautelosa sentencia: «Definitely» (seguramente).

Definitely... que en España hay aborto libre e impune, pero no gratuito porque para eso es negocio. Si no, carece de explicación este turismo abortivo desde la antaño meca del aborto. Gracias a esa impunidad desde que se introdujo el aborto en 1985 hasta 2003 (año de las últimas estadísticas del INE), se han practicado unos 850.000 abortos; según el Instituto de Política Familiar, en 2004 han sido 84.000, lo que haría un total acumulado de 934.000.Estos últimos no son datos oficiales, pero no van descaminados.La tendencia creciente -que es cierta y objetiva- hace prever que en 2006 superaremos el millón. El número crece cada año, como las facilidades. Lo que dicen Vampirella y el doctor Llorente lo corroboran instancias en principio más respetables, si es que lo es quien da facilidades. Por ejemplo, que el Ayuntamiento de Madrid expenda gratuitamente píldoras abortivas o que el Colegio de Médicos de Barcelona abogue por que las menores aborten sin el consentimiento de los padres evidencia la trivialización de la vida: como diría Vampirella o cualquier otro doctor abortista, gestar un ser humano es una resaca superable.

Ignoro qué preocupa en este momento al fiscal general del Estado.Definitely algún grave asunto. Y el que comento, ¿lo es? ¿Habrá leído a Vampirella o The Sunday Telegraph? Temo que no. Sí que leería que hace un año el Gobierno renunciaba al aborto libre dentro de las primeras 12 semanas de embarazo. Según El País (11 de agosto de 2004) es innecesario porque «al fin y al cabo la norma actual permite abortar sin apenas cortapisas». Vivimos un holocausto creciente e impune que ha costado ya 934.000 vidas.Cuando esto ocurre, el Estado de Derecho pierde su lógica y las paradojas saltan. ¿Qué sentido tiene que el Tribunal Constitucional diga que nuestros tribunales pueden perseguir hasta los confines del Universo cualquier delito contra la Humanidad si aquí no se investiga si las clínicas abortistas respetan el Código Penal? Se persigue la violencia doméstica pero se tolera la que, silentemente, ocurre en el seno materno. ¿Y no son manifestaciones de un mismo desprecio de la vida?. Y si esta impunidad ocurre con lo más, ¿quién garantiza que no ocurra con lo menos? Por ejemplo, que los restos de los abortos se empleen para fines cosméticos, con lo cual el negocio se duplica. Repito: estamos hablando de 934.000 seres humanos eliminados, sin contar las no mensurables víctimas de la píldora del día después o de la fecundación in vitro.

¿Esto tiene marcha atrás? Sí, aunque los partidarios del matrimonio homosexual se chuleen diciendo que no se derogará como no se derogó la ley del aborto. Cuando la izquierda reina sus reformas son irreversibles y a la derecha le corresponde gestionar esa sociedad que, inconmoviblemente, le va dejando la izquierda.La misión de la derecha parece limitarse a poner al día los datos macroeconómicos, es decir, a llenar la despensa. Hecho esto, la izquierda volverá para seguir construyendo su modelo de sociedad.

He hablado de vuelta atrás, pero no se trata simplemente de derogar la ley del aborto. Esto sería hasta fácil, pero no arregla el problema. Que se hayan eliminado a 934.000 no nacidos, no pase nada, vaya en aumento, Vampirella, The Sunday Telegraph o las evidencias de El País nos digan públicamente que se puede delinquir sin problema, que las Administraciones den facilidades y el Estado de Derecho consienta tal impunidad, todo eso evidencia que hay una sociedad enferma y desde el BOE no se expenden fórmulas magistrales.

Hay que derogar la ley del aborto, cierto, porque las leyes educan o deseducan. Cuando algo se despenaliza, primero es lícito, de ahí pasa a ser derecho, luego prestación de la Seguridad Social y, si se contraría, violación de los derechos constitucionales; es más, no informar sobre la posibilidad de abortar se indemniza.Es pasmosa la tranquilidad con la que se ha instalado en la mente algo jurídicamente inexistente: el derecho al aborto. Abortar es delito, salvo en algunos supuestos en que el Estado no lo persigue. Pero ya se ha visto cómo una reforma del Código ha generado un derecho y un boyante negocio que cotiza en bolsa.

La repenalización no basta y en época de «políticas activas» (inmigración, tercera edad, mujeres maltratadas, medio ambiente, población marginal, etcétera), habrá que diseñar otra más: la de respeto, defensa y promoción de la vida. Si en los colegios se imparte circulación vial o se simulan juicios, no está de más enseñar el respeto a la vida como un valor básico, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Si las administraciones crean narcosalas, se ocupan de la población desfavorecida, crean casas de acogida para maltratadas o a sin papeles, habrá que acoger a la mujer que se plantea abortar, habrá que acoger al concebido y no nacido para que nazca porque siempre es un bien en sí.Y si en torno a estas cuestiones se mueven decenas de ONG, habrá que apoyar a las que se ocupan de la mujer embarazada y del hijo en riesgo de ser eliminado. Acometiendo estos aspectos y otros más tendría sentido esa modificación penal; el holocausto es reversible, es cuestión de voluntad; es lo que se está implantando en Italia y quien lo promueve... ¡es la izquierda!

Vivimos en una sociedad violenta, la violencia es única y la abortista es parte de un mismo fenómeno. Las víctimas siempre son los más débiles. Una parte de esa violencia recae sobre ancianos y menores, otra sobre mujeres y tiene variadas manifestaciones: está la de género, también la que la mercantiliza o cosifica (prostitución, pornografía) más la abortista: se elimina a un no nacido, pero el trauma psicológico es para la madre, y eso no hay quien se lo quite. Todo invita a que nos preguntemos si nuestra sociedad no tiene sus fundamentos minados; el clamor de 934.000 vidas -que superará el millón de muertes- nos interpela y nuestra responsabilidad es contestarle.

Continúa el genocidio silencioso

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Titulares de hoy:

En España se registró en 2004 un aborto legal por cada cinco nacimientos.

El número de abortos en España casi se duplica en sólo nueve años con 84.985 nuevas interrupciones en 2004.

12.000 chicas tenían menos de 19 años cuando abortaron, 369 menos de 15.

391 mujeres detuvieron su gestación después de haberlo hecho en cinco ocasiones.


Tenemos que seguir denunciando esta catástrofe, como hacen los polacos: alto y claro, sin complejos.





NAVIDAD ACTIVISTA

viernes, 23 de diciembre de 2005 · 0 comentarios

YO COPE

miércoles, 21 de diciembre de 2005 · 0 comentarios

En mi querida, molt estimada Cataluña han entrado en una deriva totalitaria tremebunda, tanto más llamativa por cuanto no sé de nadie -no sabía de nadie- más reacio a las imposiciones y más celoso de la libertad que los catalanes. Pero parece que el seny ha cedido ante la rauxa, cosa que nos pasa cada tantos siglos, y como ahora los vientos son totalitarios, pues se hace política nazi de cristales rotos y nadie reacciona.
Uno de los aspectos de esta dictadura, no el único, ni mucho menos, es la represión de la libertad de expresión del que disiente.
Pues,
yo disiento, YO COPE

Eufemismos asesinos

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¿DISMINUIDO O DISCAPACITADO? JUAN MANUEL DE PRADA EN ABC, 5 DE DICIEMBRE DE 2005

Dos plagas simultáneas se han instalado en la jerga política, amenazando con descuajeringar para siempre el organismo del idioma, cada vez más anoréxico y contuso: el «frasihechismo» y la corrección política.

Las frases hechas, convertidas en anestesia universal mediante su repetición aturdidora, disfrazan la vacuidad con los ropajes de la grandilocuencia, hasta encumbrar los topicazos más bochornosos como dogmas indiscutibles. La corrección política, con su munición de eufemismos babosos y estropicios gramaticales, empezó adornando con sus floripondios lingüísticos las paparruchas mitineras de unos cuantos idiotos e idiotas, pero sus miasmas ya infectan nuestras leyes.

Pronto veremos el día en que este potaje de dislates semánticos y campanudas necedades se imponga coercitivamente a los hablantes, hasta hacer del lenguaje un artefacto explosivo que nadie se atreverá a emplear con naturalidad.

Auguro que en breve algún memo con poltrona propondrá una revisión global de la Constitución, que sustituya las designaciones de «españoles» y «ciudadanos», tan machistas, por otras más respetuosas de la igualdad de individuos e individuas. Para ir abriendo boca, e invocando esa sacrosanta igualdad, nuestro Adalid de las Causas Sociales ha anunciado una reforma del artículo 49 de la Constitución, que obliga a los poderes públicos a realizar «una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos».

A nuestro Adalid de las Causas Sociales el término «disminuidos» le suena discriminatorio o denigrante, y propone sustituirlo por «discapacitados». En plena orgía de frasihechismo y corrección política, nuestro Adalid de las Causas Sociales ha insinuado incluso que, al denominar «disminuido» a quien tiene mermadas sus funciones mentales o físicas, se le están negando los derechos de los que disfruta cualquier otro ciudadano, mentecatez que podría hacerse extensiva a otros términos que describen circunstancias biológicas o jurídicas. ¿Acaso cuando llamamos a alguien «menor» porque no ha alcanzado determinada edad lo estamos discriminando?

La memez del Adalid de las Causas Sociales, que naturalmente se han apresurado a refrendar los cagachines de la corrección política de uno y otro bando (no sea que los vayan a acusar de defender la eugenesia), quizá no mereciera nuestro enojo si no ocultase, bajo los oropeles de la pomposidad huera, un alarde de cinismo. Pues lo sustancial del artículo 49 es el «amparo especial» que dispensa a los disminuidos (perdón, discapacitados) para el «disfrute de los derechos que la Constitución otorga a todos los ciudadanos».

Derechos entre los que se cuenta, como principio rector y piedra angular del edificio jurídico, el derecho a la vida (artículo 15), sin cuyo respeto escrupuloso el ejercicio de los demás derechos resulta imposible. Pero hete aquí que nuestro Código Penal niega el derecho a la vida de los disminuidos (perdón, discapacitados), permitiendo el aborto cuando se presuma que el feto nacerá con «taras físicas o psíquicas».

Parece el colmo del sarcasmo invocar paparruchas lingüísticas cuando la cruda y atroz verdad es que en España los disminuidos (perdón, discapacitados) pueden ser eliminados con todas las bendiciones legales. Nuestro Adalid de las Causas Sociales podría empezar por garantizar el derecho a la vida de quienes vienen al mundo con las facultades mermadas; entonces quizá resultaran más convincentes sus tiquismiquis palabristas. Pero sospecho que nuestro Adalid de las Causas Sociales, puesto a reformar ese precepto del Código Penal que permite eliminar impunemente disminuidos (perdón, discapacitados), se limitaría a sustituir el término «taras» por otro menos denigrante y discriminatorio. ¿Discapacidades, tal vez?

Libertad de elección (de centro educativo)

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La batalla anti-LOE continúa, aún no está aprobada (del todo) y puede tumbarse, si la opinión pública empuja; el despropósito es tan grande que no podemos permitírnoslo. Hay que seguir argumentando, discutiendo, presionando, seguir leyendo a los especialistas y saliendo a la calle y a los medios de comunicación.

Y si llegara a aprobarse, habrá que cambiarla, PRONTO.

TODO POR LA PATRIA

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No tengo tiempo de entrar a fondo en este asunto, sé que no ha sentado bien a alguno este gesto del Papa, y que la Guardia Civil, en elgunos aspectos, no es lo que era; pero como en otros aspectos sigue siendo lo que era, y porque su labor de servicio es impagable, y porque hay mucha leyenda negra suelta, y porque soy biznieto del Cuerpo, y porque me da la gana, y por muchos otros motivos, enlazo con esta noticia como homenaje navideño a la Guardia Civil y como desagravio al Papa por los que le han criticado el gesto.

FELIZ NAVIDAD

viernes, 16 de diciembre de 2005 · 4 comentarios

OS DESEO UNAS MUY FELICES Y SANTAS FIESTAS DE NAVIDAD Y UN VENTUROSO AÑO NUEVO

Huida a Egipto. Armando Pareja Tello

LOE: avanza el despropósito

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Aprobada en el Parlamento, la LOE sigue dejando MUCHÍSIMO que desear, es más, sigue siendo una ley intervencionista, estatalista, ideológica, conculcadora de los derechos de los padres, cercenadora de la libertad de los ciudadanos y pedagógicamente desastrosa.
Los convocantes de la macro-manifestación del 12-N emitieron ayer, 15, el siguiente COMUNICADO. Por su parte, el Comité Ejecutivo de la CEE también emitió la nota Grave preocupación por la LOE enmendada. Más información en Hazteoir.

¿Tendremos que volver a salir a la calle para defender nuestros derechos y libertades?

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Y denunciar el mito, el dogma laicista, la estupidez de imponer la coeducación totalitariamente, para lo que será bueno rearmarse con ARGUMENTOS

Guía de videojuegos

jueves, 15 de diciembre de 2005 · 0 comentarios

Llega la Navidad y quien más quien menos se encuentra ante la tesitura de comprar algún o algunos videojuegos, o de pedírlos a los Reyes Magos, que aunque Magos, bien agradecerán una orientación y no cargar sus camellos con basura cibernética. Con este motivo, ofrezco esta Guía de videojuegos de mi confianza, y el artículo anterior, que puede servirnos de gran ayuda.

Aunque yo sigo pensando que donde esté un buen libro o un buen balón... Pero tampoco hay que crear falsas incompatibilidades.

Videojuegos para todos los gustos

miércoles, 14 de diciembre de 2005 · 0 comentarios

Sugerencias para regalar en Navidad
Firmante: Miguel García Sánchez-Colomer
ACEPRENSA, 14-12-2005

Con la llegada de la Navidad, los videojuegos se convierten en regalos estrella, por el amplio espectro de edades que son capaces de cubrir. La elección de un título puede resultar compleja, no sólo por la gran oferta disponible, sino también por la dificultad de saber cuál es el más adecuado. Para orientar y facilitar la búsqueda analizamos brevemente la situación actual del mercado.

Durante el final de 2005 y comienzos de 2006 se va a librar una de las mayores batallas por la supremacía del próspero mercado de los videojuegos. Microsoft ha decidido entrar en este mercado con una consola, dispuesta a desbancar a las grandes marcas del sector.

Para los menos entendidos en la materia, la consola podría definirse como un aparato de configuración cerrada (con un "hardware"), diseñado para el entretenimiento digital en forma de videojuego. PlayStation 2 de Sony, Nintendo Game Cube y XBox de Microsoft son las consolas más conocidas y vendidas. La gama de juegos disponible ha hecho que Sony se lleve el mayor trozo del pastel. Sin embargo, estas máquinas tocan a su fin ante la nueva generación que se avecina. Acaba de salir al mercado la Xbox 360 de Microsoft, Sony lanzará dentro de unos meses la PlayStation 3 y Nintendo anuncia su Revolution.

También el PC, en constante evolución, se encuentra en un momento tecnológico que va a la par de las consolas de última creación y supera con diferencia a las ya "antiguas" PlayStation 2, Xbox o GameCube. Sin embargo, el precio de los ordenadores personales es mucho mayor, y la configuración cerrada que poseen las consolas es precisamente lo que permite que su "hardware" sea mejor aprovechado y sean sencillas de usar. También florece la consola portátil, aunque en este sector la balanza oscila entre dos grandes marcas: Sony, con su recién estrenada PSP, y Nintendo, con su Dual Screen. La consola portátil tiene una fuerte penetración entre el público infantil, y es un elemento estratégico dentro del sector para llegar a más compradores.

Con las ideas más o menos claras sobre la situación del mercado actual, el otro factor decisivo a la hora de elegir un videojuego es conocer bien el público al que va destinado. Al igual que otros medios culturales, el videojuego se encuentra regulado por edades y trata diversas temáticas que pueden adaptarse a unas preferencias u otras (ver Aceprensa 65/05).

Analizaremos brevemente los títulos que podemos encontrar, con especial atención a los grandes éxitos que aparecerán durante estas fechas...

Motor

El género más polivalente en cuanto a edades y gustos se refiere incluye títulos interesantes.

— "Project Gotham 3", creado para pilotar superdeportivos a velocidades de vértigo en la Xbox 360.

— "Gran Turismo 4: the real driving simulation", para PlayStation 2 o PC, es un título que se encuentra por encima de la media.

— "Need For Speed Most Wanted", para PC o Nintendo GameCube, ofrece persecuciones policiales al estilo de películas de "tunning" como "Too Fast Too Furious". Tiene un toque menos realista y más sensual pero de resultado bastante atractivo.

— "Toca Race Driver 3" puede plantearse para un público adulto, dado su grado de dificultad y el desarrollo de su argumento, del que será protagonista el jugador. Su acabado técnico y el realismo puesto en cada detalle lo convierten en la referencia de los juegos de carreras de la actualidad.

— "TrackMania Sunrise" es un título excelente para todas las edades.

— "BurnOut Revenge" (PS2) premia la actitud más violenta y competitiva para "enviar vehículos al desguace", sin que tenga grandes reparos que lo hagan desaconsejable para los jóvenes.

— "MotoGp Ultimate Racing Technology 3" para PC, o el 4 de la misma serie para PlayStation 2, son buenos juegos de motociclismo.

— "WRC Rally Evolved" en PlayStation 2, y en PC "Collin McRae 2005" o"Rally Sport Challenge": para los amantes del rally.

— "Formula One 2005", pese contar con todos los derechos del campeonato mundial de F1 que Sony tiene en exclusiva, no ha llegado a ser un juego especialmente llamativo por su realismo o nivel técnico. En PC, el legendario "Grand Prix 4" actualizado con algún parche descargado de Internet sigue siendo la mejor opción.

Deportes

— "FIFA 06" es uno de los nombres más populares entre los juegos de fútbol.

— "NBA Live 2006", de baloncesto, sin duda no tiene rival dentro del género y posee una factura técnica excelente.

— En tenis tenemos dos títulos a precio muy bueno: "Virtua Tennis" de Sega, algo anticuado pero dotado de una jugabilidad elevadísima, y "Top Spin", mucho más actual y con mejores prestaciones que el anterior, todo con el permiso de "Top Spin 2", que saldrá para la Xbox 360.

Estrategia

La gestión y la optimización de recursos, así como el empleo de la táctica para resolver distintos objetivos, convierten el género de estrategia en uno de los preferidos por los jugadores de PC.

— "Age Of Empires III": la estrategia histórica con todos los detalles de realización más actuales.

— "Warcraft 3" y "Heroes of Might and Magic" son los clásicos de estrategia fantástica.

— "Comandos", de estrategia militar.

— "Total Club Manager 2006", "Manager de Liga 2006" y "PCFútbol 2006" son los mejores de estrategia deportiva.

— "Black and White 2", para simular una deidad cuyo comportamiento puede ser cruel y despiadado, o agradable y benevolente.

Simuladores

Apartado bastante interesante para los jugadores más exigentes, su dificultad y realismo se inclinan a un público más especializado.

— "Los Sims" y su versión más actual, "Los Sims 2", están lejos de ser inocentes juegos para los más pequeños. Poseen una temática mucho más adulta de lo que en principio pudiera parecer.

— Otros como"Singles", "Singles 2", "7 Sins", "Playboy: The Mansion"… son absolutamente inadecuados para los jóvenes por sus contenidos eróticos.

— "Flight Simulator 2004" y el recién lanzado "X-Plane 8.01" son simuladores de vuelo civil. "Lock On" es un simulador de vuelo de combate; otro es "IL2: Pacific Fighters", ambientado en la II Guerra Mundial.

— "Silent Hunter III" es sin duda el mejor simulador de submarinos existente hasta la fecha.

— "TrainZ Railroad Simulator 2006" es lo mejor para conducir locomotoras modernas o incluso históricas, con todo lujo de detalles.

Acción

En el género de la acción, mayoritariamente adulto, según la localización de la cámara que sigue al personaje, se ofrecen dos estilos: "primera persona" y "tercera persona". Evidentemente, el primero es el más realista y "absorbente", y el segundo es ideal para tener un mayor campo de visión en la escena.

Recientemente han aparecido grandes clásicos, todos para mayores de 18 años, ya que el contenido suele ser de corte violento e incluso terrorífico. Entre los juegos de "primera persona" encontramos títulos destinados a una audiencia con edad suficiente para distinguir con criterio entre el bien y el mal, y soportar escenas violentas e historias inmersivas que pueden afectar a personas de carácter sensible. Aunque "a priori" parezcan juegos inadecuados, son los más extendidos entre jugadores de 20 a 35 años. Algunos poseen una creatividad y un acabado técnico impresionantes. Suelen estar extendidos entre jugadores habituales y presentan cierta dificultad de manejo a los menos experimentados.

Dentro de la acción en "primera persona" encontramos juegos exacesivamente crudos como "Postal 1" y "Postal 2: Share the Pain", "Soldier of Fortune 2"… También hay algunos un poco más adecuados para usuarios de edad intermedia, como "Splinter Cell Chaos Theory", para PC o Xbox, o "Metal Gear Solid 3", para PS2, con historias complejas de conspiración y espionaje.

Otros títulos notables son:

— "Half Life 2" o"Doom 3", con historias a caballo entre la ciencia-ficción y el terror.

— "Far Cry", "Quake 4", "F.E.A.R." o incluso "Prey", para PC y Xbox 360, son auténticos referentes del género, archiconocidos por los más "jugones".

— "Medal of Honor: European Assault", "Call of Duty 2: Big Red One" para PlayStation 2; "Call of Duty 2: Finest Tour" para Xbox, Game Cube y la consola de Sony, son menos violentos, pero de temática bélica y bastante realistas, todos ambientados en la II Guerra Mundial.

— "Serious Sam 2", para descargar "rayos y centellas" sobre alienígenas invasores.

En la acción en tercera persona hay juegos que, por su grado de violencia y de maldad explícita, no son recomendables: "Grand Theft Auto: San Andreas", "Grand Theft Auto: Liberty City Stories" (para PSP), "The Suffering" (1 y 2), "Blood Rayne" (1 y 2), "Manhunt"… En tercera persona existe otro subgénero que gusta al público adulto, con excelentes juegos para consola o PC como "Resident Evil 4" (solo en versión consola), "Silent Hill 4" y el controvertido "Fahrenheit"; todos ellos con un planteamiento de aventura y una temática de terror, con escenas violentas o de breve carga sexual (en el caso de "Fahrenheit"), que los hacen inadecuados para personas sensibles o jóvenes.

Lucha

Género diseñado más bien para adultos, incluye títulos que ofrecen espectaculares peleas entre dos jugadores, en las que en ocasiones se producen ataques desmesuradamente violentos:

— "Tekken 5".

— "Soul Calibur 3".

— "Mortal Kombat 4".

Rol

En PC y Xbox, tenemos títulos donde el jugador puede decidir si desea alinearse con el lado del bien o el del mal:

— "Star Wars: Caballeros de la antigua república" 1 y 2.

— "Fable".

Aventura gráfica

Género un tanto olvidado, puesto que sus fórmulas originales no han sido respetadas por completo con el paso del tiempo. Aun así, pueden nombrarse algunas obras interesantes disponibles en PC o consola, como:

— "Beyond Good and Evil".

— "Myst V: end of ages".

— "Star Wars: Pit Droids", de puzzles.

— "Kasparov: Chessmate", de ajedrez.

Algunos juegos de aventuras introducen contenido adulto: dos ejemplos son "Still Life" y "Leisure Suit Larry: Magna cum Laude".

Para los más pequeños

No todos los juegos están destinados a un público adulto o adolescente; también hay obras para los más pequeños o incluso para jugar en familia. El único inconveniente de los juegos de esta clase es su simplicidad a todos los niveles; pero en realidad, este factor a quien menos importa es precisamente a los más interesados, a los pequeños de la casa.

— "Lego Star Wars" tiene una excelente factura técnica tanto visual como sonora, con todos los personajes de la saga cinematográfica perfectamente recreados con piezas de lego, reviviendo escenas de las películas. Está disponible en todos los formatos.

— "SingStar" puede ser utilizado con micrófono accesorio, para que un grupo de amigos se junten y pongan de manifiesto sus "dotes musicales", al más puro estilo karaoke.

— Un juego que nos hará sudar haciendo deporte es "Eye Toy Kinetic", un auténtico entrenador personal.

— Basados en películas de éxito, tenemos juegos como "Shrek Super Slam", "Chicken Little" o "Harry Potter y el cáliz de fuego".

— Las consolas portátiles suelen ser del gusto de los pequeños. Juegos como "Nintendogs" o "Mario Kart DS" son muy divertidos y bastante bien realizados para las posibilidades que ofrecen las pequeñas Nintendo Dual Screen. En PSP, de Sony , también hay buenos títulos como "WipEout Pure", de carreras futuristas, o "BurnOut Legends", un poco más violento por tratar de carreras con choques de automóviles. Cerramos la lista con "Mario Power Tenis" o "Donkey Kong Country", para Nintendo GameBoy Advance.


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Cinco pasos para elegir un videojuego

1) Evaluar las necesidades de entretenimiento de la persona que va a recibir el videojuego, según su edad y preferencias. Hay juegos que estimulan el pensamiento, la gestión, la estrategia, el humor, la acción, la aventura... se trata de encontrar el equilibrio entre aprendizaje y diversión.

2) Observar atentamente el código PEGI sobre la edad recomendada, colocado en la parte frontal de la caja del videojuego.

3) Analizar los iconos PEGI situados en la parte posterior de la caja del videojuego: son indicadores fundamentales del contenido que el juego puede albergar.

4) Tratar de informarnos lo mejor posible del argumento, objetivos y planteamientos del videojuego, así como ver alguna pantalla del mismo. Lo ideal es que antes de comprar un videojuego, probemos una demostración, que podemos obtener en el sitio web del fabricante o en la prensa especializada.

5) Conocer la máquina a la que va destinado el videojuego, para comprobar si cumple los requisitos necesarios para que el título funcione correctamente.

Con estos 5 pasos es suficiente para saber elegir bien; el último quizás parezca trivial, pero es básico para que el regalo se pueda disfrutar.

Crónicas de Narnia

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Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario
The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe
Firmante: Ana Sánchez de la Nieta
Autor: Andrew Adamson07-12-2005W60/05
Director: Andrew Adamson.
Guión: Ann Peacock, Andrew Adamson, Christopher Markus, Stephen McFeely (basado en la novela de C.S. Lewis).
Intérpretes: Tilda Swinton, Georgie Henley, William Moseley, Skandar Keynes, Anna Popplewell, Rupert Everett, Dawn French, James McAvoy.
150 min. Todos.

"Era el momento perfecto para rodar la historia": así de contundente se muestra Andrew Adamson ("Shrek") reconociendo que, hace sólo unos años, hubiera sido técnicamente imposible llevar a la gran pantalla una de las sagas más importantes de la literatura infantil y juvenil.
En 1950, C.S. Lewis publicó "El león, la bruja y el armario", la primera entrega de una serie de siete libros recogidos bajo el título "Las Crónicas de Narnia", en los que realizó una original recreación del cristianismo.
Lewis demostró que su deslumbrante fantasía –enriquecida además con la ayuda de su portentosa cultura de erudito de la literatura– era capaz de cautivar tanto a los niños como a los adultos. Prueba de ello son los más de 85 millones de ejemplares que se han vendido en todo el mundo.
El reto de adaptar a la gran pantalla una historia que se desarrolla a caballo entre el mundo real –concretamente el Londres de la II Guerra Mundial– y un mundo imaginario –el país de Narnia– no era fácil. Trasladar al cine el tono que tiene la obra de Lewis –emotivo, profundo y, al mismo tiempo, sumamente divertido–, tampoco. El creador de "Shrek" ha conseguido hacer una muy buena adaptación apoyándose en una fidelidad casi total al texto de Lewis –que él conoce bien– y favoreciéndose además de unos estupendos efectos visuales –en los que también es un experto– que dan vida al universo que imaginó el famoso literato.
A través del armario Lucy, Edmund, Susan y Peter son cuatro hermanos que, para huir de los bombardeos de la II Guerra Mundial, son evacuados de Londres a una casa de campo, propiedad de un viejo profesor. Un día, mientras juegan al escondite, Lucy, la más pequeña de los cuatro, descubrirá un misterioso armario que, en realidad, es una puerta al país de Narnia: un país en el que, por el hechizo de Jadis, la Bruja Blanca, siempre es invierno pero nunca Navidad. Los habitantes de Narnia –faunos, hadas, duendes y animales que hablan– esperan la llegada de cuatro reyes que, con la ayuda de Aslan, el sabio y noble león, acabarán con el poder de Jadis.
La película arranca con mucha fuerza y con una brillante presentación de los personajes. Adamson nunca había trabajado con actores reales; sin embargo, ha demostrado en esta cinta que sabe dirigirlos. Para facilitar la naturalidad en las actuaciones de los niños, quiso rodar las escenas en orden cronológico. Era una manera de que se fueran introduciendo en el cuento. Esa complicidad con la historia se nota, y las interpretaciones son muy convincentes.
Además estas buenas interpretaciones se extienden a los personajes "animados". Es aquí quizás donde se nota más la mano del autor de "Shrek"; Adamson crea un Aslan lleno de nobleza; un zorro blanco que, con algo menos de frivolidad, recuerda bastante al gato con botas de "Shrek 2", y, sobre todo, una pareja de castores entrañables y divertidísimos.
El diseño de producción de la película es casi siempre deslumbrante, con secuencias, como la del derrumbamiento del glaciar y el viaje por el río, espectaculares. La fidelidad de Adamson al texto de Lewis se muestra también en la puesta en escena de los aspectos más alegóricos de la obra, como el momento del sacrificio de Aslan.
Al igual que el libro, la película pierde un poco de ritmo en la segunda mitad –cuando avanzan paralelas las tramas de Edmund y la bruja por un lado y los tres hermanos con Aslan por otro–; pero, salvado este momento, la historia vuelve a tomar fuerza para terminar con un final vibrante. Un final que hace presagiar, además de algún merecido Oscar –tanto técnico como artístico–, unos buenos resultados en taquilla y un redescubrimiento de las ficciones de Lewis... Y que la saga continúe.

Campos del silencio

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Estadísticas actuales de PLANNED PARENTHOOD en Estados Unidos

Estos son algunos datos comparados de una terrible y silenciosa realidad:

a.. Planned Parenthood mata alrededor de un cuarto de millón de bebés cada año con sus medios directos.
b.. Planned Parenthood realiza 180 abortos por cada adopción.
c.. Planned Parenthood mata 14 bebés por cada uno que ayuda con cuidados prenatales.
d.. Planned Parenthood realizó el 19,8% de los abortos de los Estados Unidos en 2004.
e.. Alrededor de 3,8 millones de bebés han muerto con los medios de Planned Parenthood desde que el aborto fue despenalizado.

Fuente: Stop Planned Parenthood (stopp@all.org)

Cristal Rojo

domingo, 11 de diciembre de 2005 · 2 comentarios

La alianza de civilizaciones avanza imparable, y si no, ved aquí el último episodio de corrección política global: ha nacido EL CRISTAL ROJO

Temblad, mortales.

18 J. Yo estuve allí

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Por suerte, las iniciativas en torno a favorecer a la familia no cesan. La madrileña editorial Sekotia junto con el Foro Español de la Familia han editado un libro que recoge todos los preparativos, desarrollo y consecuencias de la manifestación del pasado 18 de junio a favor de la familia y la infancia. El libro, que lleva por título 18 J. Yo estuve allí, será presentado al gran público el próximo 15 de diciembre en Madrid, en el Centro Cultural Buenavista (a las 13.30 h) por César Vidal, autor del prólogo; así como por su autor, Rafael Rubio, y José Gabaldón y Benigno Blanco, Presidente y Vicepresidente del Foro.

Es una buena noticia que todos los que asistimos a la manifestación, y los que no pudieron, podamos disfrutar de este recuerdo. El libro contiene también un dvd y será distribuido a nivel nacional, en librería y puntos de venta de prensa.

El 18 de junio, fue un día histórico. Nunca antes las calles de la capital española se habían "inundado" de familias de todo el país reivindicando la defensa de la institución familiar. Este año pasará a la historia como el año en que los ciudadanos tomamos las riendas de la participación ciudadana.

Si quieres recordar aquél estupendo día, aquí tienes un vídeo de la jornada

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Felicidades al Foro Español de la Familia y a la editorial Sekotia por esta edición.

Foro Ético Mundial

sábado, 10 de diciembre de 2005 · 2 comentarios

Nace el Foro Ético Mundial como alternativa al Foro de Davos y al Foro de Vista Alegre
Jueves 08 de diciembre Internacional

Este acontecimiento político global propondrá y ratificará a la ética como norma fundamental de conducta en el espacio público nacional e internacional. Su módulo de familia propondrá que los gobiernos consideren a la familia como “Patrimonio de la Humanidad” y actúen en consecuencia.

HAZTEOIR.ORG.- Los días 27 al 29 de enero se celebrará en México, en 10 ciudades y de manera simultánea, el Foro Ético Mundial, un acontecimiento político global que propondrá y ratificará a la ética como norma fundamental de conducta en el espacio público nacional e internacional.

El Foro Ético Mundial nace como alternativa a la disyuntiva del Foro de Davos y del Foro de Porto Alegre.

Será la culminación de diez foros locales -lllamados “módulos”- a realizarse en diez distintas poblaciones mexicanas.

Los “módulos” abordarán, cada uno, temas particulares:
01.- “Política y Participación”;
02.- “Familia y Vida”;
03.- “Juventud y Retos del Futuro”;
04.- “Justicia, Trabajo, y Patrimonio”;
05.- “Educación, Cultura y Ecología”;
06.- “Seguridad, Instituciones y Paz Social”;
07.- “Medios de Comunicación Social y Esparcimiento”;
08.- “Religión personificada en la Vida Social”;
09.- “La Mujer, Identidad, Dignidad y Misión”, y
10.- “Etnias, Migración y Sociedad Pluricultural”.

El módulo de Familia ha sido encargado a la red internacional del Instituto de Política Familiar (IPF) cuyo presidente- Eduardo Hertfelder- ha señalado que “la solución a los problemas de la familia pasa porque los organismos supranacionales y los distintos gobiernos consideren a la familia como “Patrimonio de la Humanidad” y como consecuencia de ello, los distintos gobiernos consideren como prioridad política la promoción, defensa y ayuda de la familia, implementando políticas públicas con “perspectiva de familia” y desarrollando una verdadera política integral de familia”. Es por ello, prosigue Hertfelder que “los gobiernos deberían revisar y reorientar las políticas familiares que vienen desarrollando las distintas administraciones, de manera que las políticas de familia se enfoquen también a la familia en cuanto grupo social, a fin de facilitar el cumplimiento correcto de sus funciones”.

Asimismo concluye el presidente que “uno de los errores de las distintas administraciones es ayudar a la familia desde una perspectiva individual y no familiar, y ello trae consigo que una política de familia limitada exclusivamente a las políticas sectoriales o a planes integrales para los miembros de la familia en cuanto individuos resulta siempre una política familiar incompleta”.

8 de diciembre. Inmaculada, Patrona de Infantería

miércoles, 7 de diciembre de 2005 · 6 comentarios


Este es mi pequeño homenaje a la Inmaculada y al arma de Infantería, a la que siento que pertenezco, porque en ella hice la mili -experiencia que consideraría una desgracia no haber tenido- y a ella estoy ligado por lazos de afecto y admiración. En este enlace, 8 de diciembre. Inmaculada, Patrona de Infantería está la bella historia de esta devoción y de este patronazgo, a cuyos autores doy las gracias.

Una regulación insuficiente de la enseñanza de la religión

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OPINIÓN. TRIBUNA ABIERTA. IDEAL Granada, 3 de diciembre de 2005
ANDRÉS FRANCISCO PEÑA MACÍAS/DELEGADO EN GRANADA DE LA PLATAFORMA NACIONAL EN DEFENSA DE LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN EN LA ESCUELA JESÚS FERRERO

MEDIANTE el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales de 4 de diciembre de 1979, la Iglesia Católica y el Estado Español pactaron un nuevo estatuto para la enseñanza de la Religión en la escuela Las estipulaciones del mismo revelan, entre otras cosas, que la acción educativa respetará el derecho fundamental a la educación religiosa; la enseñanza religiosa será de oferta obligatoria para los centros y voluntaria para los alumnos, su inclusión se hará en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales; y el hecho de recibir o no enseñanza religiosa no podrá suponer discriminación alguna en la actividad escolar.

Estas cláusulas se han ido aplicando con distinta suerte en las sucesivas disposiciones del Estado. La primera normativa de 1980 aplicó el espíritu del Acuerdo, indicando que la asignatura sería evaluable y computable a todos los efectos, y ofreciendo una materia alternativa igualmente evaluable. Sin embargo, la LOGSE de 1990 rompió unilateralmente este estatuto. Sus Decretos de aplicación establecieron como alternativa un 'estudio dirigido' no evaluable, mientras que la enseñanza religiosa sí lo era, aunque sus calificaciones no serán tenidas en cuenta cuando los expedientes de los alumnos entren en concurrencia. Esta normativa fue declarada ilegal por varias sentencias del Tribunal Supremo, porque la alternativa del 'estudio asistido' atentaba contra el principio de seguridad jurídica y el de igualdad ante la ley y el status de área no mantenía la condición de equiparable respecto del resto de las disciplinas fundamentales al no tener una evaluación con efectos similares...

Esta declaración de nulidad obligó al Gobierno a fijar en 1994 una nueva ordenación de la enseñanza religiosa, que también se hizo sin acuerdo con la Conferencia Episcopal. Ahí se estableció que las actividades de estudio alternativas a las clases de Religión no versarían sobre contenidos incluidos en las enseñanzas mínimas del currículo (para eludir la objeción de discriminación de los alumnos de Religión y de inseguridad jurídica); asimismo, no tendrían evaluación y en ciertos cursos estas actividades de estudio tratarían sobre los fenómenos religiosos. Respecto a la enseñanza de la Religión Católica su evaluación se realizaría, a todos los efectos y sus calificaciones constarían en el expediente académico. Sin embargo, en el Bachillerato las calificaciones no computarían para obtener la nota media a los efectos de becas o acceso a la universidad.

Tal reglamentación, actualmente vigente, mantiene, en mi opinión, una discriminación de los alumnos de Religión, los cuales están obligados a estudiar una materia y a superarla mientras que los que no optan por ella disfrutan de una menor carga lectiva. Además, en caso de suspender, deben sufrir las consecuencias negativas (v.g. no pasar de curso); por el contrario, sus resultados positivos no les producen ningún beneficio.

Esto es lo que intentó solucionar la Ley de la Calidad de la Educación de 2003. Curiosamente lo peculiar de esta Ley no está en la regulación de la materia de Religión Católica propiamente. Su originalidad se sitúa en tres aspectos de la regulación de las 'alternativas': primero, darle entidad como asignatura a las tareas de estudio sobre los fenómenos religiosos extendiéndolas, asimismo, a todos los niveles educativos; segundo, fijarles una evaluación computable a iguales efectos que las opciones confesionales; y tercero: aplicar el estatuto de la Religión Católica a otras confesiones religiosas.

Con la LOCE, por tanto, se salvaban todos los escollos jurídicos y docentes: el Área Sociedad, Cultura y Religión devolvía la categoría y dignidad de asignatura fundamental al estudio de la Religión, tanto en su vertiente confesional y voluntaria, como en la cultural y fenomenológica y establecía una igualdad de trato entre todos los alumnos, sin discriminación alguna por razón de su elección. Además, esa regulación ha contado con el respaldo expreso y positivo del Tribunal Supremo. Entonces, ¿por qué esta solución no gusta al actual Gobierno? La respuesta, a mi juicio, viene dada, por un lado, por su sectarismo ideológico fruto de un laicismo antidemocrático y liberticida; por otra parte, por el dirigismo cultural y educativo que pretenden ciertos grupos políticos y que atenta abiertamente contra el derecho de los padres a elegir la educación religiosa y moral de sus hijos; y por último, por el revanchismo contra el anterior Gobierno que se atrevió a cambiar la legislación educativa que desde 1982 habían realizado los sucesivos gobiernos socialistas.

Y ¿qué pretende la LOE en este aspecto? En mi opinión su finalidad es clara: acabar a medio plazo con la materia de Religión en la escuela. Lógicamente no lo expresa así la Ley, aunque ésta manifiesta su malquerencia original no tanto por lo que indica, sino por lo que silencia. En primer lugar el Proyecto de Ley omitía una referencia a la obligada oferta por los centros educativos de la Religión Católica, que en ninguna normativa anterior se ocultaba. La intencionalidad era clara, aunque ahora se ha corregido en la Comisión de Educación del Congreso; por eso no entraré a analizar sus consecuencias.

Pero el problema de fondo continúa activo en el Proyecto de Ley. Éste nada dice sobre las 'alternativas' a la enseñanza confesional de la Religión ni sobre su evaluación y sus efectos. El gobierno se excusa en que será motivo de la posterior reglamentación. Yo, en cambio, considero que debe ser la potestad legislativa, y no la reglamentaria, la encargada de articular y armonizar los derechos fundamentales en juego: derecho a la educación según las propias convicciones religiosas y morales, derecho a la libertad religiosa, derecho a la igualdad y no discriminación, etc.

A su vez, el Gobierno, últimamente, ha vuelto a acusar a los defensores de la presencia de la enseñanza religiosa en la escuela de querer imponer como obligatorio el estudio de la Religión Católica. Pero el Gobierno miente. Lo que verdaderamente queremos es que los padres puedan elegir libremente y sin dificultad la formación religiosa que quieran para sus hijos, o no elegir ninguna. Asimismo es para nosotros irrenunciable que los alumnos de Religión Católica no sean tratados desigualmente por el hecho de estudiar Religión. Que se ofrezca como alternativa una 'cultura religiosa' fue lo que estableció en 1994 el Ministro socialista Suárez Pertierra. No obstante, no tenemos inconveniente alguno de que se pueda diseñar otra materia para aquellos alumnos cuyos padres no opten por el estudio de la Religión. Lo que en todo caso exigimos es que todos los alumnos -los de Religión y los de sus alternativas- tengan la misma carga lectiva (derecho a la igualdad) y que el esfuerzo realizado sea valorado y tenido en cuenta en todos los casos (derecho a la evaluación efectiva).

Harry Potter y la fe cristiana

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Libertad digital. Juan Orellana. 01-12-2005


LOS RIESGOS DE LA MAGIA

Ya ha llegado la navidad comercial, que poco tiene que ver con la Navidad litúrgica. Y, como viene siendo habitual en los últimos años, el cine viene lleno de alusiones navideñas, cada vez más trufadas de lo mágico, lo onírico y lo fantástico. Y Harry Potter ha abierto una vez más la temporada.

Harry Potter ha regresado con su cuarta entrega, dirigida por Mike Newell. Y vuelve a plantearse la eterna controversia: ¿Es Harry Potter contrario a la fe cristiana? Ya se sabe que el 7 de marzo de 2003, el entonces Cardenal Ratzinger le remitió una carta a la crítica literaria Gabrielle Kuby, en la que le decía: “Es bueno que usted ilumine a las personas acerca de Harry Potter, ya que este tipo de seducciones pasan sin advertencia y por lo tanto distorsionan el cristianismo en el corazón de los niños antes de que la fe pueda crecer de forma apropiada”...

En línea diversa hablaron en su día varios de los autores del documento Jesucristo, portador de agua viva. Una reflexión cristiana sobre la New Age que editaron dos Consejos Pontificios. Uno de ellos, el sacerdote Peter Fleetwood, precisó que “una cosa es la brujería y otra la fantasía. Todos hemos crecido en un mundo de magos y de hadas que no es anticristiano, sino que ayuda a los niños a entender el conflicto entre el bien y el mal”. Justo lo contrario de lo que afirma Ratzinger en otra carta a la citada escritora: “Que los niños pierden el espíritu de discernimiento entre el bien y el mal y que no tendrán la fortaleza y conocimiento necesarios para comprender las tentaciones del mal”. Según Teresa Osorio, coautora del texto sobre la New Age, “las condenas a los libros de Rowling o Tolkien vienen de fundamentalistas protestantes americanos. Pero cuando un niño vive en un ambiente sano, estas obras no plantean problema alguno”.

¿Quién tiene razón? No se trata de ofrecer respuestas dogmáticas a una cuestión tan abierta y opinable como unos libros infantiles y sus versiones cinematográficas, y mucho menos oponer la opinión de autoridades como la del entonces Cardenal Ratzinger, hoy Papa, con la de otras personas respetables, como el P. Fleetwood y demás. Pero podemos afirmar que quizá ambos tengan razón, desde distintos puntos de vista.

Si nos fijamos en Harry Potter desde el punto de vista de la construcción de personajes, nos encontramos con héroes de los de toda la vida, y en ese sentido educativos. Harry tiene una meta buena, se topa con obstáculos y seducciones del mal, pero ayudado de sus amigos, consigue la victoria. Una victoria que siempre es mitad alcanzada, mitad dada, como si hubiera una fuerza del Bien que tiende a proteger a Harry en los lances más difíciles (este es el mismo esquema de El Señor de los Anillos o La guerra de las Galaxias). En este primer nivel, los personajes protagonistas de la saga son chicos llenos de buenos sentimientos, con un fuerte sentido de la amistad, del deber y de la obediencia, sin que eso signifique que no hagan de las suyas, como corresponde a cualquier chaval de su edad.

Las críticas de Ratzinger se refieren más bien al contexto de la magia, un contexto ciertamente ambiguo, ya que no hace alusión a la trascendencia. De hecho, en la vida real, las diferencias que se establecen entre magia “blanca” y magia “negra”, tienen que ver con la vinculación de la segunda a las “fuerzas del mal” en un sentido teológico indudablemente cristiano. En Harry Potter esta magia pertenece a un mundo sin “Señor”, y es una magia que ciertamente puede orientarse al bien o al mal, pero sin que se sepa quién define esa maldad o bondad. Por otra parte, ese mundo mágico, en un contexto cultural tan distinto del de Tolkien o C.S. Lewis, por ejemplo, puede crear en el niño una ilusión evasiva a un “mundo paralelo” que nada tiene que ver con las categorías de una fe razonable y adulta. Ni siquiera los milagros de los que habla la Iglesia tienen nada de “mágico” en el sentido harrypotteriano.

Enunciadas estas dos perspectivas, coincido también con la segunda parte del juicio de la Doctora Osorio: un niño que vive en su casa y entre sus amigos y en la escuela un ambiente sincera y explícitamente cristiano, no tiene porque ver en Harry Potter más que una trepidante y amable historia de héroes y aventuras. Pero en fin, ya ven que la cosa no está definitivamente clara.

¡¡¡FELICIDADES!!!

sábado, 3 de diciembre de 2005 · 2 comentarios


Muchas gracias. 1 año en la blogosfera, 254 entradas (contando ésta), 4.500 visitas (sin contar las mías), tropecientos comentarios... (¿mucho? ¿poco? ¡qué más da!), y 1.000.000 de ganas de seguir, hasta cambiar el mundo, y más allá.

Gracias a Fernando Arévalo (
www.buenasideas.org), el que me hizo descubrir Blogger y el único que me ha ayudado (hasta la fecha), gracias a Juan Ángel Brage (fotoinexpertos), el que más me ha animado y apoyado, gracias a los que han puesto comentarios constructivos, como Marta Salazar (alemaniaeconomiasociedadyderecho), spanien11m (parasecuritasinfausta), Hispanicus (latizona) y caraacara, entre otros (pocos otros), gracias a todos los que han escrito las cosas que he controlcécontroluveado descaradamente, gracias a los que me han enlazado y gracias a blogger por haber puesto al alcance de cualquiera (incluso del mío) una herramienta tan maravillosa.
Gracias.

Día mundial del sida

viernes, 2 de diciembre de 2005 · 0 comentarios

FCO. JAVIER ROMERO, Vicerector Universidad cardenal Herrera CEU.
Las Provincias, 1 de diciembre de 2005
El día primero de diciembre se celebra el día mundial del sida. Las noticias más recientes relacionadas con esta pandemia resultan, cuanto menos, preocupantes, si no dramáticas. Leía recientemente en los medios escritos que ONUSIDA, una organización impregnada de todas las cosas buenas y no tan buenas que tiene la ONU, hacía hincapié en la importancia de insistir en el uso del preservativo como la mejor solución para la prevención de la extensión de la enfermedad. Si analizamos los datos que llevan a esta conclusión con cierto detenimiento se nos plantean muchas cuestiones, algunas de ellas de muy fácil respuesta. Cuando se decide iniciar la campaña para la prevención del contagio entre usuarios de drogas por vía parenteral
(inyectada), se proponen los programas de intercambio de jeringuillas. Los resultados muestran una reducción drástica de los contagios en esta población; un éxito de campaña. Cuando desde la costa oeste americana, especialmente San Francisco, se decide atajar la extensión del contagio por relaciones homosexuales, la propuesta del "safe sex" incluye en todas las campañas la reducción de la promiscuidad, además del uso del preservativo. El resultado es que el porcentaje de contagios por relaciones homosexuales disminuyó espectacularmente.

El planteamiento de las campañas para la reducción de los nuevos casos por contagio heterosexual se ha fundamentado en dos principios distintos: uno mayoritario, el uso del preservativo, y otro, que ha sido utilizado en muy pocas ocasiones, la educación. Este último principio fue el que inspiró las campañas que se desarrollaron en Uganda, con resultados de éxito aplastante en el incremento del número de mujeres que acudían a los centros de salud para el control de su embarazo, en el descenso del número total de nuevos casos anuales de contagio por contacto heterosexual, y otro largo etcétera de marcadores -una visita a los buscadores de Internet ilustrará al lector al respecto-.

ONUSIDA se pronuncia de nuevo sobre la importancia del uso del preservativo, de aumentar la accesibilidad al mismo, de enseñar su uso correcto, cosas todas estas y otras relacionadas con el condón, que ya han sido hechas en todas y cada una de las campañas anteriores. ¿Qué plantean esta vez de novedoso los señores "expertos" de ONUSIDA?, que hay que convencer a la Iglesia católica de que promocione el uso del preservativo. Dicho de otra manera, después de décadas de promoción indiscriminada de uso del preservativo, el porcentaje de contagios heterosexuales y el porcentaje de
mujeres contagiadas aumenta permanentemente año tras año.

Podría pensarse que la idea detrás de la campaña no es adecuada, pues no, resulta que esto es problema de la Iglesia católica que no promueve el uso del preservativo entre sus fieles. ¿Será que el número de fieles católicos en el mundo es muy elevado y que todos ellos son muy disciplinados, razón por la cual no usan preservativo y acaban contagiándose ellos y sobre todo ellas? Resulta indignante que ONUSIDA recurra a argumentos tan burdos como que el éxito en la campaña de Uganda, esto es la reducción de casos de sida, en realidad no se debe a las acciones formativas emprendidas, sino a que los enfermos que había se han muerto, razón esta por la que el número de casos disminuye. En esta campaña de acoso y derribo a todo lo que suponga promoción de valores y verdad científica, esto es lo último y más rastrero
que se puede decir. Este nuevo atentado a la inteligencia de la mano de uno de sus responsables resulta realmente escandaloso, aunque está enmarcado en la estrategia ya conocida de oponerse por principio a todo aquello que no encaje en su agenda de intolerancia laicista.

En este sentido y al respecto de los datos recientes de seropositivos en el mundo, me alegró oír en televisión al Secretario de la Conferencia Episcopal Española (CEE), reverendo Martínez Camino, emplear un argumento publicado en The Lancet recientemente por más de 150 epidemiólogos, reivindicando el ya conocido ABC de la lucha contra el sida. Esta propuesta, que ya tiene casi una década, fue suscrita de nuevo recientemente a la vista de la progresión de las infecciones por vía heterosexual y el incremento de mujeres infectadas. Este ABC recoge las iniciales en inglés de Abstinencia, comportamiento ("Behaviour") y "Condom", como la secuencia ordenada de estrategias más adecuadas para la prevención del sida. No se lo ha inventado Martínez Camino ni la CEE, lo publican los epidemiólogos más prestigiosos
del mundo, en una de las revistas más prestigiosas del mundo.

Lo lamentable fue tener que oír a una señora participante en dicho programa decir que lo contrario decían miles de otros epidemiólogos y que lo mejor que podía hacer la Iglesia era no meterse a científica, porque de eso sí que no sabía nada. La autoridad con que esta buena señora decía esto no eran sus muchos doctorados en ciencias biomédicas, sino sus entrevistas con algunos políticos partidarios de hacer desaparecer a la Iglesia y lo que significa en nuestro país.

Ya está bien de insistir en estrategias de campañas que han fracasado durante décadas, ya está bien de atribuir este fracaso a la intolerancia de la Iglesia Católica; ya está bien de insultar la inteligencia de los pueblos en África que son los que realmente padecen las consecuencias de esta epidemia; y por último, ya está bien de querer desacreditar a la institución que más enfermos de sida atiende en todo el mundo. Por amor de Dios, inventen otros cuentos y sobre todo dejen hacer a quienes ya han demostrado que las campañas basadas en la formación y en los principios morales sí que sirven, como se ha demostrado en Uganda.

Ciudadanos religiosos

domingo, 27 de noviembre de 2005 · 0 comentarios

Robert Spaemann, en el VII Congreso católicos y vida pública, noviembre de 2005

El año pasado tuvo lugar en Bruselas una humillación de los ciudadanos cristianos de Europa como nunca antes había sucedido. Y que esta humillación haya sido simplemente asumida y no haya conducido a una crisis purificadora de las instituciones europeas, ilumina con una luz inquietante la situación interna del corpus catholicorum en este continente. Todo sigue con el business as usual. ¿Qué había sucedido? El candidato presentado por Italia para Comisario europeo de Justicia, el ministro italiano Rocco Butiglione, fue obligado a renunciar a su candidatura. ¿Cuál fue el motivo?

"No todas las normas morales pueden ni deben convertirse en normas jurídicas. No todo lo que consideramos mandamiento moral puede ser mandado también jurídicamente e impuesto por el Estado."

"Y digo en el moderno Estado de Derecho; no digo en el Estado secular, como se dice habitualmente hoy día."

"En los Estados de libertad no se protege el honor de Dios. El honor de Dios no puede ser protegido políticamente; de hecho, su honor no sufre ningún daño en ningún caso. Lo que tiene pretensión de ser protegido es la convicción religiosa de los ciudadanos."

"En la democracia, las cosas se plantean de otra manera, aunque no totalmente. También aquí los cristianos son obedientes, mientras no se les pida algo que contradiga los mandamientos de Dios. Pero, en la democracia, los creyentes, como los increyentes, no son sólo súbditos, sino también ciudadanos, y como ciudadanos, parte del sujeto de la soberanía. No sólo están sometidos a las leyes, sino que son corresponsables de las leyes."

"Pero la autoridad en la democracia está en la mayoría. De todos modos, tras las experiencias de las dictaduras erigidas democráticamente, las democracias occidentales aprendieron a reconocer derechos fundamentales, cuya vigencia no proviene de una decisión mayoritaria, sino que, al revés, limita la voluntad de la mayoría."

"La defensa de una emancipación radical, no de la naturaleza humana, sino con respecto a la naturaleza humana, está caracterizada por un alto grado de irracionalismo."

"Creyentes e increyentes se diferencian en que los increyentes tienen una fundamentación débil para aquello para lo que los creyentes tienen una fundamentación fuerte."

Para leer el discurso completo (nueve folios), pulsa el enlace siguiente.

En una audiencia, preguntaron a Buttiglione por sus convicciones personales a propósito de la familia, de la posición de la mujer y de la homosexualidad. Respondió haciendo, en primer lugar, la distinción kantiana entre derecho y moral. No todas las normas morales pueden ni deben convertirse en normas jurídicas. No todo lo que consideramos mandamiento moral puede ser mandado también jurídicamente e impuesto por el Estado. Buttiglione hacía propio el Estado moderno de Derecho y de libertades. No obstante, también para este Estado de Derecho existen obligaciones de tipo preestatal. Por ejemplo, el Estado tiene que tener en cuenta el hecho de que, por una parte, los niños necesitan a sus madres y crecen del mejor modo si las madres disponen de una cierta cantidad de tiempo para ellos, y de que, por otra parte, las mujeres tienen hoy más que antes el deseo de una actividad profesional fuera de casa. De modo que es una tarea del Estado preocuparse por la legislación correspondiente a una mejor compatibilidad de las obligaciones profesionales y familiares. Aunque no fuera por otra razón, la catastrófica situación demográfica obligaría a ello. Por lo que se refiere a la homosexualidad, a propósito de la cual se pidió también la opinión personal de Buttiglione, él condenaba la discriminación de personas homosexuales, pero se identificaba en sus convicciones personales con la
doctrina del Catecismo de la Iglesia católica, según la cual la tendencia homosexual es un defecto y su ejercicio práctico un pecado. Esta confesión fue el motivo del rechazo de su candidatura. Lo que significa, tanto en alemán como en español, que un católico cuyas convicciones coincidan con la doctrina moral de la Iglesia católica, sólo por ese motivo, no está cualificado para ocupar un puesto de dirección en la Comunidad europea. Hay que añadir que se trata de la doctrina moral de toda la tradición cristiana, e igualmente de la tradición filosófica de Europa, incluida la época de la Ilustración. Y hay que añadir que, según los criterios aplicados en el caso Buttiglione, los padres fundadores de la nueva Europa tras la segunda guerra
mundial no podrían ocupar ningún puesto de dirección en esta Europa. Robert Schuman, Alcide de Gasperi, Konrad Adenauer eran, los tres, católicos ortodoxos.

Como se ha dicho, estos acontecimientos no han conducido a una crisis, porque la cristiandad europea está claramente atemorizada. Pero tanta más razón hay, por tanto, para repensar a fondo el estatus de los ciudadanos religiosos en el moderno Estado de Derecho. Y digo en el moderno Estado de Derecho; no digo en el Estado secular, como se dice habitualmente hoy día. Quien caracteriza al Estado moderno como Estado secular ha tomado ya partido por una posición. Se hizo muy claro recientemente en un artículo del conocido escritor y periodista alemán Jan Philipp Reemtsma, en el periódico Le Monde Diplomatique. El artículo se titulaba ¿Tenemos que respetar a las religiones? La respuesta era No. Tenemos que tolerar conciudadanos religiosos, lo queramos o no. Pero en un estado secular son y permanecen unos extranjeros. Con gentes que comparten la doctrina del Papa sobre la relación entre el derecho divino y el humano, sólo hay una tregua. La sociedad secular se siente orgullosa de no reconocer ningún origen divino a la distinción entre malo y bueno; se considera a sí misma como la creadora de esta distinción. Por ello, para los que defienden esta opinión, los cristianos, que no comparten este orgullo son ciudadanos de un Estado secular sólo en el sentido en que los árabes israelitas son ciudadanos del Estado de Israel. Por la naturaleza misma de las cosas, el orgullo de un Estado judío no puede ser su orgullo, pues el Estado de Israel se define a sí mismo como un Estado judío. Así también, según la concepción de laicistas militantes como Reemtsma, el moderno Estado se define como Estado secular que tiene por presupuesto la no existencia de Dios, o la falta de toda consecuencia por su eventual existencia.

Estado secular y de Derecho

Merece consideración que Jürgen Habermas, en un artículo reciente sobre ciudadanos religiosos y seculares en un Estado moderno, renuncie explícitamente a definir al Estado moderno como Estado secular. Y precisamente por este motivo exacto: tal definición haría de los ciudadanos religiosos ciudadanos de segunda clase. Pero, ¿no nos encontramos en un dilema? ¿No está condenado al fracaso todo intento de neutralizar la oposición entre fe y no fe, y de ordenar la comunidad humana poniendo entre paréntesis la cuestión de la verdad? ¿Pueden los creyentes renunciar a convertir en legislación lo que consideran mandamientos de Dios, cuando lleguen a ser la mayoría en un Estado? Y al revés, ¿no es comprensible que increyentes rechacen una legislación cuyos fundamentos no son plausibles para ellos?

¿Acaso no puede comprenderse que digan a los creyentes: Nadie os obliga a abortar a vuestros hijos, a divorciaros, a establecer vínculos homosexuales, a visitar Peep-Shows, a matar a vuestros parientes cuando la vida se les haga incómoda a ellos o ellos sean incómodos para vosotros? Nadie os dificulta que recéis, que vayáis a la Iglesia, que cuidéis gratuitamente a los enfermos de sida. Pero, por favor, permitid que otros hombres piensen de modo diferente que vosotros, y vivan como les guste.

La respuesta del Islam a este respecto es clara: el mandamiento de Dios no regula sólo la vida privada, sino también la pública. No permite tolerar una desobediencia pública a estos mandamientos, y menos que se abandone la verdadera fe. Hace varios siglos, la respuesta de la Iglesia era muy semejante a la musulmana; pero hace mucho que ya no lo es. A algunos les parece que la posición actual de la Iglesia es un compromiso inaceptable con el secularismo. La respuesta musulmana parece tener la lógica de su parte.Y, si esto es así, entonces parece plausible que ciudadanos tanto cristianos como seculares vean en la extensión del Islam un peligro para la subsistencia de una sociedad libre, es decir, el peligro de la teocracia.

Un reino que no es de este mundo

Pero, ¿no quieren una teocracia también los cristianos?; ¿no quieren el reinado, el reino de Dios en la vida tanto privada como pública? Realmente sí lo quieren. Pero tienen también la frase de Jesús ante Pilatos: «Mi reino no es de este mundo». Y Jesús dice esta frase para aclarar que Él no quiere extender o defender este reino con los medios de los reinados terrenos. Con estos medios sólo se puede obligar a una obediencia exterior, mientras que a Jesús le importa el reinado sobre los corazones, la fe, que no se puede forzar. El libre asentimiento de la fe presupone que es posible también la increencia. La exigencia de la libertad religiosa no es un compromiso de la Iglesia con el mundo liberal, sino una exigencia que proviene del núcleo mismo del cristianismo. Por eso, una teocracia real no es una forma de Estado. Allí donde se comprende el reinado de Dios como una forma política de reinado, resulta consecuente, por ejemplo, que se castigue la blasfemia con la pena de muerte. Es el crimen mayor que existe; sancionarla con una pena menor, sería en sí mismo una blasfemia. En los Estados de libertad no se protege el honor de Dios. El honor de Dios no puede ser protegido políticamente; de hecho, su honor no sufre ningún daño en ningún caso. Lo que tiene pretensión de ser protegido es la convicción religiosa de los ciudadanos. No se puede ofender públicamente aquello que es santo para ellos, sin ofender a los fieles. Y esta ofensa ha de tener una pena, pues es una injusticia contra hombres y contra conciudadanos. Pero no es la injusticia peor, y la pena adecuada no es la pena más severa de que dispone el Estado. El Estado moderno se refiere a la verdad siempre sólo indirectamente, y directamente sólo a las convicciones sobre la verdad.

Coexistencia

En esto descansa la paz interior. Pues la verdad en cuanto tal es intolerante. Si algo es verdadero, lo contrario no puede ser también verdadero. Y así, Dios, tal como la Biblia lo entiende, también es intolerante: «No tendrás otro Dios fuera de mí». Pero las convicciones sobre la verdad pueden coexistir unas con otras. Sus contenidos pueden excluirse, pero, por contra, su existencia como convicción es mutuamente compatible. Se trata de una distinción que ya hacía san Agustín, cuando escribía que ha de odiarse el error, pero amar al que yerra; y cuando hablaba de la paz, que es común a creyentes e increyentes (Pax illis et nobis communis).

De todos modos, con ello no se resuelve sin más el problema de una comunidad ciudadana hecha de creyentes e increyentes; y menos aún en el caso de un Estado democrático. En el Nuevo Testamento, se amonesta a los cristianos a ser súbditos leales, incluso en regímenes injustos. Durante trescientos años se dejaron perseguir y matar por los emperadores romanos, y siguieron rezando por el emperador. Y esto lo practican hasta hoy. Recuerdo una pequeña historia de la antigua República Democrática Alemana. Yo había ido de visita en otoño. En aquel año, había una buena cosecha de manzanas. Los bajos precios de mercado habían conducido a que muchos dueños de un par de manzanos dejasen pudrirse la fruta en los árboles. Por eso, el Estado compró manzanas a un precio aceptable, para venderlas luego en los comercios
estatales por debajo del precio de coste. En todos los hoteles había cestas con manzanas que se podían coger gratuitamente. ¿Cuál fue la consecuencia de este procedimiento antieconómico? Que la gente vendían sus manzanas al Estado y luego las compraban en los negocios estatales a mitad de precio, para volvérselas a vender a los negocios estatales al precio oficial. Un párroco me comentó que los cristianos fueron los únicos que no participaron en este juego, sino que se daban por contentos con la ganancia de una sola operación, ya que toda esta operación antieconómica del Gobierno estaba destinada claramente a servir al bien común. En estas ocasiones, los funcionarios comunistas sabían con toda precisión que los únicos con los que podían contar en casos semejantes era con los cristianos. Pero, estos mismos cristianos seguían ahí cuando ya no quedaba ningún comunista en el poder. En la antigua Roma, los trescientos años de persecución terminaron con que el emperador se hizo cristiano.

En la democracia, las cosas se plantean de otra manera, aunque no totalmente. También aquí los cristianos son obedientes, mientras no se les pida algo que contradiga los mandamientos de Dios. Pero, en la democracia, los creyentes, como los increyentes, no son sólo súbditos, sino también ciudadanos, y como ciudadanos, parte del sujeto de la soberanía. No sólo están sometidos a las leyes, sino que son corresponsables de las leyes. No se pueden contentar con no hacer nada injusto, pues son corresponsables de la injusticia que permita el legislador, ya que son parte del legislador, y, en una democracia, deben incluso esforzarse por ser la parte mayor posible.

Tomás Moro fue Canciller de un rey preconstitucional. Como Canciller, no podía sostener la política del rey, separar a la Iglesia inglesa de la romana. Como persona privada podía callarse. Por eso dejó su cargo estatal y volvió a ser un hombre privado. En su boca no se encontró ninguna palabra crítica. Testigos falsos tuvieron que poner en sus labios palabras críticas, para que el rey le cortara la cabeza. Tampoco los cristianos de los primeros siglos proclamaban públicamente su fe si no se les exigía. Simplemente, como Rocco Buttiglione, rechazaron renegar públicamente de su fe. En la democracia, ningún ciudadano puede abandonar su responsabilidad, como en cambio lo pudo hacer Tomás Moro. Ya que puede hablar, hay situaciones en las que tiene que hablar. Pues somos responsables de las consecuencias de la falta de ejercicio de un derecho. Pero es propio de la democracia también que sean diferentes, o incluso opuestas, las opiniones sobre qué es lo mejor para el bien común. En todo caso, la soberanía popular es un mito. Un soberano tiene que saber lo que quiere. Pero no existe el pueblo, que sabe lo que quiere, sino que hay unos que quieren una cosa y otros que quieren otra. La mayoría decide, pero no porque tenga razón, sino porque es el único procedimiento indiferente a la cuestión de quién tiene razón, una pregunta que lleva consigo potencialmente el riesgo de la guerra civil. Para evitarla, Thomas Hobbes había escrito: «Non veritas sed auctoritas facit legem» (No la verdad, sino la autoridad determina lo que es ley).

Límites a la mayoría

Pero la autoridad en la democracia está en la mayoría. De todos modos, tras las experiencias de las dictaduras erigidas democráticamente, las democracias occidentales aprendieron a reconocer derechos fundamentales, cuya vigencia no proviene de una decisión mayoritaria, sino que, al revés, limita la voluntad de la mayoría. ¿En qué descansan estos derechos fundamentales? Son claramente derecho pre-positivo. En la constitución de mi país, estos derechos fundamentales no pueden ser cambiados por ninguna mayoría parlamentaria. Por el contrario, será inválida toda ley que, según el juicio del Tribunal Constitucional, no concuerde con estos derechos
fundamentales. Por desgracia, la praxis no responde siempre a esta exigencia, aunque, en principio, esté generalmente reconocida. Así, por ejemplo, el legislador alemán ignora desde hace años determinaciones concretas del Tribunal Constitucional concernientes al aborto.

En opinión de los defensores liberales de una sociedad secular, los derechos fundamentales, como todo derecho, provienen de la voluntad asociada de hombres. Si tal fuera el caso, estos derechos tendrían que poder ser abolidos. Y si ello está excluido por la Constitución, estaríamos ante una dictadura de los muertos, que codificaron estos derechos, sobre los vivos. Pero si estos derechos le corresponden al hombre independientemente de su voluntad, entonces tienen que ser de origen divino. Quien no cree en Dios, tendrá que considerarlos una ficción, quizá una ficción útil; o incluso necesaria. En todo caso, no se opondrá en modo alguno a una referencia a Dios en la Constitución de su país y de Europa. Si lo hace, cabe la sospecha de que quiera anclar menos sólidamente los derechos humanos. El ordenamiento jurídico ha de hacerse etsi Deus non daretur (como si Dios no existiese), exigían los filósofos europeos del Derecho en el siglo XVII. Lo que sea oportuno para el bien común, y lo que no, tiene que poder mostrarse con la pura razón. Esta frase, sin embargo, se encuentra ya en Tomás de Aquino, que escribe: «Dios no le ha mandado al hombre nada que no sea bueno y beneficioso para el hombre por la naturaleza misma de las cosas».

Pero, por otra parte, está vigente lo contrario de la frase etsi Deus non daretur. Pues si el contenido de las normas morales, así como el de los derechos fundamentales, se sigue de la naturaleza de los hombres y puede ser aprehendido por la razón -«en el silencio de las pasiones», como decía Diderot-, hay un vacío por lo que respecta a la vigencia de estas normas. Para el hombre, como persona, no está vigente una especie de autoridad de la naturaleza. Y tampoco existe ninguna autoridad natural de alguna mayoría de otros hombres sobre él, de la que no pueda emanciparse. Si deseamos que los hombres sigan su intuición moral, y si queremos que algo así como los derechos humanos tengan vigencia independientemente de la voluntad de la sociedad, entonces tenemos que comportarnos en relación a ellos etsi Deus daretur (como si Dios existiese), como le decía recientemente al Papa la periodista italiana Oriana Fallaci, que se profesa atea.

Tras todas estas consideraciones, el problema de la convivencia política de creyentes e increyentes parece resuelto. La razón nos enseña qué ordenamiento de las cosas humanas es bueno para el hombre. La fe en Dios nos da motivos para suponer, tras este entendimiento de las cosas, la voluntad de una autoridad incondicionada. El contenido de los derechos naturales nos es dado etsi Deus non daretur, la fuerza vinculante de esta percepción presupone el etsi Deus daretur.

Ciudadano religioso y secular

Pero en realidad las cosas no son tan armónicas. La construcción ideal típica no refleja perfectamente nuestra realidad. En primer lugar, hay que precisar el concepto de creyente, el concepto de ciudadano religioso en contraposición con el secular. Pues hay diferencia si hablamos de musulmanes o de cristianos. Y es diferente si hablamos de creyentes en la Revelación o de hombres que creen en la existencia de Dios, pero no en la revelación de su voluntad a través de un libro o a través de otros hombres. Normalmente, esta última categoría es ya bastante insignificante en el ámbito político, mientras que en la época de la Ilustración jugaba un gran papel. La mayoría de los llamados ilustrados en Europa no eran ni ateos ni agnósticos. Estaban de acuerdo con la idea cristiana de que existe un conocimiento puramente racional de Dios, y de que Dios, como escribe el apóstol Pablo, inscribió sus mandamientos en el corazón de los paganos, también sin Sinaí y sin Evangelio. La Revolución Francesa, en la época del poder jacobino, castigaba el ateísmo con la pena de muerte.

Los laicistas de hoy día, es decir, los ciudadanos seculares de hoy, ya no creen en una religión natural y en un conocimiento natural de Dios. La Ilustración, surgida en el seno de la Iglesia, había combatido, en nombre de la razón, a la fe cristiana en la Revelación. La diosa razón fue entronizada en el altar de Notre Dame en París. Hoy es la Iglesia quien defiende a la razón contra los autoproclamados herederos de la Ilustración. Fuera del cristianismo, la duda en la capacidad de la razón para conocer la realidad se ha convertido en la visión del mundo dominante. E igualmente la duda en la capacidad de la razón práctica para reconocer normas morales.
Escepticismo y relativismo cultural son los paradigmas dominantes.

Friedrich Nietzche había diagnosticado esta evolución hace ya un siglo. Su tesis era: la razón ha destruido la fe en Dios. Pero con ello ha destruido sus propios fundamentos, la fe en algo así como la verdad y en la posibilidad de su conocimiento. Si Dios no existe, entonces sólo hay perspectivas subjetivas, pero ninguna cosa en sí. Con ello se termina la Ilustración. Hoy son los cristianos quienes sostienen la capacidad de la razón humana para alcanzar verdades universales, una posibilidad que ya negaba David Hume, cuando escribía: «We never do one step beyond ourselves» (Nunca damos un paso más allá de nosotros).

Fe y confianza

La fe en una revelación divina presupone una confianza elemental en la razón humana, una confianza que, sin embargo, como Nietzsche observó correctamente, implícitamente ya es una fe. Una fe que significa que Dios es la verdad, que la verdad es divina.

En esto se funda la posibilidad de comprenderse con no cristianos en cuestiones referentes al ordenamiento humano de la vida. Los cristianos quieren una referencia a Dios en la Constitución de su país, porque sólo así se expresa que a los hombres no está permitido todo lo que puedan hacer, en el caso en que quieran darse a sí mismos, por vía de mayorías, un ius ad omnia, un derecho a cualquier cosa. Desean el reconocimiento de normas éticas como si Dios existiese, ya que no el de la existencia de Dios. Y esto significa simplemente el reconocimiento de una ley moral natural. Sólo conel fundamento de este reconocimiento es posible una pax illis et nobis communis, una convivencia pacífica de cristianos y no cristianos en un país.

Un reconocimiento semejante significa el sometimiento de deseos, intereses y preferencias individuales bajo un criterio común. Sólo en base a un criterio semejante es posible un discurso público en el que verdaderamente esté supuesto el bien común, y en el que los argumentos no sirvan sólo al enmascaramiento de intereses. Los intereses chocarían entre sí, y se impondrían aquellos que fueran representados con mayor energía, aun cuando objetivamente no pudieran pretender tener el rango más elevado. Pero si el rango no es ordenado objetivamente, todo discurso racional es sólo una velada lucha por el poder, como afirma por ejemplo Michel Foucault. Entonces, sin embargo, se pone en cuestión una base esencial de la democracia, pues la democracia vive de la fe en la posibilidad de un entendimiento racional. Sin la idea de un derecho según la naturaleza, que agradecemos a los griegos, no hay ninguna base común entre creyentes e increyentes. Pero quienes mantienen hoy esta idea son los cristianos católicos. A la táctica de sus oponentes pertenece caracterizar esta idea de una ley moral natural como una idea cristiana y, por tanto, considerarla inaceptable para los no cristianos. Pero esto es injustificado. Todo el que argumenta sobre cuestiones de justicia e injusticia presupone silenciosamente esta idea. A quien denuncie que un vecino le impide dormir, porque toca la trompeta entre las dos y las cuatro de la noche, el tribunal le hará justicia, aunque el trompetista explique que para él es algo existencialmente necesario y que sólo tiene tiempo por la noche. El interés en un mínimo de sueño tiene objetivamente la prioridad. Y también evidentemente el interés de un hombre ya engendrado en poder vivir toda una vida tiene la prioridad sobre el interés eventual de otro hombre -de su madre- de poder autodeterminarse sin cortapisas durante los nueve meses de embarazo. Después el niño puede ser dado en adopción. Todo el que juzgue sin prejuicios -pues la razón habla, como decía Diderot, «en el silencio de las pasiones»- concordará en esta preferencia. Sólo quien niegue por principio que existe una estructura objetiva de preferencia de intereses, aceptará que el interés evidentemente superior sea sacrificado al otro por una regulación liberal del aborto. O tomemos la cuestión de la manipulación genética de la naturaleza humana, que rechazó hace poco Habermas con argumentos claramente de derecho natural. Construir hombres según el proyecto de otros hombres choca con la igualdad fundamental de los hombres. Además, el hombre tiene derecho a conocer a sus progenitores.

Homosexualidad

Otro ejemplo: la homosexualidad. Que un hombre, como también un animal, no responda a la fuerza de atracción sexual del otro sexo es claramente un defecto biológico, como aparece también en el resto de la naturaleza, un fallo de la naturaleza, como escribía Aristóteles. Pues la supervivencia del género humano descansa en esta fuerza de atracción. Si un hombre que sufre este defecto e inclina sus tendencias sexuales al propio sexo, sigue o no esta tendencia, es una cuestión moral, que no debe interesar al legislador estatal. El Estado no tiene nada que buscar en los dormitorios, excepto en caso de violación o corrupción de menores. Pero el Estado sí tiene un legítimo interés en que esta tendencia no se extienda, por la propaganda o por una pedagogía correspondiente, más allá de los que ya tienen esta disposición. Ante todo, contradice completamente a la razón institucionalizar de alguna manera uniones de este género y acercarlas a lo que es el matrimonio. El interés público en la institución de la unión permanente de dos personas de diferente sexo está relacionado, naturalmente, con que de esta unión pueden provenir niños, y normalmente vienen. Si no, también podrían casarse los hermanos. Y no se encuentra realmente motivo alguno por el que la comunidad de vida, por ejemplo, de un párroco y su hermana, que cuida la casa, no pueda ser una institución jurídicamente privilegiada, como también una comunidad de tres personas, o un matrimonio entre tres, una pequeña comunidad de vida religiosa o la convivencia de un pequeño círculo de amigos del mismo sexo. Que la comunidad de vida privilegiada públicamente tenga que ser sexual, que no pueda establecerse entre parientes, etc., que existan todas estas restricciones se basa en una imitación del matrimonio que no puede fundamentarse ya con ningún argumento racional. Que alguien se vaya a la cama con otra persona, sólo es de interés público en relación con los eventuales niños que pueden provenir de este género de unión.

Completamente absurdo es ya que se otorgue a parejas semejantes el derecho a la adopción de niños. Esto esconde un individualismo craso, según el cual los niños existen para satisfacción de los padres. La única pregunta legítima, ¿qué es lo mejor para los niños?, pasa a segundo plano. Nada justifica aceptar que para estos niños, que ya tienen el difícil destino de no poder crecer con los propios padres naturales, sea indiferente si pueden experimentar el ser hombres desde el inicio en la forma dual y polar de los dos sexos, es decir, en la forma plena, o han de hacerlo en la forma reducida de una comunidad homosexual. Que sea una suerte adquirir un carácter homosexual creciendo en una comunidad homosexual, no querrá decirlo nadie en serio. Tras esta exigencia hay un ataque de principio contra algo que pertenece esencialmente a la vida, la normalidad. Y además una normalidad no arbitraria, sino caracterizada por la naturaleza específica de una especie.

Emancipación de la naturaleza

La defensa de una emancipación radical, no de la naturaleza humana, sino con respecto a la naturaleza humana, está caracterizada por un alto grado de irracionalismo. Para los discípulos de Nietzsche y de Foucault, la razón misma es sólo un medio de poder para imponer deseos individuales, no una instancia para examinar estos derechos según un criterio universal de lo aceptable para todos. Deseos sadomasoquistas tienen el mismo valor que el deseo de curar una enfermedad. Una manifestación en la que se exponían escenas sadistas asquerosas fue saludada oficialmente por el alcalde de Berlín. Lo importante es que el sádico lo haga con un masoquista, que está de acuerdo en ser tratado como basura.

Tras haber iniciado este camino, parece que ya no es posible detenerse. En la pequeña ciudad de Fulda, en la que está enterrado san Bonifacio, el apóstol de los alemanes, pasó lo siguiente el año pasado. Un hombre joven buscó por Internet a alguien que estuviese dispuesto a dejarse matar y comer por él. Y de hecho apareció uno, un ingeniero. Los dos se encontraron y se pusieron de acuerdo en el procedimiento. A la víctima voluntaria se le cortaron, en primer lugar, los testículos, los asaron y se los comieron juntos. Luego el joven mató al ingeniero de varias cuchilladas, asó partes del cadáver y se las comió, congelando otras partes. Casi no es posible pensar una lesión más extrema de humanidad. El joven fue juzgado y condenado por homicidio, no por asesinato, a una pena limitada de cárcel. El hecho de que la víctima estuviese de acuerdo sirvió de atenuante en el juicio. Absolver a este hombre hubiera sido consecuente con el punto de vista del liberalismo individualista, según el principio volenti non fit iniuria (a quien está de acuerdo no se le hace injusticia). El estremecimiento que a todos recorre la espina dorsal, muestra para el liberal sólo que no hemos progresado todavía suficientemente en el camino de la emancipación con respecto a la naturaleza humana, y en el de la arbitrariedad de nuestras preferencias. Menciono sólo otros dos ejemplos de este abandono del fundamento común de humanidad que existe en todas las naciones civilizadas, al que, por ejemplo, los chinos llaman Tao y que entre nosotros se llama derecho natural.

El primero es la eutanasia, que, tras ser tabú a causa de la praxis nacionalsocialista, es aconsejada de nuevo hoy como un progreso. No puedo profundizar aquí en el tema y menciono sólo dos argumentos contra esta praxis -para aquellos para los cuales el mandamiento No matarás no significa nada-. Si es un derecho de un enfermo o de un hombre muy anciano el pedir a otro hombre que lo mate, entonces, tras un determinado tiempo, este derecho se convierte en un deber moral. Quien tiene un derecho, tiene la responsabilidad de hacer o no hacer uso de ese derecho. El enfermo, que tiene el derecho de pedir que lo maten, tiene desde ese momento la completa responsabilidad de todos los costes y fatigas que sus parientes y la sociedad habrán de sufragar para cuidarlo. De ahí se sigue la increíble presión moral de liberar a otros del propio peso, y la exigencia silenciosa de seguir la indicación: Ahí está la salida.

Justificaciones de la muerte

El segundo argumento es el siguiente: Los defensores de la eutanasia conservan para sí el derecho de juzgar si el deseo de morir está justificado o no. Están dispuestos a matar a depresivos, pero no a gente con males de amor. Juzgan cuándo una vida es digna de ser vivida y cuándo no. Pero, en tal caso, también podrían apropiarse el derecho de matar a hombres que no son capaces de expresar el propio acuerdo. Y esto sucede ya masivamente en Holanda, donde la cifra de los muertos sin consentimiento propio y sin castigo penal alcanza millares, y donde la gente mayor atraviesa la frontera y se va a residencias de ancianos alemanas, porque ya no se sienten seguros en las holandesas. Pero estos argumentos presuponen que al hombre no le está permitido hacer lo que quiera, sólo porque la sociedad se lo permita. Presuponen algo así como una ley moral natural.

Un terreno común semejante, un terreno de evidencias comunes, es en primer lugar el terreno de una cultura con costumbres morales comunes. No nos engañemos: la democracia presupone una cierta medida de homogeneidad cultural. Pero estas costumbres tienen que enraizarse a su vez en una homogeneidad fundamental de todos los hombres, una homogeneidad de la naturaleza humana y de lo que los griegos llamaban justo según naturaleza. Una cooperación política pacífica entre cristianos e increyentes sólo es posible sobre esta base. Para los cristianos, la naturaleza humana y la razón práctica que descansa en ella son la revelación de la lex aeterna, de la voluntad eterna de Dios. Pero los cristianos creen, como decía san Pablo, que esta ley está escrita también en el corazón de los paganos. Sin embargo, san Pablo tenía ante los ojos a paganos para los cuales la pietas, la veneración, la piedad era la más importante de las virtudes. Ejemplo de un ilustrado radical, que ha superado toda piedad como superstición, es el Marqués de Sade, cuyo orgullo era no horrorizarse de nada en sus orgías. Horkheimer y Adorno tenían a Sade ante los ojos cuando escribieron que, al final, el único argumento contra el asesinato es religioso. De hecho, añadiría yo, todo argumento en cuestiones morales es religioso. Pues presupone la disponibilidad de, al menos, escuchar argumentos y someter el propio comportamiento a un mandamiento de la razón práctica. Y esta disponibilidad ya es religiosa, porque si Dios no existe, está vigente lo que escribía Dostojewski: «Todo está permitido». «Todo nos está permitido» era, por lo demás, también frase de Lenin.

Creyentes e increyentes se diferencian en que los increyentes tienen una fundamentación débil para aquello para lo que los creyentes tienen una fundamentación fuerte. Pero, como Habermas escribe de nuevo en su último libro, los hombres irreligiosos que resisten a la objetivización científico-técnica del hombre, tendrían que estar contentos, si los creyentes tienen para esta misma resistencia fundamentos más fuertes que los increyentes o los agnósticos.

Falta de fundamentos fuertes

Los fundamentos débiles de una vida como si Dios no existiese (etsi Deus non daretur) no penetran normalmente hasta la plena realidad, hasta el ser, la existencia del hombre. Se quedan en situaciones experimentadas subjetivamente por el hombre. Para ellos, como por ejemplo para Richard Rorty, nada es más importante que el placer y el dolor. Por tanto, ser persona coincide para ellos con la autoconciencia experimentable, el valor de la vida con las situaciones agradables experimentables, y la ofensa de la dignidad humana con la provocación experimentable de dolor, etc. Ahora bien, es posible mostrar con argumentos que esta limitación a lo subjetivamente experimentable no puede ser fundada a partir de la experiencia. Al contrario, los hombres, cuando piensan espontáneamente, piensan de otro modo. Pueden afirmar mil veces teóricamente que el embrión no es aún un hombre, pero dicen sin problema alguno que ellos, personas que están diciendo Yo, fueron engendrados y estuvieron en el cuerpo de su madre. Y hay que haberse alejado ya mucho del Tao humano para, con Peter Singer, negar el derecho a la vida de un bebé de un año, porque no tiene todavía autoconciencia. Estos argumentos se salen fuera de la experiencia de la vida, de la experiencia de hombres normales. Y tampoco el argumento contra la eutanasia, que acabo de presentar, parte del mandamiento No matarás, sino del empeoramiento de la calidad de vida a través de la legalización del matar a petición. Quien dispone de una fundamentación fuerte, naturalmente puede usar también la débil, que es la base común de cristianos e increyentes, la base de una realidad estatal en la que participan ambos, de una paz, de una pax nobis et illis communis, que es más que una tregua pasajera.

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