Ir al contenido principal

Ley de plazos del aborto

Dan ganas de llorar, porque se pierden miles, millones de vidas estupendas de personas magníficas que dejarán de disfrutar de nuestra maravillosa existencia, de aportar el valor infinito de la dignidad de cada una; un torrente inmenso de cariño, de ingenio, de arte, de solidaridad, de progreso que deja de fluir, que vuelve reseco un enorme cauce y yermos extensísimos campos de la Historia.

Dan ganas de llorar, las lacras que agostan la alegría de vivir de las mujeres que se revuelven contra sí mismas, las manos ensangrentadas de los médicos que traicionan su preciosa vocación, las mentes encallecidas de los políticos y periodistas que fomentan la destrucción, los corazones endurecidos de mis contemporáneos.

Dan ganas de llorar los argumentos que se esgrimen. Adaptarse a las leyes de los países del entorno, ¿es justificación suficiente para matar? Los derechos de las mujeres, ¿son motivo suficiente para negar a otros seres humanos, hombres y mujeres, el más básico derecho a la vida? La distinción entre política y creencias, ¿puede camuflar que es la ciencia quién dicta el comienzo de la vida humana en el momento de la concepción, y la ideología quien lo niega?

Dan ganas de llorar porque no entiendo qué diferencia hay entre un embrión de 14 semanas y uno de quince, o de veintidós, en cuanto a su humanidad; no entiendo por qué esas fronteras si es un "derecho", por qué tanto matiz si luego el aborto es libre en la práctica cotidiana desde que se despenalizaron tres "supuestos"; por qué tanto escándalo con que puedan abortar niñas de 16 sin permiso paterno, cuando el aborto mata lo mismo con o sin permiso, con 16, 18 o 25 años.

Dan ganas de llorar los políticos que parecen tontos o creen que hablan a tontos; quiero hacer constar que no me trago ese sofisma de que si una niña puede dar a luz pude abortar, al menos yo no, que conste para cuando nuestros descendientes se avergüencen de nuestros crímenes y conviertan unas cuantas clínicas abortistas en museo del horror y de la memoria.

Dan ganas de ira la pasividad de tanta gente buena, comodona, cobarde, la insultante inquina de los opinadores proabortistas, como el que ayer me llamó "de la caverna" -no me importa, es la caverna del útero materno-. ¿Tanto cuesta decir que estamos dispuestos a matar incluso a nuestros hijos para preservar el bienestar que nos aletarga?

Dan ganas de ira y pena; pero esa ira la aplaca la pena, y la rentabiliza actuar. Actuemos, trabajemos por esas vidas que nos quieren arrancar, por que siga saliendo el sol sobre un clamor de risas, porque cabemos todos y necesitamos a todos.

Contamos contigo

Comentarios

Blogdeuncatolico.com ha dicho que…
Hola , en mi blog te he dejado un premio para este blog, ves alli y enterate.Mi blog es blogdeuncatolico.blogspot.com
eligelavida ha dicho que…
Tienes suerte de que te llamen “de la caverna”. Lo normal es que te digan que eres fundamentalista, fascista, homófono, machista, etc. Para mí, lo peor es el silencio de los “buenos”.
Anónimo ha dicho que…
Personalmente oigo muchos gritos. Buenos no somos nadie pero sí que se protesta y mucho, solo que nuestros políticos se han puesto tapones de cemento en los oídos y ni oyen ni quieren oir. Tampoco quieren ver: yo les ataría a una silla y les enseñaría las fotos de los niños despedazados, o mejor llevaría los despojos de los niños a ver si se les conmovían las entrañas. Y en cuanto a los "médicos", sabemos que el diablo es homicida desde el principio. No puedo darles otro nombre.
Gracias, Iván, por el premio, lo valoro por quien lo otorga; perdona que no siga la cadena, lo he hecho en ocasiones anteriores y ya me da mucha pereza...

Elige, supongo que a todos nos han llamado y nos llaman también todas esas cosas: ladran, luego cabalgamos.

Anónimo: pienso que además de recordar las verdades del barquero, para que el silencio no sepulte la verdad; lo principal es ayudar a las mujeres (y a los hombres) a integrar su sexualidad en un proyecto de vida y a llevar adelante su embarazo cuando este sea, por cualquier motivo, problemático.

Populares

San Pablo en Atenas

San Pablo en el Areópago Rafael Sanzio  (1515-1516 )   Londres, Victoria & Albert Museum He releído recientemente el discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas * y me ha fascinado su actualidad: es un ejemplo plenamente útil para la comunicación de la fe en el Occidente contemporáneo. Atenas Atenas. Año 52 d.C. 16 o 19 años después de la muerte y resurrección de Cristo. Algo así como si estos hechos fundamentales hubieran ocurrido en 2000 y Pablo llegase a Atenas hoy. En realidad, menos tiempo, porque entonces todo iba mucho más despacio que ahora, y 17 años entonces eran un ayer. Atenas era una ciudad en decadencia . Aún conservaba el aura de capital cultural del Mundo; pero el centro de poder y cultura se había desplazado hacia el oeste, a Roma. Un ejemplo con todas sus limitaciones, como si habláramos hoy de París y Nueva York. En Atenas se mezcla un materialismo desencantado y un sincretismo religioso que resulta en un relativismo muy parecido al de ...

Aquí no hay quien viva

Así está la cosa, y lo que nos espera, porque parece ser que la Universidad Carlos III ha encargado a los guionistas de este engendro el manual de " Educación para la Ciudadanía "... Mofa de la Iglesia, apología del aborto y elogio del homomonio J.A Osca. Aquí no hay quien viva Cadena televisión: Antena 3 Hora de emisión: 22:00 Fecha emisión: 11/05/2006 Los dos últimos capítulos emitidos por Antena 3 de la serie “Aquí no hay quien viva” constituyeron un catálogo perfecto del pensamiento e ideología que pretenden imponernos en España desde el sector de la progresía más rancia y ultramontana. En una de las tramas, una de las dos lesbianas de la serie decide tener un niño, pero como necesita semen, se va con su otra amiga lesbiana al ‘banco de semen’ de la primera planta, donde viven dos gays porque “entre gays y lesbianas, el tráfico de espermatozoides es lo más normal del mundo”. De los dos, Fernando es el elegido (porque el otro, Mauri, ya prestó el suyo en otra ocasión) y le...

El Bigote

Ayer celebramos el cumpleaños de un amigo, accitano. Con este motivo, agarrándome a los pelos de su frondoso bigote, decidí dedicarle el siguiente estudio: El Bigote es un ente imponente. Basta pensar que, según autores, al parecer, proviene del alemán bei Got -¡por Dios!-, o del inglés Big God -¡gran Dios! Además, la terminación en “ote” remite inmediatamente al aumentativo: grandote, animalote, cachalote, hotentote… También su otra acepción, “mostacho”, resulta apabullante, y no digamos la elegancia del “ moustache ” francés, o la contundencia del ruso “ mostachof ”. Además, el bigote da lugar a frases recias y definitivas, redondas: Hace mucho frío: Hace un frío de bigotes Estoy harto: Estoy hasta el bigote Es un hombre hecho y derecho: Es un tío con todo el bigote Es un hombre valiente: Es un tipo con dos bigotes ¡Esto es un escándalo!: ¡Tiene bigotes! Bigotes hay para todas las fortunas y gustos, desde la pelusilla de melocotón de los adolescentes hasta los severo...