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Darwin y ecología humana

Por Pedro Beteta, Doctor en Bioquímica y en Teología

Querer una prueba científica de Dios, significaría rebajar a Dios al rango de los seres de nuestro mundo, y por tanto equivocarse ya metodológicamente sobre aquello que Dios es. El positivismo atroz que nos rodea debe reflexionar, la ciencia debe reconocer sus límites y su impotencia para alcanzar la existencia de Dios: ella no puede ni afirmar ni negar esta existencia. No sólo esto, tampoco puede prever lo que es una creación constante llamada Providencia.

Sin embargo, no debe sacarse la conclusión de que los científicos son incapaces de encontrar, en sus estudios científicos, razones válidas para admitir la existencia de Dios y sus leyes naturales. Si la ciencia como tal no puede alcanzar a Dios, el científico, que posee una inteligencia cuyo objeto no está limitado a las cosas sensibles, puede descubrir en el mundo las razones para afirmar la existencia de un Ser que lo supera. Muchos científicos han hecho y hacen este descubrimiento constantemente. Es necesario para alcanzar este descubrimiento ser muy riguroso en el estudio, no tener prejuicios previos de cara a los resultados obtenidos y amar más la verdad que pasar al libro de oro de la historia.

Para leer el resto del artículo en Análisis Digital

Comentarios

Isaak ha dicho que…
Estupendo artículo. Define a la perfección la diferencia entre un Científico íntegro, y un barbero-cirujano, que reza cuando agota sus recursos intelectuales.

Saludos cordiales.

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