Carta al Director de JAÉN de María del Carmen García Armenteros, miércoles, 4 de marzo de 2009
Nunca pensé que la polémica sobre Educación para la Ciudadanía llenaría tantas páginas en los periódicos y tantos minutos en los telediarios, donde se ha llamado a estos padres objetores rebeldes, ultraderechistas, radicales, extrema derecha, ultraconservadores, etcétera. Los defensores de esta asignatura nos tachan de mentes estrechas, retrógrados, integristas y un sinfín de descalificaciones. Parece ser que ustedes no se enteran.
¡Quiero libertad para educar a mis hijos conforme a mis propios ideales, mis propias convicciones y no conforme a criterios morales y políticos del Gobierno de turno! Los de mente estrecha son aquellos que no tienen la capacidad de respetar la ideología que pueda tener otra persona, aquellos que no aceptan que haya padres que estén en desacuerdo con la imposición de esta asignatura y que se hayan movilizado de forma independiente, por su cuenta y riesgo. Y por supuesto, aquellos que presumen de liberales son los más radicales que no ven más allá de sus narices. Los padres estamos ejerciendo un derecho, expresamos una opinión sobre cómo queremos que nuestros hijos piensen y como han de actuar respecto a una serie de cuestiones esenciales como son la familia, la institución matrimonial, el derecho a la vida, la educación sexual, etcétera. Somos como los periodistas y escritores que defienden la libertad de expresión, como los partidos políticos o los sindicatos que defienden la libertad de asociación, como tantas otras personas que lo único que quieren es defender la libertad. Y, además, no somos una minoría. ¿Por qué no se nos respeta? Hasta el día de hoy los padres nunca habían sido un problema para el Gobierno (ya sea de la derecha o de la izquierda, es igual). Pero se están metiendo en temas que afectan directamente a nuestros hijos ¿Por qué el Gobierno ni siquiera se ha molestado en escuchar a las asociaciones de padres? ¿Por qué no es una asignatura opcional sino obligatoria? Algunas personas se escandalizan por la reacción de miles de padres respaldados por más de sesenta plataformas a nivel nacional, pero no hay por qué escandalizarse.

¡Quiero libertad para educar a mis hijos conforme a mis propios ideales, mis propias convicciones y no conforme a criterios morales y políticos del Gobierno de turno! Los de mente estrecha son aquellos que no tienen la capacidad de respetar la ideología que pueda tener otra persona, aquellos que no aceptan que haya padres que estén en desacuerdo con la imposición de esta asignatura y que se hayan movilizado de forma independiente, por su cuenta y riesgo. Y por supuesto, aquellos que presumen de liberales son los más radicales que no ven más allá de sus narices. Los padres estamos ejerciendo un derecho, expresamos una opinión sobre cómo queremos que nuestros hijos piensen y como han de actuar respecto a una serie de cuestiones esenciales como son la familia, la institución matrimonial, el derecho a la vida, la educación sexual, etcétera. Somos como los periodistas y escritores que defienden la libertad de expresión, como los partidos políticos o los sindicatos que defienden la libertad de asociación, como tantas otras personas que lo único que quieren es defender la libertad. Y, además, no somos una minoría. ¿Por qué no se nos respeta? Hasta el día de hoy los padres nunca habían sido un problema para el Gobierno (ya sea de la derecha o de la izquierda, es igual). Pero se están metiendo en temas que afectan directamente a nuestros hijos ¿Por qué el Gobierno ni siquiera se ha molestado en escuchar a las asociaciones de padres? ¿Por qué no es una asignatura opcional sino obligatoria? Algunas personas se escandalizan por la reacción de miles de padres respaldados por más de sesenta plataformas a nivel nacional, pero no hay por qué escandalizarse.
Reaccionamos ante unos decretos de desarrollo de una ley que hace que esta sea fácilmente manipulable por unos y por otros, adoctrinando según la corriente ideológica imperante a nuestros hijos. Sólo somos un grupo de padres en defensa de nuestros derechos. A todo este tipo de gente intolerante, poco democrática y llena de prejuicios les diría. ¿De qué tienen miedo?
Comentarios
pero me parece que su conducta es la de los niños pequeños que cogen una "pataleta" para salirse con la suya. No entiendo qué sacan insultando a los que no pensamos como ellos.
Si fueran de verdad tolerantes y apreciaran la diversidad, como dicen, no tendría por qué molestarle otras opiniones y opciones libres.