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La unidad como valor moral

No es mi costumbre en este blog, pero por una vez, y no creo que sirva de precedente, voy a escribir. Lleva tiempo hablándose de la pretensión de algunos obispos españoles de sentar públicamente el principio de la unidad de España como valor moral. El asunto tiene particular actualidad y relevancia ante el proceso de redefinición de la idea de España y del peso de las fuerzas nacionalistas en la política nacional. La cuestión suscita muchas preguntas espinosas:

- si la unidad es un bien moral ¿el nacionalismo es un mal moral?
- ¿debe un católico defender la unidad de España?
- ¿es el católico nacionalista un mal católico y, por tanto, un mal ciudadano?
- ¿qué debemos entender por unidad? ¿y por nacionalismo? ¿y por valor moral?

Se esperaba que la Conferencia Episcopal Española abordara este tema en la reciente (23 de noviembre) Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de Españaun documento con el que los Obispos ofrecen su aportación al discernimiento que hoy es necesario hacer, en unos momentos de especial complejidad. El texto pretende favorecer la comunión eclesial y animar a los católicos a participar activamente en la vida pública, al tiempo que quiere ayudar a todos a descubrir las implicaciones morales de la situación actual, con la convicción de que ello es un requisito indispensable para una sana vida democrática”.

La Pastoral toca muchas más cuestiones, como se puede apreciar en el resumen que de ella se ofrece. La de la unidad es una más, y no de las más importantes; pero como no acabo de tener una idea definitiva al respecto, la resalto, por si sirve para un debate con cuyas aportaciones logremos argumentos y criterios útiles.

Para hablar con fundamento, recomiendo la lectura de los puntos de la Pastoral que hacia el final se refieren a esto (nn 70 a 76), y que podrían resumirse, con los riesgos de toda simplificación, en el siguiente párrafo:

En esta cuestión, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás. En todo caso, habrá de ser respetada siempre la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minorías no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos, ni las diferencias puedan degenerar nunca en el desconocimiento de los derechos de nadie ni en el menosprecio de los muchos bienes comunes que a todos nos enriquecen.
Para dar alguna pista más, copio la respuesta del Cardenal Primado, D. Antonio Cañizares, en una entrevista concedida a Libertad Digital (25 de noviembre):

Es un bien moral que estemos unidos, que tengamos una tradición común, que vivamos en una solidaridad de muchos siglos, es un bien moral que vivamos en una historia compartida. (...) Son muchos aspectos de bienes morales los que están en juego”. Recordando que Benedicto XVI ha tenido siempre muy presente en su magisterio que la unidad y las raíces son fundamentales para la unidad de Europa, “cuando el Papa habla sobre la unidad de Europa, lo que dice es aplicable también a España”.

¿Qué tenéis que decir?
Gracias. Posted by Picasa

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
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