
Pero leer no basta, hay que leer bien, acudir a lo que llamo buenas fuentes.
Una de esas buenas fuentes es, sin duda, La GACETA de los Negocios. Dos ejemplos del mismo día, 12 de diciembre.
Leo a Jorge Trías Sagnier sobre la manida recuperación de la memoria histórica, con la que algunos quieren reescribir la historia de la Guerra Civil española: “Menéndez Pelayo decía que la materia de la historia está fuera del historiador, a quien con ningún pretexto es lícito deformarla. La memoria, en cambio, siempre será, como la mía, como la de cualquiera, fragmentaria y parcial. Lo de la ‘memoria histórica’ es una contradicción terminológica”.
Paso página y me topo con un análisis de Antxón Sarasqueta sobre lo que llama el régimen radical, que se asienta –señala- sobre tres supuestos: la sociedad vigilada, tutelada y desarmada. En la sociedad vigilada “se ‘marca’ a las personas para que sean rechazadas por otras personas y grupos alineados en lo políticamente correcto (la verdad oficial)”; consiste en “la coacción y mediatización de la libertad individual y de los comportamientos sociales e institucionales”.
En la sociedad tutelada “es el Gobierno el que tutela a las personas. Les dice si pueden fumar o no, si pueden comer una hamburguesa, si pueden estar más gordos”.
Con la sociedad desarmada, “mediante las leyes, la coacción, exclusión y la propaganda, se busca alinear a la sociedad. Una sociedad alineada no es un obstáculo para el poder, y sí lo es para desarrollar la libertad".
Hacen falta cabezas bien preparadas para desmontar la falsedad que nos rodea y demostrar la inconsistencia de muchos pensadores populares. Hay una réplica de Ronald Knox en su libro Caliban en Grub Street que me entusiasma:
“Arnold Bennett comienza haciendo esta confesión: «No creo, ni jamás he creído, en la divinidad de Cristo, la Inmaculada Concepción, el cielo, el infierno, la inmortalidad del alma y la inspiración divina de la Biblia». Esta afirmación tal vez carezca de rigor científico. ¿Cree Bennett en el pecado original? Imagino que no; y, si no cree en el pecado original, entonces sí cree en la Inmaculada Concepción; y no solamente en la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, sino en la de cualquiera”.
Comentarios