Benigno Blanco
Presidente de la Federación Española de Familias Numerosas
En analisisdigital, 14 de septiembre de 2005

Acabamos de conocer que existe un exceso de recaudación por parte del Estado respecto a las previsiones del propio Gobierno en la Ley de Presupuestos. Dicho de otra manera: el Estado tiene recursos excedentarios para financiar más generosamente determinadas políticas, como va a hacer con el déficit sanitario de las CCAA. Es el momento de reclamar que parte de este exceso de ingresos se dedique a dotar a España de una verdadera política familiar, empezando por aquellas familias que, por el número de hijos –las familias numerosas-, más esfuerzo tienen que hacer para sacar adelante mes a mes a los suyos.
Estamos pendientes de la aprobación del Reglamento de la Ley de Familias Numerosas que lleva casi dos años de retraso. El nuevo Reglamento no puede ser una copia mimética de la ley, sino que debe dar pasos adelante en la solidaridad pública con las familias. España lleva demasiado retraso en esta materia y sigue siendo el país de la Unión Europea que menos recursos públicos dedica a las políticas familiares. Es necesario empezar a converger con Europa también materia de familia .
No se puede seguir poniendo la excusa de que no hay recursos. Los hay pero se dedican a otras cosas. Lo que falta es voluntad para priorizar a la familia en la definición de las políticas de gasto público. Por ejemplo, resulta ya urgentísimo crear la prestación universal por hijo a cargo, pues somos de los poquísimos países de Europa que no cuentan con esta elemental medida de apoyo a las familias.
España tiene un problema muy grave de envejecimiento de población por la escasa natalidad. No afrontar este problema mediante una política activa de apoyo económico a las personas que tienen hijos es cerrar los ojos a los retos que nos va a plantear el inmediato futuro. Las políticas de conciliación y apoyo a la natalidad han dado sus frutos en países como Suecia, Noruega o Islandia invirtiendo tendencias históricas negativas para la natalidad. ¿Por qué no afrontar este reto también en España con visión de futuro, antes de que los problemas demográficos estrangulen los sistemas asistenciales públicos?
El sistema fiscal es injusto con las familias numerosas, a pesar de las reformas más recientes del IRPF han mejorado algunas cosas. Mientras no se grave realmente la renta disponible por la familia, es decir, la que resulta después de atender los gastos asociados a todos los miembros de la misma -que, obviamente, son mayores cuantos más miembros tenga la familia-, la fiscalidad personal sobre la renta será injusta y estará penalizando a las familias, más cuanto más numerosas sean.
En resumen, España tiene hoy recursos para empezar a crear una política familiar activa que haga justicia a lo que las familias aportan a la sociedad y, en paralelo, para eliminar las normas fiscales discriminatorias con las familias con hijos que todavía configuran nuestro IRPF. El Reglamento de la Ley de Familias Numerosas es una pieza en este paso adelante que resulta urgente y debe ser redactado en clave de la nueva política familiar a impulsar y no como mero cumplimiento cicatero de la ley vigente, que fue un importante paso adelante pero insuficiente.
Presidente de la Federación Española de Familias Numerosas
En analisisdigital, 14 de septiembre de 2005

Acabamos de conocer que existe un exceso de recaudación por parte del Estado respecto a las previsiones del propio Gobierno en la Ley de Presupuestos. Dicho de otra manera: el Estado tiene recursos excedentarios para financiar más generosamente determinadas políticas, como va a hacer con el déficit sanitario de las CCAA. Es el momento de reclamar que parte de este exceso de ingresos se dedique a dotar a España de una verdadera política familiar, empezando por aquellas familias que, por el número de hijos –las familias numerosas-, más esfuerzo tienen que hacer para sacar adelante mes a mes a los suyos.
Estamos pendientes de la aprobación del Reglamento de la Ley de Familias Numerosas que lleva casi dos años de retraso. El nuevo Reglamento no puede ser una copia mimética de la ley, sino que debe dar pasos adelante en la solidaridad pública con las familias. España lleva demasiado retraso en esta materia y sigue siendo el país de la Unión Europea que menos recursos públicos dedica a las políticas familiares. Es necesario empezar a converger con Europa también materia de familia .
No se puede seguir poniendo la excusa de que no hay recursos. Los hay pero se dedican a otras cosas. Lo que falta es voluntad para priorizar a la familia en la definición de las políticas de gasto público. Por ejemplo, resulta ya urgentísimo crear la prestación universal por hijo a cargo, pues somos de los poquísimos países de Europa que no cuentan con esta elemental medida de apoyo a las familias.
España tiene un problema muy grave de envejecimiento de población por la escasa natalidad. No afrontar este problema mediante una política activa de apoyo económico a las personas que tienen hijos es cerrar los ojos a los retos que nos va a plantear el inmediato futuro. Las políticas de conciliación y apoyo a la natalidad han dado sus frutos en países como Suecia, Noruega o Islandia invirtiendo tendencias históricas negativas para la natalidad. ¿Por qué no afrontar este reto también en España con visión de futuro, antes de que los problemas demográficos estrangulen los sistemas asistenciales públicos?
El sistema fiscal es injusto con las familias numerosas, a pesar de las reformas más recientes del IRPF han mejorado algunas cosas. Mientras no se grave realmente la renta disponible por la familia, es decir, la que resulta después de atender los gastos asociados a todos los miembros de la misma -que, obviamente, son mayores cuantos más miembros tenga la familia-, la fiscalidad personal sobre la renta será injusta y estará penalizando a las familias, más cuanto más numerosas sean.
En resumen, España tiene hoy recursos para empezar a crear una política familiar activa que haga justicia a lo que las familias aportan a la sociedad y, en paralelo, para eliminar las normas fiscales discriminatorias con las familias con hijos que todavía configuran nuestro IRPF. El Reglamento de la Ley de Familias Numerosas es una pieza en este paso adelante que resulta urgente y debe ser redactado en clave de la nueva política familiar a impulsar y no como mero cumplimiento cicatero de la ley vigente, que fue un importante paso adelante pero insuficiente.
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