Ayer celebramos el cumpleaños de un amigo, accitano. Con este motivo, agarrándome a los pelos de su frondoso bigote, decidí dedicarle el siguiente estudio: El Bigote es un ente imponente. Basta pensar que, según autores, al parecer, proviene del alemán bei Got -¡por Dios!-, o del inglés Big God -¡gran Dios! Además, la terminación en “ote” remite inmediatamente al aumentativo: grandote, animalote, cachalote, hotentote… También su otra acepción, “mostacho”, resulta apabullante, y no digamos la elegancia del “ moustache ” francés, o la contundencia del ruso “ mostachof ”. Además, el bigote da lugar a frases recias y definitivas, redondas: Hace mucho frío: Hace un frío de bigotes Estoy harto: Estoy hasta el bigote Es un hombre hecho y derecho: Es un tío con todo el bigote Es un hombre valiente: Es un tipo con dos bigotes ¡Esto es un escándalo!: ¡Tiene bigotes! Bigotes hay para todas las fortunas y gustos, desde la pelusilla de melocotón de los adolescentes hasta los severo...
Comentarios
No iré a verla, no me interesan este tipo de peliculas "buscataquillas", que usan el tema religioso como gancho.
Saludos
Por otro lado, la cuestión de las posesiones diabólicas me parece evidente, en el Evangelio aparecen multitud de ellas, relatadas con la naturalidad de lo cotidiano en el tiempo de Jesucristo; Él, sus discípulos y muchos otros aparecen librando a pobres contemporáneos de las garras del diablo. La Iglesia Católica han mantenido siempre y mantiene un cuerpo especializado en el asunto: los exorcistas. Hay un libro reciente con los testimonios de uno de estos que reúne todas las garantías de seriedad (no recuerdo la ficha, si os interesa lo busco).
¿Cómo se compadece nuestra libertad con la posesión diabólica?
No he estudiado mucho esto, como tantos misterios, la Iglesia lo explica con sus "secundum quid", los "de alguna manera", que sirven para mantener las verdades (libre albedrío y acción diabólica), aún cuando no acabemos de entender cómo sucede.
Es parecido a lo que ocurre -"contrario sensu"- con la acción de la Gracia en nuestras almas (y esto sí lo he estudiado), que actúa realmente, pero sin violentar nunca nuestra libre voluntad, algo que tampoco sabemos explicar del todo.
Finalmente, quiero advertir de que hay gente que busca positivamente ser poseída por el diablo o que se pone a tiro con tonterías como el espiritismo, cultos satánicos y demás, que no son jueguecitos, porque el diablo existe, y aunque procura pasar inadvertido por cuestión de eficacia, no pienso que, soberbio como es, resista fácilmente la tentación de hacerse notar de vez en cuando, para fastidiar al incauto y al descreído.
Perdonad el rollo. No obstante, me parece que yo tampoco iré a ver esta peli...
Buena semana igualmente.