
El nuevo articulado parece abrirse a una concepción utilitaria y cosificada de los embriones que, sobre la base de ampliar la ayuda a minoritarias patologías, se dispone a desenrollar la alfombra introductoria de una ley ulterior, sobre investigación, que permita la experimentación con embriones humanos vivos.
El siguiente artículo, "EXPERIMENTACIÓN CON EMBRIONES Y PRIMEROS PASOS DE LA EUGENESIA, EN LA NUEVA LEY DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA. UNA VISIÓN DESDE LA BIOÉTICA", publicado por Por Manuel de Santiago, Médico presidente de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI), en NUEVA REVISTA, renuncia a comentar los aspectos jurídicos y de derecho comparado, como asimismo a los aspectos hirientes para la población de convicciones cristianas; y sólo centra su análisis sobre las más graves reservas éticas, aún mejor, bioéticas del texto aprobado. Para otro momento queda el trasfondo social y político de esta Ley y un análisis más profundo de su rechazo moral.
Por su parte, el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española acaba de emitir una nota titulada "Ante la licencia legal para clonar seres humanos y la negación de protección a la vida humana incipiente", con fecha 9 de febrero de 2006, en la que se denuncia la legalización de la creación indiscriminada e instrumentalizada de embriones, la selección eugenésica, la fecundación de ovocitos animales con esperma humano, y el resto de desvaríos a que nos precipita la nueva ley.
Comentarios
Otros no opinan igual, creen que la vida humana comienza más tarde, y, por tanto, que se puede investigar con embriones, con fines terapéuticos, por el bien de la humanidad.
Estos son los mismos que, indirectamente y con esta actitud, están derogando las sentencias dictadas en Nuremberg, contra científicos nazis, por ejemplo, al someter a judíos a experimentos, en los que muchos perdían la vida, para salvar a los pilotos alemanes que eran derribados en las aguas heladas de las costas británicas. A fin de cuentas los nazis no consideraban seres humanos de pleno derecho a los judíos, lo hacían con fines científicos y, esto, ¿siempre? es un avance para la humanidad.
“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”.
Me gustaría añadir que, en mi opinión, qué se considera ser humano no es el punto de partida sino el punto de llegada.
Me explico: lo primero es querer abortar, investigar con embriones, clonar, eutanasiar, etc., por egoismo, salud, ciencia, dinero o el motivo que sea; luego viene el deshumanizar aquella etapa o condición de vida que interese para conseguirlo, con la excusa que se considere pertinente en cada caso y momento (muerte digna, pre-embrión, salud de la madre...).
Curiosamente, la ciencia en este caso respalda claramente las creencias religiosas (como no podría ser de otra manera, al menos en el caso del cristianismo), y son los partidarios de la "cultura de la muerte" los que tienen que recurrir a argumentos anti-ecologistas como la autonomía de las personas.
Aquí primero es el deseo; luego la definición de la vida.