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Libertad de expresión.

"La libertad de expresión no es negociable", ha dicho Flemming Rose, redactor jefe de cultura del diario danés Jyllands-Posten, ante el revuelo provocado en países musulmanes por unas caricaturas de Mahoma que publicó hace unos meses.

¿Es esto así? Es el viejo debate entre libertad y derecho, y dicho tan categóricamente no parece cierto. Por lo menos no dan la sensación de estar tan seguros los gobiernos de Dinamarca y Noruega, amenazados de boicot, ni los medios de comunicación occidentales, que no se atreven a reproducir las caricaturas; desde luego no lo están ni millones de musulmanes (como tampoco el gobierno chino), ni la empresa danesa Arla Foods (aunque sí puedan estarlo sus eventuales competidoras de otros países). Ni siquiera el propio Flemming Rose está del todo conforme, puesto que ha pedido disculpas.

¿Qué hubiera pasado si las protestas hubieran sido de cristianos por cualquiera de las caricaturas ofensivas que se publican constantemente? ¿Son los musulmanes unos fanáticos? ¿Somos los occidentales unos desaprensivos irreverentes, que han perdido cualquier sentido del respeto y del decoro?

Una vez más, la blogosfera se covierte en espacio de libertad innegociable y nos permite ver esas caricaturas y juzgar por nosotros mismos. Pero ¿es esta una grandeza o una miseria de la blogosfera?

Difícil y eterna cuestión.

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