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Trabas estalinistas

Militares tomaron fotos de pancartas desde la azotea del Cuartel General del Ejército.
La organización denuncia desvíos y registros de los autocares que viajaban a Madrid por parte de la Guardia Civil.
verdaddigital

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FUENTE: REDACCIÓN/LA RAZÓN / Las trabas del Gobierno a la manifestación por la familia han sido constantes durante las últimas semanas, acompañadas por un insistente ejercicio de manipulación y criminalización de la convocatoria del Foro Español de la Familia.
La Fiscalía de Conde Pumpido ha contribuido de modo especial a la sospecha en las últimas horas, al pedir al colectivo gay que le informara de posibles insultos durante el 18-J. El Fiscal General del Estado prometió estar "vigilante" y tomar medidas judiciales contra quien insulte.
Quizá en esta advertencia de Pumpido tenga explicación el hecho de que un grupo de militares se dedicaran a fotografiar las pancartas y el rostro de manifestantes "sospechosos" desde la azotea del Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército.
Los militares, uniformados y dotados con una cámara con zoom de largo alcance, tomaron fotografías durante el transcurso de la manifestación de aquellos manifestantes que se hacían destacar por su actitud o portaban pancartas llamativas en las inmediaciones de la plaza de Cibeles.
Desvíos y registros de autobuses
Por su parte, el Foro Español de la Familia (FEF), organizador de la manifestación, informó este sábado de las llamadas procedentes de autobuses con manifestantes camino de Madrid, en las que se denunciaba que agentes de la Guardia Civil de Tráfico estaban desviando de su ruta a estos vehículos, e incluso en algunos casos se había procedido a su registro.
La moda del «pásalo» esta vez también funcionó. «Quita las pancartas de la ventana de bus porque si no, no pasas a Madrid» fue el texto enviado móvil a móvil desde las vías de entrada a la capital. Este es el panorama con el que se encontraron las miles de familias que acudieron en autocar desde distintos puntos de España, a la manifestación convocada por el Foro de la Familia.
«Nuestro grupo salió desde Sevilla en diferentes autobuses y al que viajaba en primer lugar le paró la Guardia Civil», cuenta Begoña. Según la joven, miembros de la Benemérita detuvieron el vehículo y pidieron la identificación a varias personas. Los agentes, en un primer lugar, les querían desviar hacia Ciudad Real porque, según ellos, había muchas dificultades para acceder a la capital pero, tal y como cuenta la joven, el tráfico era tranquilo y no había ningún problema. «Nuestros compañeros nos avisaron de que quitáramos de las ventanas cualquier cosa que aludiera a la
manifestación porque teníamos que pasar desapercibidos», dice otro sevillano. «No entiendo por qué hay que quitar los carteles. No somos terroristas. Cuando hay partidos de fútbol no ocurre esto», dice otro pasajero. La organización convocante comenzó a alertarse cuando distintas organizaciones les llamaron para informarles de la situación.
Ordenar la circulación. Fuentes del Foro de la Familia explicaron que la excusa para la actuación de los agentes de tráfico era ordenar la circulación, sin embargo, desde la organización convocante se cuestiona esta versión porque, según la Plataforma, ayer por la tarde no existía ningún problema de atasco para acceder a Madrid ya que en todo caso, se temían retenciones tras la finalización de la marcha.
Concretamente, Foro Español de la Familia recibió llamadas de autobuses que procedían de Andalucía que se desviaron a la carretera de Toledo. También se tuvo noticia de que autocares de Valencia eran detenidos para ser sometidos a registro. Pero, además de estos destinos, ayer partieron desde primeras horas de la mañana autobuses de Galicia, Cataluña, Andalucía o País Vasco. «La verdad es que sí pasamos un poco de nervios», afirmó Agustín Alonso, portavoz de «Hazte oir», una de las organizaciones convocantes.
Pero el viaje de ida no era todo. Centenares de familias con niños pequeños pasaron ayer siete horas en un autobús, estuvieron otras seis de pie en la manifestación y volvieron a sus lugares de origen en el mismo día. Daba igual la manera de acceder a Madrid ya que, además de autocares, los trenes fueron otras de las alternativas. Según Alonso, en los vagones de los trenes que procedían de Barcelona, Galicia y Sevilla no había ningún sitio libre ya que todo estaba «abarrotado» de familias que acudieron a la manifestación.
Además de los 500 autobuses y los diez trenes, tres aviones volaron desde Canarias y Melilla y otros tres de Baleares hacia un único destino y con un único objetivo. Pero las distintas familias y miembros de asociaciones católicas de prácticamente todas las provincias que no pudieron hacerse con una plaza en uno de estos transportes, no se quedaron en sus casas y se decidieron a llevar sus coches para alzar su voz en Madrid contra la ley que Zapatero pretende promulgar para equiparar las uniones entre personas del mismo sexo a los matrimonios formados por hombre y mujer. Por tierra y por aire. Ayer, sólo faltó por mar.

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