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Repensar el divorcio



La ciencia que más ha estudiado la familia, a pesar de su corta historia como disciplina autónoma, es la sociología.
La sociología, como la medicina, se dedica a medir y comparar acumulativamente y como consecuencia de esas mediciones elabora diagnosis. Mientras que la sociología trabaja sobre el grupo humano, la medicina lo hace sobre el cuerpo humano, sin embargo el objetivo de las dos es el mismo: la salud. Tanto la salud del grupo (social) como la salud individual se miden por defecto detectando síntomas. Síntomas de mala salud individual son, por ejemplo, los dolores, y síntomas de mala salud social son la pobreza al lado de la riqueza, la destrucción del medio, o la violencia.
En la medida en que disponemos de mejores instrumentos de medida y más datos, la sociología descubre nuevos síntomas de falta de salud social. Uno de ellos, es el divorcio. Los efectos perniciosos y acumulativos del aumento de casos de divorcio en el tejido social están ahora saliendo a la luz y ha cundido la voz de alarma. Por eso algunos sociólogos estamos proponiendo repensar el divorcio para verlo primeramente como síntoma de mala salud (social).

Trabajo en español sobre la experiencia sociohistórica reciente del divorcio en los Estados Unidos: Estimulando El Matrimonio y Desalentando El Divorcio

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