Ir al contenido principal

Regreso a la pena de muerte vía eutanasia

foto atarifa
El caso Van den Bleeken (ese reo que ha pedido que le apliquen la eutanasia) me ha hecho reflexionar sobre cómo se cierran los círculos viciosos. Mi abuela materna, refranera impenitente, lo diría así de simple: quien mal anda, mal acaba.

Uno de los grandes logros de la civilización occidental, tras la erradicación de la esclavitud, es la proscripción de la pena de muerte: las sociedades avanzadas no necesitan eliminar a sus criminales para sobrevivir, con lo que se consigue respetar el máximo bien de la vida, al menos en circunstancias ordinarias, dotando a la fuerza legal y a la sociedad en general de una indiscutible superioridad moral sobre el crimen.

Sin embargo, cuando el respeto a la vida como valor absoluto se resquebraja, por ejemplo, con el aborto y la eutanasia; los logros más civilizados e indiscutibles se tambalean. Al quitar la pena de muerte, los reos de grandes delitos son abocados a penas largas de privación de libertad y se abandona el empeño por la reinserción del delincuente. Antiguamente, el criminal podía llegar a arrepentirse, a pedir perdón y a morir ejecutado en pago de su crimen; pero eran tiempos en que se creía en la trascendencia: no moría, pasaba a vivir eternamente. Hoy día todo se tiene que purgar en esta vida, y eso se hace, a veces, inaguantable.

Esta combinación de desesperación y legalización de la eutanasia trae como consecuencia estos lodos. La diferencia está en que en el caso de la eutanasia es el reo el que la pide, mientras que la pena de muerte viene fatalmente impuesta. Pero fijémonos en que el hecho material es el mismo: la fuerza legal ejecuta al criminal. La paradoja está también en que el método de ejecución puede ser el mismo (una inyección letal); pero ahora tiene que ser un médico quien mate, porque hemos prescindido de los verdugos. Se entiende que los médicos belgas se hayan opuesto a ejecutar a Van den Bleeken o a los otros reos que le han secundado (al menos de momento).

Quizá se podría instaurar la pena de muerte a petición, y olvidar la eutanasia, que sí es una preocupante sangría de humanidad.


Comentarios

Populares

La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

La broma no lo es tanto. Para empezar es el espejo en el que los argumentos independentistas se ven reflejados con toda su grotesca facha. Ni siquiera hace falta que el espejo sea cóncavo o convexo, como los que había en el parque de atracciones del Tibidabo. Es la administración del ponzoñoso brebaje nacionalista a sus mismos elaboradores.

Con humor.

Por esto tiene tanto éxito.

Como barcelonés, y, por tanto, presunto tabarnés, me considero implicado. Al principio no quise dar vuelo al invento: bastante lío tenemos con el nacionalismo independentista catalán como para regresar al cantonalismo del siglo XIX. Después, ha ido haciéndome gracia la broma, por su sencilla genialidad y eficacia para poner en evidencia el separatismo, hasta el punto de que barajo la posibilidad de ofrecerme como cónsul de Tabarnia en Granada.

Pero ahora veo que, como dijo un amigo, Tabarnia no es nada inocente. Está bien para defender la unidad de España; pero ¡ojo!

Me han abierto los ojos dos artículos de …

El valor añadido de un Colegio Mayor

Nunca ponderaré bastante lo que supone un Colegio Mayor para la vida universitaria y para los que estamos ligados a alguno. Sigo unido al Colegio Mayor Albayzín como vocal de su Patronato y, desde el año pasado, como Becario de Honor -gran honor-. Pongo unos ejemplos recientes.

El mes pasado invité al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía a comer y tertulia-café con miembros del Patronato, antiguos colegiales y amigos. Nos juntamos una preocupante cantidad de abogados, además del grueso de los estudiantes residentes, que no quisieron perderse la visita de Lorenzo del Río; no en vano, un tercio de los colegiales de este año estudia Derecho...


Durante la comida y la tertulia desfilaron los grandes temas de la judicatura, junto con pequeñas anécdotas de la vida cotidiana del ejercicio de la Justicia y del Derecho. Muy interesante para todos; porque hace mucha falta cierta educación en sentido jurídico, visto cómo funciona nuestra sociedad.

Pocos días después, Albayzín…