Un “Manifiesto por Occidente” obtiene respaldo en Italia
Advierte de que el fundamentalismo islámico y la crisis de valores son dos grandes peligros para Europa
ACEPRENSA 028/06, 08-03-2006
El presidente del Senado italiano, Marcello Pera, ha puesto en marcha una iniciativa para defender las libertades y la identidad de Europa, con particular mención de sus raíces cristianas. El manifiesto "Por Occidente", al que ya en la primera semana se han adherido más de cinco mil personas, pretende librar una batalla por encima de los partidos políticos.
A juicio de Pera, Occidente no puede hacer frente a los desafíos que se le presentan. Ni al terrorismo ni al fenómeno del fundamentalismo islámico, ni a la pérdida de valores. "Europa está enferma", y signos de ello son "la baja natalidad, la baja competitividad y la pérdida de peso internacional". En el interior, hay una crisis espiritual y moral que hace que Europa "se esconda y reniegue de su propia identidad".
"Nuestra tradición está en discusión. El laicismo y el progresismo reniegan de las costumbres milenarias de nuestra historia. Como ha dicho el Papa Benedicto XVI, 'Europa no se ama a sí misma'".
Para superar esta crisis, Pera cree que es necesario coraje y empeño para "reafirmar los valores de la civilización occidental como fuente de principios universales e irrenunciables", sin caer en una Europa como alternativa a Estados Unidos, sino reforzando la unión atlántica. Para ello habría que recuperar los valores que inspiraron a los padres de la Unión Europea.
La integración de los inmigrantes es posible, siempre que Europa no se "sienta culpable de su propio bienestar, ni se avergüence de sus tradiciones", de tal manera que comparta el tesoro de sus valores con los inmigrantes, "sin aceptar que el derecho de las comunidades prevalezca por encima del de los individuos". Europa debe empeñarse en difundir "la libertad y la democracia como valores universales válidos en todo lugar, tanto en oriente como en occidente, en el norte como en el sur".
En once puntos, el manifiesto toca otros temas capitales, como la familia, la religión, la enseñanza, etc. Defiende "el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural"; subraya "el valor de la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio", que debe ser "protegida y distinguida de cualquier otra forma de unión".
El noveno punto reafirma "la distinción entre Estado e Iglesia, sin ceder al intento laicista de relegar la dimensión religiosa a la sola esfera privada". Otro punto señala la necesidad de "defender y promover la libertad de enseñanza"; para ello propone "la plena equiparación de la escuela no estatal con la escuela estatal".
El manifiesto se ofrece a la lectura y a la firma en www.perloccidente.it/. Está en italiano, inglés y español.
Marcello Pera (1943) es conocido como pensador en buena parte por sus estudios sobre Karl Popper, el filósofo de la "sociedad abierta". Liberal y no creyente, Pera ha defendido en otras ocasiones los valores de la tradición europea. En 2004 firmó junto con el entonces cardenal Joseph Ratzinger el libro "Senza radici. Europa, relativismo, cristianesimo, islam" (Mondadori), en el que ambos dialogan sobre la crisis de Occidente.
El pasado 4 de marzo fue recibido en audiencia por Benedicto XVI, para hablar de "algunos aspectos de la cultura actual, en el contexto de la situación internacional de hoy", según un comunicado de la sala de prensa del Vaticano. Pera ha declarado públicamente en varias ocasiones que comparte con este Papa la preocupación por el relativismo cultural. Este contexto cultural, explica, por ejemplo, según Pera, la pérdida o el rechazo de las raíces cristianas que han sido decisivas para fraguar la civilización europea y occidental.
Advierte de que el fundamentalismo islámico y la crisis de valores son dos grandes peligros para Europa
ACEPRENSA 028/06, 08-03-2006

A juicio de Pera, Occidente no puede hacer frente a los desafíos que se le presentan. Ni al terrorismo ni al fenómeno del fundamentalismo islámico, ni a la pérdida de valores. "Europa está enferma", y signos de ello son "la baja natalidad, la baja competitividad y la pérdida de peso internacional". En el interior, hay una crisis espiritual y moral que hace que Europa "se esconda y reniegue de su propia identidad".
"Nuestra tradición está en discusión. El laicismo y el progresismo reniegan de las costumbres milenarias de nuestra historia. Como ha dicho el Papa Benedicto XVI, 'Europa no se ama a sí misma'".
Para superar esta crisis, Pera cree que es necesario coraje y empeño para "reafirmar los valores de la civilización occidental como fuente de principios universales e irrenunciables", sin caer en una Europa como alternativa a Estados Unidos, sino reforzando la unión atlántica. Para ello habría que recuperar los valores que inspiraron a los padres de la Unión Europea.
La integración de los inmigrantes es posible, siempre que Europa no se "sienta culpable de su propio bienestar, ni se avergüence de sus tradiciones", de tal manera que comparta el tesoro de sus valores con los inmigrantes, "sin aceptar que el derecho de las comunidades prevalezca por encima del de los individuos". Europa debe empeñarse en difundir "la libertad y la democracia como valores universales válidos en todo lugar, tanto en oriente como en occidente, en el norte como en el sur".
En once puntos, el manifiesto toca otros temas capitales, como la familia, la religión, la enseñanza, etc. Defiende "el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural"; subraya "el valor de la familia como sociedad natural fundada en el matrimonio", que debe ser "protegida y distinguida de cualquier otra forma de unión".
El noveno punto reafirma "la distinción entre Estado e Iglesia, sin ceder al intento laicista de relegar la dimensión religiosa a la sola esfera privada". Otro punto señala la necesidad de "defender y promover la libertad de enseñanza"; para ello propone "la plena equiparación de la escuela no estatal con la escuela estatal".
El manifiesto se ofrece a la lectura y a la firma en www.perloccidente.it/. Está en italiano, inglés y español.
Marcello Pera (1943) es conocido como pensador en buena parte por sus estudios sobre Karl Popper, el filósofo de la "sociedad abierta". Liberal y no creyente, Pera ha defendido en otras ocasiones los valores de la tradición europea. En 2004 firmó junto con el entonces cardenal Joseph Ratzinger el libro "Senza radici. Europa, relativismo, cristianesimo, islam" (Mondadori), en el que ambos dialogan sobre la crisis de Occidente.
El pasado 4 de marzo fue recibido en audiencia por Benedicto XVI, para hablar de "algunos aspectos de la cultura actual, en el contexto de la situación internacional de hoy", según un comunicado de la sala de prensa del Vaticano. Pera ha declarado públicamente en varias ocasiones que comparte con este Papa la preocupación por el relativismo cultural. Este contexto cultural, explica, por ejemplo, según Pera, la pérdida o el rechazo de las raíces cristianas que han sido decisivas para fraguar la civilización europea y occidental.
Comentarios
Más bien propongo un reforzamiento de la identidad histórica de Europa, como base para el diálogo y el entendimiento libres, y esto frente a cualquiera otra identidad, no sólo la islámica.
En lo que desde luego no coincido contigo es en que el terrorismo islámico -y no sólo el terrorismo- sea nada más que una presunta amenaza para la civilización occidental: es una amenaza real.
Vivo en Granada (España) desde hace catorce años y experimento personalmente cada día la penetración del islam en Europa: no son teorías. Con todo, me preocupa aún más la decadencia de occidente, la disolución de su identidad (cristiana, humanista y greco-romana), que nos lleva al suicidio colectivo, más que la posible invasión.
La Historia tiene múltiples ejemplos de civilizaciones que sucumben ante el empuje de pueblos desarrapados y primitivos, porque, fundamentalmente, estaban carcomidas por dentro, por muy impresionante que fuera su fachada.
Para dialogar hace falta un idioma común, y no lo tenemos, lo que no quiere decir que debamos demonizar a nadie. Mi perspectiva cristiana me lleva a procurar el rearme moral de occidente, no a machacar a oriente.
La foto... ¿Quién te dice que nos SOY pequeño?
En los blogs casi nadie se retrata, al empezar puse esta porque soy yo y no soy yo -entonces no sabía nada de blogs-, luego ví que mucha gente me preguntaba por la foto, así que la dejé (es lo único que ha tenido algo de éxito en este blog).
De todas formas, cualquier foto que ponga dejaría de ser exactamente yo... al día siguiente.
Además, puede interpretarse como una declaración de intenciones: mantener un espíritu joven en este rincón de la blogosfera.
Otro cordial saludo.
Pienso que en esto consiste una civilización cristiana, y a esto me refiero cuando hablo de defenderla.
Un cordial saludo y felices Pascuas
Nota: ¿Conoce al autor J.F.Revel?, ¿Que opinión le merece? Gracias.
Por cierto, ¿Conoce al autor J.F.Revel? ¿Qué opinión le merece?
Reciba un cordial saludo.
Estaré encantado de recibir noticias suyas, seguro que serán muy enriquecedoras.
Lamento decir que no he leído nada de JF Revel, según mis noticias se trata de un pensador crítico con el sistema político y social actual en occidente, una crítica seguramente aprovechable, sobre todo cuanto más reciente es su obra, aunque me parece que no tiene raíces cristianas: ¿puede darme alguna información más?
Muchas gracias y un saludo.
Muchas Gracias y un saludo desde la admiración.
Alguien dijo que el cinismo es el humor de los descreídos.
En cuanto al hambre y la economía, es cierto que hay muchas cosas que mejorar; pero la historia ha demostrado que los métodos que estos "sabios" de izquierda llevan siglo y pico promoviendo han sido un fracaso desastroso y trágico. Lo empíricamente demostrado es que, desgraciadamente, la administración pública es con frecuencia más incompetente y corrupta que la privada, y que la libertad -con sus controles- es preferible a toda planificación. La Iglesia católica tiene un extenso cuerpo doctrinal sobre esto, la Doctrina Social de la Iglesia, que debería ser mucho más conocida, porque de ella se pueden sacar consecuencias concretas que de verdad ayudarían a paliar los problemas del hambre, sin olvidar que "pobres los tendremos siempre entre nosotros".