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foto ACI Prensa |
- Una entrevista no es una noticia (tampoco es opinión). Tiene un grado de intervención del periodista que puede ir desde la casi literalidad hasta el que no tenga casi nada que ver con lo que ha dicho el entrevistado. El mismo Papa prefiere pensar las respuestas a improvisar, que la respuesta precisa le viene cuando ya ha dado la primera.
- Un titular puede ser cualquier cosa; en muchos casos, cualquier cosa menos periodismo.
- Los medios, por su naturaleza, no permiten entrar en demasiados matices; por eso es tan importante leerlos en el contexto de lo que cuentan; y el contexto de lo que dice el Papa es el Magisterio de la Iglesia.
- En España -y en China-, cada medio cuenta de la feria según el cristal con que mira, así que hay que aplicar factores de corrección.
- Ningún factor de corrección mejor que, en este caso, la lectura directa de la entrevista que el Papa Francisco ha concedido al padre Antonio Spadaro, S.J., director de la revista Civiltà Cattolica, publicada también en todas las demás revistas de los jesuitas.
Porque de esta entrevista, aunténtico scoop de ayer y hoy, se trata. Pero como la entrevista es larga, cada uno sabrá de qué medio se fía y, si quiere algo más que oír lo que quiere oír antes de oír nada, acudir a varias fuentes.
He leído la entrevista, he leído las informaciones de El País, El Mundo, La Razón, ABC e Ideal Granada, y la de algunos digitales. Mi conclusión es: los principios, la doctrina, es la que es, la que está en el Catecismo de la Iglesia Católica. Francisco subraya una mirada -que siempre está presente-, la que mira a la persona con misericordia; y una actitud, la de la Iglesia que sale al encuentro para anunciar y sanar, como un "hospital de campaña después de la batalla". Me pregunto cómo tomarán esos progresistas que tanto festejan cierta interpretación de las palabras del papa y que tanto pretenden sacar la religión del espacio público, eso de que la Iglesia salga de sí misma para ir hacia los que no la frecuentan, los que se marcharon, los indiferentes, cuando nos lo tomemos aún más en serio.
En fin, que de una lectura completa, con su contexto y abierta a escuchar sin prejuicios, se saca una enseñanza y un impulso formidables, sin miedo a salir a la intemperie, a ensuciarse , y sin miedo a los límites deformantes de la comunicación de masas.
¡Hagan lío!
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