Rompamos las cadenas

jueves, 12 de septiembre de 2013 ·

Como ya saben los pocos lectores que quedan de este blog, procuro no entrar directamente en cuestiones políticas, considerado este último término en el sentido restringido al juego de poder que se traen los políticos, de forma que pueda tratar de las cuestiones importantes por encima, en mi intención, de banderías partidarias.

Sin embargo, como también es conocido, soy un barcelonés afincado en Granada, por tanto, un catalán que vive en Andalucía (en consecuencia, un español y un europeo), y estos días me preguntan qué pienso del proceso "soberanista" catalán y, en concreto, de la cadena separatista de ayer, 11 de septiembre. Como es algo que hiere en las más hondas entretelas de mis sentimientos ciudadanos, y aún consciente de caer en una excesiva personalización, cosa que normalmente evito, voy a manifestarme.

Lo que pienso es:


Por esto:


Trataré de ser sintético: Como catalán, soy partidario de una Cataluña fuerte y generosa, que mire hacia fuera con espíritu solidario y abierto, sin complejos del pasado, dispuesta a colaborar con todos con la vista en un futuro mejor para todos, para la que su mayor gloria sea lo que aporta y no lo que recauda. En fin; me da más pena que rabia esta Cataluña que veo emerger, provinciana, rencorosa, egoísta, calculadora, empequeñecida, protestona, etc. Toda esa "rauxa" pueblerina y la ausencia de "seny". Qué lástima de burguesía alicorta, de "botiguer", y de intelectualidad de bucle melancólico posmoderno; hasta la izquierda del proletariado del mundo unido y la "Internacional" es hoy una izquierda de barrio y folclore.

Si hubiera estado metido en este pequeña política que todo lo invade, hubiera propuesto coger de la mano al último independentista en Vinaroz y continuar la cadena por todo el litoral valenciano, andaluz (incluido Gibraltar), portugués, gallego, asturiano, montañés y vasco, para escalar luego las montañas navarras, aragonesas y catalanas (incluida Andorra), hasta llegar otra vez a besar el Maditerráneo.

Es más, puestos a hacer cadenas -que unan y no que separen-, reproduciría el escudo de Navarra, seguro inspirador del plan radial que hizo de España una nación libre y desarrollada, en pie de igualdad con las demás naciones libres y desarrolladas, con las que ha construido la mejor civilización de la Historia. Que ahora se tambalea.



He dicho.

6 comentarios:

Gemma Estapé Saura dijo...
1:05 p. m.  

Como miembro activo de la burguesía lamento que un hombre de mundo como tu opine eso de la sociedad catalana. Te invito a que conozcas más en profundidad las distintas opiniones dentro del independentismo, y de paso la realidad catalana. A veces la distancia juega malas pasadas....

Jordi Picazo dijo...
4:14 p. m.  

Suscribo a Gemma, y aunque te tengo en gran estima y gozas de toda mi confianza como gran amigo que te considero debo admitirte que no me produce ningún sentimiento encontrado tu opinión pues para gustos los colores, aunque sí me sabe a poco. La patria la lleva uno en el corazón, no en el DNI y como han destacado los medios internacionales es una muestra esta cadena de una extraordinaria unidad de un pueblo que sigue haciendo su camino a pesar de los intentos históricos de aniquilar su identidad. En mis años de vida en Londres y en mis visitas a UK e Irlanda siempre me he presentado como español, de Barcelona, y algunas veces he matizado que Barcelona está en Catalunya. Aún así, y aunque parece paradójico, me regocijo al contemplar que esta nación sigue siendo valiente y no pierde su autoestima sino que la refuerza. Preferiría no tener que escoger, pero primero soy catalán, aunque me supiera mal perder a España, pero la patria es la patria y hay un deber de amarla.

Jordi Picazo dijo...
4:16 p. m.  

Ah, la foto está tomada en la hermosa ciudad de Madrid, en su parque del Retiro.

Alberto Tarifa Valentín-Gamazo dijo...
11:13 p. m.  

Empiezo por admitir un impacto de Gemma: me queda por conocer mejor las distintas opiniones dentro del independentismo, porque igual me llevo alguna sorpresa. Aunque lo mismo se podría decir que, a lo mejor, a algunos les puede faltar conocer mejor las distintas opiniones fuera del independentismo.

Lo que no consigo es identificar catalanismo con Cataluña, menos aún el independentismo, y que sólo este constituya la realidad catalana.

No, la distancia no me juega ninguna mala pasada, porque no hay tal distancia, ni física, ni psíquica ni emocional. Este argumento me recuerda -aunque sé que no es lo mismo-, al que se utilizaba entre algunos vascos para justificar ETA: tú no eres de aquí, no conoces la realidad vasca, luego no puedes opinar.

Jordi, pienso que conozco bien el nacionalismo, pues lo he sido mucho, solo que de un proyecto más amplio, el de España -y no digo Castilla, sino España: en ningún sitio me he sentido más catalán que en Madrid-; pero cada día lo soy menos. Por supuesto es un deber amar a la patria; pero seguir con el concepto de patria del romanticismo decimonónico ya no me basta, por muchos motivos que son más de hablar con una buena botella de cava por medio.

Un saludo a los dos, es un placer debatir con personas inteligentes.

Jordi Picazo dijo...
11:30 p. m.  

No soy del parecer que el concepto de patria esté trasnochado, la misma Guardia Civil sigue queriendo morir por ella, pero se pueden buscar sinónimos, en Catalunya tenemos País, por ejemplo. Yo ya eliminaría sin embargo términos como nacionalismo, el ismo no me gusta más bien diría identidad nacional, cultura, idiosincracia, raíces culturales u otros. Aprovecho para decir que Vargas Llosa, en sus ataques al hecho catalán, equiparándolo a la tribu, se sale de madre. Parece mentira la falta de sensibilidad que demuestra sobre todo viniendo de unas latitudes en la que se han perdido cientos de lenguas al año durante décadas. Sólo en América Central había 300 antaño. España ha maltratado mucho a Catalunya históricamente, y eso, como en una mujer maltratada, nunca se olvida. El derecho a ser uno mismo es connatural no solamente a toda persona humana sino a un pueblo con identidad propia. Cataluña no se cierra, se abre, dice solamente me voy a vivir mi vida que ya soy mayor, y el seguir a tu lado no me conviene porque no sabes quien soy. Catalunya sin España tiene un gran futuro, aunque si España hubiera querido, no la estaría perdiendo. Seguramente todavía hay tiempo de encontrar modelos válidos de colaboración y convivencia.Ahora bien, como ha dicho el mundo entero y también y más importante la Comisión Europea, 1,6 millones de personas de la mano a lo largo de casi 500 kms y pacíficamente, es un fenómeno a no pasar por alto. Desde España se ha tenido eso por nada porque ni se ha enchufado la tele para verlo. Yo observo, y aprendo.

Alberto Tarifa Valentín-Gamazo dijo...
8:30 p. m.  

Como te he dicho, esto ya es mejor hablarlo, si se quiere; al menos yo no tengo ánimos para sostener este debate por escrito.
Solo diré que, para mí, Cataluña forma parte de España y no comparto que España se haya atacado a sí misma atacando una parte tan importante de sí misma. Además, no hay más que ver a Cataluña hoy, compararla con otras muchas partes de España, en infinidad de aspectos, para ver que no nos va tan mal a los catalanes.

Más saludos,

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