«Sin heterosexualidad no hay matrimonio»

miércoles, 29 de junio de 2005 · 0 comentarios

Entrevista al profesor Ángel Rodríguez Luño
ROMA, viernes, 13 de mayo 2005 (ZENIT.org).

-El profesor de teología moral en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz comenta en esta entrevista los motivos de la oposición de la Iglesia española a la nueva ley sobre el matrimonio en España.

Monseñor Rodríguez Luño, español, ha enseñado ética durante muchos años en Roma. Actualmente forma parte de la Academia Pontificia para la Vida y es
consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

--¿Qué es lo que preocupa más de esta ley acerca del matrimonio aprobada en
el Congreso de los Diputados de España?

--Rodríguez Luño: El proyecto de ley modifica el Código Civil en lo que se
refiere a los requisitos para contraer matrimonio. Al Artículo 44, que dice:
«El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio conforme a las
disposiciones de este Código», se añade como segundo párrafo la siguiente
norma: «El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos
contrayentes sean del mismo o diferente sexo». Se procede después a la
adaptación terminológica de todos los artículos del Código Civil y de la Ley
del 8 de junio de 1957, sobre el Registro Civil, que contienen referencias
explícitas al marido y a la mujer, que se sustituyen por la mención a los
cónyuges o a los consortes. Una vez que este proyecto pase a ser ley, el
significado de la expresión «cónyuge» o «consorte» en el derecho español
será el de persona casada con otra, con independencia de que ambas sean del
mismo o de distinto sexo.

Mediante estos cambios se destruye en su más íntima esencia el matrimonio,
que desaparece del ordenamiento jurídico español. En España hay y continuará
habiendo matrimonios de facto, pero de iure matrimonio ha sido suprimido.
Esto es lo más grave y preocupante de la reforma del Código Civil que está
en curso de aprobación.

--¿Podría explicar lo que acaba de decir, pues la idea difundida por los
promotores de esta ley es más bien que se trata de ampliar el derecho a
contraer matrimonio?

--Rodríguez Luño:: En la «Exposición de Motivos» se explica que nuestro
Código Civil es de 1889, y que tiene su origen en el Código Civil francés de
1804, y añade tendenciosa y falsamente que ambos regularon el derecho a
contraer matrimonio «reflejando la mentalidad dominante», mentalidad que hoy
habría evolucionado hasta admitir el matrimonio entre personas del mismo
sexo.

No es verdad que, en el punto a que nos referimos, esos textos legales se
limitasen a reflejar los modelos dominantes en las sociedades occidentales
de la época. Tanto en las sociedades occidentales como en las orientales el
matrimonio ha conocido diversas regulaciones jurídicas. En algunas culturas
muy primitivas se practicó la poliandria; en otras se acepta todavía hoy la
poligamia. Algunos estudiosos del siglo XIX (J.F. McLennan, L. Morgan, etc.)
hablaron de la existencia en algunos pueblos de matrimonios de grupo, pero
esa tesis ha sido abandonada.

En todo caso, nunca se ha discutido que la heterosexualidad pertenece a la
esencia del matrimonio. Las prácticas homosexuales, masculinas o femeninas,
si las había, eran consideradas como una realidad de otro orden que nada
tiene que ver con el matrimonio.

Es convicción universal, en el espacio y en el tiempo, que sin
heterosexualidad no hay matrimonio. El proyecto de ley que se está
discutiendo ahora no puede ser calificado de evolución. En realidad opera
una ruptura completa con una tradición universal tan antigua como el género
humano, violentando rasgos y diferencias antropológicas de carácter
pre-político sobre las que el legislador no tiene poder alguno.

Es como si hubiésemos de aceptar que mediante una votación de nuestro
Parlamento el planeta Tierra puede dejar de ser redondo para pasar a ser
cuadrado.

--¿No cabría admitir que el legislador, en virtud del consenso democrático
que representa, puede cambiar el significado de la palabra «matrimonio», o
ampliar su significado de modo que comprenda también nuevos tipos de
relaciones jurídicas?

--Rodríguez Luño: Por muy nominalistas que seamos, y quizá lo somos
bastante, aquí el problema no es de palabras, sino de que se va a tratar de
modo violento y gravemente injusto una realidad que existe y seguirá
existiendo, y que designamos con la palabra «matrimonio».

Cuando el Código Civil afirma que «el matrimonio tendrá los mismos
requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente
sexo», se está diciendo que para el ordenamiento jurídico español (y con él,
para el Estado) no existe absolutamente ninguna diferencia, ni siquiera
mínima, entre la unión matrimonial de la que he nacido yo, usted y los que
ahora leen estas reflexiones, y la unión por motivos afectivos o de otro
orden entre dos varones o entre dos mujeres. No existiría diferencia entre
esos dos tipos de uniones en ningún orden: biológico, antropológico,
jurídico, social, ético, etc. Esto es tan falso como injusto.

Entre otras cosas, esta especie de eliminación despótica de diferencias
antropológicas esenciales, hace desaparecer la razón por la que todas las
grandes culturas del mundo han dado al matrimonio un reconocimiento
institucional específico.

La relevancia pública del matrimonio no se funda en que sea una cierta forma
de amistad o de comunicación afectiva o sexual, sino en su condición de
estado de vida estable que, por su propia estructura heterosexual,
propiedades y finalidad, aceptadas libremente por el marido y la mujer, pero
no establecidas por ellos, desempeña una función esencial y multiforme en
favor del bien común: orden de las generaciones, supervivencia de la
sociedad, educación y socialización de los hijos, etc.

Esta función social de relevancia jurídica pública no la desempeñan, ni
siquiera de forma aproximada, los diversos tipos de unión que pueden darse
entre personas del mismo sexo.

--La Iglesia ha recordado que su oposición a la ley no es una oposición a
los homosexuales. ¿Qué piensa usted?

--Rodríguez Luño: Yo no puedo erigirme en intérprete autorizado de la
posición expresada por el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal
Española, que por otra parte es tan clara que no necesita comentarios.

Mi opinión es que, efectivamente, en esa posición no hay nada contra quienes
se declaran homosexuales. La Iglesia ha manifestado su oposición a un
proyecto de ley en el que no se habla de homosexuales, sino de matrimonio
entre personas del mismo sexo, a las cuales no se exige el requisito de
declararse homosexuales.

Dos estudiantes varones que comparten un apartamento, a los que por motivos
económicos les interesarse casarse, podrían hacerlo. Cuando acaben los
estudios o se harten de compartir el apartamento, se acogen a la nueva ley
sobre el divorcio rápido y ya está.

La combinación de la reforma del derecho a contraer matrimonio y de la nueva
disciplina sobre el divorcio dará lugar a abusos fácilmente imaginables (por
ejemplo, para facilitar la adquisición de la nacionalidad española, o del
permiso de residencia, etc.).

Me parece oportuna otra consideración. Nadie considera injusta
discriminación que quien no ha hecho los estudios de medicina no pueda ser
contratado como médico en una clínica. Por la misma razón no es injusta
discriminación que quien no puede o no desea mantener una relación
heterosexual no sea admitido a una relación jurídica a cuya esencia
pertenece la heterosexualidad.

Puede vivir libremente como quiera y con quien quiera, recurriendo al
derecho común para obtener la tutela de las situaciones jurídicas de interés
recíproco. Si en algún caso fuese necesario, ciertas instituciones de
derecho privado, de naturaleza sucesoria, económica, asistencial, etc., se
pueden hacer más flexibles, con el fin de evitar toda forma de
discriminación injusta, que siempre es un mal.

Pero este mal, si todavía existiese, no se puede querer eliminar produciendo
un mal todavía mayor, como es la destrucción jurídica del matrimonio.

Por otra parte, ligar la dignidad de un colectivo social a la producción de
un imposible jurídico, como es el matrimonio entre personas del mismo sexo,
parece una pretensión insensata. Sólo la ofuscación ideológica podría
explicarla.

--¿Piensa usted que la prensa española ha puesto de relieve los puntos clave
del problema que se está debatiendo a propósito del matrimonio?

--Rodríguez Luño: Es difícil generalizar. Yo he leído artículos de opinión
muy equilibrados. Pero con mucha frecuencia me parece que el tratamiento de
la cuestión está algo desenfocado. Se quiere hacer ver que todo es una
cuestión de discriminación, de ampliación de derechos, de estar a la altura
de los tiempos que corren, de extrapolación de juicios éticos al campo
político de un Estado no confesional, etc. Cuando leo este tipo de
razonamientos, tengo la sensación de que me tratan como si fuese un niño
pequeño.

Se puede y se debe evitar toda discriminación sin que para ello haya que
destruir la naturaleza jurídica de los millones de matrimonios que hay en
España. El Estado puede y debe promover la igualdad y la libertad, pero su
poder legislativo está limitado por estructuras biológicas, psicológicas,
antropológicas y sociales que no tienen una fecha de caducidad como la de
las medicinas.

El Estado haría muy bien en conceder beneficios económicos y fiscales, por
ejemplo, a hermanos solteros ancianos, del mismo o de diverso sexo, que
viven juntos, y que se prestan una ayuda importantísima para el desarrollo
de su vida y de su personalidad, ahorrando además al Estado muchos gastos de
orden asistencial; pero para ello no hace falta considerarlos como
matrimonio.

Si de lo que en cambio se trata es de llevar adelante una operación
ideológica o electoral mediante la instrumentalización del ordenamiento
jurídico español y de sus instituciones, e ignorando irresponsablemente el
daño que se va a causar, se trata entonces de un proyecto contra el que hay
que ejercer todas las formas éticamente lícitas de oposición, entre las que
está sin duda alguna la objeción de conciencia.

Repito que el problema no es la forma de vida elegida por una restringida
categoría de personas, desde luego mucho más restringida de lo que se suele
decir. El problema es el tratamiento jurídico que se va a dar al verdadero
matrimonio de la gran mayoría de los ciudadanos españoles.

Por lo que les afecta a ellos, y no por lo que hagan o dejen de hacer los
que se declaran homosexuales, es razonable que esta gran mayoría de
ciudadanos se oponga con firmeza a la reforma que se quiere introducir.

Otro problema muy grave es el de la adopción. No queda tiempo para detenerme
en él. Pero los lectores pueden consultar la amplia bibliografía existente
sobre ese problema en la literatura psicológica especializada. Para indicar
sólo uno de los problemas que se pueden presentar, invito a tomar
conocimiento de las ideas presentadas en un artículo de J.A. Nelson,
«Intergenerational Sexual Contact: A Continuum Model of Participants and
Experience», «Journal of Sex Education and Therapy» 15 (1989) 3-12.

Bodas homosexuales, matrimonio a la deriva

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ACEPRENSA W26/05 07-06-2005

Luis Arechederra, catedrático de Derecho Civil en la Universidad de Navarra, señala algunas consecuencias paradójicas a las que llevaría admitir el matrimonio homosexual ("Diario de Navarra", 23 mayo 2005).
El matrimonio homosexual se presenta como un paso adelante en el disfrute de los derechos. La intención es buena, pero, como muchas buenas intenciones, puede acabar en despropósito. La homosexualidad no requiere el matrimonio. Casarse es lo último que un homosexual hubiese pretendido hacer... hasta que se convirtió en reivindicación. Una estupidez reivindicada adquiere un cierto empaque. (...)
Llama la atención que los mismos que "aligeran el divorcio" para erradicar la violencia doméstica conduzcan a las parejas de homosexuales y lesbianas a un callejón sin más salida que la judicial. ¡Por favor, no los casen! Lo de menos es la desvinculación. Lo grave es que ésta va acompañada de todo otro conjunto de medidas nada fáciles de digerir.
Supongamos que contraen matrimonio un par de lesbianas y que una de ellas se insemina artificialmente y da a luz "dentro del matrimonio". Si el matrimonio homosexual fuese realmente un matrimonio debería entrar en juego la presunción de paternidad, y el nacido sería hijo de las dos. Pero el proyecto de ley no prevé la modificación del art. 108 del Código Civil, según el cual la filiación "es matrimonial cuando el padre y la madre estan casados entre sí". Por lo tanto, a pesar del matrimonio nos encontramos en una situacion idéntica a la de una pareja de hecho de lesbianas que, una por inseminación artificial y la otra por posterior adopción, ostentan de forma conjunta la patria potestad sobre el hijo.
Si pasado el tiempo la pareja se separa, habrá que decidir sobre la guardia y custodia de la criatura. En ese momento la madre biológica contemplará con asombro cómo su "partner" le disputa la guardia, y cuando el juez decida, esperemos, concedérsela a la única madre, tendrá al mismo tiempo que establecer el régimen de visitas de la otra parte. ¿Qué sentido tiene ese régimen de visitas? ¿Qué tiene que contarle a esa criatura una antigua amistad de su madre que no tuvo ni arte ni parte en su concepción y que probablemente ha adquirido la fijación de que la madre es una mala persona? Ese día, la madre lesbiana se dará cuenta de lo que es el matrimonio homosexual. Una madre lesbiana no debe compartir la patria potestad con otra, ni por adopción, aunque se trate de su "mujer". Si en el matrimonio heterosexual, siendo progenitores los dos, esto es una tragedia, ¿por qué hay que trasladarlo a los que no lo son? La demagogia podría fomentar, como se ve, la violencia doméstica. ¿O es que el legislador piensa que el matrimonio homosexual va a ser más estable que el heterosexual?
Pero vayamos un poco más allá. El coro de ángeles que sigue con embeleso la tramitación de esta ley habla de victoria sobre posiciones numantino-religiosas, de tabúes, etc. Bien, sigamos el dictado de la Constitución y apliquemos el principio de libre desarrollo de la personalidad en ella contenido. Se acabaron las trabas para contraer matrimonio. Por ejemplo, permitamos el matrimonio entre hermanos. (...) ¿Qué puede decirnos a nosotros, ciudadanos del siglo XXI, que los antropólogos sitúen el nacimiento de la cultura en la prohibición del incesto? Contamos con "el dato elocuente de que reglas como el tabú del incesto y la exogamia se hayan orientado a la procura de beneficios en el intercambio social y no a proteger al matrimonio consanguíneo de una amenaza biológica". Esto parece derivarse de una atenta lectura de "Les structures elémentaires de la parenté" de Lévi-Strauss. Hace años fue noticia que "una pareja de hermanos con hijos abrirá el registro de uniones de hecho de Cambre (provincia de La Coruña)". Todos pudimos ver fotografías de la pareja y de sus al menos dos hijos.
Pues bien, sigamos el ejemplo de Cambre, pero lanzando la piedra un poco más lejos. Nada de pareja de hecho: matrimonio. ¡Abajo los tabúes y los que los mantienen, que siempre son personas movidas por oscuros intereses! ¿Por qué admitir el matrimonio entre personas del mismo sexo e impedírselo a una fraternal pareja heterosexual? (...)

El Matrimonio: cosa de todos

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Opiniones de dos cualificados miembros del PSOE sobre la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo que impulsa su partido, el artículo “Nuestros verdaderos demonios familiares”, de Enrique Gómariz Moraga, sociólogo y ex miembro de la Ejecutiva del PSOE de Madrid, publicado en El Mundo, lunes 27 de junio de 2005, y “La persona por encima de la ideología: Las seis razones de la senadora del Partido Socialista de Cataluña Mercedes Aroz para no apoyar el matrimonio gay”, distribuido por la Agencia Europa Press, jueves 16 de junio de 2005.
“Nuestros verdaderos demonios familiares”. Artículo de Enrique Gómariz Moraga, sociólogo y ex miembro de la Ejecutiva del PSOE de Madrid. El Mundo, lunes 27 de junio de 2005
En este viaje a Madrid encuentro la imagen de un país ideológicamente dividido. Llego la víspera en que una enorme manifestación rechaza la previsible aprobación de la normativa que permite el matrimonio de los homosexuales. Percibo que algunos medios tratan de descalificar esa marcha porque a ella se suman varios obispos y líderes del Partido Popular.
Pero resulta fácil darse cuenta de que la manifestación incluye mucha gente que simplemente está preocupada o molesta por cómo se está encarando este asunto. Y mi preocupación aumenta cuando capto que esa misma molestia se extiende también en el Partido Socialista: algunos la hacen pública, pero una buena cantidad la expresa sólo en círculos próximos o privados.
Había seguido a distancia los términos del debate y ahora mis temores se confirman: seguimos teniendo a gala el etiquetaje, la exageración de los argumentos, la descalificación, el sectarismo, la unilateralidad. Ignacio Sotelo tiene razón: todavía no hemos dejado de ser diferentes.
Y es una lástima que esos demonios familiares nos acompañen a la hora de debatir sobre la familia. La portavoz del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, afirmaba ante la gran cantidad de manifestantes que «ellos deben entender que se trata de una normativa que no obliga a nadie a hacer algo que no quiera hacer».
La idea, que no deja de tener un cierto tonillo defensivo, puede ser discutible para el mundo adulto, pero desde luego es absolutamente incorrecta para los menores de edad. Los niños y niñas, biológicos o adoptados, suelen ir bastante a pie forzado si su madre o su padre deciden establecer una pareja conviviente del mismo sexo; especialmente si son de corta edad.
Las encuestas muestran que la ciudadanía es bastante más reticente sobre las consecuencias para los menores (adopciones, etcétera) que respecto de las uniones homosexuales mismas. Pero cabe preguntarse cuál es el derecho sustantivo que tienen los niños y las niñas en este contexto. En relación con este punto, un editorial del diario El País del 22 de junio de 2005 sostiene que no hay que citar a la ciencia en vano. Para contestar al psiquiatra (Aquilino Polaino) se colocan en el extremo opuesto: la ciencia no tiene nada que decir al respecto.
Nada menos cierto. Es un hecho científico comprobado que la especie humana pertenece al mundo natural y en concreto al orden de los mamíferos, como lo es que un elemento definidor de nuestra especie es el dimorfismo sexual. La antropología ideológica, idealista en el peor de los sentidos, quiere hacernos creer que la especie humana se ha desprendido por completo de su anclaje biológico y se encuentra libre para volar por el éter cultural.
Sólo de esta forma podremos librarnos del dimorfismo sexual propio de nuestra especie. Esta perspectiva no sólo supone una peligrosa pérdida de realidad, sino también una ofensa al mundo natural y al enfoque ecológico. Es decir, supone la flagrante contradicción de ser defensores del equilibrio biológico y, al mismo tiempo, sacar limpiamente a la especie humana del medio natural. Todo un ejemplo de soberbia antropocéntrica, cuando parecía que habíamos aprendido algo de la crítica a los modelos de desarrollo depredadores del ambiente.
(...) Hay otra versión menos grosera pero no menos extraviada: se acepta que pertenecemos al mundo natural y que, por tanto, no podemos desprendernos de nuestro dimorfismo sexual, pero, dado que progresivamente las diferencias entre mujeres y hombres están desapareciendo, el hecho tangible de la diferencia biológica sexual es cada vez menos relevante.
Alguien podría sorprenderse de que esto pueda argumentarse después de 20 años de descubrimientos científicos acerca de cómo el anclaje biológico cuenta en el comportamiento y las sensibilidades específicas de mujeres y hombres, o después de una cantidad semejante de años de feminismo de la diferencia, estudios de género y definición de la equidad: igual dignidad de seres humanos diferentes.
Ahora, cuando los estudios de género más actualizados nos dicen que hay que abandonar las posiciones culturalistas extremas para adoptar un enfoque más equilibrado sexo-género, resulta que los intereses del colectivo homosexual nos deben obligar a retroceder.
En suma, el dimorfismo sexual de la especie humana cuenta de manera central en psicología, antropología, medicina y un largo etcétera científico. En realidad, sin este hecho fundamental, también el reto de la equidad de género carece de sentido.
Las almas libres de todo contagio biológico, o mujeres y hombres exactamente iguales, no tienen necesidad alguna de un nuevo contrato social y personal en materia de género. Como suele suceder con los enfoques idealistas, su ropaje progre oculta, voluntaria o involuntariamente, una orientación inmovilista o retardataria. Pero entonces, si el dimorfismo sexual de la especie humana cuenta, todo parece indicar que debería contar especialmente en los espacios de socialización y simbolización iniciales de la Humanidad, que hasta ahora se procesan principalmente a través de las familias. Es decir, no parece haber mucha duda de que niñas y niños tienen un derecho sustantivo a contar con las figuras materna y paterna en ese contexto. Al menos hay que reconocer que toda la información científica que poseemos hasta el momento aconseja mucha prudencia.
Otra cosa es si ese derecho es el único existente en un espacio vacío o, por el contrario, existen otros derechos que es necesario tomar en consideración, tanto respecto de los otros miembros de las familias como de los propios niños y niñas.
Pero negar el derecho humano a ser educados por ambas figuras, masculina y femenina, por definición ideológica, cálculos políticos o cualquier tipo de intereses adultocráticos, es algo que ningún Gobierno que busca el bien común debería promover.
Un enfoque realista y progresista tiene como punto de partida tomar distancia de esta guerra de idealismos: las familias compuestas de figura paterna y materna no son el mejor de los mundos por definición, como sostiene el familismo de derechas, pero el dimorfismo sexual de la especie humana cuenta, especialmente respecto de niños y niñas.
Desde esta perspectiva, es necesario conciliar el derecho humano de las personas adultas a elegir su preferencia sexual y vivir de acuerdo a ella, y la relación de estos derechos con los propios de la niñez. La cuestión consiste en saber si, a partir del derecho a elegir preferencia sexual, es posible organizar grupos familiares de convivencia sostenida. No hace falta una larga argumentación para deducir que si existe el primer derecho debe existir el segundo: las relaciones sexuales estables conforman grupos familiares de hecho y deben reconocerse de derecho. El segundo paso consiste en saber si esos grupos familiares parten o no del matrimonio. Desde luego, es sabido que hay familias que no tienen como base la existencia de un matrimonio: las familias monoparentales, la convivencia entre hermanos, etcétera.
Así, la cuestión en disputa se circunscribe: hay que saber si el término matrimonio puede identificar indistintamente una unión entre una mujer y un hombre o entre dos personas del mismo sexo. Hay dos soluciones al respecto. Por un lado, la que prefieren los homosexuales, que consiste en que la misma figura identifique la unión tanto de heterosexuales como de homosexuales. La desventaja de esta opción es que desconoce el valor del dimorfismo sexual.La ventaja es que asegura que no haya discriminaciones entre las uniones por opción sexual. En todo caso, para lograr una forma adecuada de esta opción ha de tenerse cuidado con que se formule sin que dé lugar a confusiones, por ejemplo abriendo tanto el contrato nupcial que dé lugar a la posibilidad de matrimonios entre dos personas cualesquiera, padre e hija, hermanos, etcétera. La otra fórmula es la que se ha elegido en gran parte de Europa: establecer una figura específica para las uniones del mismo sexo, que tiene semejantes derechos a la unión heterosexual, pero dejando la figura del matrimonio para la unión entre un hombre y una mujer. La ventaja de esta fórmula es que valora y diferencia el dimorfismo sexual de la especie humana y la desventaja reside en que hay que tener permanente cuidado de que los derechos semejantes no introduzcan detalles que sean en realidad diferencias producto de discriminaciones objetivas.
Es importante consignar que esta fórmula es la preferida por una gran cantidad de las personas que han optado y optan por una figura jurídica, el matrimonio, que significa la unión entre un hombre y una mujer. Y es cierto que esa gran mayoría tiene el derecho a que su unión tenga una identidad propia y no se confunda con la de las personas de un mismo sexo. Al igual que muchas minorías, reclaman muchas veces que se reconozca la particularidad que les identifica y se supone que ese derecho no se pierde por el hecho de constituir una gran mayoría. En cuanto a la relación de los derechos de las personas adultas con los propios de la infancia, parece que el derecho de los homosexuales a no sufrir discriminaciones en cuanto a la procreación o a la adopción es algo que no debe referir sólo a la comparación entre adultos heterosexuales y homosexuales, sino que, sobre todo, tiene que tomar en consideración irremisiblemente los derechos de niños y niñas.
Ahora bien, como apuntamos, los derechos no suelen existir en solitario. Además de este derecho a gozar de la riqueza que supone el dimorfismo sexual de nuestra especie, hay muchos otros más que la infancia posee, que pueden asociarse o colisionar con el anterior. (...) La normativa sobre adopciones, que ya establece múltiples condiciones para realizar ese acto, debe ponderar como un factor entre otros, el derecho de los niños y niñas a tener una madre y un padre.
Sin mediar ideologías idealistas de uno u otro tipo. La elección entre las opciones mencionadas debe hacerse con honradez intelectual. Una gran parte de las molestias existentes es que parece que el Gobierno sólo escucha los legítimos argumentos del colectivo homosexual.
Es urgente abrir el debate a otras perspectivas y que muchos progresistas pierdan el miedo a mostrar sus dudas. Una precipitación política en este tema puede ser pan para hoy y hambre para mañana.

“La persona por encima de la ideología: Las seis razones de la senadora del Partido Socialista de Cataluña Mercedes Aroz para no apoyar el matrimonio gay”. Agencia Europa Press, jueves 16 de junio de 2005

La senadora socialista por Barcelona Mercedes Aroz ha explicado que no apoyará "la próxima semana la Ley de regulación del matrimonio, de gran trascendencia social", por dos razones principales, entre otras, que son que la ley "va más allá de la equiparar uniones homosexuales y matrimonio" pues "cambia la esencia de la institución matrimonial", y porque en una ley de "esta trascendencia no se haya propiciado un gran consenso parlamentario y se haya creado una situación de fuerte división social".
Con Mercedes Aroz fueron dos los senadores socialistas que no apoyaron la ley: Francisco Vázquez y ella misma. Los razonamientos que le han llevado a la senadora socialista a estar en contra de la ley de reforma del matrimonio, son los siguientes, según ha manifestado a Europa Press:
1.- Como legisladora considero que las normas jurídicas deben garantizar el bien común, algo que esta ley no cumple a mi juicio ya que no mantiene el equilibrio necesario entre la ampliación de los derechos civiles para la minoría homosexual y la salvaguarda de los intereses generales.
2.-Coincido en mi oposición a esta Ley con las posiciones sobre esta cuestión de buena parte de la socialdemocracia europea y las del socialismo francés que representa Lionel Jospin, y con los argumentos jurídicos expresados por organismos representativos como el Consejo de Estado y el Consejo General del Poder Judicial. Mi crítica es a la regulación jurídica concreta por la que se ha optado para el reconocimiento de derechos a la unión de personas homosexuales, que rompe la configuración objetiva del matrimonio y no da prioridad a los derechos de la infancia.
3.- La Ley confunde una institución de relevancia social, como es el matrimonio, con formas de convivencia basadas en la orientación sexual, que como reconoce la propia Ley son algo de trascendencia personal, aunque puedan generar derechos. Por el contrario, la unión de un hombre y una mujer en la que se basa el matrimonio, de la que procedemos todos y que asegura el futuro de la humanidad genera beneficios sociales y requiere por ello, una regulación jurídica propia y una protección adecuada.
4.- La Ley va más allá de equiparar uniones homosexuales y matrimonio, ya que propone cambiar la esencia de la institución matrimonial basada en la ley natural y civil, y de la que procede también el matrimonio canónico. Y esta alteración del matrimonio implica debilitar la institución más importante de la sociedad. Y no parece que convenga a la sociedad en su conjunto que se debiliten instituciones jurídicamente consolidadas que son su propio cimiento.
5.- Con respecto a la adopción no hay estudios concluyentes sobre los efectos para el desarrollo armónico de los niños en parejas del mismo sexo. Hay opiniones contradictorias de los expertos. Por tanto, ante la duda hay que inclinarse por anteponer los derechos de los menores que según nuestro ordenamiento jurídico han de tener prioridad absoluta para el legislador.
6.- Finalmente, lamento que en una Ley de esta trascendencia no se haya propiciado un gran consenso parlamentario y que se haya creado una situación de fuerte división social, desoyendo la posición contraria de millones de ciudadanos españoles representados por otros partidos políticos democráticos y expresada también a través de asociaciones e instituciones importantes de nuestra sociedad. Especialmente cuando hay otras alternativas. Valga el ejemplo de la reciente Ley aprobada en Suiza que denomina a la unión homosexual Pacto Civil de Solidaridad (PCS), que no equivale al matrimonio ni permite adoptar, pero equipara los derechos en el ámbito fiscal, penal, de sucesiones, seguridad social y jubilación".

No confundamos las feministas con las femifóbicas

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Carta de Ana Restrepo publicada en forumlibertas:
Femifóbica: dicese de toda persona que siente y expresa rechazo, temor, angustia y/o aversión obsesionante y generalmente de carácter patológico ante todo lo femenino.
Perfil de la femifóbica:
1. Considera que los hijos son un impedimento, un estorbo para la propia realización
2. Considera que ser madre es la más indignante y denigrante de todas las labores que puede realizar la mujer
3. Siente desprecio, decepción y ve a las madres que tienen más de dos hijos como unas brutas.
4. Su ideal en la vida es ser IGUAL a los hombres y como lo que nos distingue de ellos en parte es la maternidad, hay que suprimirla para lograrlo.
5. Piensa y promueve que la mejor forma de controlar la reproducción es el aborto
6. Tiene conflictos o traumas no superados ni perdonados con su propia madre; lo que la lleva a sentir aversión hacia ella
7. Ve al hombre como un rival con el cual hay que competir , igualar o destruir
8. Considera que lo único que le da valor a la mujer es ser productiva económicamente

Abajo las femifóbicas quienes hacen una abominable y clara traición de la condición femenina (al que le caiga el guante, que se lo chante). De una mujer, feminista de corazón y orgullosa de ser madre de cuatro hijos.

Discriminación sexual y Junta de portavoces

martes, 28 de junio de 2005 · 2 comentarios

¡Qué difícil es hoy hacer ver lo evidente! ¡Qué difícil! Pero hay pensadores que tienen una habilidad magistral para hacerlo de forma clara Y DIVERTIDA. Aquí está la prueba

Thibaud Collin: El matrimonio gay

lunes, 27 de junio de 2005 · 0 comentarios

Reseña para pensar de un libro para aprender
Alemania: economía, sociedad y derecho : Thibaud Collin: El matrimonio gay

Linchamiento público

sábado, 25 de junio de 2005 · 8 comentarios


Pedro José Rodriguez. Periodista, editor de Noticias Popular TV La Mañana. Profesor universitario.

La comparecencia en el Senado de una docena de expertos para tratar el tema de la adopción de niños por parejas homosexuales ha trascendido por las palabras de un catedrático de Psicopatología y doctor en Psicología, Aquilino Polaino, que ahora ha sido víctima de un linchamiento público por parte de medios de comunicación, asociaciones de gays y lesbianas y partidos políticos, incluso el que le llamó para acudir al Senado a transmitir su conocimiento.

Polaino ha cometido varias torpezas. La primera, y más gorda, ha sido hablar claro de un tema que para la sociedad de nuestros tiempos es tabú. Ha tenido, como se dice, poca mano izquierda. Porque muchos medios están demasiado sensibilizados con el asunto de los homosexuales. Y al fin y al cabo, son los medios los que van a dar a conocer a la gente lo que Polaino ha dicho en la Cámara Alta. La segunda torpeza ha sido fiarse del Partido Popular. Acudió como experto invitado por el grupo popular, y cuando sus afirmaciones han levantado ampollas, los del PP le han dejado tirado a los pies de los caballos. Los de Rajoy han pedido disculpas por el daño que haya podido hacer Aquilino Polaino, al que han calificado de estar fuera de la realidad. Sin embargo, en su larga carrera profesional, y está contrastado, ha ayudado a 160 homosexuales que querían reorientar su homosexualidad. La torpeza ha sido no pensar como un político, sino como un experto. Ha sido no decir lo que querían los medios, sino lo que cree como catedrático. Ha sido no calcular lo que es políticamente correcto (nunca mejor dicho); eso puede hacer que el PP piense que puede perder votos y decida echarle a los leones.

Algunos medios han dado a entender que el catedrático ha sostenido que los homosexuales son fruto de matrimonios con un padre alcohólico. No es lo que dijo. Su tesis fue que era una patología, un desorden afectivo provocado en muchos casos por un padre distante, en ocasiones violento e incluso alcohólico, y una madre cariñosa y protectora. Molestó que dijera que los niños adoptados por homosexuales tienen un 40 por ciento más de probabilidades de ser homosexuales. Los medios, que por cierto, creo que no tienen expertos catedráticos con argumentos teóricos para reprochar nada a este señor, le han acusado de homófobo. Y el PP, al ver la reacción, ha desempolvado sus complejos. También alguna asociación de gays y lesbianas, que han pedido la expulsión de Polaino del Colegio de Médicos. Yo no juzgo las palabras de un experto, porque no tengo conocimiento técnico suficiente para decir si tiene o no razón con sus tesis, pero sí creo que se equivocan los que cargan contra él sin argumentos especializados, pero con el nervio fácil de saltar cuando se pasa la frontera de lo políticamente correcto.

Los niños tienen derecho

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Ante el revuelo organizado por el lobby gay a raiz de la comparecencia del Dr Polaino en el congreso y en un esfuerzo de contraprogramación del impacto mediático del millón y medio de personas que se manifestaron en Madrid el sábado pasado en defensa de los derechos de los niños, el Instituto Valenciano de Fertilidad (IVAF) quiere manifestar su apoyo a los científicos que disienten del credo gay y que basan su disenso en razones científicas. Por nuestra parte esas razones han sido expuestas en el documento adjunto "los niños tienen derecho" que fue dado a conocer a los medios hace unos meses coincidiendo con nuestro apoyo a la iniciativa del Foro Español de la Familia en defensa de la infancia.

Haciendo referencia en concreto a las palabras del Dr. Aquilino Polaino, estas palabras fueron, según el diario de sesiones, las siguientes:

"Voy a entrar ahora en un tema que me resulta más próximo: el perfil psicopatológico de las personas con conducta homosexual. Muchos de los datos que voy a darles proceden también de la investigación de numerosos autores y asimismo de mi propio ejercicio en la práctica clínica, al que he dedicado muchos miles de horas, lo que me hace sentirme seguro de lo que estoy diciendo, y es que a estas alturas pasan de los 160 los hombres y mujeres de conducta homosexual que han solicitado mi ayuda humanitaria como terapeuta".

"Por hacer uso de un cierto orden sistemático empezaré haciendo la siguiente pregunta: ¿Qué núcleos estructuradores de la psicopatología encontramos? En primer lugar, las relaciones familiares.( Voy a limitarme a leer sin hacer comentarios porque se me iría el tiempo.) Muchos de ellos y de ellas describen y perciben al padre durante la infancia como un padre hostil, distante, violento o alcohólico. Puedo citar a Aperson (1978), a Bene (1975), a Sipoa (1983), a Vilar (1988) o a Fisher (1998). La madre es percibida como sobreprotectora más por los niños que por las niñas que al llegar a adultos tiene conducta homosexual. Ahí están los trabajos de Vider (1971), de Norton (1979) o de Nicolós (2004). La madre es considerada por su hijo como necesitada de afecto, fría y muy exigente. Hay un buen trabajo de Fitz Gibbons de 1999. La madre es percibida por su hija lesbiana como emocionalmente vacía, y a ese respecto están fundamentalmente los trabajos de Bradley (1979) y de Eisenwood (1982). Los padres no fomentaron la identidad ni la identificación del niño con el propio sexo, y a ello se refieren los trabajos de Zucker de 1995. En esos chicos y chicas hay ausencia de juegos. Los chicos renuncian a los juegos violentos, en relación a lo cual están los trabajos de Friedman y de Haven (1987 y 1967). Hay ausencia de identificación con sus iguales del mismo sexo, Thomson (1993); hay ausencia de empresas motoras, especialmente de aquellas relacionadas con la práctica de deportes violentos y masculinos -hay trabajos al respecto pero no entraré en ellos-. Hay una incapacidad para defenderse físicamente de sus compañeros iguales en situaciones de violencia. Pueden haber sufrido en la temprana infancia abuso sexual o violación por padre, madre o algún familiar. En eso la colección bibliográfica, incluida mi experiencia en España es muy abundante".

Creemos que se trata de un texto coherente y relevante con una opinión científica razonable que si bien puede disgustar a algunos, quien quiera rebatirla debe de hacerlo con argumentos científicos. Ante la ausencia de tales argumentos, el IVAF desea manifestar su apoyo al Dr Polaino y al resto de científicos citados en lo que considera una tergiversación interesada de evidencias científicas por parte de cierta ideología pro-gay que pretende acallar las investigaciones que no apoyan su agenda política.

En aras del pluralismo, que también cabe en la ciencia, creemos que la tarea del Dr. Polaino y de los investigadores citados, debe de juzgarse con respeto. Lamentamos que ello no se haya hecho por parte de algunos responsables políticos que se han mostrado hasta ahora bastante ignorantes sobre las causas y efectos de la homosexualidad.

Los niños tienen derecho a una familia y a un matrimonio normal

Desde hace un tiempo los medios de opinión se esfuerzan en deslegitimar cualquier intento de oponerse por razones científicas y sociales a la ideología del homosexualismo y lo que representa; sobre todo el matrimonio y adopción por homosexuales. No son pocos los que defienden que la sociedad progresa y que tiene un compromiso con el avance social manifestado en la superación de las barreras discriminatorias contra los homosexuales. Los defensores de estas posturas han tratado de difamar a los que defendemos el derecho de los niños a la mejor familia posible y el derecho de la sociedad a proponer el matrimonio como unión de un hombre y una mujer diciendo que imponemos nuestras creencias religiosas a los demás y que impedimos el reconocimiento de derechos civiles para todos.

No es verdad. Estamos a favor de que las personas homosexuales registren públicamente sus amistades íntimas como uniones de hecho en el marco de la protección de la seguridad social; pero insistimos que el reconocimiento de esas uniones como matrimonio va contra el bienestar público y de forma particular contra el equilibrio y el desarrollo afectivo de nuestros hijos. Las personas homosexuales deben de ser respetadas y protegidas como personas pero su estilo de vida no debe de ser propuesto a los niños como una inocua opción de vida. Antes de formar tu propia opinión al respecto, considera, por favor, estas reflexiones.
1.-Los homosexuales, como todos, pueden casarse y no es discriminatorio que muchos prefieran no hacerlo. Los homosexuales pueden casarse con los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales. Es decir, sólo con otra persona y sólo del sexo opuesto y que tenga cierta edad y dé su consentimiento. Que un homosexual se queje de discriminación porque no le dejan casarse con alguien del mismo sexo es como si un polígamo se queja de discriminación porque no le dejan casarse con varias mujeres, o un promiscuo con varios y varias a la vez. No hay discriminación: la ley es igual para todos y la sociedad tiene un modelo de matrimonio que ha demostrado su eficacia durante siglos.
2.-Casar homosexuales es un experimento social inédito. Casar personas del mismo sexo es un experimento social que nunca antes se ha intentado. Ninguna civilización ha implantado el matrimonio homosexual. Incluso sociedades que permitían la homosexualidad y hasta la fomentaban en ciertas edades y clases sociales, como los griegos antiguos, entendían claramente el matrimonio como la unión estable entre un hombre y una mujer abiertos a tener hijos. Una cosa eran las prácticas sexuales de los ciudadanos y otra muy distinta la familia y la generación y educación de hijos. La homosexualidad ha adoptado muchas formas en distintas sociedades, pero nunca se le ha relacionado con el matrimonio. Experimentar con el modelo social es irresponsable y peligroso, sin embargo muchos defienden esa experimentación por razones ideológicas de rechazo a la familia y no por razones científicas y ni siquiera de demanda social (la inmensa mayoría de la población mundial está en contra).
3.- No existe el gen homosexual. El homosexual no nace, se hace. No se ha podido demostrar científicamente que la homosexualidad esté ligada a la herencia genética o que la tendencia a ser homosexual esté determinada desde el nacimiento. Sí que se ha demostrado y es defendido por un amplio y respetable sector científico que la prevalencia de la tendencia homosexual obedece a factores ambientales y está condicionada por la propia psicología y la educación. Cualquiera puede realizar actos homosexuales si quiere y cualquiera puede también dejar de realizarlos. Por eso la mayoría de los homosexuales puede dejar de serlo, como la terapia clínica ha demostrado. El homosexualismo insiste en el carácter innato de la homosexualidad para defender que se trata de un hecho natural, sin embargo la ciencia nos dice que la homosexualidad es humana no porque sea genética sino porque es influenciable por el ambiente y por las propias decisiones. Un ambiente proclive a la homosexualidad aumenta el número de homosexuales en ese ambiente, mientras que en un ambiente donde la homosexualidad se tolere pero no se proponga disminuye el número de homosexuales.
4.- Para evitar abusos contra /entre homosexuales o el desamparo legal no hace falta aprobar el matrimonio homosexual. Casi todos los beneficios de un matrimonio a nivel de herencias, transmisión de bienes, propiedades compartidas, etc., pueden regularlo dos (o más) personas con acuerdos legales ante notario, independientemente de que tengan relaciones sexuales. De hecho, las pocas parejas homosexuales realmente interesadas en estos temas ya han establecido acuerdos así. Es de destacar que en el contrato matrimonial hay limitaciones, por ejemplo, los cónyuges se comprometen a ser fieles el uno al otro y a la ayuda mutua; en cambio, dos (o más) homosexuales o un grupo de amigos que viven juntos pueden, ante notario, regular muchas de las ventajas del matrimonio sin comprometerse ni a la fidelidad ni a la ayuda mutua.
5.- Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con las personas que viven juntas sin relaciones sexuales. Dos ancianas que viven juntas, tres hermanos en una casa, cuatro amigos que comparten piso desde hace seis años...,tienen una relación con afectividad, compromiso y convivencia igual que puedan tener dos homosexuales. Sin embargo, se ven privadas de las ventajas legales del matrimonio gay porque no practican sexo entre ellos. El matrimonio gay en realidad premia a los practicantes de cierto tipo de sexo, privilegiándoles sobre otras convivencias afectivas y estables. Es evidente la diferencia con el matrimonio común, que premia la complementariedad hombre-mujer estable y está abierta a la generación y crianza de los hijos.
6.- Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con los polígamos... y con cualquier otra combinación numérica. Al contrario que el matrimonio homosexual, que nunca ha sido aceptado por ninguna civilización, la poligamia tiene una larga tradición en numerosos países y sociedades, incluso en nuestros días. Si casamos a dos hombres, ¿con qué argumentos impediremos a nuestros ciudadanos islámicos o de origen subsahariano que no se casen con dos o más mujeres? ¿Puede un emigrante pedir por reagrupación familiar que vengan sus tres esposas? Al menos, las uniones polígamas tradicionales tienen hijos y suelen ser estables, lo cual es un bien social. ¿Con qué argumento los defensores del matrimonio gay lo impedirían? En los ambientes homosexuales lo que ya se pide es la aprobación de la poligamia bisexual. Un famoso escritor lo ejemplificaba en un número de la revista homosexualista Zero: un amigo suyo está casado con una mujer, madre de sus hijos, y la quiere; pero es homosexual, y tiene una relación con un hombre. ¿Por qué esconderlo? ¿Por qué no casarse todos entre ellos? Así, los niños tendrían dos papás, que siempre es mejor que uno. Cuando el matrimonio deja de ser lo que es (un hombre y una mujer unidos en un acto de amor que puede generar nuevas vidas), entonces puede redefinirse para ser cualquier cosa.
7.-Legalizar el matrimonio gay debilita al matrimonio heterosexual, igual que la moneda falsa debilita la moneda verdadera. Muchas personas piensan que no les afecta en nada que los homosexuales se casen. Es lo mismo que pensar: "no me afecta en nada que haya gente que haga circular falsos billetes de 100 euros, yo soy honrado y no los usaría, de hecho casi nunca veo billetes de 100 euros". Sin embargo, es evidente que la circulación de moneda falsa nos afecta a todos, porque se pierde confianza en la moneda, la gente la usa con reticencias y prefiere usar otras monedas (dólares, por ejemplo) o no comerciar o no aceptar ciertos billetes y al final la economía de todos se resiente porque todo es más costoso. Lo mismo pasa cuando se hace circular un matrimonio falso como si fuese matrimonio. En los países nórdicos, donde el matrimonio entre homosexuales hace años que existe, la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio. Al aprobar el matrimonio homosexual se da el mensaje a la sociedad de que en realidad casarse no significa nada ni se contrae ninguna responsabilidad ante los hijos. Como consecuencia la gente no se casa y su compromiso es débil. Igual que la moneda falsa crea desconfianza en el sistema económico, el matrimonio falso crea desconfianza en el compromiso inter-personal y social. Una sociedad basada en la desconfianza, la desvinculación y la falta de compromiso nunca funcionará tan bien como una basada en familias estables, comprometidas de por vida por el bienestar de los cónyuges, hijos y parientes.
8.- En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo del movimiento gay es destruir el matrimonio heterosexual. Lo han reconocido muchas veces los líderes homosexuales en España y en el resto del mundo. En realidad muy pocos de ellos quieren "casarse". Pero el movimiento del homosexualismo político se vuelca en la exigencia del matrimonio para cambiar la sociedad y eliminar una institución (el matrimonio monógamo y de por vida) en la que no creen. "Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica. [...] La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas [...] es transformar por completo la noción de familia" [Michael Signorile, activista homosexual y escritor, citado en Crisis Magazine, 8 de enero de 2004] . El activismo homosexual no quiere formar "familias como las demás". Más bien, quiere llegar a que todas las familias sean como las suyas, para lo cual la clave es desmontar “conceptos arcaicos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, fecundidad, paternidad/maternidad”, etc.
9.- Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales. Hay gente que dice "yo veo bien que los gays se casen pero no que adopten niños". Es un error pensar que se va a legalizar el matrimonio sin la adopción: si se legaliza el matrimonio incluirá siempre la adopción. Quien apoye una cosa estará apoyando, quiera o no, la otra. Aunque algunas lesbianas tienen hijos de anteriores relaciones o los han buscado (mediante inseminación artificial o con la cooperación de un hombre) la adopción se plantea para que los homosexuales que, obviamente, no tienen niños, accedan a la educación de niños que, obviamente, eran de parejas heterosexuales. La adopción de homosexuales tiene diversas desventajas para la sociedad que la permita, empezando por que la escasez de niños hace que se traigan de China, Rusia y otros países... que no van a dar niños a países donde los homosexuales adopten. Así, el deseo de una minoría ínfima va a dificultar a miles de matrimonios que quieren adoptar. Pero el punto clave es que un niño tiene derecho a un padre y una madre, derecho conculcado si se le entrega a dos hombres o a dos mujeres. Dos personas del mismo sexo no son idóneos para la cría y educación de los niños, que carecerían de referente paterno/masculino (si son dos lesbianas) o materno/femenino (si son dos homosexuales).
10.- Legalizar el matrimonio homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político. Si el matrimonio gay es legal, se enseñará en las escuelas. Los libros de texto de los niños explicarán la doctrina que las asociaciones homosexualistas hayan indicado: que la homosexualidad es normal, que es bueno tener dos papás y dos mamás, que los niños deben experimentar con su sexualidad para descubrir qué sexo les atrae más y que las personas que se oponen a la homosexualidad (como los papás de los niños cristianos) son intolerantes. Por supuesto, cada serie de televisión tendrá su pareja de homosexuales o lesbianas con niños, conviviendo felices para ejemplo y edificación de tantos matrimonios con problemas. De hecho, hay en España centros de scouts y de ocio infantil que activamente difunden ya esta ideología.
11.- Legalizar el matrimonio homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual. En Suecia, donde hay uniones gay desde 1995 con adopción de niños desde 2002, se decretó pena de cárcel para un pastor luterano que se limitaba a predicar las palabras de San Pablo sobre la homosexualidad. Otro país donde criticar la homosexualidad ha significado multas y juicios es Canadá. El grado de respetabilidad de la relación gay (no ya de la persona, que obviamente es merecedora de respeto simplemente por ser persona) será extremo y su crítica punible. La libertad de expresión se verá recortada y probablemente también la libertad religiosa. Muchos de nuestros obispos y líderes cristianos acabarán en la cárcel.
12.- La legalización del matrimonio homosexual provocará un descenso de la calidad de vida. Los homosexuales tienen menor esperanza de vida y son más propensos a sufrir conflictos psicológicos y a manifestar tendencias suicidas. Muchos homosexuales viven la homosexualidad como sufrimiento. Las mismas publicaciones gays muestran el alto índice de incidencia de desórdenes afectivos y de patologías conductuales entre el colectivo homosexual. El sida, con ser uno de los factores más importantes, no es, desde el punto de vista de la salud, el que más incide en la disminución de la esperanza de vida gay. La homosexualidad va generalmente acompañada de adicciones no saludables y de trastornos como ansias neuróticas y, en la edad más adulta, de soledad. La propuesta generalizada de la homosexualidad como opción de vida saludable originaría un incremento de los gastos sanitarios para toda la sociedad
13.- Legalizando el matrimonio homosexual, España ensanchará su abismo con otras civilizaciones y la propia cultura occidental. Casar homosexuales y devaluar la familia no va a ayudar nada al diálogo Oriente-Occidente ni a mostrar las bondades de la democracia. Llamar "derechos humanos" al matrimonio homosexual va a servir para erosionar los verdaderos derechos humanos, para que el mundo no Occidental vea que Occidente impone una moral (o una inmoralidad, desde su punto de vista) no basada en la naturaleza común del ser humano sino en el individualismo, el materialismo y el hedonismo. Millones de musulmanes y de chinos (y la autoridad moral de Occidente) van a ser perjudicados por esta piedra en el camino de extender una auténtica democracia y derechos humanos para todos. Hay pues razones prácticas de convivencia internacional para que una sociedad responsable diga "no" al matrimonio entre homosexuales desde el respeto a estas personas.
Ninguno de nuestros argumentos ha sido de índole religiosa. Permitir el matrimonio homosexual y la adopción de niños por homosexuales es atentar contra las familias y supone un grave daño a los niños y a la sociedad entera.

IVAF. Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares

Objeción al homomonio

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Nota del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española acerca de la objeción de conciencia ante la ley del "matrimonio" homosexual
Madrid, 5 de mayo de 2005.

El Gobierno anunció hace un año su intención de regular civilmente el matrimonio de una manera desconocida hasta ahora para la Humanidad. Para casarse no importaría hacerlo con una persona del mismo sexo. En la legislación española el matrimonio dejaría de ser la indisoluble unión de vida y de amor de un hombre y de una mujer, abierta a la procreación, para convertirse en un contrato sin referencia alguna a la diferencia de sexos e incapaz, por tanto, de prestar a la sociedad el incomparable servicio de dar cauce a la complementariedad conyugal y de procrear y educar a los hijos.

Ahora parece que el Parlamento se muestra dispuesto a aprobar esta nueva definición legal del matrimonio que, como es obvio, supondría una flagrante negación de datos antropológicos fundamentales y una auténtica subversión de los principios morales más básicos del orden social.

El 15 de julio de 2004 publicamos una Nota titulada En favor del verdadero matrimonio. Allí explicábamos las razones que nos obligan a pronunciarnos en contra de este proyecto legal, dado que nos corresponde anunciar el evangelio de la familia y de la vida, es decir, la buena noticia de que el hombre y la mujer, uniéndose en matrimonio, responden a su vocación de colaborar con el Creador llamando a la existencia a los hijos y realizando de este modo su vocación al amor y a la felicidad temporal y eterna.

Hoy, ante la eventual aprobación inminente de una ley tan injusta, hemos de volver a hablar sobre las consecuencias que comportaría este nuevo paso. No es verdad que esta normativa amplíe ningún derecho, porque la unión de personas del mismo sexo no puede ser matrimonio. Lo que se hace es corromper la institución del matrimonio.

Esa unión es en realidad una falsificación legal del matrimonio, tan dañina para el bien común, como lo es la moneda falsa para la economía de un país. Pensamos con dolor en el perjuicio que se causará a los niños entregados en adopción a esos falsos matrimonios y en los jóvenes a quienes se dificultará o impedirá una educación adecuada para el verdadero matrimonio. Pensamos también en las escuelas y en los educadores a quienes, de un modo u otro, se les exigirá explicar a sus alumnos que, en España, el matrimonio no será ya la unión de un hombre y de una mujer.

Ante esta triste situación, recordamos, pues, dos cosas. Primero, que la ley que se pretende aprobar carecería propiamente del carácter de una verdadera ley, puesto que se hallaría en contradicción con la recta razón y con la norma moral. La función de la ley civil es ciertamente más limitada que la de la ley moral, pero no puede entrar en contradicción con la recta razón sin perder la fuerza de obligar en conciencia.

En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, recordamos que los católicos, como todas las personas de recta formación moral, no pueden mostrarse indecisos ni complacientes con esta normativa, sino que han de oponerse a ella de forma clara e incisiva. En concreto, no podrán votar a favor de esta norma y, en la aplicación de una ley que no tiene fuerza de obligar moralmente a nadie, cada cual podrá reivindicar el derecho a la objeción de conciencia. El ordenamiento democrático deberá respetar este derecho fundamental de la libertad de conciencia y garantizar su ejercicio.

Es nuestro deber hablar con claridad cuando en España se pretende liderar un retroceso en el camino de la civilización con una disposición legal sin precedentes y gravemente lesiva de derechos fundamentales del matrimonio y de la familia, de los jóvenes y de los educadores. Oponerse a disposiciones inmorales, contrarias a la razón, no es ir en contra de nadie, sino a favor del amor a la verdad y del bien de cada persona.

El "caso Polaino" y el orgullo gay

jueves, 23 de junio de 2005 · 0 comentarios

José Javier Esparza
Al psicólogo Aquilino Polaino le han arrimado candela por decir en Cortes que la homosexualidad presenta rasgos patológicos. Pero lo que Polaino ha expresado es una convicción bastante compartida en psicología clínica. Desde un punto de vista antropológico, nadie puede decir que la homosexualidad sea algo "normal": si fuera norma, se acabaría la especie –por eso es una anormalidad. La homosexualidad es una desviación respecto al patrón biológico; en el mundo animal se limita a casos de prolongado cautiverio. Ahora bien, ocurre que la norma, en antropología (o sea, en lo humano), no siempre coincide con la norma en biología. Eso lo explicó muy bien Konrad Lorenz: nuestros instintos están menos programados que los de los otros animales; por eso nuestro comportamiento presenta tantas peculiaridades (sacrificio gratuito, suicidio, deterioro del propio nicho ecológico). Esto no significa que nuestra "normalidad" sea menos normal, sino, simplemente, que conviene desdramatizar términos como "desviación" o "anormalidad" cuando hablamos de humanos. Fijamos lo normal conforme a natura y tendemos a desviarnos conforme a cultura. También conforme a cultura fijamos el bien y el mal. Es la condición humana.

Polaino aparte, el debate se está desvirtuando a marchas forzadas (y precisamente en la dirección que el lobby gay pretende) porque está abandonando el plano social para entrar en el individual, y eso es un error. Lo que aquí se tiene que discutir no es la "legitimidad" o la "salubridad" de los gustos sexuales. Lo que aquí está en juego es el concepto social de familia. A mí, padre de familia, nadie me ha reconocido nunca derecho alguno por ser heterosexual, es decir, por las reacciones hormonales que me provocan las señoras. Mi condición se deriva de que he suscrito un contrato de convivencia estable con una dama, contrato que lleva implícito por naturaleza el propósito de engendrar y educar a unas divertidas criaturas. Tal contrato genera (o debería generar) derechos, no por mi inclinación sexual, sino porque garantiza la supervivencia de la sociedad: gracias a mi esposa y a mí (y a otros millones como nosotros), dentro de algunos años seguirá habiendo españoles que tendrán nuevos hijos a su vez. Por eso la familia merece reconocimiento social, y no por el tipo de relación erótica entre los cónyuges. Y dado que la sociedad está compuesta por hombres y mujeres juntos, conviene que la primera instancia de socialización, que es la familia, venga integrada por un hombre y una mujer: así se reproduce el patrón social a través de las generaciones.

Cualquier otro tipo de unión para la convivencia no es un "matrimonio". Será posible contemplar, por ejemplo, derechos asistenciales en casos de dependencia, pero eso no tiene nada que ver con el término "matrimonio", ni siquiera con el concepto de familia. Y por lo mismo, es descabellado incluir entre tales derechos la adopción, que además no es un derecho del que adopta, sino del adoptado.

Lo que está en discusión no es la bondad o la maldad del gusto homosexual. Las sociedades se construyen de cintura para arriba, no de cintura para abajo. La libido sólo es una circunstancia instrumental. En este aspecto, lo de Polaino es una anécdota. Lo que está en juego es qué modelo de reproducción y supervivencia social queremos. ¿Lo sabemos?
22 de junio de 2005.
elsemanaldigital

Vídeo del 18 Jn

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Encuentro digital con Benigno Blanco

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Ex secretario de Estado y abogado en ejercicio, Benigno Blanco es en la actualidad vicepresidente del Foro Español de la Familia, organización convocante de la manifestación que se celebró el sábado 18 de junio en Madrid en protesta contra de la ley que legalizará el matrimonio entre homosexuales

La familia sí importa

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Ideas para argumentar a favor de la familia

e-Referéndum sobre Matrimonio y Adopción

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Vota en el e-Referéndum sobre Matrimonio y Adopción

Rebélate frente a la caza de brujas

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HazteOir.org - Rebélate frente a la caza de brujas antidemocrática lanzada contra el psiquiatra Aquilino Polaino

Si alguien quiere el texto oficial de su comparecencia que me lo pida y se lo envío (no sé colocar aquí un pdf...). Son 15 folios muy instructivos, que permiten librarse de la manipulación de la inquisición rosa.

¿Cuánta gente fue?

martes, 21 de junio de 2005 · 0 comentarios

La Gaceta de los Negocios-Ramón Pi-19-06-2005

Luego diréis que somos cinco o seis. Ya lo han dicho: 1.000 €
LA discusión eterna, y estéril: ¿Cuántos manifestantes hubo el sábado en Madrid? ¿Y el sábado anterior en Salamanca? ¿Y el anterior, también en Madrid? Los organizadores y los amigos dirán que muchos, los adversarios dirán que pocos. Este debate carece de sentido, porque, sencillamente, no sólo no demuestra nada, sino que no hay manera de saber tampoco qué se pretende demostrar. Pongámonos en la hipótesis más favorable a los organizadores, e imaginemos que el sábado hubo un millón y medio de manifestantes. Eso sólo demuestra que es mucha gente, pero nada más. En términos electorales la cifra es irrelevante, y en términos simbólicos es lo mismo que si en lugar de millón y medio hubiera sido de un millón.
¿Quiere esto decir que lo que ocurrió el sábado fue, también, irrelevante? Desde luego que no. Olvidémonos de las cifras y digamos algo en lo que todos habremos de estar de acuerdo: el proyecto de pervertir la institución jurídica del matrimonio movilizó a la gente suficiente para llenar el trayecto de la Puerta de Alcalá a la Puerta del Sol, y tramos importantes de grandes calles confluentes. O sea, que a esa manifestación fue una verdadera muchedumbre de personas. Y si prestamos atención a la clase de personas que se manifestaron —familias enteras con nińos, ancianos, hasta obispos—, nadie podrá negar que se trata de una clase de gentes más bien ajena a la práctica de acudir a una manifestación callejera. De lo cual habrá que concluir que muy grave tiene que haber sido el motivo movilizador de esta multitud para haberla sacado a la calle. Y eso sí que me parece importante, significativo y serio. Sobre esto es sobre lo que el Gobierno debería meditar.

Crónica del 18Jn de un catalán

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"Cuando vi la Puerta del Sol, me giré y vi la muchedumbre hasta la Puerta de Alcalá

18-J: un primer balance

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Impresionante
forumlibertas
La gran manifestación del sábado pasado en Madrid marca un antes y un después. Es la primera vez que una buena parte de la sociedad civil española se convierte en sujeto activo de la política. Sólo por eso los demócratas, sea cual fuere su preferencia política, ya deberían celebrarlo. Los patéticos esfuerzos del Gobierno y determinados medios de comunicación para presentar el gran encuentro como una operación del PP, ayudada por algunos obispos, solamente puede encontrar credibilidad en aquellos que ciegamente, porque han perdido el sentido de construir su propia conciencia, aceptan lo que les dan sin buscar mínimamente la realidad de las cosas.
La heterogeneidad de los presentes, por edades, procedencias territoriales, calificaciones profesionales, orientación política y las intervenciones finales ocultadas por la mayoría de los medios, manifiestan claramente por qué allí se había reunido tanta gente y tan distinta. El motivo evidente y anunciado no es otro que el de afirmar el valor y sentido del matrimonio real, de la paternidad y maternidad, para defender estas instituciones necesarias y socialmente valiosas y, como consecuencia de esta valoración, rechazar una ley irresponsable e injusta que sitúa a España como una rareza en el mundo. De los 192 países que pertenecen a naciones unidas, en 189 no es legal el matrimonio entre personas del mismo sexo. Según la teoría del Gobierno y el grupo PRISA, la humanidad está formada por regímenes y sociedades que discriminan a los homosexuales. ¿De dónde surge tanto orgullo? ¿Cómo se puede pretender dar lecciones al mundo con un discurso tan superficial y con datos tan falseados como los que utiliza el lobby del homosexualismo político y repiten como un loro José Luis Rodríguez Zapatero y su Gobierno?

El resultado del 18 de junio debería ser recogido por un Gobierno que pretenda serlo de la mayoría de los ciudadanos, asumiendo el principio democrático de que determinadas leyes básicas solamente pueden aprobarse por consenso político y social porque, si sólo se logran a base de un puñado de votos de más en el Congreso, también incurren en el riesgo de ser derogadas por otro puñado de votos en el futuro. Y esto es situar al matrimonio, paternidad y maternidad, en un carrusel político tremendamente dañino. Zapatero se configura como el presidente del Gobierno más irresponsable que ha existido a lo largo de la recuperada democracia.

Es evidente que, en el escenario político español, ha surgido un nuevo sujeto nacido directamente de la sociedad civil. Es muy joven y, por tanto, inexperto. Pero es también vigoroso y con grandes capacidades. El sábado pasado marcó el inicio de una nueva dinámica y de nuevas capacidades organizativas que el tiempo y la acción perfilarán y ampliarán. Aquellos, sean del signo que sean, que piensen que “ya está” se equivocan. Esto acaba de empezar y, si Zapatero no rectifica, va a tener un futuro difícil. De todas formas, que nadie se equivoque: No lo será porque encabece un Gobierno socialista (porque además no lo es), sino por la legislación rara, única en el mundo y frontalmente contraria a todo un grueso de la sociedad española que ha empezado a aplicar. Si quiere aplicar ingeniería social, que se compre un juego de rol.

18J / "Yo estuve allí"

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HazteOir.org - 18J / "Yo estuve allí": díselo al Delegado del Gobierno

El día siguiente al 18Jn

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La familia sí importa
El Gobierno puso toda la carne en el asador por "boicotear" la manifestación en defensa de la familia, celebrada el sábado en Madrid con una asistencia que superó las previsiones de los organizadores. En el día después, estos son algunos datos:
-Los manifestantes ocupaban: desde Cibeles hasta la Puerta de Alcalá, hasta Colón y hasta la Puerta del Sol, además de numerosas calles laterales. Pocas veces se había visto en Madrid.
-¿Por qué no hubo despliegue de puestos preventivos del SAMUR, tratándose de una concentración familiar, con niños, con abuelos...? ¿Quién lo impidió?
-La Policía Nacional actuó solamente con retenes antidisturbios, pero no ordenando la situación. No se cortó el tráfico por la Castellana hasta pocos minutos antes de las seis de la tarde, hora del comienzo de la marcha.
-¿Quién dio ordenes a la Guardia Civil para que interceptara, detuviera, inspeccionara y desviara autobuses que llevaban visibles símbolos y carteles de que se dirigían a la manifestación? Algunos vehículos fueron enviados a Toledo.
-La cifra de 166.000 asistentes de la Delegación del Gobierno, frente el millón y medio que calcularon los organizadores, es tan distante que descalifica los datos oficiales. Si hubieran dado 300.000, a lo mejor habría tenido más credibilidad. La BBC, que se hizo eco en su servicio internacional, habló de 700.000 personas.
-A la vista de ese dato, ya se entiende por qué el Delegado del Gobierno, Constantino Méndez, limitó el recorrido al tramo Cibeles-Puerta el Sol: en ese trayecto no cabe más gente. Redujo el espacio y luego dio la cifra de asistentes. Lo que no ha hecho es incluir los tramos Cibeles-Puerta de Alcalá, Cibeles-Colón, y las calles adyacentes, sobre todo los que rodean la Puerta del Sol, que estaban llenas de gente.
-Dentro de los intentos de abortar la manifestación hay que situar la "advertencia" del Fiscal General del Estado, anunciando que pensaba "vigilar" estrechamente el contenido de las pancartas. Conde Pumpido está convirtiéndose en instrumento político del Gobierno.
-No hubo el menor incidente. No se corearon gritos ofensivos contra nadie. Las consignas fueron "democráticas" y no hubo carteles agresivos. La concentración fue una marcha familiar, desenfadada y hasta divertida. La organización estuvo casi perfecta.
-Se echó de menos la presencia de Esperanza Aguirre. Nadie contaba con Alberto Ruiz Gallardón, pero sí con la presidenta madrileña. Perdió una oportunidad de ganar liderazgo.
-Telemadrid se equivocó no dando en directo la manifestación.
-El Partido Popular minimizó en lo posible la representación, para evitar la imagen de una marcha "del PP".
-Por lo visto y escuchado, dio la sensación de que la manifestación no es el final de un proceso, sino más bien el inicio de algo: la movilización de la gente normal.
-El País ofreció en su portada una foto de obispos. No se vio la imagen general de las calles llenas de gente. El resto de la prensa nacional estuvo más ajustada en enfoques e información.
elconfidencialdigital

Trabas estalinistas

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Militares tomaron fotos de pancartas desde la azotea del Cuartel General del Ejército.
La organización denuncia desvíos y registros de los autocares que viajaban a Madrid por parte de la Guardia Civil.
verdaddigital

colorido

FUENTE: REDACCIÓN/LA RAZÓN / Las trabas del Gobierno a la manifestación por la familia han sido constantes durante las últimas semanas, acompañadas por un insistente ejercicio de manipulación y criminalización de la convocatoria del Foro Español de la Familia.
La Fiscalía de Conde Pumpido ha contribuido de modo especial a la sospecha en las últimas horas, al pedir al colectivo gay que le informara de posibles insultos durante el 18-J. El Fiscal General del Estado prometió estar "vigilante" y tomar medidas judiciales contra quien insulte.
Quizá en esta advertencia de Pumpido tenga explicación el hecho de que un grupo de militares se dedicaran a fotografiar las pancartas y el rostro de manifestantes "sospechosos" desde la azotea del Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército.
Los militares, uniformados y dotados con una cámara con zoom de largo alcance, tomaron fotografías durante el transcurso de la manifestación de aquellos manifestantes que se hacían destacar por su actitud o portaban pancartas llamativas en las inmediaciones de la plaza de Cibeles.
Desvíos y registros de autobuses
Por su parte, el Foro Español de la Familia (FEF), organizador de la manifestación, informó este sábado de las llamadas procedentes de autobuses con manifestantes camino de Madrid, en las que se denunciaba que agentes de la Guardia Civil de Tráfico estaban desviando de su ruta a estos vehículos, e incluso en algunos casos se había procedido a su registro.
La moda del «pásalo» esta vez también funcionó. «Quita las pancartas de la ventana de bus porque si no, no pasas a Madrid» fue el texto enviado móvil a móvil desde las vías de entrada a la capital. Este es el panorama con el que se encontraron las miles de familias que acudieron en autocar desde distintos puntos de España, a la manifestación convocada por el Foro de la Familia.
«Nuestro grupo salió desde Sevilla en diferentes autobuses y al que viajaba en primer lugar le paró la Guardia Civil», cuenta Begoña. Según la joven, miembros de la Benemérita detuvieron el vehículo y pidieron la identificación a varias personas. Los agentes, en un primer lugar, les querían desviar hacia Ciudad Real porque, según ellos, había muchas dificultades para acceder a la capital pero, tal y como cuenta la joven, el tráfico era tranquilo y no había ningún problema. «Nuestros compañeros nos avisaron de que quitáramos de las ventanas cualquier cosa que aludiera a la
manifestación porque teníamos que pasar desapercibidos», dice otro sevillano. «No entiendo por qué hay que quitar los carteles. No somos terroristas. Cuando hay partidos de fútbol no ocurre esto», dice otro pasajero. La organización convocante comenzó a alertarse cuando distintas organizaciones les llamaron para informarles de la situación.
Ordenar la circulación. Fuentes del Foro de la Familia explicaron que la excusa para la actuación de los agentes de tráfico era ordenar la circulación, sin embargo, desde la organización convocante se cuestiona esta versión porque, según la Plataforma, ayer por la tarde no existía ningún problema de atasco para acceder a Madrid ya que en todo caso, se temían retenciones tras la finalización de la marcha.
Concretamente, Foro Español de la Familia recibió llamadas de autobuses que procedían de Andalucía que se desviaron a la carretera de Toledo. También se tuvo noticia de que autocares de Valencia eran detenidos para ser sometidos a registro. Pero, además de estos destinos, ayer partieron desde primeras horas de la mañana autobuses de Galicia, Cataluña, Andalucía o País Vasco. «La verdad es que sí pasamos un poco de nervios», afirmó Agustín Alonso, portavoz de «Hazte oir», una de las organizaciones convocantes.
Pero el viaje de ida no era todo. Centenares de familias con niños pequeños pasaron ayer siete horas en un autobús, estuvieron otras seis de pie en la manifestación y volvieron a sus lugares de origen en el mismo día. Daba igual la manera de acceder a Madrid ya que, además de autocares, los trenes fueron otras de las alternativas. Según Alonso, en los vagones de los trenes que procedían de Barcelona, Galicia y Sevilla no había ningún sitio libre ya que todo estaba «abarrotado» de familias que acudieron a la manifestación.
Además de los 500 autobuses y los diez trenes, tres aviones volaron desde Canarias y Melilla y otros tres de Baleares hacia un único destino y con un único objetivo. Pero las distintas familias y miembros de asociaciones católicas de prácticamente todas las provincias que no pudieron hacerse con una plaza en uno de estos transportes, no se quedaron en sus casas y se decidieron a llevar sus coches para alzar su voz en Madrid contra la ley que Zapatero pretende promulgar para equiparar las uniones entre personas del mismo sexo a los matrimonios formados por hombre y mujer. Por tierra y por aire. Ayer, sólo faltó por mar.

España: «Voluntad radical» del gobierno contra la familia

miércoles, 15 de junio de 2005 · 0 comentarios



Alerta Benigno Blanco, vicepresidente del «Foro Español de la Familia»
MADRID, martes, 14 junio 2005 (ZENIT.org).
- El gobierno español está demostrando una «voluntad radical contraria a la familia», «haciendo oídos sordos a cualquier opinión discrepante por razonada y mayoritaria que sea», denuncia en esta entrevista concedida a Zenit el vicepresidente del «Foro Español de la Familia» (FEF) y abogado, Benigno Blanco. El próximo 18 de junio el FEF ha convocado en Madrid una gran manifestación para que la sociedad conozca y genere un debate social en torno al proyecto de ley que tiene en tramitación el gobierno para legalizar el «matrimonio» entre personas del mismo sexo –se permitiría además la adopción conjunta de menores por estas parejas--, entre otros motivos. La manifestación –cuya convocatoria es abierta-- cuenta con la adhesión de más de 150 organizaciones sociales y organizaciones no gubernamentales (ONG) españolas, y el apoyo expreso de otras tantas internacionales, así como de las confesiones religiosas más importantes presentes en España.
--¿A quién representa el Foro Español de la Familia?
--Benigno Blanco: El Foro es la mayor Plataforma familiar que existe en España. A él pertenecen más de 5.000 asociaciones que representan a más de cuatro millones de familias, es decir, casi la mitad de las familias españolas. Por lo tanto, el Foro es el representante más autorizado del sentir de las familias españolas.
--¿Por qué es necesaria una entidad como el FEF?
--Benigno Blanco: El Foro es necesario para hacer llegar a las autoridades administrativas y a la opinión pública las preocupaciones y anhelos de las familias: ésta es su razón de ser y a esta idea respondía la voluntad de sus creadores, líderes de las principales asociaciones familiares existentes en España.
--Entonces ¿en qué situación se encuentra la familia en España? ¿Qué desafíos está enfrentando?
--Benigno Blanco: La familia en España goza de buena salud. Es la institución más valorada por los jóvenes según todas las encuestas de opinión. De los 11,1 millones de núcleos familiares existentes en España, 8,9 millones son matrimonios y poco más de 560.000 son parejas de hecho (de las cuales, sólo son de homosexuales 10.500). Por otra parte, España cuenta con índices de nupcialidad y nacimientos dentro del matrimonio de los más altos de Europa y el índice de divorcios es de los más bajos de Europa. Ahora bien, esta situación se va deteriorando poco a poco y las más recientes reformas legislativas, en vez de ayudar a la estabilidad de la familia y reforzar su papel social, suponen un claro ataque en toda la línea a aquello que permite a la familia ser socialmente eficaz. La banalización absoluta del compromiso matrimonial que inspira la nueva regulación del divorcio, la equiparación del matrimonio a las uniones homosexuales, la limitación del derecho de los padres a responsabilizarse en libertad de la educación que reciben sus hijos, la progresiva desprotección del derecho a la vida y la inexistencia de una política integral de protección de la familia son síntomas de una voluntad radical contraria a la familia por parte del Gobierno y la mayoría parlamentaria que le apoya.
--¿En qué punto de tramitación se encuentran las propuestas legislativas de creación del matrimonio homosexual (y adopción de niños para estas parejas) y el divorcio rápido?
--Benigno Blanco: Tras su aprobación por el Congreso de los Diputados, actualmente se debaten en el Senado que se pronunciará en los próximos días sobre estos proyectos. Tras el paso por el Senado, los proyectos volverán al Congreso que tiene la última palabra sobre ellos. Se espera que la aprobación definitiva se produzca durante el mes de junio.
--Ante esta perspectiva, ¿la sociedad ha pedido diálogo al gobierno socialista de España? ¿Qué respuesta ha habido?
--Benigno Blanco: Ninguna. El Gobierno español se ha negado sistemáticamente a recibir al Foro Español de la Familia y ha limitado su diálogo a los reiterados contactos con los movimientos gays y las asociaciones de divorciados. A los representantes de las familias españolas el Gobierno no les ha escuchado, al igual que ha despreciado todos los informes contrarios a sus iniciativas emitidos por los máximos órganos consultivos del Gobierno como son el Consejo de Estado, el Consejo General del Poder Judicial o la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia que se han pronunciado en contra de estas reformas. En este campo, el Gobierno tiene un programa radical y está dispuesto a aplicarlo haciendo oídos sordos a cualquier opinión discrepante por razonada y mayoritaria que sea.
--La Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que promueve el FEF, ¿es sólo una vía más de expresión? --Benigno Blanco: La ILP es un mecanismo constitucional español para que los ciudadanos normales puedan presentar proyectos de ley al Parlamento; su tramitación exige un apoyo de al menos 500.000 firmas de adultos inscritos en el censo. La ILP del Foro pretende reformar dos artículos del Código Civil con el objeto de reforzar inequívocamente el carácter de unión entre hombre y mujer del matrimonio y de reservar la posibilidad de adopción conjunta de un menor por parte de dos adultos al supuesto de que los adoptantes sean el marido y la mujer. Actualmente está ILP cuenta ya con más de 700.000 firmas de apoyo y esperamos llegar al millón. La eficacia singular de la ILP es que ha provocado 700.000 conversaciones en la calle sobre este tema y ha sido soporte de una llamada a la responsabilidad de todos para defender el matrimonio y los derechos de los niños. Aparte de esto, al haber obtenido las adhesiones exigidas por la ley, el Congreso de los Diputados está obligado a debatir esta iniciativa como cualquier otro proyecto de ley de los que le remite el Gobierno.
--El FEF ha convocado en Madrid una gran manifestación –el 18 de junio— con el lema «La familia SÍ importa. Por el derecho a una madre y un padre. Por la libertad». Parece una motivación muy amplia. ¿Qué se intenta expresar o reivindicar con esta marcha?
--Benigno Blanco: Ese elenco de lemas refleja lo que nos preocupa en la forma sintética propia de este género de expresión. «La Familia Sí Importa» quiere indicar que la familia es algo tan valioso para la vida, la felicidad personal, la humanización de las nuevas generaciones y para la solidaridad interpersonal, que no es razonable hacer experimentos de ingeniería social con ella para satisfacer a grupos minoritarios radicalmente ideologizados. La familia merece apoyo, protección, compromiso del Derecho con ella y hasta mimo. «Por el derecho a una madre y un padre» reivindica en nombre de los niños que la adopción tenga como única idea inspiradora el interés del menor a tener un padre y una madre como los que ha perdido y no el interés de algunos adultos de tener un niño en su casa para parecer o sentirse una familia. Se trata de garantizar el derecho del niño a la formación ecológica de su identidad sexual y personal. «Por la libertad» reclama que se respete la libertad de la familia para ejercer sus funciones naturales: responsabilizarse de la vida, de la educación de los hijos, de la asistencia a sus miembros sin trabas burocráticas ni limitaciones impuestas por planificadores estatales que pretendan saber mejor que los padres qué es lo que viene bien a la familia y sus miembros.
--¿Qué adhesiones han recibido a esta convocatoria?
--Benigno Blanco: Esta convocatoria cuenta con la adhesión de más de 150 organizaciones sociales y ONGs españolas así como el apoyo expreso de otras tantas internacionales y de otros países, desde Australia a Inglaterra, los Estados Unidos, Argentina o Italia. También ha sido apoyada por líderes de las confesiones religiosas más importantes presentes en España y últimamente por el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española [Cf. Zenit, 10 junio 2005. Ndr.]
--¿Entonces es una convocatoria abierta? ¿No está vinculada a tendencias religiosas o a alguna ideología?
--Benigno Blanco: Es una convocatoria de la sociedad civil y abierta a todos los que compartan nuestra preocupación por la familia. Nos une el Manifiesto que se leerá el día 18 por encima de las convicciones religiosas de cada uno y de las adscripciones partidistas [Cf. Zenit, 2 junio 2005. Ndr.].
--¿Por qué consideran necesaria una convocatoria de este tipo? ¿Qué eficacia puede tener?
--Benigno Blanco: La manifestación es una responsabilidad moral ante nuestra sociedad. Como miembros de una familia, como ciudadanos responsables, no podemos asistir mudos cobardemente ante un ataque sistemático a la forma de vida en familia que libremente hemos elegido la inmensa mayoría. Vivimos en una sociedad libre donde todos somos responsables de lo que sucede y de lo que nos sucede: no podemos abdicar de nuestra responsabilidad cuando están en juego cosas tan importantes. [Más detalles sobre la manifestación en http://www.noesigual.org/ y en la página del FEF: http://www.forofamilia.org/ . Ndr.]

Informaciones varias sobre la familia y 18j

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Todo preparado para la gran concentración popular del 18-J en defensa de la familia
La Razón
Los organizadores relegarán a los políticos para que no sean protagonistas en la cabecera de la marcha

Madrid- A sólo tres días de la manifestación del próximo sábado, que reunirá a más de medio millón de personas en defensa de la familia y en contra de la ley del Gobierno que permite las uniones gays, los organizadores han perfilado los últimos detalles, al tiempo que las muestras de adhesión llegan desde todos los sectores de la sociedad. Ayer mismo, al apoyo que el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal dio a la manifestación la pasada semana, se sumaron algunos obispos a título particular. También, y aunque los organizadores han mostrado su deseo de que la marcha no sea instrumentalizada, varios políticos han anunciado su participación.

Clamor popular. El obispo de Huesca y Jaca, monseñor Jesús Sanz, en su última carta pastoral, señala como «un signo de madurez democrática el que las personas puedan expresarse sobre la cosa pública y en la vía pública, cuando concurre una causa justa y cuando se realiza con las reglas de juego que entre todos nos hemos dado». Monseñor Sanz afirma también que las decisiones del Gobierno en este campo no se sustentan en una auténtica demanda social y que por ello está justificado «tanto clamor popular». En este sentido, señala que estas leyes «obedecen a consignas oportunistas y a guiños con determinados colectivos políticos y sociales simplemente porque son rentables electoralmente y porque representan una hipoteca que ahora no
se puede sacudir».
Por otra parte, el arzobispo de Granada, monseñor Javier Martínez, ha anunciado que él mismo participará en la marcha y animó a los fieles acudir hasta Madrid para mostrar su rechazo a un «inicuo y burlón proyecto de ley que discrimina a los matrimonios verdaderos, destruye un bien social sagrado y ofende a la inteligencia». Para monseñor Martínez, la causa que ha provocado la manifestación es «no sólo justa, sino de una gravedad extrema», porque «están en juego derechos y verdades fundamentales sobre el hombre y sobre la vida, que conocen también muchas personas de otras tradiciones religiosas o que no son miembros de la Iglesia».
También varios políticos como Ana Botella, José María Álvarez del Manzano, Jorge Fernández Díaz y Ana Torme, entre otros, han confirmado su asistencia el próximo sábado. En este sentido, el vicepresidente del Foro de la Familia, una de las entidades convocantes, ha confirmado a LA RAZÓN que en la manifestación «será bienvenido todo el mundo que tome la familia como su causa, pero queremos evitar que nuestra reivindicación se use con motivos políticos». De hecho, los políticos no tendrán protagonismo en los puestos de cabecera de la manifestación, que estarán ocupados por los responsables de las entidades convocantes.
Fuentes de la organización también han desmentido que, con la la elección de la fecha, se quisiera interferir en la jornada de reflexión de las elecciones gallegas. Ésta «se decidió antes de la convocatoria de las autonómicas y sólo responde al calendario de tramitación de la ley contra la que se protesta, que probablemente será votada en el Senado el próximo 22 de junio».
Está prevista la colaboración de quinientos voluntarios que se distribuirán a lo largo del recorrido de la manifestación. Se prestará especial atención a los lemas de las pancartas para retirar aquellos que no se ajusten al objetivo de la marcha o los que resulten ofensivos. La información exacta sobre los viajes organizados y los últimos consejos prácticos para los manifestantes se pueden encontrar en www.noesigual.org y www.hazteoir.org/18j/

«Atentado contra el matrimonio»
La Razón
Cuando la cabecera de la manifestación llegue a la Puerta del Sol, la periodista Cristina López Schlichting, directora del programa «La tarde...» de COPE leerá el manifiesto elaborado por los convocantes. En él queda claro que «la equiparación de las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio» y la legislación que permite «la adopción por parte de parejas del mismo sexo, suponen un atentado contra la institución matrimonial y contra el derecho del menor». El documento también recoge otras reivindicaciones como «la retirada del proyecto de ley» que están
discutiendo las Cortes, así como «una regulación jurídica sobre la adopción que garantice el derecho del niño a tener un padre y una madre». Además, reclaman que se promueva «una política integral de protección de la familia, fundada en el mutuo compromiso e igualdad del hombre y la mujer». También se reivindica la «libertad de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos», el «respeto a la vida humana en su integridad» y una «valoración positiva del hecho religioso en libertad».

Los “matrimonios homosexuales” son sólo la punta del iceberg de un plan demoledor»
La Razón
Monseñor Juan Antonio Reig / Obispo de Segorbe-Castellón y presidente de la Comisión Episcopal de la Familia Madrid- Es uno de los prelados más claros y rotundos en sus declaraciones, especialmente cuando se refiere a la familia y al matrimonio.
-En el caso de la equiparación de las uniones del mismo sexo con el matrimonio se han pronunciado en contra el Consejo de Estado, el Consejo General del Poder Judicial, la Academia de Jurisprudencia, las distintas confesiones religiosas, etc. ¿Por qué cree que el Gobierno no ha tenido en cuenta sus opiniones?
-La razón es evidente. Este proyecto de ley, seguido de una fuerte campaña mediática plagada de engaños, no es más que la punta del iceberg de un plan demoledor concebido desde el laicismo militante y el feminismo radical. El objetivo último de todo este «tsunami» legislativo es destruir la civilización cristiana, ya que en ella se ha gestado la «antropología adecuada». Para ello se manipula el lenguaje hablando de «nuevos derechos» inexistentes, se cambia la identidad de la persona (unidad cuerpo-espíritu); se borran las huellas de la diferencia sexual (varón-mujer) encaminada a la reciprocidad mutua y el don de sí; se destruye la institución matrimonial (comunidad de vida y amor orientada a la procreación) y se dinamita la
familia con las consiguientes relaciones familiares: paternidad-maternidad-filiación.
Marxismo.
-¿Y hasta dónde cree que se pretende llegar?
-Este programa completo, junto a la distorsión de la sexualidad como dimensión de la persona, pretende la imposición de la «ideología de género» en la que se concitan reductos del pensamiento marxista y neoliberal radical para conseguir una sociedad «sin clases» de sexos.
-¿A qué se refiere? ¿A una especie de sociedad «asexuada»?
-No; es el concepto marxista de sociedad sin clases, en este caso sin sexos definidos. Ya no hay tan sólo varón y mujer, sino varios sexos: heterosexual, bisexual, homosexual. Se trata de un concepto anárquico de libertad que quieren imponer. Para ello se toma como pretexto la inclinación homosexual y la exaltación de la mujer destruyendo el estorbo de la naturaleza humana.
-¿Qué consecuencias cree que se derivarán de la aprobación de la ley?
-El nuevo frente de batalla será la educación y la cultura. Los llamados cursos de educación sexual serán el camino para continuar la disolución de la persona, el cambio de conceptos en anatomía y la nobilización de cualquier tipo de parafilia sexual que será exaltada por las expresiones artísticas y culturales. En este proyecto, la naturaleza de la persona quedará engullida por la llamada «nueva cultura» que, desde el relativismo y el nihilismo, nos encamina hacia la abolición de lo humano. Por eso considero importante la manifestación del 18 de junio y rezo para que sea todo un éxito.
-¿No teme que ésta trate de ser instrumentalizada por algún partido para sacar rentabilidad electoral?
-El asunto está claro: la convoca el Foro Español de la Familia, que incluyea grupos confesionales y aconfesionales, pero que les une el respeto por la familia. Si después hay más grupos que coinciden con esta visión de la familia y se quieren sumar, son bienvenidos.
-El próximo domingo se leerá en misa precisamente el pasaje de san Mateo en el que Cristo afirma que «si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo». Para los católicos es triste ver a políticos que son más fieles a su partido que a Dios. Supongo que será más triste aún para los pastores...
-Sin duda. Pero es que ningún político católico con la conciencia rectamente formada -y es importante insistir en este punto, «rectamente formada»- puede votar a favor de esta ley inicua. Si no, se produce una esquizofrenia, al distinguir entre vida privada y lealtad al partido. Esto no puede ser así, porque la conciencia es unitaria.
-Y ya metidos en temas más teológicos, ¿qué ocurre si un político católico votara a favor? ¿Se trataría de pecado grave, de excomunión...?
-Sí, sería un pecado grave. Para reparar la gracia, obviamente hay que confesarse pero, en este caso, además, hay que reparar el mal, tratando de promover condiciones que reparen el mal cometido. Es como, por ejemplo, en el robo. Hay que recibir el perdón en el sacramento, pero después devolver lo robado.

«Debemos acudir a la manifestación en defensa de la familia; hay valores que merecen ser exhibidos»
La Razón
Veinticinco personalidades consultadas por LA RAZÓN exponen cuáles son sus motivos para apoyar la convocatoria del 18-J
La manifestación pro-familia del sábado 18-J no es «contra nadie, sino para defender a la familia». Ése es el sentir general de las veinticinco personalidades consultadas por LA RAZÓN, que explican por qué saldrán a la calle.
Pocas medidas anunciadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero han levantado tantas ampollas como la ley que regula el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción de niños por parejas de gays y lesbianas.
Precisamente, el reflejo de este malestar social es lo que ha impulsado a más de veinticinco personalidades del mundo de la cultura y el periodismo, consultadas por LA RAZÓN, a secundar la manifestación pro-familia convocada para el sábado 18 de junio por el Foro Español de la Familia y la plataforma ciudadana Hazteoir.org. La tónica general: todos a la calle el 18-J.
Antonio Urzaiz, Secretario General de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), considera que «la manifestación organizada por el Foro Español de la Familia (FEF) es oportuna, necesaria y justa». «Ante una legislación contraria a la razón y a la esencia del hombre, tenemos el derecho y la responsabilidad de dar una respuesta legítima para defender la familia como célula básica de la sociedad. La ACdP pertenece desde su constitución al FEF», asegura Antonio Urzaiz.
También uno de los organizadores de la manifestación, Ignacio Arsuaga, presidente de Hazteoir.org, explica que uno de los motivos de la convocatoria es que, con la aprobación de esta medida, «es la primera vez que un país occidental va a destruir jurídicamente el matrimonio y al mismo tiempo pone en riesgo grave a los niños que están en adopción». Hazteoir.org será la encargada de la logística durante la marcha popular y, por eso, Arsuaga afirma que «acudiremos con multitud de pancartas, y gente llegada de toda España ayudarán en la coordinación». Al parecer, lo único que queda por hacer es conseguir que el sábado 18 salga a la calle el mayor número de
personas posible.
José Alfredo Peris
Rector de la Universidad Católica de Valencia >José Alfredo Peris asegura sin rubor que «el matrimonio y la familia tienen su espacio. La cultura familiar se expresa de modo central en el vínculo matrimonial entre el varón y la mujer, comunidad de personas que educa a los hijos. La democracia requiere reconocimiento y valoración de las personas comprometidas con el matrimonio y la familia». «Son los protagonistas de la política familiar adecuada», asegura el rector de la UCV.
Julio Ariza
Presidente Grupo Intereconomía >«La familia no existe a causa de la sociedad, sino que ésta existe a causa de la familia. El matrimonio no es propiedad del Estado. La familia es el ámbito primario de soberanía, de intimidad, de amor incondicional a la singularidad de cada uno, sea agraciado o poco afortunado, saludable o enfermo. Tener un padre y una madre es un derecho, y la familia es el primero de los sujetos sociales, por su contribución al bien común: generación de la vida y educación en el
respeto».
Mercedes Salisachs
Escritora >La escritora no duda en afirmar que «por supuesto que es necesaria esta manifestación de apoyo a la familia. ¿No se manifiesta la gente por muchas otras cosas? Pues también es necesario defender el matrimonio entre hombre y mujer. Por eso, esta manifestación es la más importante de todas. Yo, por mi edad, no podré asistir, pero estaré moralmente con aquellos que el sábado se den cita en Madrid».
Ignacio Villa
Director de Informativos de la COPE >El director de Informativos de la cadena COPE afirma que «la manifestación del 18-J es el reflejo de un derecho que tenemos todos los españoles a manifestarnos cívicamente en la calle. Va a ser una manifestación positiva y constructiva, no va a ser contra nadie sino para defender a la familia. Todos los que apoyamos a las familias nos sentimos ofendidos por la política destructiva y sectaria de Rodríguez Zapatero. Por eso, aunque no voy a poder ir, la vamos a apoyar con un programa especial».
José María Bastero
Rector de la Universidad de Navarra >Respecto a la manifestación del 18-J, afirma que «es imprescindible que nuestras autoridades reconozcan la importancia de la familia y le presten el apoyo que merece, en vez de atacarla. La familia (madre, padre e hijos) es el ámbito educativo por excelencia. Para lograr una sociedad más justa, que pueda integrar a personas de otras culturas, hacen falta familias sólidas y estables, donde se aprenda a convivir».
Paloma Gómez Borrero
Periodista >La periodista y corresponsal en Roma de la cadena COPE afirma que la manifestación pro-familia «me parece estupenda. La manifestación es un arma democrática para demostrar que se quiere hacer llegar la voz de las familias de una forma ordenada y cívica. Ahora hace falta que, desde el otro lado, haya un buen talante para escuchar la reivindicación de la gente. Aunque los gays merecen respeto, la correcta tutela de los niños y la defensa de la familia deben ser temas primordiales para cualquier Gobierno».
Covadonga o’Shea
Periodista y escritora >La periodista afirma que «me parece muy necesario que personas normales y corrientes de cualquier condición sean capaces de expresar su apoyo a la familia y decir que, aunque las uniones de otro tipo se consideren respetables, pedimos el mismo respeto para algo tan fundamental como es el matrimonio. Dios creó al hombre y a la mujer como principio del género humano y esto es una ley natural y eterna».
José Luis Mendoza
Presidente de la UCAM >«Estoy totalmente de acuerdo con esta manifestación en defensa de la familia y de la libertad. Es importante mostrar un rechazo claro al desprecio que manifiesta el Gobierno socialista hacia el matrimonio. Al aprobar la unión homosexual, está generando una gran preocupación en la sociedad. Estaré presente, junto a miles de murcianos. La Universidad Católica de Murcia está coordinando la plataforma de autobuses que partirá desde la diócesis».
Daniel Sada
Rector de la Universidad Francisco de Vitoria >El Rector de la joven universidad privada de Madrid considera que «la manifestación organizada por el Foro Español de la Familia (FEF) para el próximo sábado 18 de junio debe ser reflejo de unos
valores en los que creen millones de personas en España y que, lejos de estar trasnochadas, son la vanguardia y el fundamento del auténtico progresismo».
Cesar Vidal
Director de «La Linterna» de COPE >«La manifestación es sin duda muy necesaria. Desde el punto de vista jurídico, porque las reformas que el Gobierno quiere llevar acabo son un completo disparate; desde lo social, porque los efectos de estas reformas serán catastróficos. Desde lo moral, atentan contra la institución familiar que es importantísima», asegura el escritor e historiador.
Eulogio López
DIrector del diario Hispanidad.com >«Realmente hay que salir a la calle. Determinados valores, sean o no de origen cristiano, es necesario exhibirlos en público. Hasta ahora ha parecido que sus portadores los vivían con una cierta cobardía, y por eso es muy importante que exhibamos esos valores en la calle el próximo sábado 18», afirma el director del diario digital Hispanidad.com.
Cristina L. Schlichting
Directora de «La Tarde» de COPE >La conocida periodista siempre se ha manifestado a favor de la concentración del día 18, pues asegura que «es necesario que alguien diga algo contra este desafuero jurídico e histórico que supone ir en contra de la institución más básica de la sociedad que es la familia. Yo voy a participar y, de hecho, leeré el manifiesto final de la marcha».
Enrique Rojas
Psiquiatra >El famoso psiquiatra asegura que «es importante porque es defender un valor perdurable: la defensa de la familia frente a otros tipos de convivencia como las parejas de hecho o las uniones homosexuales (que no matrimonio). El amor conyugal debe tener cuatro notas: humano, total, fiel y fecundo. Amar a una persona es lo contrario a utilizarla.»
Rafael Miner
Director del semanario Alba >«Las ciencias sociales coinciden en que la familia es la institución más eficaz para cumplir con la ingentes responsabilidades de transmisión de la vida, educación y socialización de las nuevas generaciones y de cohesión solidaria de la convivencia intergeneracional. Alba se suma al 18-J. Participaré porque la causa es justa».
José Luis Olaizola
Escritor >«Es absolutamente imprescindible. Estaré en ella con el mayor número de hijos y nietos posible. No se trata de ir a meternos con nadie; respetamos todas las posturas, pero defendemos la familia. La propuesta del Gobierno sobre el “matrimonio” gay desdibuja lo que es una familia natural y
cristiana. Por eso, debemos ir todos los españoles, para hacernos oír».
Eduardo Hertfelder
Presidente del Instituto de Política Familiar >«Ha llegado la hora de que la familia salga de su ostracismo y de su pasividad; la hora de que la familia tome conciencia de que tenemos el derecho de ejercer nuestra función social y política en la construcción de la sociedad. Es el momento de salir a la calle. Y esto es una necesidad y un derecho»humano y esto es una ley natural y eterna».
María Vallejo-Nágera
Escritora >«El llamamiento de los grupos convocantes es la postura correcta. Creo que en España hay mucha gente descontenta por la postura del Gobierno sobre el tema de los matrimonios homosexuales, y la convocatoria del día 18 es la mejor forma de hacerlo notar: una manifestación pacífica y tranquila, como es de esperar que sea ésta».
Carlos Abella
Diplomático >El ex embajador español ante la Santa Sede afirma que «es imprescindible. Todos los católicos, que son la mayoría de los españoles, y los no católicos, deben acudir a ella para expresar su desacuerdo con las reformas del Gobierno y la equiparación del verdadero matrimonio entre un hombre y una mujer con las uniones homosexuales. Yo acudiré a ella».
Josep Miró i Ardevol
Presidente de E-Cristians >El presidente de la plataforma E-Cristians asegura que la del sábado 18 de junio «es una manifestación absolutamente necesaria. Con el mismo proceso de toma de conciencia por parte, no sólo de los católicos sino de todo aquel que se considere parte de una sociedad responsable».
Marina Castaño
Presidenta de la Fundación Camilo José Cela >«Toda persona que sale a la calle es porque tiene una razón para hacerlo. En éste caso se defiende que no se le aplique el mismo término que al matrimonio tradicional. Sería más adecuado hablar de uniones civiles como sucede en otros países porque existen precisiones semánticas imposibles al hablar de “matrimonio” gay».
Alfonso del Corral
Médico deportivo del Real Madrid >«Yo creo profundamente en la familia porque es una unidad fundamental en la sociedad. Las últimas medidas aprobadas en el Congreso no tienen ningún sentido. Se podría haber buscado otra fórmula para dar protección a las uniones entre homosexuales sin equiparalas al matrimonio y sin usar ese término. Es un grave error».
Alfonso Ussía
Columnista de LA RAZÓN > El colaborador de LA RAZÓN afirma que la manifestación del 18-J «es muy necesaria. Tengo la sensación de que ha habido una cierta irreflexión, precipitación del Gobierno de Rodríguez Zapatero. La equiparación del matrimonio con las uniones gays es algo aberrante. De hecho, yo asistiré a ella».
Aquilino Polaino
Psiquiatra y catedrático >«Será la manifestación externa y explícita del pensamiento de los ciudadanos. El matrimonio no es un concepto abstracto que puedan manejar los diferentes gobiernos. Pertenece a la intimidad de cada persona: el matrimonio es un bien que no tiene precio y está unido a la dignidad humana».

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