
Azares de la vida me han llevado esta mañana a sustituir a Director del Colegio Mayor Universitario Albayzín en los actos académicos de comienzo de curso de la Universidad de Granada. Aunque hace un par de años o tres la presión laicista sacó la Misa del Espíritu Santo -que oficia el Arzobispo- de la relación oficial de actos, allí fui a las nueve de la mañana, con muchos otros miembros de la comunidad universitaria, incluido el Rector.
Todo bien hasta la salida a la Plaza Universidad, donde comienza la procesión cívico-académica hacia el Rectorado. Porque desde las nueve y media, la plaza fue tomada por un grupo numeroso de 15S bastante ruidoso, dispuesto a bloquearla. Como los miembros de los Colegios Mayores encabezamos la procesión, pude comprobar en primera fila que los protestantes no cumplían las ordenanzas municipales contra el ruido, además de otras cosas, y allí estuvimos del orden de media hora. Comprobé que aún no hay sensación de miedo o inquietud ante estas demostraciones de fuerza, lo que explica la corriente de simpatía de que aún gozan, ni siquiera cuando hubo un tímido intento de la policía por abrir un pasillo, que provocó los empujones y provocaciones de rigor; pero percibí cierta radicalización, un atisbo de que ya no les basta con manifestaciones y buscan logros concretos por la vía de hecho. Si esto se extiende y profundiza, vamos a acabar en verdadera confrontación.
Por fin, el Rector le echó valor y se fue hacia adelante con un grupo de profesores y nosotros tras él. Los 15S se abrieron y unieron a la procesión -así la más multitudinaria de los últimos años-, con sus proclamas un tanto de manual, sus cacerolas y sus silbatos -lo peor son los silbatos- Es una experiencia extraña caminar rodeado de personas que van gritándote al lado, intentando que te quites la beca y te pongas un parche verde para pasarte a su bando.
Caminé junto a un profesor de sociología y tratamos de conversar sobre si todo esto son signos de cambio de ciclo, y pienso que cierto cambio hay, que la sociedad de la desvinculación (individualismo, relativismo y consumismo) ha producido un gran malestar y que estamos buscando un nuevo orden donde cobijarnos. Aunque confío de verdad en que lo que construyamos no sea lo que los 15S que he conocido esta mañana proponen, porque eso y su contrario ya se probó el siglo pasado y provocó muchos millones de muertos.

Mientras quedaba claro que los que claman contra el sistema no iban a dejar que los demás no estuviésemos de acuerdo con ellos al menos en este acto concreto, me dediqué a hablar con unos y otros. Juan, amigo de años, se quedó sin asistir al doctorado de su mujer; pero peor lo llevaba un matrimonio de Coin, cuya hija recibía en ese momento su birrete de Doctora en Arquitectura sin que ellos supieran dónde ni cómo: la pobre madre estaba desolada, rota por su desilusión, como ella dijo, se había quedado cuajá.
No hay nada que celebrar, los recortes no se celebran. Ya lo saben ustedes, podemos quedar en manos de unos, como mínimo, aguafiestas.
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