El Año de la Fe echa a andar

jueves, 11 de octubre de 2012 ·

La solemne inauguración del “Año de la Fe” concluyó con la emotiva entrega de los mensajes del Concilio Vaticano II a ocho grupos de personas que representaban los destinatarios en el mundo entero.


Benedicto XVI comenzó por entregar las copias de los 16 documentos destinadas a los gobernantes, representados por el decano del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede y varios embajadores.

En representación de los científicos recibieron los documentos la física italiana Fabiola Gianotti, responsable del experimento ATLAS que permitió confirmar hace unos meses en el CERN la existencia del bosón de Higgs. La acompañaban el filósofo Robert Spaeman, el biblista Gerard Lohfink y otros científicos.

En el grupo de artistas figuraban el escultor italiano Arnaldo Pomodoro, el compositor escocés James MacMillan y el cineasta italiano Ermanno Olmi, entre otros.

La corresponsal de Televisa en el Vaticano, Valentina Alazraki, recibió una copia de documentos destinada a las mujeres junto con la deportista Annalisa Minetti, cantante y medalla de bronce en los Juegos Paraolímpicos de Londres, quien fue también la primera candidata ciega en el concurso de Miss Italia. Les acompañaban Jocelyne Khoueiry, fundadora de un movimiento femenino en Líbano, una teóloga de Hong Kong y una periodista norteamericana.

Los documentos para los pobres y enfermos fueron entregados a enfermas, enfermeras y a los responsables de Harambee, una organización que ayuda a proyectos de desarrollo humano en África.

El grupo de trabajadores incluía un personaje muy especial, el minero chileno Luis Alberto Urzúa Irribaren que fue el último en salir de la mina de San José después de haber ayudado al rescate de sus 32 compañeros, encerrados durante más de dos meses a 700 metros de profundidad.

Entre los jóvenes había una representación de chicos y chicas de cada continente, mientras que en la última categoría, la de los catequistas, los documentos fueron entregados a Caroline Fairey, de Birmingham y Tommaso Spinelli, de Roma.

Eran, en conjunto, una maravillosa representación del mundo entero, al que dirigieron sus documentos los participantes en aquel Concilio Vaticano II inaugurado por el Papa Juan XXIII el 11 de octubre de 1962, hace exactamente 50 años.

Fuente: ABC


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