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Con Jack en el Generalife, el domingo |
Seré telegráfico, porque, además, se puede seguir el hilo del simposio en el blog, la página de facebook, el twitter @SjmSimposio y su etiqueta #simposiosanjosemaria.
La tarde del viernes 21 empezó con la inauguración de una exposición dedicada a D. Álvaro del Portillo, primer sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei. Era lógico; el 27 de septiembre anterior 200.000 personas de todos los continentes habían asistido a su beatificación en Madrid. Después vino la conferencia de uno de mis influencers más queridos, José Luis Requero, magistrado del Tribunal Supremo español, persona de ideas claras y distintas, y sin pelos en la lengua: su llamamiento a ejercer con decisión nuestra condición de ciudadanos y proponer nuestros valores, con respeto a los que proponen otros, galvanizó un auditorio lleno hasta la bandera.
La guinda la puso el alcalde de la ciudad, José Enrique Fernández de Moya, con unas palabras que nos emocionaron, claras, valientes, sentidas. Los que le escuchamos hace dos años esperábamos mucho; pero se superó.
Con el aperitivo del viernes, no podíamos perdernos nada del sábado 22. Para no ser exhaustivo, voy a destacar del día 22 solo unas pinceladas. Montserrat Martorell es una pionera; directora de proyectos de la Fundación Pineda, está abriendo camino y ojos a la dimensión educativa de la moda, hasta ahora totalmente olvidada. No la perdamos de vista, hombres y mujeres.
Pablo Moreno, director de la sorprendente película Un Dios prohibido, es un maravillosos inconsciente, que se ha atrevido con una película arriesgada, por la pobreza de medios y lo controvertido del tema. Conocerle ha sido una bocanada de aire fresco, de juventud, de libertad. El entusiasmo y la sabiduría cinéfila de Jerónimo José Martín, capaz de rastrear las huellas de las enseñanzas de san Josemaría en los recodos más recónditos de las películas más actuales y punteras, puso el encuentro en cotas máximas.
Parecía imposible no descender tras una comida animada por el desfogue de tantas impresiones. Pero contábamos con dos estimulantes potentísimos, que nos devolvieron a las cimas del interés y el asombro. Jack Valero, director de Catholic Voices, nos lanzó el reto de hablar de la Iglesia y de nuestra fe convirtiendo las crisis en oportunidades y las críticas en puntos de encuentro: ellos lo hacen, ¡y funciona!
¿Han oído hablar de May Feelings? Si siguen este blog, seguro que sí, porque soy un fan absoluto de su trabajo. Empezaron con unos vídeos frescos, vitales, directos: si Elvis cantaba al milagro del Rosario ¿iban ellos a ser menos? Luego vino la red social de intercambio de intenciones y oraciones, su punto fuerte. Pero cuidado, son un peligro. Joaquín de los Ríos puso nuestra emotividad al borde de la quiebra: si no me creen, traten de ver el vídeo #prayforAntonia hasta el final.
Hubo más, mucho más; pero dejo que lo investiguen, si quieren. Al salir, varias personas me dijeron que había sido el mejor simposio de todos. Tengo dudas, porque los ha habido tan buenos estos catorce años... Pero tan bueno como el mejor, pues sí, oye.
Menos mal que el resto de los y las componentes del comité organizador no son nada dados a la auto complacencia; el jueves pasado tuvimos la reunión post-simposio y no veas la lista de cosas que podemos mejorar...
Pues bien, en 2016 lo haremos aún mejor, ¡Ea! Contando con todos vosotros, claro. Os dejo con el vídeo resumen:
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