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Sacerdocio católico y comunicación

El sacerdocio católico es lo más hermoso que hay sobre la Tierra.

Se entiende que su corrupción sea la peor de las corrupciones.

foto atarifa
Aún así, pienso que el tratamiento que se está dando al caso sucedido en mi ciudad de acogida es desorbitado, por decirlo suavemente.

Desde el punto de vista de la comunicación, que es el que me interesa, la extensión en espacio y tiempo y la presión de los medios por dar más y antes -que no mejor- es demencial, y probablemente delictiva.

Porque es un caso que está bajo el secreto del sumario, en el que, sin embargo, se han producido filtraciones innobles e informaciones que ponen en la picota a personas inocentes -porque todas lo son mientras no se demuestre lo contrario, tanto acusadoras como acusadas-, e instituciones. Y lo más ridículo es que encima los medios te sermonean con ese "ejercicio de responsabilidad que nos impide decir todo lo que sabemos".

Los especialistas en crisis de comunicación corporativa insisten en que son tan importantes los hechos como las impresiones. Alguien debería enseñar a los periodistas que, al informar de estas crisis, deben tener en cuenta no solo los hechos de que informan, sino también de las impresiones que su información produce. Y tentarse más la ropa.

Por ejemplo, el caso al que me refiero está dando pie a columnas de opinión y reportajes que revuelven en la basura sin esperar a que las presunciones se prueben. Parten del prejuicio de que hay mucha porquería bajo la alfombra, y se lanzan a anatemizar al menor atisbo de polvo, antes de comprobar que es polvo -y no un reflejo del sol, por ejemplo-, no vaya a ser que se les pase la oportunidad de atacar al enemigo y sacar a pasear sus fantasiosas aporías (o vender).

¿Qué pasará si todo queda en nada o casi nada? O incluso, si queda en pecado y no en delito. Después de un maremoto, las aguas vuelven a sus límites; pero los cadáveres quedan en las playas.


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La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

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José Antonio Senovilla. Vicario del Opus Dei en Rusia (y Ucrania)

Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.

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