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El dinero y la Iglesia

Me ha ocurrido algo inaudito, aún no doy crédito a mis oídos, pese a que han transcurrido varios días del suceso. Ya sabía que las críticas a la Iglesia por cuestión de dinero son tan cerriles que se vuelven pertinaces, inasequibles a cualquier razonamiento. Pero de ahí a comprometer sin necesidad el buen fin de una gestión profesional, creía que había un trecho.

Pues no. Les cuento. Esta semana que acaba me llama -por enésima vez- un empleado de un banco para ofrecerme un producto "Oro", es decir, muy ventajoso..., para el banco. El caso es que a mi pregunta de si el beneficiario tiene que ser forzosamente un pariente, me dice que en mi caso no, que puede ser una entidad, una oengé, una iglesia..., y añade, más o menos: le he dicho una iglesia, pero espero que no se lo deje a la iglesia, porque tienen mucho dinero...

No le dejé abundar en el argumento porque tenía prisa -los prometidos cuatro minutos eran ya diez, el marketing bancario se ha puesto de un amigable que empalaga- y porque me sorprendió tanto que se me escapó decirle que me parecía muy arriesgado manifestar tan a las claras opiniones polémicas sin conocer de nada a su interlocutor, cuando pretendía colocarle un sacaperras, comprometiendo innecesariamente el negocio. Añadí, ya puesto, que en mi caso, además, había pinchado en hueso, y que si existía alguna remota posibilidad de que "activara" la operación, acababa de esfumarse para los restos.

Lo que me preocupa de verdad, pensándolo luego, es con qué clase de persona imaginaba este bancario que estaba tratando. ¿Es que ya no guglean a la gente?

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La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

La broma no lo es tanto. Para empezar es el espejo en el que los argumentos independentistas se ven reflejados con toda su grotesca facha. Ni siquiera hace falta que el espejo sea cóncavo o convexo, como los que había en el parque de atracciones del Tibidabo. Es la administración del ponzoñoso brebaje nacionalista a sus mismos elaboradores.

Con humor.

Por esto tiene tanto éxito.

Como barcelonés, y, por tanto, presunto tabarnés, me considero implicado. Al principio no quise dar vuelo al invento: bastante lío tenemos con el nacionalismo independentista catalán como para regresar al cantonalismo del siglo XIX. Después, ha ido haciéndome gracia la broma, por su sencilla genialidad y eficacia para poner en evidencia el separatismo, hasta el punto de que barajo la posibilidad de ofrecerme como cónsul de Tabarnia en Granada.

Pero ahora veo que, como dijo un amigo, Tabarnia no es nada inocente. Está bien para defender la unidad de España; pero ¡ojo!

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José Antonio Senovilla. Vicario del Opus Dei en Rusia (y Ucrania)

Conocí a José Antonio Senovilla cuando era el prototipo de lo que hoy se llama un emprendedor. Tenía proyectos para sí y para cualquiera que se le acercara. Muchas personas con espíritu emprendedor se le acercaban en busca de asesoramiento y encontraban, normalmente, aliento para ir más allá de lo que nunca soñaron. Luego trabajamos juntos unos cuantos años y comprobé en carnes propias su empuje y magnanimidad.

Solo una persona de su magnanimidad y empuje podía ordenarse sacerdote entrado ya en años y marcharse a comenzar la labor estable del Opus Dei en Rusia. Así, sin saber ruso y, casi, sin saber ser cura. José Antonio merecía una entrevista, y así lo entendió el Diario Jaén, que le abrió una página entera en su Dominical del pasado domingo. Esto es lo que escribió:



"En Jaén, la ciudad en la que nací y a la que vuelvo siempre que puedo, como ahora, aprendí de Rusia lo que habitualmente un niño alumno de los Maristas puede saber sobre el país más grande del mundo: Rusia ocupa má…