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Lo que ha dicho el Papa sobre el preservativo

Fuente: ACEPRENSA, 22 de noviembre de 2010

El breve anticipo que dio L’Osservatore Romano del próximo libro-entrevista de Peter Seewald con Benedicto XVI trata una docena larga de temas: la tolerancia, los abusos de menores por parte de clérigos, el islam, la mujer, la naturaleza de la Iglesia... Pero todos los comentarios se han centrado en un pasaje donde el Papa dice que en algún caso usar el preservativo podría ser mejor que no usarlo. Algunos han interpretado que con esto cambia la postura de la Iglesia. Como se puede ver en el texto original, del que ofrecemos una traducción, Benedicto XVI no da una norma general, sino que se refiere a un caso muy particular.

Fuente: L’Osservatore Romano, Oficina de Prensa de la Santa Sede

El libro en cuestión es Luz del mundo (original alemán: Licht der Welt), que saldrá el 24 de noviembre en varios idiomas simultáneamente. El coautor es Peter Seewald, que antes hizo otros dos libros-entrevista con Joseph Ratzinger: La sal de la tierra (1996) y Dios y el mundo (2000).

El pasaje sobre el preservativo dice primero que el preservativo por sí solo no es la solución del problema del sida:

Concentrarse sólo en el preservativo quiere decir trivializar la sexualidad, y esta trivialización constituye precisamente el motivo por el que muchas personas ya no ven en la sexualidad la expresión de su amor, sino sólo una especie de droga, que se suministran por su cuenta. Por este motivo, también la lucha contra la trivialización de la sexualidad forma parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo sobre el ser humano en su totalidad”.

Seewald plantea si la Iglesia no debería admitir el uso del preservativo en situaciones en que hay un elevado riesgo de transmisión del virus; Benedicto XVI señala que ese podría ser el caso en el ámbito de la prostitución masculina:

Puede haber justificación en casos singulares, por ejemplo, cuando un prostituto utiliza un preservativo, y ese puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad”.

Seewald pregunta a continuación: “Está usted diciendo, entonces, que en realidad la Iglesia católica no se opone por principio al uso del preservativo”. El Papa contesta:

Desde luego, la Iglesia no lo considera una solución auténtica o ética, pero en algún caso, puede haber sin embargo, en la intención de reducir el riesgo de infección, un primer paso en un camino hacia otra manera, más humana, de vivir la sexualidad”.

Conviene advertir que la versión italiana publicada por L’Osservatore Romano (1) dice “prostituta”, pero el original alemán trae el término en masculino y por tanto se refiere a un hombre, a un prostituto (cfr. definición del D.R.A.E.).


No hay gran novedad

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, hizo pública una declaración (2) en que hace algunas precisiones sobre esas palabras del Papa:

“Al final del capítulo 11 del libro Luz del mundo, el Papa responde a dos preguntas sobre la lucha contra el sida y el uso del preservativo, preguntas que remiten a la polémica surgida a raíz de algunas palabras sobre ese tema pronunciadas por el Papa durante su viaje a África en 2009.

”El Papa reitera claramente que en aquella ocasión no pretendió tomar postura sobre el problema de los preservativos en general, pero quería afirmar con fuerza que el problema del sida no se puede resolver con la sola distribución de preservativos, porque hace falta mucho más: prevenir, educar, ayudar, aconsejar, estar cerca de las personas, tanto para que no contraigan la enfermedad, como en el caso de que la hayan contraído.

”El Papa observa que también en el ámbito no eclesial se ha desarrollado una conciencia análoga, como se ve en la llamada teoría ABC (Abstinence, Be faithful, Condom), en la que los dos primeros elementos (abstinencia y fidelidad) son mucho más determinantes y fundamentales para luchar contra el sida, mientras que el preservativo aparece en último lugar como el recurso que queda cuando faltan los otros dos. Por tanto debe quedar claro que el preservativo no es la solución del problema.

”Después, el Papa extiende la mirada e insiste en que centrarse solo en el preservativo equivales a trivializar la sexualidad, que pierde su significado como expresión de amor entre personas y se convierte en una especie de ‘droga’. Luchar contra la trivialización de la sexualidad es ‘parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo sobre el ser humano en su totalidad’.

”A la luz de esta visión amplia y profunda de la sexualidad humana y de su problemática actual, el Papa reafirma que ‘desde luego, la Iglesia no lo considera una solución auténtica o ética’ al problema del sida.

”Con esto el Papa no reforma ni cambia la enseñanza de la Iglesia, sino la corrobora poniéndose en la perspectiva del valor y de la dignidad de la sexualidad humana, como expresión de amor y responsabilidad.

”Al mismo tiempo, el Papa considera una situación excepcional en que el ejercicio de la sexualidad representa un verdadero riesgo par la vida del otro. En ese caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, pero considera que la utilización del preservativo para disminuir el peligro de contagio puede ser ‘un primer acto de responsabilidad’, “un primer paso en un camino hacia otra manera, más humana, de vivir la sexualidad”, preferible a no utilizarlo y poner así en peligro la vida del otro.

”En este sentido, el razonamiento del Papa no puede ciertamente calificado como un cambio revolucionario.

”Numerosos teólogos morales y autorizadas personalidades eclesiásticas han sostenido y sostienen posturas análogas; pero es cierto que hasta ahora no las habíamos oído con tanta claridad en boca de un Papa, aunque de forma coloquial, no magisterial.

”Así pues, Benedicto XVI nos da audazmente una aportación importante para iluminar y profundizar en una cuestión largamente debatida. Es una aportación original, porque por una parte se atiene con fidelidad a los principios morales y por otra muestra lucidez al rebatir una salida ilusoria como la “confianza en el preservativo”; por otra manifiesta a la vez una mirada comprensiva y prudente, atenta a descubrir los pequeños pasos –aun solo iniciales y aún inseguros– de una humanidad menudo espiritual y culturalmente muy pobre hacia un ejercicio más humano y responsable de la sexualidad”.

Otro extracto del libro, en este caso de un capítulo en que Benedicto XVI habla sobre la misión del Papa y su propia elección al pontificado, ha sido publicado en italiano por Avvenire (22-11-2010).
____________________

NOTAS

(1) L’Osservatore Romano, 20-11-2010 (enlace comprobado por última vez el 22-11-2010 a las 16.30 GMT; puede caducar más tarde); textos reproducidos en Zenit, 21-11-2010.
(2) Nota del 21-11-2010.

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Ignacio Aréchaga (22 Noviembre 10)

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Comentarios

Marta Salazar ha dicho que…
... se refiere a los dos... sólo que la prostituta no se lo pone ella, sino que el cliente

hey Alberto, dice Benecito XVI (al final del art. de Aceprensa! yo pensé que se llama Benedicto, pero, a lo mejor, me equivoco ;)
cambiaelmundo ha dicho que…
¿Seguro? ¿Seguro que el Papa se refiere a que también está justificado para el cliente? Yo no lo tengo tan claro.

Ya he corregido el nombre: son los "duendes de imprenta...".

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