Este artículo lo debo a una colaboración con Granada FM, la emisora cultural de Granada y provincia. Alejandro y Frank han pedido a varias personas que grabemos un «Apunte del día», una breve cuña para emitir varias veces a lo largo de su programación.
Este es mi primer «Apunte», y puesto que he hecho un trabajo, voy a sacarle partido en diversos formatos. Sigo así la tendencia más vanguardista en comunicación: escribir para podcast y, a partir de ahí, reelaborar el contenido para el resto de multi medios.
El podcast manda. Los oyentes de podcast de noticias son más propensos a consumirlos en video en plataformas como YouTube en comparación con quienes escuchan otros tipos de podcast.https://t.co/5V7K6VAGJt
— JORNADA COMUNICACIÓN (@jorcoms21) March 17, 2025
Quiero compartir con ustedes una experiencia curiosa que tuve la oportunidad de vivir el otro día con unos amigos.
Pasear por las calles del centro de Granada es una delicia. Ahora bien, ¿Cuántas veces se habrán preguntado qué hay detrás de esos portones de casonas y palacetes que encontramos al caminar?
En muchos de estos edificios se puede entrar, incluso gratis; pero otros son infranqueables.
Hace unos días pude traspasar uno de los portones infranqueables más señeros de Granada: el que da entrada al palacio de los Marqueses de Cartagena.
Sitúense ustedes frente a la Puerta de las Granadas, de cara a La Alhambra, en la Cuesta de Gomérez, y miren a su izquierda.
Como indica la heráldica de su portada, el palacio perteneció a la familia de Domingo Pérez de Herrasti, llegado a Granada desde Guipúzcoa para intervenir en la toma de la ciudad.
Constituye uno de los mejores ejemplos de palacete renacentista en Granada, a pesar de las remodelaciones sufridas en el siglo XIX para ser usado, incluso, como casa de vecinos.
En 1875 fue recuperado como residencia por los descendientes de los fundadores. En 1919 José Luis de Andrada–Vanderwilde y Pérez de Herrasti rehabilitó el título de los Marqueses de Cartagena, de ahí que se conozca al palacio por este nombre.
Construido en el siglo XVI, y reformado con posterioridad en varias ocasiones, destaca por su portada barroca, su patio y su singular jardín interior colindante con el propio bosque de la Alhambra.
Declarado Bien de Interés Cultural con la tipología de Monumento desde 1982, en la actualidad se encuentra cerrado y sin uso desde hace unos catorce años, con la consiguiente degradación del inmueble.
Afortunadamente, está prevista la recuperación del palacio como hotel.
El proyecto contempla, entre otras medidas conservacionistas, la preservación y reubicación de un oratorio del siglo XVIII -que en la actualidad interrumpe el pasillo deambulatorio de la primera planta-, y el mantenimiento de las características señoriales del salón principal, que se asoma a la Cuesta de Gomérez.
Este salón es quizá, lo más llamativo del palacio, formado por tres piezas intercomunicadas, dos de ellas por un gran ventanal, donde uno esperaría encontrar un enorme espejo, en el que, naturalmente, no se ve reflejado, como si fuera un vampiro.
Para acentuar el ambiente decimonónico, la pieza central, amueblada con sillería isabelina de terciopelo granate, se abre mediante cortinones a la tercera estancia, rematada por una chimenea al fondo.
Algunas estancias, como la biblioteca, con libros polvorientos aún en las estanterías, producen la impresión de que los dueños se fueron un día con idea de regresar poco tiempo después para acabar el traslado, sin que en 14 años hayan encontrado el momento de hacerlo.
El jardín es medianero con los muros de La Alhambra, pequeño, asilvestrado, con una pequeña fuente en el centro, un pozo y tal cantidad de vegetación, que huele fuertemente a descomposición vegetal.
Hay un segundo jardín, como una parata a medio muro, al que da la llamada «habitación de la marquesa», posible suit del nuevo hotel.
Por cierto, desde este jardín alto pude ver y fotografiar una puerta por la que los granadinos accedían en tiempos a La Alhambra desde la Cuesta Gómerez, de la que no he sabido encontrar información.
En el palacio de los Marqueses de Cartagena reinan ahora las humedades, el polvo y las telarañas.
Aunque está prevista, como he dicho, la rehabilitación como hotel singular; me temo que tardaremos en ver este palacete recuperado.
Espero que les haya interesado este apunte. Sigan a Granada FM para más notas culturales de Granada y provincia.
Mientras tanto, les dejo esta pregunta: ¿Es el turismo un factor positivo para la conservación del patrimonio granadino?
Muchas gracias por su atención. Adiós y hasta la próxima.
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