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Los mártires no son de un bando

Entrevista a VICENTE CÁRCEL ORTÍ, sacerdote e historiador especializado en la Guerra Civil

Cree que la jerarquía católica «no tiene que pedir perdón» y niega que sólo recuerde los muertos de un bando

Por Ínigo Domínguez en IDEAL Granada, hoy 27 de octubre de 2007

Vicente Cárcel Ortí, valenciano de 67 años, es el historiador que ha presentado en Roma este mes, junto a Juan Antonio Martínez Camino, secretario general de la Conferencia Episcopal Española, la beatificación de 498 mártires de la Guerra Civil. La ceremonia se celebra mañana en San Pedro rodeada de devoción y polémica. Cárcel, afincado en Roma, experto en Historia de la Iglesia Contemporánea, está especializado en la persecución religiosa de ese periodo y es una de las voces más autorizadas de la Iglesia en este campo.

-¿Por qué cree que no debe ser polémica la ceremonia de mañana?

-Porque esto empezó hace 20 años con Juan Pablo II y ahora es un grupo más, que llama la atención porque es más numeroso. Habrá más, porque hay otros 2.000 en preparación, será dentro de seis o siete años. Hay unos 10.000 mártires, pero de muchos faltan datos.

-Parte de las discusiones nacen de la postura de la Iglesia en la guerra.

-Hoy pesa mucho la historia posterior, sabemos cómo terminó la película. La actitud de la Iglesia fue de respeto total a la República. El Papa la reconoce, pues es el régimen legítimo de España. La misma tesis que aplicará después con Franco: este señor ha ganado una guerra, pues es el que manda. Es la política de siempre de la Santa Sede, pragmatismo total.

De un bando

-Pero la Iglesia española reconoce el bando de Franco en 1937 y el Papa, al año siguiente.

-La jerarquía no lo reconoce, es una carta colectiva del 1 de julio de 1937, cuando ya han sido asesinados 6.000 sacerdotes. De ella se deduce que están en un bando. Era una guerra: o estás con uno o con otro, pero en aquel momento no se sabía quién iba a ganar. El Vaticano lo intentó hasta que pudo, manteniendo las relaciones y dando largas a Franco. Es un dualismo más aparente que real. El cardenal Tarancón en sus memorias dice que la Iglesia no tenía más remedio que ser beligerante, no podía estar con los que la mataban.


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-Pero hubo dos obispos que no firmaron, Mújica en Vitoria y Vidal y Barraquer en Tarragona.

-Por supuesto, pero estaban totalmente de acuerdo con la carta, y lo dejan escrito y los dos son franquistas hasta la médula. Y aparecen ahora las cartas al cardenal Pacelli de Vidal y Barraquer diciendo: «Estoy deseando que la guerra la gane Franco». Y Mújica tiene una razón más fuerte, que los nacionales han matado a 16 sacerdotes vascos, algo por supuesto condenable. Estaban entre los reprimidos, implicados de alguna forma, incluso Mújica les había dicho que no se metieran en líos políticos. Los fusilan, no porque son sacerdotes, sino porque están metidos en líos políticos. Cuando el Papa se enteró le dijo a Franco que eso no volviera a repetirse, y no volvió a repetirse.

-Estos casos son los que se suele citar para reprochar a la Iglesia que no considere igual a todos sus muertos de la guerra. ¿Por qué no habla también de ellos?

-Cuando se habla de mártires no se habla de los reprimidos políticos, ni de los caídos en guerra. El mártir no empuña las armas, no tiene ideología. Los mártires aparecen en sus biografías limpios de compromiso ideológico. Segundo, les persiguen por lo que son, por ser el cura del pueblo, monja,... Tercero, mueren por la fe, perdonando. Si los sacerdotes vascos murieron por un ideal que la Iglesia considera justo y se demuestra en un proceso yo creo que no tendría ningún problema en reconocerlo. No son mártires porque ni siquiera nadie lo ha abierto.

Con la monarquía

-¿De donde cree que salía todo aquel odio a la Iglesia?

-De la alianza secular de la Iglesia con la monarquía, desde los Reyes Católicos. La monarquía era todo lo malo y la Iglesia, que está unida a ella, también: la incultura, el retraso... La Iglesia estaba vinculada al poder político, que es lo peor que le ha pasado siempre. Explota un anticlericalismo porque había mucho clericalismo.

-¿Qué piensa al ver las fotos de obispos haciendo el saludo fascista?

-Eso era lo típico de aquella época, lo hacían en todas partes. Pero eso es después, ahora hablamos de los que matan en el 36. Incluso la palabra 'cruzada', de la que tanto se ha hablado, los obispos no la usaron jamás, y en la carta del 37 sólo la usaron para negar que la guerra fuera una cruzada.

-Pero la Iglesia, hoy, mira hacia atrás y ve todo el conjunto. Los mártires y esas fotos. ¿Debería pedir perdón por lo que pasó después?

-¿La Iglesia tiene que pedir perdón porque le han matado 10.000 personas? ¿De qué tiene que pedir perdón? ¿De que quizá no hizo cosas que debía haber hecho? Ya lo pidieron los obispos en 1986, en el documento de la Conferencia Episcopal, una declaración solemne diciendo: pedimos perdón porque no siempre fuimos testigos de reconciliación, de amor... pero eso son palabras que quedan en el viento y no sirven para nada.

-A lo mejor sí sirven en este momento.

-Lo de este momento es política. El político no es nadie para hacer la Historia. No todo lo bueno está en un sitio y todo lo malo está en otro. Digo todo esto por la Ley de Memoria Histórica, es totalmente política, no sirve para nada.

Mártires republicanos

-Entonces, ¿no hay mártires en el bando republicano?

-No lo sé. Más bien habrá víctimas de la represión o caídos en la guerra. Mártir es un término griego preciso para quien testimonia su fe. Si los hay son mártires, claro.

-Usted investiga en los archivos vaticanos. ¿Pueden salir datos nuevos?

-Lo fundamental ha salido ya. Lo que sale ahora es que muchas personas que estaban escondidas o tapadas descubres lo que verdaderamente pensaban. Por ejemplo del padre Arrupe, el famoso general de los jesuitas, hay unas cartas que demuestran que, bueno, Franco se queda corto a su lado. Él estaba en EE UU, le llegaban noticias sobre el asesinato de sus hermanos jesuitas, pero claro, era el padre Arrupe con 25 ó 30 años, no el que hemos conocido después. O el arzobispo de Tarragona, Vidal y Barraquer; en las cartas a Pacelli dice que quisiera manifestarle al general Franco que estaba con él... Eso lo dices en Cataluña y te comen. Pero está en los archivos.

-Es hasta cierto punto justificable que la Iglesia, en la guerra, apoyara a Franco. ¿Pero el apoyo al régimen durante 40 años?

-Aquello era una dictadura. Y la Iglesia vive amordazada por el propio régimen. ¿Y qué iba a hacer? ¿Rebelarse contra quien la había salvado y que la podía perseguir otra vez? Es muy complicado. Yo, que no viví esa época, no lo entiendo y ahora considero que la Iglesia debería haber alzado la voz contra el régimen, pero no lo hizo. ¿Qué quiere qué le diga? La Iglesia durante el franquismo estuvo metida hasta el cuello, es así.

-¿Puede contar una de las 498 historias de los mártires de mañana?

-La de un seminarista de Barcelona de 16 años. Ya me dirá esa criatura qué tenía que ver con la derecha o la izquierda. Hay un caso horroroso en Valencia: una catequista embarazada de nueve meses, la atan a un árbol, la abren en canal y fusilan a ella y al crío. Su proceso está en marcha, no está en el grupo.

-La anterior beatificación en masa de mártires de la Guerra Civil fue en 2001, fue oficiada por Juan Pablo II y no abrió ningún debate en España. ¿Qué ha cambiado?

-No lo sé, el clima político. Yo vivo en Roma y veo las cosas con distancia. Dicen que Zapatero quiere suprimir los acuerdos de Iglesia y Estado. ¿Sabe lo que le digo? Que me parece muy bien. En EE UU y Francia funciona. La Iglesia, cuanto menos poder tenga y más libre sea, más credibilidad tendrá.

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