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Sauron, Lord Voldemort y el Emperador

El mal es incapaz de entender al bien

Tomado de La Iglesia en la prensa

Escribe Hal G. P. Colebatch en The American Spectator sobre las resonancias cristianas presentes en epopeyas contemporáneas de gran éxito como "El Señor de los Anillos", "La Guerra de las Galaxias" y "Harry Potter". A pesar de que en esas obras no se menciona a Dios, Colebatch afirma que se trata de historias específicamente cristianas, en las que la Muerte –la verdadera Mala Noticia- puede ser vencida gracias a un poder más grande. De ahí concluye que el éxito popular de esas obras demuestra que la concepción cristiana del mundo y de la condición humana sigue profundamente arraigada en el hombre de hoy.

Junto a elementos comunes típicos de este género literario (el Héroe que se siente incapaz de su tarea, el Gran Enemigo, la Prueba, el Mentor o consejero, etc.), en todas esas obras el héroe acepta que debe morir para cumplir su misión, pero es salvado gracias a una intervención inesperada. Precisamente la aceptación de la muerte por parte del héroe juega un papel crucial en la derrota del enemigo. La razón de fondo es que “el mal no puede entender el bien, pero el bien sí puede entender el mal”, una sugerente idea ya formulada por Boecio y retomada por C. S. Lewis.

En efecto, Sauron ["El Señor de los Anillos"] es incapaz de pensar que alguien esté dispuesto a destruir el anillo, sin usarlo para su propio beneficio; el Emperador Palpatine ["La Guerra de las Galaxias"] piensa que la atracción del poder corromperá a Luke Skywalker, como –piensa- que corrompió a su padre, Darth Vader, para siempre; Lord Voldemort ["Harry Potter"] no puede entender que el poder del amor será mayor que el de su magia. Cada uno de estos Enemigos razona con los esquemas de su propia biografía.

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