Este de Ramón Pi en forumlibertas, 20/01/2006, es BUENÍSIMO
La dictadura de la "corrección política" está en todo Occidente actuando como coartada para una extensa e intensa acción devastadora de los fundamentos de nuestra civilización.
Un viejo chiste cuenta la historieta de un hombre que va a ver al psiquiatra y le dice que en realidad no le ocurre nada, pero que acude a su consulta para dar contento a su mujer, que le insiste mucho en que vaya a que lo vea un médico. El psiquiatra lo somete a un tranquilo interrogatorio sobre su vida, sus costumbres, sus aficiones, y en un momento dado el paciente le explica que a él le gusta mucho la tortilla de patata. “Hombre, eso no tiene nada de particular, a mí también me gusta la tortilla de patata”. “¿De veras?”, responde el paciente, y añade: “Pues venga a mi casa, que tengo armarios y armarios llenos de ellas”.
El chiste se ha hecho realidad. La dictadura de la “corrección política” está en todo Occidente actuando como coartada para una extensa e intensa acción devastadora de los fundamentos de nuestra civilización. El método es el que podríamos llamar de la tortilla de patata: consiste en llevar los postulados que la hicieron florecer (igualdad, no discriminación, tolerancia, pluralismo) hasta extremos literalmente paranoicos que se vuelven contra ellos mismos, dando lugar a los privilegios, el despotismo, la persecución inquisitorial y el discurso único. El aparente oxímoron empleado por Benedicto XVI en su última homilía como cardenal Ratzinger, la “dictadura del relativismo”, es una realidad palpable, hiriente, ofensiva.
En nombre de la igualdad se establecen cuotas obligatorias de mujeres en actividades en las que el sexo es irrelevante, como por ejemplo las listas electorales; en nombre de la diversidad se obliga a los profesores de la enseñanza pública -de momento- a enseñar que la homosexualidad es equiparable y alternativa a la heterosexualidad; en nombre de la tolerancia se persigue al catolicismo y se denigra la cultura europea; en nombre del pluralismo se prohíbe a las escuelas cristianas seleccionar a su profesorado atendiendo a su credo religioso. Obligar, prohibir, perseguir, en nombre de la diversidad y la tolerancia. Armarios y armarios de tortillas de patata. Con razón Chesterton dejó dicho que los locos no han perdido la razón, sino que lo han perdido todo menos la razón. La lógica llevada a la locura paranoica conduce al disparate y al horror.
Ahora, en España, el ministro de Defensa ha promovido el cambio de la letra del himno de la Armada. El objeto de esta ocurrencia es suprimir toda referencia a Dios y a la Patria. Por tolerancia. Un psiquiatra, por favor.
La dictadura de la "corrección política" está en todo Occidente actuando como coartada para una extensa e intensa acción devastadora de los fundamentos de nuestra civilización.

El chiste se ha hecho realidad. La dictadura de la “corrección política” está en todo Occidente actuando como coartada para una extensa e intensa acción devastadora de los fundamentos de nuestra civilización. El método es el que podríamos llamar de la tortilla de patata: consiste en llevar los postulados que la hicieron florecer (igualdad, no discriminación, tolerancia, pluralismo) hasta extremos literalmente paranoicos que se vuelven contra ellos mismos, dando lugar a los privilegios, el despotismo, la persecución inquisitorial y el discurso único. El aparente oxímoron empleado por Benedicto XVI en su última homilía como cardenal Ratzinger, la “dictadura del relativismo”, es una realidad palpable, hiriente, ofensiva.
En nombre de la igualdad se establecen cuotas obligatorias de mujeres en actividades en las que el sexo es irrelevante, como por ejemplo las listas electorales; en nombre de la diversidad se obliga a los profesores de la enseñanza pública -de momento- a enseñar que la homosexualidad es equiparable y alternativa a la heterosexualidad; en nombre de la tolerancia se persigue al catolicismo y se denigra la cultura europea; en nombre del pluralismo se prohíbe a las escuelas cristianas seleccionar a su profesorado atendiendo a su credo religioso. Obligar, prohibir, perseguir, en nombre de la diversidad y la tolerancia. Armarios y armarios de tortillas de patata. Con razón Chesterton dejó dicho que los locos no han perdido la razón, sino que lo han perdido todo menos la razón. La lógica llevada a la locura paranoica conduce al disparate y al horror.
Ahora, en España, el ministro de Defensa ha promovido el cambio de la letra del himno de la Armada. El objeto de esta ocurrencia es suprimir toda referencia a Dios y a la Patria. Por tolerancia. Un psiquiatra, por favor.
Comentarios
Saludos
Por supuesto que puedes enlazarlo, no necesitas ningún permiso.
¿Qué has hecho del bueno de Patán?
+Saludos
Te pasa exactamente lo que dice Pi, que llevas los derechos al extremo y llegas a situaciones absurdas.
Por cierto, no se debe ordenar a homosexuales (porque de lo contrario pasa lo que pasa); y por supuesto que la Iglesia es la única y verdadera Iglesia.
Otrosí, el gobierno tiene la obligación de hacer cumplir la Constitución, en efecto, así que ya puede ir derogando la mamarrachada esa del homomonio, que es inconstitucional.
Desde luego pensar que la Iglesia católica es la única y verdadera es muy aceptable, pero no deja de ser curioso que alguien que afirma eso luego juzgue negativamente a alguien por llevar algo al extremo.
Obviamente se puede estar en desacuerdo con muchas directrices de la Iglesia aún perteneciendo a la Iglesia y no veo cuál es el problema para ello.
Finalmente una reflexión: los derechos que según tú llevo al extremo, garantizan también tu derecho a profesar la religión católica y a expresarlo libremente, no olvidemos que hablamos de una religión que se inventó hace 2000 años y que defiende unas cosas un tanto extravagantes y seguramente pasadas de moda o directamente demostradas falsas. Situación absuda? Quizás sí, pero tú debes estar contento por ello y yo también, eso es lo bueno que tienen los derechos y que no tiene tu visión rígida de la realidad.
No juzgo a nadie por llevar cosas al extremo, juzgo perjudicial llevar las cosas al extremo. Que yo crea que la doctrina de la Iglesia es la verdadera no es extremismo: ¿para qué voy a creer en algo si no creo que es verdadero?
Gracias por permitirme profesar mi religión y expresarla libremente, te estoy muy agradecido; pero permíteme que discrepe sobre que esta defienda cosas "un tanto extravagantes y seguramente pasadas de moda o directamente demostradas falsas": defiende, por ejemplo, los fundamentos de los derechos y propone unos criterios (básicamente la dignidad humana) para que se apliquen convenientemente, es decir, sin llevarlos al absurdo de sumar peras con manzanas.
Un "rígido" (yo lo considero amplio y certero) saludo,