Ir al contenido principal

¡Cuidado, demagogia!

Foto atarifa CC
Como saben mis lectores, en este blog evito hablar de política, en el sentido reducido y corriente de la expresión. Y ahora también. La noticia es una mera excusa para hablar de demagogia, cobardía, y otras pulsiones humanas. En fin, del hombre y sus sociedades.

El titular dice lo siguiente: "Identifican a un grupo que planeaba retirar lazos amarillos". Como no se trata de hablar de micro política, no explico de qué va.

Una de las cosas que veo se olvida es que la estructura de gobierno de una región forma parte de la estructura de gobierno del Estado de esa nación. Es decir, es el Estado en esa región, en la medida en que tiene transferidas competencias (que en el caso de España son muchas). Por tanto, la lealtad debe ser la del gobierno regional hacia el del Estado, del que forma parte, y no al revés. Por tanto también, cuando un miembro del gobierno regional llama a "atacar al Estado", está llamando a atacarse a sí mismo. No sé en qué delito encaja esto, ni siquiera si encaja en alguno; pero está claro que es más que "una frase inaceptable": es un llamamiento a la rebelión.

Un Estado que no controla todo el territorio es un Estado fallido. Cuando el descontrol de una parte del territorio viene propiciado por las propias estructuras del Estado, se llama rebelión. En tiempos más felices esto se trataba con algo más que con palabrería vacía.

Regresando a la noticia, tenemos que la policía de una región forma parte de la estructura del Estado, y su actuación es responsabilidad del Estado, tanto en su vertiente regional como central.Igual que la legislación que le ordenan aplicar y el modo en que le ordenan aplicarla.

Dicho esto, descendamos a las perplejidades de la noticia. El grupo ha sido "identificado" por haber planificado la retirada de lazos amarillos y otra parafernalia nacionalista de diversos espacios públicos, como "posibles autores de daños al dominio público", y el departamento de Interior del gobierno regional -que es parte del Estado, recordemos-, ha iniciado acciones por "presunta infracción grave de la ley de seguridad ciudadana". Según la noticia, aún no habían quitado nada; estamos en nivel pre-crimen. Pero aunque ya hubieran retirado lazos antes: ¿ponerlos no es dañino y quitarlos sí? ¿Ponerlos no es una infracción grave contra la seguridad ciudadana y quitarlos sí? Si echar plástico al mar está mal, se podría decir que ensuciar de plástico las calles no está muy bien.

En el grupo "identificado" parece que hay un miembro de las fuerzas de seguridad dependientes del gobierno central. Otra vez: tanto este como los que le han "identificado" son fuerzas de seguridad del Estado. Es responsabilidad del Estado "controlar" la actividad de unos y de otros.

¿Me estaré liando? Es que la demagogia es viscosa, convierte lo blanco en negro y te confunde. ¿Poner lazos amarillos no es violento y quitarlos sí? ¿El gobierno central tiene que "controlar" a sus policías y el regional no? ¿Poner lazos amarillos es libertad de expresión y quitarlos no?

Vamos a lo fundamental. ¿Por qué doy tanta importancia a unos lazos de más o de menos? Porque he vivido los años de terror de ETA, porque he leído algo de Historia y porque conozco un poco, lo suficiente, los mecanismos de la opinión pública y de la presión social.

Los lazos amarillos y demás marcan el territorio. Son como las meadas de perro. "Ojo -advierten-, estás en terreno nacionalista. Si no te gusta, mejor te largas. Y si no quieres irte, te callas". Con ETA, en el País Vasco, el mensaje venía reforzado por el terrorismo. Aquí no, aquí de momento solo te "identifican" y te multan; pero el mecanismo excluyente es el mismo. Si no se detiene, la presión aumenta: presión institucional -del mismísimo Estado-, mediática, social. Pasa de poner lazos amarillos a exigir que los pongas. Pasa de prohibir quitarlos a exigir ponerlos. No lucirlo te marca. La estrella de David al revés.

Pasaron muchos años y muchos féretros antes de que unas manos blancas empezaran callada y valientemente a gritar ¡basta ya! Se tardó demasiado, y costó demasiada sangre, sufrimiento y exilio. No podemos permitir que pase otra vez. Ya hemos perdido demasiado tiempo, hay que frenar la ponzoña nacionalista ya, antes de que el ambiente se haga irrespirable.

Recuerdo que en este blog no se habla de política.


Comentarios

Pedro Hípola ha dicho que…
Los lazos amarillos piden la liberación de los presos políticos.

Yo vivo en Madrid. Si usara un lazo amarillo peligraría mi vida.

Es eso democracia?
Pedro Hípola ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Populares

La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

San Pablo en Atenas

He releído recientemente el discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas* y me ha fascinado su actualidad: es un ejemplo plenamente útil para la comunicación de la fe en el Occidente contemporáneo.

Atenas Atenas. Año 52 d.C. 16 o 19 años después de la muerte y resurrección de Cristo. Algo así como si estos hechos fundamentales hubieran ocurrido en 2000 y Pablo llegase a Atenas hoy. En realidad, menos tiempo, porque entonces todo iba mucho más despacio que ahora, y 17 años entonces eran un ayer.

Atenas era una ciudad en decadencia. Aún conservaba el aura de capital cultural del Mundo; pero el centro de poder y cultura se había desplazado hacia el oeste, a Roma. Un ejemplo con todas sus limitaciones, como si habláramos hoy de París y Nueva York.

En Atenas se mezcla un materialismo desencantado y un sincretismo religioso que resulta en un relativismo muy parecido al de hoy día en Occidente: “Porque todos los atenienses y los extranjeros que residían allí, no tenían otro pasatiempo que e…

Peregrino en Tierra Santa. Capítulo VII. Monte Tabor. Saxum. De nuevo Jerusalén

Fue el viernes 4 de mayo. Ha pasado más de un mes cuando escribo y me da por pensar en cuánto interfiere el estado de ánimo en el momento de escribir y el tiempo transcurrido en las impresiones que trato de rescatar para expresarlas. Hecho este disclaimer, me apresuro a no dejar que mis recuerdos se difuminen o contaminen aún más.

Despertamos en Nazareth. Desayuno como si no hubiera mañana. El día es acogedor. Nos dirigimos al Monte Tabor. Dejamos a la derecha Naím, la ciudad de la viuda. Atravesamos la llanura de Esdrelón, que Débora contemplaba junto a Barac desde la cima del Monte. La sensación de estar metido en la Biblia como un personaje más, a punto de entrar en combate contra los carros del ejército de Sísara. El Monte Tabor es verdaderamente singular, emerge solitario 300 metros por encima del valle de Jezreel, verde azulado en la bruma matinal. Visto por la ventanilla del autobús me recordó al famoso dibujo del "sombrero" de Saint-Exupéry, donde todos los que aún …