Ir al contenido principal

El Papa, los abusos, el Encuentro Mundial de las Familias y Leo Varadkar

Foto atarifa CC
Como era de temer, el cambio de agenda que propició el Papa Francisco al llegar a la sede de Pedro ha caducado. En cuanto los que querían aprovechar los presuntos nuevos aires para desvirtuar el mensaje católico, llevándolo al molino de sus complejos, prejuicios o, simplemente, puntos de vista rastreros, han visto que la cosa no avanzaba en esa dirección, sino que estaba sirviendo para activar a unos católicos algo encogidos y dubitativos, han recuperado la artillería gruesa y apuntado al otrora objeto de sus tejemanejes.

No creo que al Papa Francisco le haya extrañado mucho. El "Mundo", o se cobra su peaje, o te despedaza.

Es verdad que algunos clérigos han puesto a la Iglesia a los pies de los caballos. Pero también es cierto que la Iglesia está sirviendo de chivo expiatorio de un problema grave que afecta a amplias capas de todas las sociedades. No hay que rasgarse las vestiduras; la del holocausto redentor es una de las misiones de la Iglesia. De hecho, la eminencia en el trato vejatorio es un reconocimiento a la preeminencia de la institución.

Era de temer que el asunto de los abusos ocultara el verdadero debate -más importante aún- que plantea el Encuentro Mundial de las Familias: el de la Familia, célula básica de cualquier sociedad, en grave crisis en gran parte del mundo, empezando por esta de aquí, en la que nos jugamos muchísimo.

Era de temer y está sucediendo. Otro ejemplo más de mal periodismo. La información orientada. Cuando a la información se le ponen apellidos, tenemos manipulación.

La información de hoy, domingo 26 de agosto, de Darío Menor en mi diario de cabecera no escapa a este periodismo orientado; no solo no escapa sino que cae de lleno en él, con lo de los abusos y otras cuestiones que no son el tema del Encuentro y del viaje del Papa, que es la familia, para el que el espacio queda reducido a cero (sí, cero).

Menor, además, riega su "información" de elementos chuscos, tan eficaces para vender. Me quedo con uno. El del primer ministro irlandés, "hijo de un inmigrante indio, homosexual casado -ignoro si con él o con ella- y católico". Después de unas palabras fuertemente críticas con la Iglesia ante el Papa, se permitió "sacar pecho" por las leyes aprobadas sobre divorcio, aborto y matrimonio gay.

Varadkar, que así se llama, debería ser más comedido, primero por elegancia institucional; pero sobre todo porque muchos de los abusos registrados en Irlanda son responsabilidad en paralelo del Estado irlandés, que confió a instituciones religiosas la tarea de atender a personas desfavorecidas (cosa que hicieron muy meritoriamente en la inmensa mayoría de los casos).

En segundo lugar, si Varadkar es tan católico como presume, todas esa leyes de las que alardea deberían más bien avergonzarle. Ya deberían avergonzarle simplemente como primer ministro, como irlandés y como ser humano. Pero claro, Leo Varadkar ha encontrado su lugar en el "Mundo", y el "Mundo" se ha apoderado de Varadkar.


Comentarios

Populares

La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

A propósito de Tabarnia

La broma no lo es tanto. Para empezar es el espejo en el que los argumentos independentistas se ven reflejados con toda su grotesca facha. Ni siquiera hace falta que el espejo sea cóncavo o convexo, como los que había en el parque de atracciones del Tibidabo. Es la administración del ponzoñoso brebaje nacionalista a sus mismos elaboradores.

Con humor.

Por esto tiene tanto éxito.

Como barcelonés, y, por tanto, presunto tabarnés, me considero implicado. Al principio no quise dar vuelo al invento: bastante lío tenemos con el nacionalismo independentista catalán como para regresar al cantonalismo del siglo XIX. Después, ha ido haciéndome gracia la broma, por su sencilla genialidad y eficacia para poner en evidencia el separatismo, hasta el punto de que barajo la posibilidad de ofrecerme como cónsul de Tabarnia en Granada.

Pero ahora veo que, como dijo un amigo, Tabarnia no es nada inocente. Está bien para defender la unidad de España; pero ¡ojo!

Me han abierto los ojos dos artículos de …

El valor añadido de un Colegio Mayor

Nunca ponderaré bastante lo que supone un Colegio Mayor para la vida universitaria y para los que estamos ligados a alguno. Sigo unido al Colegio Mayor Albayzín como vocal de su Patronato y, desde el año pasado, como Becario de Honor -gran honor-. Pongo unos ejemplos recientes.

El mes pasado invité al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía a comer y tertulia-café con miembros del Patronato, antiguos colegiales y amigos. Nos juntamos una preocupante cantidad de abogados, además del grueso de los estudiantes residentes, que no quisieron perderse la visita de Lorenzo del Río; no en vano, un tercio de los colegiales de este año estudia Derecho...


Durante la comida y la tertulia desfilaron los grandes temas de la judicatura, junto con pequeñas anécdotas de la vida cotidiana del ejercicio de la Justicia y del Derecho. Muy interesante para todos; porque hace mucha falta cierta educación en sentido jurídico, visto cómo funciona nuestra sociedad.

Pocos días después, Albayzín…