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En defensa de la prensa escrita

El 23 de septiembre, el diario Ideal (Granada) publicó una entrevista que me permitió hablar un poco, de forma distendida, de periodismo. A continuación transcribo la entrevista tal como se hizo, con las 600 palabras de rigor clavadas. En la edición final (ver el recorte de la foto) se han suprimido algunas preguntas y cambiado el orden de otras, según el criterio profesional de Inmaculada García Leyva, a la que agradezco la oportunidad de hablar de mi diario de referencia. También agradezco a Ramón L. Pérez la fotografía, que mejora en mucho el original.

-En breves líneas, ¿quién es Alberto Tarifa?
Soy un barcelonés afincado en Granada desde hace 25 años. Vine por motivos profesionales y aquí sigo, encantado de vivir en esta ciudad. Estudié Derecho; pero me dedico a la comunicación corporativa.

-¿Desde cuándo lee IDEAL?
Desde que llegué a Granada. Empecé a leer periódicos muy joven, sobre todo información internacional, que era lo que más me atraía, hasta que alguien me aconsejó que prestara atención a la información local, para saber qué pasa a mi alrededor y quién es quién. Al llegar aquí, Ideal me ofrecía esa información local y cultural, que me facilitó integrarme deprisa, y una información suficiente en el resto de secciones: es un diario muy completo.

-¿Qué secciones le gustan más y por qué?
Las de Granada, provincia y opinión, porque me permiten conocer el mundo en el que vivo y trabajo; la de culturas, porque Granada es una ciudad de cultura, apasionante; y la de deportes, porque me encanta el deporte,
practicarlo y seguirlo. También disfruto mucho con los reportajes, me interesan casi todos, ¡están tan bien hechos!

-¿Y las que menos?
Quizá la de Andalucía, no consigo conectar con la información del resto de la comunidad, la poca que ofrece Ideal me parece más que suficiente. Y luego están esas noticias “frívolas”: prescindibles la mayor parte de las veces, en mi opinión.

-¿Cuándo y cómo se enfrenta a la lectura del periódico?
Por la mañana, temprano, antes de empezar a trabajar, y si no he tenido tiempo, después de comer. Suelo empezar por la portada, saltar a los deportes, seguir hasta el final y volver al principio. Soy bastante metódico.

-¿Qué noticia publicada nunca olvidará?
Muchas, supongo. Por destacar, la canonización de san Josemaría Escrivá, porque la viví con mucha intensidad, tanto personal como profesional.

-¿Y la que le gustaría leer en breve?
Que en España se alcanza un gran pacto por la convivencia y se cierra el debate territorial. Pienso que la política debería perder espacio en las noticias y ganarlo la sociedad civil. Me cuesta cada vez más soportar el llamado “periodismo declarativo”.

-¿Qué papel cree usted que tiene hoy en día la prensa escrita?
Fundamental. Marca la agenda, es el principal factor creador de la opinión pública, quien no lee prensa escrita tiene un gran hándicap para formar opiniones y actuar en sociedad. En mi opinión, es un gran peligro que la prensa no sea consecuente con este papel y se desvirtúe. De todas formas, hay que distinguir: una persona “informada” no es lo mismo que una persona “formada”.

-¿Por qué recomendaría comprar a diario IDEAL?
Porque es muy completo como “generalista”, riguroso –aunque se puede mejorar-, técnicamente muy atractivo, abierto a todas las sensibilidades sociales y culturales. Si se vive en Granada, es imprescindible. Además, si queremos un periodismo cada vez más confiable, hay que financiarlo.

-¿Qué opina de la prensa digital?
Mi problema es que la encuentro como un mar sin orillas que me haría dedicarle un tiempo ilimitado. Si me empeñara, quizá me haría a ella, tiene la ventaja de la inmediatez. Prefiero el papel, porque estoy acostumbrado y porque se dónde acaba.

-¿Es de los que guarda reportajes, noticias...?
Guardo algunas cosas por cuestiones profesionales, sobre todo entrevistas. Pero procuro guardar cuanto menos mejor, como planteamiento vital, y hago limpieza con frecuencia.

-¿Alguna manía al leer el periódico?
No soporto trocearlo y prefiero leerlo todo del tirón. Tampoco puedo leerlo y hacer otra cosa al mismo tiempo o con mucho jaleo alrededor. Cuando no he podido leerlo durante unos días, tiendo a “recuperar” los atrasados; aunque sea por encima.


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