Familia, amor y felicidad

domingo, 8 de agosto de 2010 ·

Lo prometido es deuda. Este verano he conocido, además de a otras muchas personas, a Albert Masó. Tenemos en común algunas cosas, el nombre, haber vivido años estupendos en Badalona, haber formado parte del supremo Club Obenc... No sé si Albert celebró su santo como yo -y muy pocos otros- ayer, san Alberto de Sicilia; aunque no me extrañaría.

Pero a lo que iba, prometí a Albert visitar la página web de sus padres, cosa que ya hice, y escribir una entrada en este blog sobre ella, cosa que estoy haciendo ahora. Esto me da ocasión para hablar de dos libros sobre la familia y el matrimonio, un tipo de ensayos, fresco, ágil y divertido, que se hace hoy más necesario que nunca.

Pues bien, Bárbara y Alberto han abierto la página Familia y amor, para lanzar su libro ¿Mi hijo? ¡Ni caso!, un libro vivencial de fuertes raíces experimentadas y con gran dosis de amor.


Del otro libro, ahora caigo, ya hablé: se trata de ... y fueron felices; pero nunca está de más recordarlo.

Un afectuoso saludo, Albert; pasé un rato magnífico contigo y tus amigos en La Garrotxa.

6 comentarios:

Monty dijo...
7:36 p. m.  

Desconocía la existencia de este libro. Gracias por compartir.

cambiaelmundo dijo...
7:46 p. m.  

De nada, me alegro de que te interese, como me ha interesado tu blog.
Un saludo.

sunsi dijo...
9:30 a. m.  

Gracias por la referencia, Alberto. Me viene como anillo al dedo.

Me está resultando complicado ese equilibrio de funambulista cariño-autoridad-comprensión. Estoy en estos momentos en los que empiezan a volar casi de vez y lo de la libertad no es una bella palabra sacada de un poema de la cuerda del Romanticismo. Libres. Dios nos ha creado libres. Cuesta educar con criterios firmes, dejar que se la peguen sin romperse la sesera y esperar... y que sepan que sigues ahí, que los has amado y los amarás siempre. Y que no confundan el amor con el mimo... que , en el fondo, no deja de ser una dejación de nuetros deberes. Cuesta y cansa. Es que es la verdad. Cansa...Ya sé que es la tarea más importante que tenemos entre manos. Y que primero, por encima de todo, aprenden del amor mutuo de los padres ( léase el jefe y yo)que vamos arañando ratitos para que la cotidianeidad no nos succione. Fray ejemplo, Alberto...
Perdón por la epístola. No conocía el libro y va a formar parte de la biblioteca. Seguro. A ver si lo encuentro en Tarraco.

Un saludo y gracias.

Por cierto. Están en casa unos días cuatro sobrinos badalonencs. Bona terra...

cambiaelmundo dijo...
12:07 p. m.  

Ánimo, Sunsi, te veo en un momento bajo, espero que haya pasado. Nada se pierde de lo que se hace, y el efecto de lo que se invierte es mucho mayor y más sólido de lo que parece, incluso de lo que creen tus propios hijos. Ahora quieren aprender por sí mismos, lo veo en mis sobrinos; pero para eso has estado preparándolos. Confía en el buen trabajo realizado y en el que estáis realizando ahora.

Cierto, la libertad no es una excusa poética, es un riesgo: he ahí su grandeza.

sunsi dijo...
1:03 p. m.  

OK, Alberto. Diana... como siempre. A veces, por causas ajenas a la voluntad, se pasan momentos de bajón físico/psíquico. Y todo se hace una montaña. Miras al cielo, pero la tierra que pisas tiene más desniveles, pedruscos... que en otras épocas. Es la condición humana...Somos muy limitados, ¿verdad? La fortuna es que Dios nos quiere como somos. Si no, no nos hubiera creado así.(me alivia pensarlo).Y Él es el primero que está pendiente de que nuetros hijos sean buenos, salgan adelante a pesar de que el viento sopla justo en la dirección contraria.
Un saludo y muchas gracias.

cambiaelmundo dijo...
6:40 p. m.  

A veces pienso que los tiempos difíciles son los buenos, en los que crecen las plantas capaces de resistir tormentas. Me parece que es preferible así, Sunsi, a tus hijos no se los llevará cualquier viento.

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