Aprovecho el trabajo hecho para otra plataforma y lo cuelgo aquí. Por una vez, algo más personal.
Después de ver la lista, constato dos cosas curiosas: no repito ninguna editorial y hay casi un tercio de libros que podría haber sustituido.
Un seminarista en las SS, autobiografía de Gereon Goldmann, ed. Palabra. Apasionante relato de las peripecias de un seminarista franciscano alemán durante la II Guerra Mundial, primero enrolado en las SS, después suboficial de sanidad del ejército regular y, por último –ya sacerdote-, prisionero de guerra. Sin un momento de respiro.
El libro tiene un largo apéndice (47 páginas) escrito por Joseph Seitz, en el que se resume la no menos apasionante e intensa vida de Goldman como sacerdote, en Europa y, sobre todo, en Japón.
Un libro sencillamente épico.
Kim, de Rudyard Kipling, Ediciones del Viento, sobradamente conocido; una lectura deliciosa y estimulante. Un clásico.
El Dorado, de Laurent Gaudé, ed. Salamandra. Aborda el drama de la inmigración desde las dos orillas. Tiene momentos excelentes, pero en conjunto defrauda.
El librero de Varsovia, de Michael D. O’Brien, ed. Libros Libres. Segunda parte de El padre Elías, aunque la acción es anterior en el tiempo. Es un latazo, no sé cómo fui capaz de acabarlo.
El atentado, de Yasmina Khadra, ed. Alianza Editorial. Penetra en las motivaciones de los terroristas suicidas palestinos. Algo aprendes, pero resulta fallida.
Origen del hombre. Cien
cia, Filosofía y Religión, MarianoArtigas y Daniel Turbón, ed. EUNSA. Manual de estudio, muy útil para situar cada ciencia en su lugar y ponerse al día del estado de la cuestión del origen del hombre: que no está claro, vamos.
La gesta española, de José Javier Esparza, ed. Áltera. Muy recomendable para conocer la verdadera Historia de España, mediante una defensa apasionada de sus aportaciones a la Historia de la humanidad.
Dios te Salve, Reina y Madre, de Scott Hahn, ed. Patmos. Muy estimulante para la cabeza y el corazón.
La Carretera, de Cormac McCarthy, ed. Mondadori. Dura y desasosegante, excelentemente escrita.
El Presidente, el Papa y la Primera Ministra, de John O'Sullivan, ed. Gota a Gota (FAES). Ensayo divulgativo sobre Ronald Reagan, Juan Pablo II y Margaret Thatcher, en clave abiertamente favorable –que comparto-. Una lección de tres personajes clave de la segunda mitad del siglo XX, de los que hay mucho que aprender.
Carnaval, de James Thurber, ed. Acantilado. Ni siquiera recuerdo de qué va.
Peter Pan en Rojo Escarlata, de Geraldine McCaughrean, ed. Alfaguara. Verdaderamente original, una “secuela” que gustará a los que disfrutaron con Peter Pan (que he releído para la ocasión).
Viajes con Heródoto, de Ryszard Kapuscinski, ed. Anagrama. Excelente reflexión sobre los hombres, las culturas, la actitud ante los otros y la Historia de Europa, de la mano de un maestro del periodismo.
Después de ver la lista, constato dos cosas curiosas: no repito ninguna editorial y hay casi un tercio de libros que podría haber sustituido.

El libro tiene un largo apéndice (47 páginas) escrito por Joseph Seitz, en el que se resume la no menos apasionante e intensa vida de Goldman como sacerdote, en Europa y, sobre todo, en Japón.
Un libro sencillamente épico.
Kim, de Rudyard Kipling, Ediciones del Viento, sobradamente conocido; una lectura deliciosa y estimulante. Un clásico.
El Dorado, de Laurent Gaudé, ed. Salamandra. Aborda el drama de la inmigración desde las dos orillas. Tiene momentos excelentes, pero en conjunto defrauda.
Por capricho de Dios, de Jean D’Ormesson, ed. Diagonal. Para fans de Jean D’Ormesson –yo lo soy-, y aún así, cansa.
El librero de Varsovia, de Michael D. O’Brien, ed. Libros Libres. Segunda parte de El padre Elías, aunque la acción es anterior en el tiempo. Es un latazo, no sé cómo fui capaz de acabarlo.
El atentado, de Yasmina Khadra, ed. Alianza Editorial. Penetra en las motivaciones de los terroristas suicidas palestinos. Algo aprendes, pero resulta fallida.
Origen del hombre. Cien

La gesta española, de José Javier Esparza, ed. Áltera. Muy recomendable para conocer la verdadera Historia de España, mediante una defensa apasionada de sus aportaciones a la Historia de la humanidad.
Dios te Salve, Reina y Madre, de Scott Hahn, ed. Patmos. Muy estimulante para la cabeza y el corazón.
La Carretera, de Cormac McCarthy, ed. Mondadori. Dura y desasosegante, excelentemente escrita.
El Presidente, el Papa y la Primera Ministra, de John O'Sullivan, ed. Gota a Gota (FAES). Ensayo divulgativo sobre Ronald Reagan, Juan Pablo II y Margaret Thatcher, en clave abiertamente favorable –que comparto-. Una lección de tres personajes clave de la segunda mitad del siglo XX, de los que hay mucho que aprender.
Carnaval, de James Thurber, ed. Acantilado. Ni siquiera recuerdo de qué va.
Peter Pan en Rojo Escarlata, de Geraldine McCaughrean, ed. Alfaguara. Verdaderamente original, una “secuela” que gustará a los que disfrutaron con Peter Pan (que he releído para la ocasión).
Viajes con Heródoto, de Ryszard Kapuscinski, ed. Anagrama. Excelente reflexión sobre los hombres, las culturas, la actitud ante los otros y la Historia de Europa, de la mano de un maestro del periodismo.
Comentarios
Enhorabuena por tus lecturas. Hay que leer mucho y de todo si se quiere ser auténticamente libre y culto.
Saludos
A ver si nos dices un par de cosas de D'Ormesson del que no he oído hablar nunca, pero que me ha atraído el título (ya ves tu).
"El librero de Varsovia"- Directamente no he querido ni ojearlo. El del padre Elías me pareció extraordinario, y me olía que iba a ser difícil conseguir nada la mitad de interesante.
El de Esparza bien como introducción divulgativa. Yo se lo leo (porque me lo han pedido) a mis hijas.
En cuanto a la variedad, no sé si es esa la palabra, quizá sea un poco caos.
Embajador, yo veo el valor de Un seminarista en el contenido, la forma no es la de un escritor, desde luego. Pero no me digas que la escena en la que arranca el permiso para dar la comunión a punta de pistola al obispo recalcitrante no es intensa...
D'Ormesson es un esteta, hay que leerlo por gusto, no para algo. Antes que Por Capricho, te recomiendo la trilogía de entreguerras (El viento de la tarde, Todos andan locos por ella y La felicidad en San Miniato).
A mi me parece que es un libro que debería tener 500-700 páginas para hacerse comprensible explicando los contextos, y que posiblemente lo acortaran para hacerlo más vendible. Lo cual creo que es una auténtica pena.
D'Ormesson- Estupenda explicación la que me das, porque me situa estupendamente. Son precisamente los libros de estetas, los que no hay que leer para algo, aquellos que no puedo terminar. De modo que mejor ni empezarlo.
Nada que ver con El embajador en el infierno, desde luego...
Un abrazo
Este blog es divertidísimo, en serio. XDDDD