FELIZ 2007

domingo, 31 de diciembre de 2006 · 4 comentarios



Deso que este año traiga paz, como fruto de que comprendemos que somos hermanos, de que respetamos y amamos la dignidad de la personas, de todas, desde su concepción hasta su muerte natural, cualquiera que sean sus circunstancias de salud, capacidad, inteligencia, bondad o belleza, de que buscamos la verdad y el bien de los demás, de que valoramos la familia como la célula básica de la sociedad y el matrimonio indisoluble de un hombre con una mujer como núcleo de esta célula, de que nos abrimos a la trascendencia del maravilloso destino al que estamos inmerecidamente llamados, de que nos atrevemos a ser libres y a respetar la libertad de los otros, de que somos audaces para confiar en la potencia del genio humano y en la providencia amorosísima del Creador.

Feliz Año 2007

Navidad en el Cielo

jueves, 28 de diciembre de 2006 · 0 comentarios

No sucede a menudo que conozca a los personajes que aparecen en las necrológicas de los periódicos de ámbito nacional, la mayor parte de las veces ni me suenan; pero esta vez es diferente.
Ya se han dicho las cosa de rigor, yo sólo quiero contar algunos recuerdos.
Conocí a Mariano Artigas Mayayo (Zaragoza, 1938), en Barcelona, en 1982, cuando él era capellán del célebre Colegio Mayor Universitario Monterols y yo un mediocre estudiante de Derecho. La primera faceta que descubrí fue su afición al fútbol, jugaba con nosotros, gente de dieciocho y veinte años; pero, práctico como era, estaba prohibido entrarle, no fuera a ser que una lesión le impidiera trabajar. En cierta ocasión jugaba en su equipo de portero el típico torpe entusiasta, que estaba encajando goles ridículos, D. Mariano -como le llamábamos- se puso algo nervioso y lo conminó a que saliera a estorbar en otra parte, como consecuencia, al primer balón sin dueño acudieron los dos al tiempo, chocando estrepitosamente. D. Mariano tardó semanas en regresar al terreno de juego.
La segunda faceta fue su sabiduría, doctor en Física y doblemente en Filosofía, nos impartió dos cursos enteros de Filosofía de la Naturaleza, magistrales, aunque a mí se me atragantaron un tanto, la verdad. Eran tiempos de un nivel cultural alucinante en aquel Colegio Mayor, cuyo secretario, otro físico que acababa de defender su tesis sobre las "enanas blancas" -cosa que se prestó a frecuente recochineo- es hoy presidente de la asociación de filosofía personalista y asesor literario de varias revistas.
La tercera faceta es la del trabajo, no perdía ni medio segundo, era imposible pasar junto a la puerta de su habitación en la tercera planta del Mayor sin oír el frenético traqueteo de su máquina de escribir -no teníamos entonces ordenadores personales-. También era célebre el aprovechamiento de los uno o dos congresos internacionales a los que acudía cada año. Una noche, al acabar de cenar, me preguntó si quería acompañarle a visitar a un premio Nóbel. Fuimos a un hotel para encontrarnos con Sir John Eccles, que estaba en Barcelona invitado por la Facultad de Medicina de la Central con motivo del cincuentenario de la muerte de Santiago Ramón y Cajal. Se supone que fui escogido por mis presuntos conocimientos de inglés, pero pude comprobar cómo D. Mariano se manejaba mucho mejor que yo con un inglés atrabiliario pero eficaz. Eccles estuvo de tertulia en Monterols, la más multitudinaria que recuerdo en mis cinco años de colegial, y lamentó haber dejado a su esposa en el hotel, con la excusa de unas compras, al ver lo bien que le acogimos, con tuna y merendola incluidas. Entre los dos científicos se estableció una fructífera y duradera relación.
Por último, tengo que destacar la íntima imbricación que existía entre su labor científica y pastoral; su predicación, aquellas meditaciones para universitarios que dirigía cada semana en el oratorio del Mayor, estaba trufada de alusiones a Popper, Jaki e incluso al cantamañanas de Sagan -famoso entonces por culpa de un programa de televisión-, y durante meses estuvo acompañada, además de por sus palmeos característicos, por el cubo de Rubik, de moda absoluta por entonces.
Aún recuerdo una anotación que hice tras una de estas pláticas: "hoy D. Mariano nos ha dirigido una soberbia meditación sobre la humildad".
En fin, descansa en paz, celebrando en el Cielo la Navidad.

María: ¿sabías que tu bebé es el Salvador de los hombres?

lunes, 25 de diciembre de 2006 · 4 comentarios

Con la ignorancia tan grande que se está extendiendo, culpable o no, conviene recordar que este Niño recién nacido es Dios Todopoderoso, Salvador del Mundo.

Imágenes de The Passion of the Christ, de Nativity Story y otras varias, añadidas a la canción Mary Did You Know, cantada por Clay Aiken.

¡FELIZ NAVIDAD!

viernes, 22 de diciembre de 2006 · 6 comentarios

cambiaelmundo te desea unas muy felices y santas fiestas de NAVIDAD.

Y para que puedas revivirla con pleno sentido de lo que celebramos, te ofrezco en audio el capítulo II del Evangelio de San Lucas que narra el Nacimiento de Jesús.

FELIZ NAVIDAD




¡Feliz Navidad! -- Alberto Tarifa

Happy Birthday

miércoles, 20 de diciembre de 2006 · 2 comentarios

Ya falta poco para la Navidad, el nacimiento del Hijo de Dios, que es lo que conmemoramos, ese hecho que, guste o no, ha cambiado radicalmente y para los restos la Historia.

La presencia del Niño Jesús en el Belén, mal que le pese a los laicistas, multiplica por infinito la percepción de la perversidad del aborto.
Hay sitios dedicados a mantener despiertas las conciencias ante este genocidio de los más débiles entre los débiles, como la excelente e impactante bitácora abortoyverdad; pero para días como estos, prefiero celebrar la vida, y qué mejor que hacerlo a ritmo de rap.

¡Soy Personaje del Año!

lunes, 18 de diciembre de 2006 · 0 comentarios

Sí, yo; yo y todos los que controlamos la Era de la Información, los que utilizamos y creamos contenido en internet, logrando en la práctica alterar la naturaleza de esta Era.



La revista TIME dedica su portada-galardón "Personaje del Año 2006" a cuantos utilizan y crean contenidos en internet, como símbolo de una nueva democracia digital y globalizada. El cósmico compendio abierto de conocimientos de Wikipedia, la cadena popular de vídeos compartidos con un millón de canales YouTube, la metrópoli on line MySpace, y, por supuesto, la blogosfera, a la que tantos y tantos contribuimos, y que yo, por lógica fidelidad, ejemplifico en Blogger.

Felicidades a todos

La voz del corazón

domingo, 17 de diciembre de 2006 · 2 comentarios

Cuando es el gobernante quien falta a ese respeto, la democracia está amenazada.
Jaime Nubiola. LA GACETA de los Negocios, 14 de diciembre de 2006

CUANDO en su reciente Instrucción Pastoral los obispos españoles presentan unas orientaciones morales para la situación actual de nuestro país, se escucha verdaderamente la voz del corazón. Los obispos se muestran alarmados por el desarrollo creciente de un laicismo agresivo que pretende "prescindir de Dios en la visión y la valoración del mundo, en la imagen que el hombre tiene de sí mismo, del origen y término de su existencia, de las normas y los objetivos de sus actividades personales y sociales". Los obispos no tienen miedo a perder relevancia en la vida de nuestra sociedad, sino que lo que realmente temen es que un pequeño, pero poderoso, grupo de personas —como ha ocurrido en tantos regímenes políticos— trate abusivamente de imponer al resto de los ciudadanos sus convicciones hasta el punto de destruir la convivencia democrática.

Piensan los obispos que en la manera de ver las cosas que algunos de nuestros gobernantes exhiben "se esconde un peligroso germen de pragmatismo maquiavélico y de autoritarismo" que puede aniquilar por completo nuestra sociedad. Merece la pena transcribir por lo menos un párrafo del valioso documento: "Si los parlamentarios, y más en concreto, los dirigentes de un grupo político que está en el poder, pueden legislar según su propio criterio, sin someterse a ningún principio moral socialmente vigente y vinculante, la sociedad entera queda a la merced de las opiniones y deseos de una o de unas pocas personas que se arrogan unos poderes cuasi absolutos que van evidentemente más allá de su competencia. Todo ello, con la consecuencia de que ese positivismo jurídico —así se llama la doctrina que no reconoce la existencia de principios éticos que ningún poder político puede transgredir jamás— es la antesala del autoritarismo".

Por supuesto, merece la pena una lectura pausada y atenta del documento completo. No busca la Iglesia católica un espacio de poder ni una situación de privilegio, sino que con palabras sencillas y directas recuerda a todos lo que la experiencia histórica ha demostrado de manera fehaciente: los regímenes políticos que prescinden de Dios terminan en el autoritarismo que llega siempre hasta la brutal eliminación de unos seres humanos por parte de otros. Basta con recordar los millones de víctimas del nazismo, las del régimen de Stalin o algunos de los trágicos acontecimientos que culminaron en la Guerra Civil española.

La democracia es una comunidad ética, no un artificioso equilibrio de intereses y poderes que simplemente hace posible el periódico relevo de los gobernantes sin derramamiento de sangre. La verdadera democracia es siempre una comunidad afectiva en la que el bien de todos y el respeto de cada uno son la señal evidente del buen gobierno. Nunca se repetirá lo suficiente la afirmación de que sólo es posible articular una convivencia efectivamente democrática mediante un profundo respeto a cada una de las personas, sea cual fuere su raza, lengua, condición social, convicciones morales y opiniones políticas. Rebajar ese respeto, o limitarlo a los que piensan como uno mismo, equivale a poner en peligro la democracia. Cuando es el gobernante quien falta a ese respeto, la democracia está amenazada, aunque pueda parecer que las formas democráticas se mantienen porque la acción del gobernante refleja la voluntad de la mayoría.

En este documento se escucha la voz del corazón de quienes hacen cabeza en la Iglesia en España. Quizá por eso mueve a los lectores a escuchar también su propio corazón y alienta incluso a intentar crear un espacio en el que sea posible escuchar los corazones de los demás, prestando una particular atención a los más necesitados. En sus párrafos finales, los obispos ofrecen "el fruto de nuestras reflexiones y de nuestro discernimiento a los miembros de la Iglesia y a todos los que quieran escucharnos, compartiendo abiertamente con todos nuestros temores y nuestras esperanzas". Me parece que quienes públicamente —y a veces de modo airado y agresivo— se posicionan contra la Iglesia en nombre de la tolerancia y del laicismo podrían aprender mucho leyendo este luminoso documento, lleno de mesura, razones y buen sentido. Probablemente ninguno de ellos lo leerá, pues a menudo quienes atacan a la Iglesia y a las convicciones de los cristianos han perdido la capacidad de escuchar a los que piensan de manera diferente a la suya.

En el caso de los gobernantes y los políticos podría pedírseles que leyeran nuestra Constitución, que bien claramente establece el respeto que la Iglesia merece por su implantación en la sociedad española (art. 16, 3). Mi secreta esperanza se encuentra en que escuchen por lo menos a su propio corazón. Pero si ya no atienden siquiera a la voz de su corazón es quizá una señal de que han traspasado la antesala del autoritarismo y corren peligro no sólo la Iglesia católica y las convicciones cristianas, sino la democracia misma. Esto es precisamente lo que temen los obispos.

Lectura crítica del ‘manifiesto’

sábado, 16 de diciembre de 2006 · 4 comentarios

Algo habrá que decir sobre el manifiesto Constitución, laicidady Educación para la ciudadanía que ha puesto en su web el Partido Socialista Obrero Español -en el gobierno-, con motivo del XXVIII aniversario de la Constitución Española de 1978.
Como ya hay mucho y bien dicho, ofrezco esta serie de enlaces, recomendando, para empezar, el análisis certero profundo y claro que hace Mons. Fernando Sebastián , arzobispo de Pamplona, en las páginas de La Gaceta el pasado día 11, en un artículo titulado Lectura crítica del ‘manifiesto’.

Para saber más:
* Constitución, laicidad y educación para la ciudadanía, por Javier Pereda;
* Cuesta presenta en solitario el manifiesto "oficial" del partido, en Libertad Digital;
* Manifiesto del PSOE, pero ¿qué esto?, en Otroblog;
* El PSOE reafirma en un manifiesto la laicidad como requisito para la libertad, en SUR;
* El PSOE defiende la laicidad como requisito para la libertad y la igualdad, en Yahoo Noticias;
* etc.

SAN GILBERTO

viernes, 15 de diciembre de 2006 · 2 comentarios

Soy un reciente converso a Chesterton, muchos años después de que una prematura lectura de El hombre que fue Jueves me alejara de él. Ahora que estoy disfrutando con la lectura de Escritores Conversos, de Joseph Pearce, me sumo al alborozo de mi admirado de Prada, recogiendo el clamor que se alzó al morir G.K.C. y que tan bien plasmó Walter de la Mare en estos versos que se recogieron en su recordatorio:

El Caballero del Espíritu Santo avanza,
La sabiduría son sus colores, la verdad su broma preferida;
Las obras de Satanás mantienen su lanza en ristre,
La piedad y la inocencia su corazón en paz.


SAN GILBERTO
Por JUAN MANUEL DE PRADA. ABC, 9 de diciembre de 2006

COMO la Iglesia está integrada por hombres, es natural que a veces yerre; como la guía el Espíritu, es también natural que rectifique sus yerros. Siempre he considerado que uno de los más graves yerros de la Iglesia es que los católicos aún no podamos invocar a Chesterton como sin duda merece: san Gilberto. Leo con alborozo en el semanario «Alfa y Omega» que se acaba de iniciarla causa de beatificación de Gilbert Keith Chesterton, uno de los más grandiosos escritores de la historia y, sin lugar a dudas, el más sagaz, divertido y luminoso de los apologetas de la fe católica del siglo XX. A los relatores de la causa les bastará leer las obras de este titán de la pluma —tan delicadamente paradójicas, tan hondas y amenas, tan tocadas por la Gracia— para descubrir que no ha habido mortal que merezca más cabalmente el reconocimiento de su santidad; y no se me ocurre acto más congruente con Benedicto XVI —quien, sin duda, será recordado como «el Papa de la Razón», el Papá que hizo más inteligible a Dios a través de la inteligencia— que la canonización de Chesterton; que dedicó su vida al mismo esfuerzo, con resultados tan hermosos y perdurables.
Tengo entendido que, para que prosperen las causas de beatificación y canonización, debe acreditarse la comisión de varios milagros. De Chesterton, desde luego, pueden acreditarse cientos de miles. Ignoro si mediante su intercesión los tullidos han recuperado el movimiento y los ciegos la vista; sí puedo asegurar en cambio (quien lo probó lo sabe), que la lectura de sus libros ha abierto las esplendorosas estancias de la fe para muchos lectores que deambulábamos por pasadizos sombríos. Y aquí convendría delimitar la verdadera naturaleza de los milagros, a la luz de lo que el propio Chesterton escribe en Ortodoxia. Fijémonos en los que realizó Jesús: cualquiera de ellos —curar a los enfermos, multiplicar los panes y los peces, incluso resucitar a los muertos— palidece ante el que sin duda es el más pasmoso de todos ellos: que unos pescadores analfabetos se convirtieran en anunciadores del Evangelio. También Chesterton ha conseguido, a través de sus libros, que quienes se aproximan a ellos en busca de un mero deleite estético e intelectual reciban el don de la fe. Alcanzar ese don siempre tiene un componente milagroso; alcanzarlo a través de la inteligencia constituye el más vertiginoso y acendrado de los milagros. Los lectores de Chesterton, como aquellos pescadores analfabetos que escuchaban las predicaciones de Cristo, hemos saboreado el suculento placer que procura la aproximación a lo sublime a través de la inteligencia.
Las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan me reclaman a veces recomendaciones de lectura. Me permitirán que en esta ocasión, para celebrar el inicio de la causa de beatificación de mi escritor predilecto, les lance una propuesta. Se trata de un libro que resume en apenas trescientas páginas la historia de la humanidad, que es también la Historia de la Salvación; uno de esos libros —como Las confesiones de san Agustín o la poesía de san Juan de la Cruz— que constituye en sí mismo una obra maestra de la literatura, pero que al mismo tiempo es algo más, mucho más: es la gracia divina hecha escritura, transmutada en palabras gozosas, de una belleza y un ardor intelectual, de una amenidad y una hondura tales que quienes las leen tienen la sensación de haber sido bautizados de nuevo. El libro en cuestión se titula El hombre eterno, editado en español por Ediciones Cristiandad. Regálenlo estas Navidades a sus amigos, a sus enemigos, a sus parientes, incluso a sus suegras; y, sobre todo, léanlo ustedes, léanlo con detenimiento y unción, paladeando cada razonamiento, cada paradoja, cada metáfora, cada fulguración de la inteligencia. No se demoren ni un instante más y encárguenlo a su librero. Les aseguro que no les defraudará. Y, después de leído, convendrán conmigo en que a su autor sólo hay un modo de invocarlo: san Gilberto Chesterton. Antes incluso de que lo canonicen.

A clonar

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¿Qué sucede cuando las pesadillas se hacen realidad? El Congreso español admitió ayer a trámite el proyecto de Investigación Biomédica y abre la puerta a la clonación terapéutica. ¿Podemos detener aún al doctor Frankenstein? Con el siguiente artículo pretendo arrojar algo de luz, más luz, sobre lo que estamos perpetrando.

Medios, corporaciones y células madre
Si la investigación no requiriese la destrucción o el uso abusivo de embriones estaríamos dispuestos a admitirla
Robert P. George
LA GACETA de los Negocios, 14 de diciembre de 2006

UN estudio publicado en Nature en 2006 causó frenesí en los medios de comunicación. Los titulares de los principales periódicos anunciaron la posibilidad de obtener células madre embrionarias sin destruir la vida humana. Se dijo que un grupo de investigadores logró remover células de un embrión humano vivo sin vulnerarlo. También aseguraron haber encontrado el método para desarrollar las células madre de tal manera que se dividan y produzcan células nuevas con normalidad. Se abría así la pasibilidad de extraer células pluripotenciales (capaces de producir diversos tipos de células) a partir de embriones, sin mayores dilemas éticos. Todo, por supuesto, resultó ser una farsa o, cuando menos, una verdad contada a medias.

Los investigadores desmembraron dieciséis embriones humanos, matando todos y extrayendo un promedio de seis células de cada uno. Las noventa y un células embrionarias resultantes fueron luego cultivadas muy cerca unas de otras, en el mismo cultivo. Hubo algunas pocas que lograron dividirse, mientras las otras sucumbieron, y de las células que se dividieron sólo se logró producir dos líneas estables de células madre. Ante el cuestionamiento de algunos medios, Advanced Cell Technology (la compañía que realizó los experimentos) dijo que su nueva técnica no implicaba necesariamente la matanza de embriones. Si es así, ¿entonces por qué mataron a dieciséis?

Además, el estudio no hizo virtualmente nada para demostrar lo que la mencionada compañía de biotech había sostenido ante la prensa: la posibilidad de que células removidas de un embrión en etapa temprana, y cultivadas por separado, puedan producir líneas de células madre embrionarias. El hecho de que tuvieran que recurrir a la técnica tradicional, cultivando las células del mismo embrión muy juntas, sugiere que intentaron desarrollar células por separado. Pero fallaron. En otras palabras, del estudio llevado a cabo no se infiere la posibilidad de extraer una célula aislada de un embrión de ocho células y producir una línea de células madre.

Por otra parte, no existe evidencia que avale que la alteración del embrión no tendrá consecuencias en el futuro. La biopsia del blastómero (células que resultan de la segmentación del cigoto) es práctica común en la manipulación genética de embriones relacionadas con técnicas de fertilización in vitro con el fin de descalificar aquellas células consideradas inadecuadas porque son propensas a padecer enfermedades genéticas. Esto es profundamente inquietante. Aún no existen estudios sobre los efectos causados en niños que hayan sufrido extracción de células durante su etapa embrionaria. Algunas estimaciones sugieren que más de mil niños en todo el mundo han sido concebidos siguiendo tales métodos, pero hasta la fecha no se conoce ninguna investigación seria sobre la evolución de su salud.

Durante el último año, el Consejo de Bioética del presidente de los Estados Unidos ha evaluado profundamente los dilemas morales que plantea, entre otros procedimientos, la biopsia embrionaria llevada a cabo por Advanced Cell Technology, y ha llegado a la conclusión unánime (lo cual es sorprendente en un foro caracterizado por el desacuerdo) de que dicha práctica no es ética.

AQUELLOS que defendemos la vida humana embrionaria apoyamos la practica de métodos de obtención de células madre no embrionarias. No nos oponemos siquiera a todo tipo de experimentación con células madre embrionarias, únicamente a las prácticas que dañan o destruyen embriones —individuos humanos en la etapa temprana de desarrollo—. Si la investigación no requiriese la destrucción o el uso abusivo de embriones —futuros niños y adultos— estaríamos completamente dispuestos a admitirla.

A pesar del fiasco publicitario aludido, el panorama es esperanzador. Centros de renombre como el Instituto Tecnológico de Massachussets se encuentran ensayando métodos para la obtención de células madre sin manipulación de embriones. Científicos de Harvard defienden la posibilidad de “reprogramar” una célula humana común y recobrar su pluripotencialidad. En días más recientes, investigadores japoneses sostuvieron el potencial de convertir una célula de piel en el equivalente preciso de una célula madre embrionaria. Dichos anuncios científicos pasaron relativamente desapercibidos. Por el contrario, la maquinaria publicitaria desplegada por Advanced Cell Technology tuvo una repercusión mundial con una intensidad inversamente proporcional a su trascendencia para el adelanto de la ciencia. Si bien es preciso estimular a compañías a que sigan invirtiendo dinero y esfuerzo en métodos que no impliquen la destrucción de embriones, no se puede permitir que se manipule la divulgación de resultados generando falsas controversias con el propósito de satisfacer meros afanes corporativos.

▼Robert P. George es miembro del Consejo de Bioética del presidente de los EEUU y catedrático de Jurisprudencia en la Universidad de Princeton.

Leer (bien) para pensar (bien)

jueves, 14 de diciembre de 2006 · 0 comentarios

Recuerdo que hace años un intelectual clamaba ¡libros! ¡libros! en medio de una trifulca televisiva sobre astrología zodiacal, santones y cosas de esas. Siempre que he tenido oportunidad he aconsejado leer para tener ideas, criterio y argumentos: ideas para formarse un criterio, criterio para tener una posición sobre las cosas, y argumentos para explicar, proponer y defender las propias posiciones.
Pero leer no basta, hay que leer bien, acudir a lo que llamo buenas fuentes.
Una de esas buenas fuentes es, sin duda, La GACETA de los Negocios. Dos ejemplos del mismo día, 12 de diciembre.

Leo a Jorge Trías Sagnier sobre la manida recuperación de la memoria histórica, con la que algunos quieren reescribir la historia de la Guerra Civil española: “Menéndez Pelayo decía que la materia de la historia está fuera del historiador, a quien con ningún pretexto es lícito deformarla. La memoria, en cambio, siempre será, como la mía, como la de cualquiera, fragmentaria y parcial. Lo de la ‘memoria histórica’ es una contradicción terminológica”.

Paso página y me topo con un análisis de Antxón Sarasqueta sobre lo que llama el régimen radical, que se asienta –señala- sobre tres supuestos: la sociedad vigilada, tutelada y desarmada. En la sociedad vigiladase ‘marca’ a las personas para que sean rechazadas por otras personas y grupos alineados en lo políticamente correcto (la verdad oficial)”; consiste en “la coacción y mediatización de la libertad individual y de los comportamientos sociales e institucionales”.
En la sociedad tuteladaes el Gobierno el que tutela a las personas. Les dice si pueden fumar o no, si pueden comer una hamburguesa, si pueden estar más gordos”.
Con la sociedad desarmada, “mediante las leyes, la coacción, exclusión y la propaganda, se busca alinear a la sociedad. Una sociedad alineada no es un obstáculo para el poder, y sí lo es para desarrollar la libertad".

Hacen falta cabezas bien preparadas para desmontar la falsedad que nos rodea y demostrar la inconsistencia de muchos pensadores populares. Hay una réplica de Ronald Knox en su libro Caliban en Grub Street que me entusiasma:

“Arnold Bennett comienza haciendo esta confesión: «No creo, ni jamás he creído, en la divinidad de Cristo, la Inmaculada Concepción, el cielo, el infierno, la inmortalidad del alma y la inspiración divina de la Biblia». Esta afirmación tal vez carezca de rigor científico. ¿Cree Bennett en el pecado original? Imagino que no; y, si no cree en el pecado original, entonces sí cree en la Inmaculada Concepción; y no solamente en la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, sino en la de cualquiera”.

Penumbra moral

martes, 12 de diciembre de 2006 · 0 comentarios

Como siempre, Ignacio Sánchez Cámara acierta a explicar razonada, serena y convincentemente lo que muchos entendemos como claro y distinto y no sabemos bien cómo argumentar ante los ataques de la ilógica difusa posmoderna. Siempre me ha parecido que lo más dificil de mostrar es lo evidente.

En La Gaceta de los Negocios, 4 de diciembre de 2006, muestra con sencilla brillantez que La Iglesia católica tiene todo el derecho a intentar hacer llegar su magisterio moral a la vida política.

Segundo aniversario

domingo, 10 de diciembre de 2006 · 6 comentarios

Han pasado dos años desde que, por incitación de un amigo a visitar el suyo, abrí y empecé a colgar artículos en este blog o bitácora, con el afán de poner mi granito de arena para cambiar el mundo a mejor. Cuatrocientas cincuenta y cinco entradas (455), catorce mil quinientas visitas (14.500) y muchos y magníficos comentarios después, aquí sigo, con las mismas ganas, o más, dispuesto a continuar destacando cuanto de interesante y sugerente encuentre en el mundo real o virtual, siempre que el intento de pasar a la versión Beta de Blogger no acabe conmigo.
Un saludo afectuoso a todos los que me visitáis; espero seguir contando con vosotros en este viaje.
Alberto Tarifa

Capullos sin fronteras

viernes, 8 de diciembre de 2006 · 2 comentarios

Por Ignacio Camacho. ABC, 30 de noviembre de 2006

Lo malo de esta costumbre de adelantar hasta noviembre los preparativos de la Navidad es que también madrugan las habituales sandeces de sus objetores. No se trata ya de las consabidas, y siempre algo justificadas, diatribas contra el consumismo y el derroche, sino de la más reciente crecida del multiculturalismo de salón. Las primeras forman ya parte del propio folclore navideño, casi tan «entrañables» como los mazapanes, las lucecitas y el turrón, y constituyen un contrapunto más o menos necesario del manifiesto dispendio que efectivamente se produce al conjuro del consumo masivo. Pero el segundo tiene que ver con un virus mutante de progresía aguda, que bajo la cobertura de un presunto laicismo neutralista esconde un tufo de alianza de civilizaciones tan hostil a la tradición de portales y pastorcillos como proclive a la de babuchas y turbantes. En fin, ya saben: la nueva milonga que protesta de que Baltasar sea negro y el Niño Jesús judío, o el neologismo reduccionista que pretende despojar a la fiesta de su raíz cristiana para ceñirla a una escueta rutina de revista de decoración, con abetos adornados y bolitas de colores, como si tales ritos no proviniesen de una simbología tan religiosa como la protestante.

Esos luminosos maestros de Zaragoza que han decidido clausurar la función infantil navideña para sustituir los villancicos por «poemas de invierno» son el último grito de esta corriente de fundamentalismo inverso. Por supuesto que no han dudado en celebrar con los niños una fiesta tan arraigada como Jalouín, que debe suscitar en la conciencia popular aragonesa una emoción tan profunda como la de la Pilarica. Es la misma vacua mentalidad pendular que el año pasado inventó en Cataluña las «primeras comuniones laicas», o la que ha convertido el honesto y austero matrimonio civil en una parodia del canónico, con su homilía a cargo del concejal de turno y su ceremonial escrupulosamente transferido del rito católico. No consta, sin embargo, que los ilustres pedagogos zaragozanos estén dispuestos a renunciar a las vacaciones de Navidad, que en la laica Europa finalizan el 2 de enero y aquí se prolongan hasta después de Reyes por mor de esa odiosa y opresiva tradición de la Epifanía católica.

Da un poco de pereza discutir sobre esta estupidez flagrante y novelera, que esconde sin embargo un designio liquidacionista de lo mejor de nuestra tradición, no ya religiosa, sino cultural, y una renuncia quintacolumnística a las señas de identidad que conforman la médula espiritual de nuestra forma de ser. Llevada al límite, esta objeción neutralista dibuja el horizonte de una sociedad átona, triste, deshabitada de símbolos e inerme ante el empuje de otras civilizaciones que sí defienden los suyos, y con pocos tiquismiquis a la hora de imponerlos. Una sociedad con velos y sin crucifijos, con chilabas y sin belenes. Cada uno es libre de creer en lo que quiera, pero sugiero modestamente que estos arúspices de la más trivial multiculturalidad se organicen en una ONG para mejor defender su modelo social: Capullos sin Límites, digo, sin Fronteras.

Consejos vendo, para mí no tengo

jueves, 7 de diciembre de 2006 · 4 comentarios

La prensa, ya se sabe, tiene dos almas: la editorial se llena la boca de libertad, información, cercanía al ciudadano y fiscalización de los poderosos; pero luego está la gerencia... Mucho denunciar la corrupción, el desempleo, la precariedad laboral...; pero en casa del herrero, cuchillo de palo.

El artículo Gaceta de los Negocios rompe moldes: único diario español sin anuncios de prostitución de Daniel Arasa del 27 pasado, pone el dedo en una de las más hediondas llagas de esta doble moral. En el se dicen cosas como las siguientes:

"La Gaceta de los Negocios , desde hace poco tiempo un diario generalista y aún poco conocido como tal, ha decidido no incluir anuncios de prostitución en sus páginas. La decisión forma parte de los principios que inspiran a sus impulsores. Es el único diario español que no publica anuncios de prostitución".

"El mismo año, Marjorie Scardino, una directiva del Grupo Pearson, editor de publicaciones tan importantes como Finantial Times y The Economist expresó su asombro, su escándalo, por el hecho de que la prensa española considerada “de calidad” publicara anuncios de prostitución, porque en la Unión Europea, la inmensa mayoría de periódicos serios no incluyen publicidad sobre el llamado "más viejo oficio del mundo".

"Más del 60 por ciento de los clasificados o anuncios por palabras de las ediciones diarias de publicaciones como El País, La Vanguardia, El Mundo, El Periódico, ABC o La Razón están destinados a contactos sexuales. Según un estudio de El Confidencia Digital, el diario El País lleva del orden de 800-900 anuncios diarios de este tipo, El Mundo unos 800, El Periódico 600, La Vanguardia 500, ABC 400 y La Razón 250".

"Algunos diarios, con buen quehacer profesional, informan de las mafias que controlan la prostitución, publican las estimaciones de la Policía según las cuales del orden del 85 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución son forzadas a ello, quieren que las “profesionales” dejen de estar en las calles o en determinados barrios, ..., pero a la vez incluyen sin el menor pudor páginas y páginas de anuncios que fomentan tal práctica".
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La República de las Ideas

martes, 5 de diciembre de 2006 · 0 comentarios

Resulta reconfortante encontrar algunas ideas que compartir en personajes normalmente muy alejados de las propias posiciones, son como garantías de la racionalidad de algunas convicciones personales, algo así como una prueba para defenderse de la acusación de fundamentalismo.
El País en una crónica titulada ni más ni menos El horizonte cultural de Ségolène, defiende como puede las “grandes propuestas innovadoras” de la candidata socialista a la presidencia de la República francesa. La señora Royal propone cosas tales como los jurados populares para controlar regularmente a los representantes políticos, utilizar el marco militar para encuadrar a los jóvenes carentes de referencias de autoridad o suprimir el “mapa escolar” que restringe la elección de escuela.
Al parecer, en el horizonte intelectual de Ségolène Royal está un tal Pierre Rosanvallon, historiador y animador de un foro de reflexión llamado La Republique des idées, cuyos libros explican los límites que sufre la soberanía popular en Francia, la lucha de la sociedad civil contra las élites y los defectos del sistema representativo. Rosanvallon no cree –yo tampoco- que los partidos sean los instrumentos para asumir todo el protagonismo de la vida política “porque no encarnan la cultura del debate y sí sólo la de la selección de dirigentes y fijación de la ideología". Una democracia reducida a un voto cada cuatro o cinco años se le antoja muy pobre –a mí también- , y por eso sugiere que los ciudadanos “vigilen, denuncien y califiquen”.
¿Quién iba a decirle a Chesterton y a sus amigos distribucionistas que un siglo después los socialistas franceses iban a compartir sus postulados?

Pero hay más. Mi diario de referencia trae hoy, por lo menos, dos sorprendentes soplos de sentido común, que como están en boca de personajes nada sospechosos de posiciones conservadoras, quizá gocen de la presunción de seriedad que se les atribuye.

El primero, por orden ascendente de atrabiliariedad, es Albert Boadella; en tiempos propicios para la alianza de civilizaciones con los grandes simios, el dramaturgo catalán osa subrayar que “no se puede comparar jamás el sufrimiento de un hombre con el de un toro, un animal salvaje al que se le ha respetado su territorio y tiene una vida fácil, no como la del cerdo. Debemos proteger los animales, pero de ahí a pensar que tienen sentimientos hay una distancia importante. En este sentido, el imbécil de Walt Disney hizo mucho daño a la humanidad cuando dio voz a una pandilla de ratones histéricos”.

El segundo tiene como protagonista al recién reelegido presidente de Venezuela; Hugo Chávez ha declarado la guerra a Papá Noel por considerarlo un símbolo del imperialismo estadounidense. A cambio, propone recurrir a las flores de Pascua, sacar los belenes y esperar hasta el seis de enero para recibir los regalos de manos de los Reyes Magos.
Como debe ser. Posted by Picasa

La unidad como valor moral

domingo, 3 de diciembre de 2006 · 1 comentarios

No es mi costumbre en este blog, pero por una vez, y no creo que sirva de precedente, voy a escribir. Lleva tiempo hablándose de la pretensión de algunos obispos españoles de sentar públicamente el principio de la unidad de España como valor moral. El asunto tiene particular actualidad y relevancia ante el proceso de redefinición de la idea de España y del peso de las fuerzas nacionalistas en la política nacional. La cuestión suscita muchas preguntas espinosas:

- si la unidad es un bien moral ¿el nacionalismo es un mal moral?
- ¿debe un católico defender la unidad de España?
- ¿es el católico nacionalista un mal católico y, por tanto, un mal ciudadano?
- ¿qué debemos entender por unidad? ¿y por nacionalismo? ¿y por valor moral?

Se esperaba que la Conferencia Episcopal Española abordara este tema en la reciente (23 de noviembre) Instrucción Pastoral Orientaciones morales ante la situación actual de Españaun documento con el que los Obispos ofrecen su aportación al discernimiento que hoy es necesario hacer, en unos momentos de especial complejidad. El texto pretende favorecer la comunión eclesial y animar a los católicos a participar activamente en la vida pública, al tiempo que quiere ayudar a todos a descubrir las implicaciones morales de la situación actual, con la convicción de que ello es un requisito indispensable para una sana vida democrática”.

La Pastoral toca muchas más cuestiones, como se puede apreciar en el resumen que de ella se ofrece. La de la unidad es una más, y no de las más importantes; pero como no acabo de tener una idea definitiva al respecto, la resalto, por si sirve para un debate con cuyas aportaciones logremos argumentos y criterios útiles.

Para hablar con fundamento, recomiendo la lectura de los puntos de la Pastoral que hacia el final se refieren a esto (nn 70 a 76), y que podrían resumirse, con los riesgos de toda simplificación, en el siguiente párrafo:

En esta cuestión, la voz de la Iglesia se limita a recomendar a todos que piensen y actúen con la máxima responsabilidad y rectitud, respetando la verdad de los hechos y de la historia, considerando los bienes de la unidad y de la convivencia de siglos y guiándose por criterios de solidaridad y de respeto hacia el bien de los demás. En todo caso, habrá de ser respetada siempre la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minorías no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos, ni las diferencias puedan degenerar nunca en el desconocimiento de los derechos de nadie ni en el menosprecio de los muchos bienes comunes que a todos nos enriquecen.
Para dar alguna pista más, copio la respuesta del Cardenal Primado, D. Antonio Cañizares, en una entrevista concedida a Libertad Digital (25 de noviembre):

Es un bien moral que estemos unidos, que tengamos una tradición común, que vivamos en una solidaridad de muchos siglos, es un bien moral que vivamos en una historia compartida. (...) Son muchos aspectos de bienes morales los que están en juego”. Recordando que Benedicto XVI ha tenido siempre muy presente en su magisterio que la unidad y las raíces son fundamentales para la unidad de Europa, “cuando el Papa habla sobre la unidad de Europa, lo que dice es aplicable también a España”.

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