Juan Santaella tiene una larguísima trayectoria en educación, es un apasionado de la enseñanza y posee profundos conocimientos en la materia. Es imposible no coincidir en muchas de sus opiniones; pero discrepo en otras, importantes.
Hoy (jueves, 19 de septiembre) he leído su columna en el diario Ideal de Granada, y he aprovechado una de estas discrepancias para escribir una "carta al director", cosa que no hacía desde hace mucho tiempo.Educación como servicio público
Me he referido en la carta a una que considero fundamental: el servicio público de la enseñanza ha de apoyarse en el entero sistema educativo, y no solamente en la escuela pública.
Para un país, las escuelas de iniciativa social son una gran
riqueza, aportan diversidad al sistema, posibilitando, entre otras cosas, la
libertad de creación y de elección de centros docentes, elementos fundamentales
de la libertad de enseñanza.
La desconfianza hacia la iniciativa social que late en
algunas actitudes de los defensores de “lo público” es, en el fondo,
desconfianza hacia la capacidad y la libertad de los ciudadanos de organizarse
por su cuenta. Muchos agradeceremos que se nos deje de tratar como a menores de
edad.
Como aporta Santaella, la UNESCO dice que la educación "es el motor del progreso económico, el desarrollo sostenible y la paz duradera". Pero dice "la educación", TODA la educación, no solamente la de iniciativa estatal.
Libertad de cátedra y autonomía de los Centros
Por la brevedad que se exije en las cartas al director no he tratado otros aspectos de la columna de Santaella en los que se trasluce su providencialismo estatalista. Por eso me he decidido a escribir un segundo artículo sobre educación, después del que publiqué ayer*.
Se trata de la libertad de cátedra y la autonomía de los centros. Coincido con Santaella en que "la política no puede meter sus manos en la enseñanza" -si entendemos "política" en su sentido perverso-. Pero, a continuación, pone el llamado "pin parental" como ejemplo de esta mala práctica.
¡El pin parental, prcisamente una herramienta a disposición de las familias para enfrentarse a la verdadera invasión de la mala política en la educación!
Una vez más, la insufrible creencia de que "lo público" es la bondad natural lleva a la confusión hasta a los más preparados y bien intencionados profesionales.
La injerencia de la mala política en la libertad de cátedra y en la autonomía de los centros, la invasión por parte del poder político de la educación, y por tanto, en el dercho-deber de los padres a la educación de sus hijos, es la auténtica lacra contra la que hay que luchar.
Maneras de luchar contra esta lacra son respetar la voluntad de los padres -para lo que el "pin parental" es una herramienta-, y apoyar y favorecer los centros educativos de iniciativa social, para que puedan desarrollarse en pie de igualdad.
Educación diferenciada
Por último, agradezco a Santaella que termine su columna advirtiendo de que "no se puede adentrar al niño en un modelo de sociedad donde prima el éxito fácil".
Lo digo porque estoy harto de escuchar a los que quieren imponer la coeducación decir que la escuela tiene que ser un reflejo de la sociedad en que está inserta, para preparar a los niños a vivir en ella. ¿Y si en esa sociedad "prima el éxito fácil"?
Por un lado criticamos una sociedad que no nos gusta, y por otro pretendemos que las escuelas repliquen esa misma sociedad que criticamos. Es esquizofrénico.
Por eso estoy comprometido con iniciativas como Iguales y diferentes; porque deseo una escuela con diversidad de opciones, que prepare a los jóvenes, al gusto de las familias, para cambiar el mundo a mejor.
* Manipulación informativa a cuenta de la enseñanza
Foto: atarifa CC
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