Ir al contenido principal

Deporte y competición

Llevo demasiado tiempo haciendo deporte como aficionado, alejado de la verdadera competición. Quizá por esto no he disfrutado los dos 3x3 de baloncesto en los que he participado últimamente, organizados por el CB Santa Fe y el colegio Mulhacén, respectivamente. Hay demasiada tensión, porque si no ganas te quedas fuera, juegas menos.


Si a eso añadimos que en ambas ocasiones debí doblar la media de edad de los participantes, y que nunca he sido un all star en baloncesto -ni en ningún otro de los muchos deportes que he practicado-, creo que queda todo dicho.

Prefiero mil veces un deporte competitivo en el que no pase nada si pierdes. Me gusta competir, me gusta ganar; pero me gusta sobre todo jugar: es así como más disfruto. Solo una vez en mi vida he ganado una carrera, que recuerde; solo una vez he logrado una copa -de baloncesto en la Copa Universitaria de la Universidad de Barcelona-; siempre sin ninguna presión, solo por disfrutar.


Cuando compites por un premio tienes que hacerlo bien, y eso es una carga demasiado pesada para mis débiles espaldas. Intento hacerlo bien, claro, más en deportes de equipo, por mis compañeros; pero sobre todo procuro divertirme y que los demás se diviertan también. El baloncesto me gusta porque, entre otras cosas, valora las asistencias; me gusta mucho tirar, pero casi más dar pases de canasta. Por eso soy fan de Ricky Rubio, entre otros motivos.

He jugado a fútbol en descampados, con las carteras y los abrigos haciendo de de porterías; he jugado al baloncesto hasta que no se veía la pelota en la oscuridad, he jugado al tenis hasta que el brazo se me caía a trozos, he esquiado hasta cerrar las pistas de casi todo el Pirineo meridional y Sierra Nevada, he jugado a futbito hasta pinchar el balón, he jugado al ping pong hasta desesperar a las chicas de la pandilla veraniega. Una vez tomada la molestia de organizar el partido, cambiarse y desplazarse, no he querido ni quiero parar.

El deporte amateur ha cambiado bastante: mejores equipaciones, mejor preparación, mucho mejores instalaciones (si no contamos la pérdida de pistas de tenis de tierra batida); sin embargo, el espíritu con el que muchos lo practicamos sigue siendo el mismo.


Quizá por todo esto; lo mejor de los dos últimos 3x3 en los que he participado ha sido el rato súper agradable que he pasado con mis compañeros de equipo, fuera de la cancha.


Comentarios

Populares

La toma de Quaragosh

El pasado jueves 8 de enero por la tarde me llegó por whatsapp un mensaje urgente pidiendo oraciones porque los islamistas del ISIS acababan de tomar la ciudad de Quaragosh, la que cuenta -o contaba- con más cristianos en Iraq. Según el mensaje, cientos de hombres, mujeres y niños estaban siendo decapitados en ese momento. Dicho así, me produjo tal congoja que empecé a pasarlo, hasta que decidí comprobar, acuciado por cierta sospecha.

Procuro estar informado, y la toma de Quaragosh ese día no me cuadraba nada. Acudí a Twitter en busca de una fuente profesional sin encontrarla, y me fui dando cuenta de que la cadena de oración se iba remontando poco a poco en el tiempo, a días, semanas, meses atrás. Uno de los tuits (del 5 de enero) reconocía: "La noticia que colgué ayer de la ocupación de quaragosh en Irak, se produjo en agosto". En efecto, el primer tuit alusivo anuncia el ataque a la ciudad en junio, y el siguiente, que informa de la toma y la masacre, es del 8 de agosto.

San Pablo en Atenas

He releído recientemente el discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas* y me ha fascinado su actualidad: es un ejemplo plenamente útil para la comunicación de la fe en el Occidente contemporáneo.

Atenas Atenas. Año 52 d.C. 16 o 19 años después de la muerte y resurrección de Cristo. Algo así como si estos hechos fundamentales hubieran ocurrido en 2000 y Pablo llegase a Atenas hoy. En realidad, menos tiempo, porque entonces todo iba mucho más despacio que ahora, y 17 años entonces eran un ayer.

Atenas era una ciudad en decadencia. Aún conservaba el aura de capital cultural del Mundo; pero el centro de poder y cultura se había desplazado hacia el oeste, a Roma. Un ejemplo con todas sus limitaciones, como si habláramos hoy de París y Nueva York.

En Atenas se mezcla un materialismo desencantado y un sincretismo religioso que resulta en un relativismo muy parecido al de hoy día en Occidente: “Porque todos los atenienses y los extranjeros que residían allí, no tenían otro pasatiempo que e…

Peregrino en Tierra Santa. Capítulo VII. Monte Tabor. Saxum. De nuevo Jerusalén

Fue el viernes 4 de mayo. Ha pasado más de un mes cuando escribo y me da por pensar en cuánto interfiere el estado de ánimo en el momento de escribir y el tiempo transcurrido en las impresiones que trato de rescatar para expresarlas. Hecho este disclaimer, me apresuro a no dejar que mis recuerdos se difuminen o contaminen aún más.

Despertamos en Nazareth. Desayuno como si no hubiera mañana. El día es acogedor. Nos dirigimos al Monte Tabor. Dejamos a la derecha Naím, la ciudad de la viuda. Atravesamos la llanura de Esdrelón, que Débora contemplaba junto a Barac desde la cima del Monte. La sensación de estar metido en la Biblia como un personaje más, a punto de entrar en combate contra los carros del ejército de Sísara. El Monte Tabor es verdaderamente singular, emerge solitario 300 metros por encima del valle de Jezreel, verde azulado en la bruma matinal. Visto por la ventanilla del autobús me recordó al famoso dibujo del "sombrero" de Saint-Exupéry, donde todos los que aún …