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foto atarifa CC |
A raíz del fracasado golpe de Estado de este verano en Turquía; por simplificar, y para dar una idea de rápido consumo, la prensa española ha descrito Hizmet como una suerte de Opus Dei a la turca. Los motivos de ese paralelismo se han repetido con fórmulas muy parecidas, definitorias de un estereotipo. Copio dos, escritas pasado un tiempo, en frío:
"Un tanto al modo del Opus Dei, su movimiento Hizmet alcanzó gran presencia en medios económicos, profesionales y universitarios, e incluso en grandes instituciones financieras (...). El éxito de esta infiltración justifica que Erdogán hablara de un Estado dentro del Estado." (El País, 20 de agosto).
"... entrismo (sic) exitoso en todos los sectores cruciales del país, incluida la judicatura, la función pública, la Policía y el propio Ejército." (Gara 14 de agosto).*
Conozco mucho mejor el Opus Dei, y puedo decir que la comparación con lo que nos dicen que es Hizmet no es apropiada. Para empezar, en línea de principios de orientación, el Opus Dei no tiene ninguno que no sea del Magisterio de la Iglesia. En este sentido quiero recordar lo que dice la Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (n. 6):
"Para la doctrina moral católica, la laicidad, entendida como autonomía de la esfera civil y política de la esfera religiosa y eclesiástica – nunca de la esfera moral –, es un valor adquirido y reconocido por la Iglesia, y pertenece al patrimonio de civilización alcanzado".
Aprovecho para recordar que el Opus Dei tiene fines exclusivamente espirituales, y limita su actividad a la formación cristiana y atención espiritual de sus miembros y de todas aquellas otras personas que quieran libremente beneficiarse.
Los fieles del Opus Dei son ciudadanos corrientes y molientes, que intervienen en la vida pública con su libertad de tales y bajo su personal responsabilidad. Su compromiso concreto es con la sociedad en la que viven, y actúan solos o asociados con otros ciudadanos en función de las ideas profesionales, sociales, ideológicas que compartan, nunca por haber recibido la misma vocación sobrenatural.
Se que no hay peor entendedor que el que no quiere entender; pero no puedo dejar de aclararlo, por dos motivos: por que es verdad; porque no construiremos una sociedad libre hasta que no seamos capaces de respetar la libertad de los demás.
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*Naturalmente, otros incluyen los medios de comunicación, la enseñanza...
Los subrayados en negrita son míos.
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