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Elecciones bis

No trato sobre política -en el sentido reductivo de la expresión- en este blog; lo que no significa que no me apasione. Pero llevo días queriendo compartir una reflexión sobre las situaciones que nos han abocado a repetir las elecciones.

En primer lugar, el marco general del sistema de partidos, la partitocracia, que los convierte en el único factor de poder y, consecuentemente, en órganos de poder o de intereses solo alcanzables a través del ejercicio del poder. El resultado es que si uno gana, los demás pierden: por eso es tan difícil que se llegue a acuerdos. Pensemos, por ejemplo, en la liga de fútbol: si un equipo gana, otro pierde, y si empatan, ambos pierden (solo muy raramente ambos ganan). En una sociedad tan "líquida" como la nuestra, los partidos, además de omnipresentes, son de una dureza granítica.

Como el Partido Popular (PP) ganó las pasadas elecciones, todos los demás perdieron; por eso no quieren que gobierne. Además, el PP ha dado una justificación moral a esta oposición con la retahíla de corrupciones y traiciones en que ha caído, y la aritmética al ganar insuficientemente.

Los partidos emergentes, Podemos (P) y Ciudadanos (C's) han basado su discurso en la lucha contra "la casta", es decir, todos los demás partidos "tradicionales" -que habrían secuestrado el sistema democrático-, recogiendo la indignación de la sociedad. Su crecimiento ha sido grande...; pero insuficiente. Además, son antagónicos y, por ahora, incompatibles. Ya tras las anteriores elecciones municipales, P y C,s acabaron pactando con los partidos de "la casta" -cada uno por su lado-, traicionando su empuje renovador. Tras las fallidas elecciones generales, se ha repetido el contubernio "casta" y "anti casta", con intentos de pacto de P y C's con el Partido Socialista (PSOE), aunque sin resultado.

El PSOE es el que en mi opinión ha jugado mejor sus cartas; ha logrado que el impulso indignado "anti casta" que les excluía, se convirtiera en un impulso "por el cambio" que les incluía y dejaba como única "casta" al PP. Era una oportunidad para que el PSOE llegara al poder y salvara a sus actuales dirigentes, frenando de paso que P les sobrepase en unas nuevas elecciones.

Ignoro porqué ha fracasado el pacto de todos contra el PP. Sospecho que la ambición de P ha podido más que el miedo a perder lo conseguido. Sospecho también que se guían por las encuestas. Pero las encuestas son muy poco fiables en España; no hay más que ver cómo cada una que aparece rectifica a la anterior.

En fin, la visión de partido se impone a la visión de Estado. Si el 26 de junio los españoles votamos más o menos lo mismo, volveremos al punto ciego de partida. Yo no vería más posibilidad, en ese caso, que el pacto a la alemana, PP-PSOE. Sería un gran paso de madurez de nuestra democracia, mucho más importante que cualquier reforma de la Constitución. Pero con partidos de por medio, más vale que los ciudadanos votemos una mayoría.

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