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Intolleranza

Ya lo saben, unos pocos han impedido -por ahora- que el Papa Benedicto XVI hable en la Universidad romana de La Sapienza (La Sabiduría). Unos pocos profesores -muy pocos, 67 de 5.000-, un puñado -muy pequeño- de alumnos y unos cuantos activistas lesbigays, feministas y ateos han logrado la "hazaña": impedir que uno de los intelectuales de más talla del mundo hable en una Universidad.

Y aún se regodean.

Repito, no ha sido "el mundo académico", ni siquiera la Universidad de La Sapienza: sólo un minúsculo grupúsculo de intolerantes, que se ufanan -¿será posible?- de haber impedido hablar, de censurar una inteligencia, de apagar una voz.

También quisieron acallar a Juan Pablo II en esa misma Universidad; pero no se puede detener un vendaval; ahora creen haber detenido a Benedicto XVI; pero su silencio es más elocuente que su palabra (aunque yo opine que debería haber ido y hablado, de todas formas).

No he encontrado aún análisis sobre este logro del laicismo rancio, y no está Internet hoy como para buscar mucho. Lo que sí quiero señalar es que me parece que La Sapienza tiene ya, además de muchas otras cosas, algo de qué avergonzarse: de haber permitido ser, por un día, sede de la Intolleranza.

Comentarios

Gonover ha dicho que…
La gnete de La Sapienza está que trina.

Saben que es un desprestigio enorme para su Universidad, y todo por culpa de los de siempre.
Y mientras tanto, el discurso del Papa está siemdo más difundido y aplaudido que si le hubieran dejado pronunciarlo. Por una vez, nos beneficia el escándalo.

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