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Clonación ¿terapéutica?

No cabe esperar de la clonación ninguna curación, sino sólo esperar presuntas expectativas

Ignacio Sánchez Cámara. La Gaceta de los Negocios, 20 de junio de 2007

El pleno del Congreso de los Diputados aprobó el pasado jueves la nueva Ley de Investigación Biomédica, que convierte a España en el cuarto país europeo que legaliza la clonación con fines terapéuticos. Sólo el Partido Popular se opuso a la medida. La noticia ha pasado casi inadvertida, perdida en algún discreto lugar de las páginas de Sociedad de la mayoría de los diarios y, con apenas alguna excepción, por ejemplo este periódico, sin ningún comentario o análisis valorativo. Es decir, se ha colado de manera vergonzante.

La escasa repercusión en los medios contrasta con la trascendencia de la decisión, acompañada de una buena dosis de hipocresía. Así, la ley prohíbe expresamente crear embriones para la investigación, pero eso es precisamente lo que aprueba, sin más que recurrir a una tergiversación del lenguaje. Sutilmente, lo que se clona no son “embriones” sino “óvulos activados”. Esperamos con ansiosa curiosidad la diferencia.

En realidad, estamos ante la aprobación del uso de embriones humanos con fines pretendidamente terapéuticos. Y digo pretendidamente, porque, como explicó magistralmente en estas páginas el viernes pasado Natalia López Moratalla, la clonación carece hasta ahora de uso terapéutico y sólo puede utilizarse, de momento, con fines de investigación.

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Hoy por hoy, no cabe esperar de la clonación ninguna curación, sino sólo presuntas expectativas. Por esta razón, no cabe hablar estrictamente de clonación terapéutica, sino de clonación con fines investigadores. Por el contrario, sí es posible curar mediante la utilización de células madre de adulto, lo que no plantea ningún conflicto moral. Cada vez se abre más paso la evidencia científica acerca de la validez de la células del propio paciente en medicina regenerativa. Y se dirá, ¿es que la clonación con fines de investigación médica sí plantea conflictos morales? Y hay que responder afirmativamente, pues se trata de “fabricar” seres humanos (eso sí, invisibles para el ojo humano, y a quién le va a importar el destino de lo que no se ve), aunque el fin sea la búsqueda, que no la curación efectiva, de eventuales métodos terapéuticos.

La clonación es una de esas barreras que la humanidad no debe traspasar, aunque sea al servicio de fines, en principio, loables. Y no sólo por razones de naturaleza moral, sino porque transforma la autoconcepción que los hombres tenemos de nosotros mismos. Es una puerta abierta a algo que va más allá de lo que, al menos hasta ahora, ha sido la humanidad. Si fuera algo de suyo bueno, y que no planteara graves objeciones morales, no se trataría de manera tan vergonzante y con tantos circunloquios y enredos verbales. Se anuncia con cierta complacencia, como si eso nos situara en la vanguardia de la ciencia universal, que España es el cuarto país europeo en aprobarla, después del Reino Unido, Bélgica y Suecia. Y se omite el número de los que no lo han hecho “todavía”. ¿Por qué no lo han hecho ya más países si es cosa tan fantástica y que permitirá curar tantas enfermedades? Por otra parte, en Estados Unidos, líder mundial indiscutible en investigación biomédica, aunque la clonación terapéutica no está prohibida, no se practica como consecuencia de las restricciones de los fondos federales para ello y del ambiente contrario en la opinión pública.

Por lo demás, nuestro Parlamento ha aprobado esta medida sin promover el necesario debate en la sociedad y sin alcanzar el consenso con la oposición. Poco ruido para demasiadas nueces. Al parecer, eso de que el fin no justifica los medios empieza a ser considerado como prescindible antigualla.

Comentarios

Hola Pedro, espero haber entendido bien tu comentario y la entrada en tu post. La clonación consiste, simplificando mucho, en crear embriones humanos, que ya son seres humanos y que llegarían a ser personas hechas y derechas como tú y como yo si se los dejara desarrollarse; el hecho de que procedan de células propias no altera el producto, y le añade más reparos éticos.
Las grandes pegas éticas, que la hacen rechazable, están en que se hacen artificialmente y para ser destruidos , es decir, manipulados y asesinados; el que esto se haga para buscar cura de enfermedades no resuelve el problema.
Por último, ni el PP ni la Iglesia Católica están en contra de la investigación médica, y afortunadamente existen grandes avances en investigaciones que no suponen destrucción de embriones (seres humanos), como las que se realizan con células madre ADULTAS.
La clonación y el empleo de células madre embrionarias tiene insalvables problemas éticos y, además, no ha producido ningún avance médico hasta la fecha.
La Iglesia Católica hace bien, muy bien, recordando al hombre su dignidad y el respeto absoluto que esa dignidad merece, fomenta la salud tanto física como espiritual del hombre y apoya todo avance que sea verdadero, avisando al hombre de ante las locuras en que a veces se embarca -como en este caso-, cuyas trágicas consecuencias están en los libros de historia y en la memoria reciente del siglo XX.
Moito Obrigado.

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