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foto atarifa CC |
Las conclusiones sobre el uso que algunas cuentas católicas españoles más relevantes hicieron de Twitter durante los primeros 100 días del pontificado del papa Francisco tienen dos caras: por un lado han usado la red con normalidad (antigüedad de algunos perfiles, frecuencia diaria de tuits, -media de 12,47 por día, más alta de lo que recomiendan los expertos-); pero aún lo usan como un canal adicional para difundir directamente su información, sin atender a sus otras posibilidades, o mejor, a sus características específicas.
Por ejemplo, los resultados muestran un cierto desconocimiento de otras formas de tuitear, como el uso de bots y de servicios a terceros. Con algunas excepciones, las cuentas analizadas apenas utilizaron Hootsuite o Buffer, ni TwitterFeed o IFTTT, que permiten la automatización de contenidos.
De igual modo, se echa en falta un mejor conocimiento de la audiencia potencial, que permita tener en cuenta las diferencias culturales y geográficas que constituyen el «Continente Digital» (Benedicto XVI 2009 Benedicto XVI. 2009. ‘Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Promover una cultura de respeto, de diálogo, de amistad.’ Mensaje de Su Santidad para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales).
Sólo un porcentaje muy poco significativo de los mensajes se dedicaron a promover iniciativas. Tampoco se aprovechan las posibilidades de las llamadas a la acción que posibilitan las redes sociales, con lo que se perdieron nuevas ocasiones para crear comunidad. En consecuencia, la conversación con los seguidores, esencial en redes sociales, fue prácticamente inexistente.
El estudio constata que no se aprovechan las críticas como elemento que podría aportar valiosa información de mejora y potenciar la comunicación digital. La ausencia generalizada de respuesta a las menciones, y en general, la poca interacción con los seguidores, denota insuficiente apertura y acogida. Igualmente, el hecho de que las pocas respuestas se realizaran sólo a instituciones católicas refleja un cierto nivel de endogamia en la comunicación.
Hay carencia notables en el empleo de medios que facilitan crear comunidad, como la retransmisión o el retuiteo de mensajes ajenos, el enlace de sus perfiles a otras redes, el uso de hashtags o el aprovechamiento del potencial multimedia.
En definitiva, los resultados certifican un porcentaje bajo de conversación por parte de las cuentas católicas. De este modo, se descuida el reconocimiento del otro, se pierden ocasiones de fortalecer relaciones con los seguidores y de amplificar el mensaje más allá de los más afines.
En resumen, a las cuentas analizadas les queda aún bastante camino por recorrer en ese esfuerzo que requiere adaptar el mensaje del Evangelio a los nuevos lenguajes. Las instituciones católicas españolas todavía tienen que ser más conscientes de la importancia de la comunicación digital y realizar varios ajustes en la gestión de sus perfiles en Twitter.
Queda trabajo por hacer, también en la red.
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