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¿Tenemos o no tenemos remedio?

foto atarifa
Días de resaca por el "Debate Decisivo", munición para periodistas y comentaristas, operación de marketing político; pero probablemente poco debate y nada decisivo. Mientras tanto, anteayer me acerqué a echar unas canastas en las pistas municipales que hay en la Plaza Poeta Javier Egea, en pleno barrio zaidinero, muy cerca de mi casa: un baño de realidad.

La pista de baloncesto estaba -como suele ser habitual-, cubierta de cacas de perro y botellas rotas. En la canasta utilizable, dos personas habían abierto un espacio practicable y me invitaron a acompañarles.

-Una pena toda esta porquería -dije, o algo así.
-Sí, pienso llamar al ayuntamiento -respondió uno de ellos.
-No me refiero al ayuntamiento, me refiero a nosotros mismos, a los que vivimos en este barrio; somos los primeros que tendríamos que cuidar de nosotros mismos y de donde vivimos, y resulta que llenamos nuestros espacios públicos de mierda y cristales -aclaré.
-Eso es imposible, no tiene remedio -sentenció mi interlocutor.

Está claro que el ayuntamiento tiene la obligación de limpiar; pero son los propios vecinos los que convierten su barrio en una mugre; los que pueden, en cambio, convertirlo en un lugar amable para vivir, aunque sea popular, aunque el ayuntamiento incumpla más o menos sus responsabilidades.


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