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Vida

Decíamos ayer que a veces la inspiración viene a base de coincidencias. Este es el caso, otra vez. Coincide un párrafo del libro que estoy leyendo, una canción y un vídeo. Ahí va.

El libro es, como se sabe, El hechizo de la comprensión. Teresa Gutiérrez de Cabides relata la muerte de Walter Benjamín (se suicida ante la incapacidad de seguir luchando para escapar de la persecución que sufren los judíos durante la II Guerra Mundial, bloqueado justo en la frontera de la salvación). Escribe Gutiérrez que Hannah Arendt, amiga íntima de Benjamin, "Cada vez que lograba sobrevivir percibía la natalidad como una fuente de vida, posibilidad de acción, sorpresa del saludo inesperado. Ahora se topaba con la muerte, frontera de un adiós definitivo. Era perfectamente consciente, a cada momento, de que la muerte latía en el reverso de la vida. Y ella se había librado varias veces, pero en esta ocasión vió cómo la moneda caía por la otra cara".

La canción es Qué bonita la vida. Descubrí a Dani Martín gracias a un reportaje de XLSemanal; sentí curiosidad y... Canta Dani:
que bonita la vida
tantas veces enorme
te acaricia y te mima
te hace sentir tan grande
a veces eres su niño
a veces enemiga
que bonita la vida
que bonita la vida
que regalo tan grande
que luego te lo quita
te hace no ser de nadie
a veces sin sentido
otras tantas gigante
que bonita la vida



La tercera pata de este artículo se la debo a mi hermana Emilia, que me envía, sin más comentario, un enlace, y este enlace resulta que habla también de la vida, de las dos caras de la vida. Es más, habla de LA VIDA, o quizá es la misma Vida la que habla:




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La toma de Quaragosh

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José Antonio Senovilla. Vicario del Opus Dei en Rusia (y Ucrania)

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