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El mito de la homosexualidad incurable

Pedro Beteta, Doctor en Bioquímica y en Teología, arriesga en Análisis Digital con un el tema más tabú de nuestro tiempo: hace falta valor para salir a la palestra con esto estos días, aunque se haga con el exquisito tacto con el que lo hace.

Dice, por ejemplo:

En las últimas décadas, sin embargo, se ha impuesto una especie de férrea censura social que tacha de intolerante todo lo que contradiga la pretensión de normalidad defendida por determinados grupos homosexuales muy activos. Estos grupos de influencia presentan el estilo de vida homosexual de modo casi idílico. No es ahora el momento de relatar cientos de experiencias escritas por homosexuales que han superado esa tendencia, en ocasiones muy arraigada, quizá en otro momento; pero si concluir con lo que dice Aardweg, uno de los mejores expertos en el tema: “esto no es más que simple propaganda, pues cuando se escucha la historia personal de homosexuales se ve claro que en ese género de vida no se encuentra la felicidad. La otra cara de la moneda, que tantos se empeñan en silenciar, es la ansiedad, los celos, la sensación de soledad o las depresiones neuróticas, por no mencionar las enfermedades venéreas y otras patologías somáticas”.

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Comentarios

Angelo ha dicho que…
Una vez hice un post en mi blog, donde comentaba lo que Pedro Beteta expone. Tengo algunos amigos homosexuales y la mayoría de ellos la experiencia que tienen es la del sufrimiento. La imagen que se quiere vender de normalidad no corresponde a la verdad. Hay muchos homosexuales que no comparten para nada el planteamiento que el lobby gay,nos presenta. Por eso hay que tener mucho respeto, ofrecer comprensión y ayuda. Hoy por suerte, existen epecialistas que han pasado por esta experiencia y se dedican a la ayuda para salir de este mundo en el que muchas veces se cae por causas externas e involuntarias.
Está claro que considerar normal este comportamiento es hacerles una faena, e impedir que, libremente, puedan optar por intentar cambiar.

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