
También ha vuelto a sonar la repetida cantinela de los laicistas de guardia, en este caso gobierno, partido socialista y partido comunista: que los obispos tienen derecho a opinar sobre el aborto, PERO que las leyes las aprueba el Congreso y no la Conferencia Episcopal, por lo que deben ser respetadas sus decisiones.
Dicho así, lo de los laicistas, parece de perogrullo; PERO hay que saber traducir. Lo que quieren decir es que no pueden negar el derecho de nadie a opinar sobre lo que sea -no aún, al menos-; PERO la verdad, lo bueno, lo democrático y lo justo es lo que aprueba el Congreso, y no existe nada anterior o superior que sirva de criterio de referencia que pueda desligitimarlo -siempre que el Congreso apruebe lo que dicten ellos, claro-.
Dicho en román paladino: vale, señores obispos, ya lo han dicho, ahora dejen de fastidiar y dedíquense a decir Misa.
Comentarios
Los mismos que, con tal de meterse con la Iglesia, en otro tiempo la criticaban por no abrirse a los problemas sociales, ahora dicen que la Iglesia se tiene que dedicar sólo a "la devoción". Se contradicen y, así, demuestran lo frágil de su posición. Pues no señor, la Iglesia DEBE hablar.