
Hoy, a caballo de los siglos XX y XXI, continúan naciendo movimientos sociales que mantienen el espíritu de las más recias tradiciones cristianas de ayuda al prójimo, entre éstos se encuentran los “Bancos de Alimentos”. Entidades, sin ánimo de lucro, cuyo afán es suavizar las heridas del hambre, las necesidades básicas de muchas personas que padecen a nuestro lado. Una cadena de esfuerzos y compromisos que va fortaleciéndose con la ayuda de muchas personas de buena voluntad. Nacen hace más de cuarenta años, en Estados Unidos, como una respuesta al hambre y al despilfarro, de manos de John Van Hengel (retirado).
Ya somos cincuenta y dos unidades las que a diario recogemos a lo largo y ancho de la geografía española, una por provincia, alimentos frescos o envasados que, estando en perfectas condiciones de consu-mo, se van a perder por ser excedentes de producción o distribución. 1.200 voluntarios, afanados en que esto sea posible. Pocos aún, para evitar cuanto se tira y atender a cuanto se necesita.
Estadísticamente la pobreza en España alcanza a unos 8 millones de personas, aquellas que viven con ingresos inferiores al 50% de la “renta per cápita”. Una tasa de pobreza que supera la media de la Unión Eu-ropea, con valores similares a los de Italia, Irlanda y Reino Unido, es sólo superada por Grecia y Portugal.
En España durante el 2005, los Bancos de Alimentos atendimos a 314.000 personas con 32.000Tn. de alimentos, estimándose que no se llega al 30% de las necesidades reales. En el 2006 llegamos a alcanzar las 60.000Tn. Esto se debe a que el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha designado a la Federación Española de Bancos de Alimentos como entidad asesora y distribuidora de la ayuda humanitaria procedente de la Unión Europea: <
Todos los días se pierden toneladas, pero son suficientes las “migajas” que se recuperan para produ-cir alegría. Consuelo de muchos a los que se les abren las puertas de la fe y de la esperanza. Así que, segui-remos luchando, porque: "Un Mundo sin despilfarro, puede llegar a ser un Mundo sin Hambre".
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