Mi experiencia en la marcha Cada Vida Importa

domingo, 15 de marzo de 2015 ·

El Sábado 14 tuvo lugar la gran manifestación por la vida Cada Vida Importa, una más de la cadena de manifestaciones con la que los defensores de la vida y de la mujer ante el embarazo, procuramos hacer reflexionar a los ciudadanos para llegar a una conciencia mayoritaria que respete la vida de los no nacidos; y lograr que los jueces y los políticos gobiernen y juzguen a favor de la vida.

foto atarifa

Mi participación comenzó con un el madrugón de las 4:45, para subir al autobús del Foro de la Familia de Granada a las 5:45. El autocar iba repleto con un público de lo más variado, desde bebés a octogenarios, pasando por familias con hijos pequeños, jóvenes y personas ya maduras: las gentes de Red Madre, las de Calor y Café, con dos jóvenes de color, las dos niñas chinas adoptadas por un profesor de universidad, la gente de a pie... Durante el viaje, naturalmente, fuimos calentando gargantas, razones y corazones. A las 11:15 llegamos a Madrid, calle Alfonso XII. Caminé con un grupo pequeño hasta la iglesia de San José, en Alcalá, para asistir a Misa de 12:00, nuestra forma de comenzar la lucha del día por la vida. A la salida me reuní en Cibeles con mi hermano Carlos y nos unimos a la manifestación, entre muchos miles de personas, de las mejores de este atribulado país.

foto atarifa

Los detalles del acto los dejo para cuando los organizadores tengan tiempo de actualizar su web. Mientras tanto recomiendo que se visite su tablón de TwitterVientos de cambio. Ahora solo quiero destacar que para escribir este artículo, tengo a todo volumen el Wind of Change de Scorpions, y que allí escuchamos con emoción el Holy Mother de Clapton.

Por cierto, no vi ni a Aguirre, ni a Mayor Oreja, ni a ninguno de esos políticos que fagocitan la atención de los medios de comunicación (aunque en este caso nos dieron visibilidad); si vi a los Rescatadores, a los jóvenes provida, a los voluntarios del Foro de la Familia, a Benigno Blanco, y a los auténticos protagonistas, los miles de personas corrientes, que no por anónimos son menos soberanos.

Al acabar, comimos de bocadillo en el Parque del Retiro, donde mantuvimos una tertulia de café, al sol de uno de los chiringuitos, muy agradable. Nos dio tiempo para un paseo por el Retiro y el Paseo del Prado, y de vuelta al autobús. Llegamos un poco tarde a Granada (23:15) pero satisfechos. En la parada de rigor en Almuradiel pregunté a a unas veteranas voluntarias de Red Madre: "dispuestas a volver a manifestarnos, cuando sea, donde haga falta".




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