Soy lector empedernido de prensa escrita desde mi adolescencia. Con los años he aprendido a valorar el trabajo de los periodistas; pero también a tener espíritu crítico hacia su labor. A medida que por trato personal y por dedicación a la comunicación he ido conociendo este mundo con detalle, me ha ido asaltando el desaliento por lo que llamo "enfermedades" del periodismo. Estoy hablando de prensa escrita seria, la que se hace en España y tiene un generalizado prestigio, que no merece del todo, y dentro de ella del periodismo de información.
Sin ánimo de ser exhaustivo, éstas son algunas enfermedades del periodismo (en mi opinión):
Que conste mi aprecio y admiración por todos los periodistas (Charlie Hebdo no es periodismo); pero podemos trabajar mejor.
foto atarifa |
- El periodismo declarativo, que no informa de hechos sino de declaraciones, las más de las veces de políticos, destinadas únicamente a estar en el candelero.
- El periodismo profético, que informa de promesas como si fueran hechos acabados. Otra vez los políticos, cuando dicen, por ejemplo, "vamos a bajar los impuestos"; la prensa titula: "bajan los impuestos"; y lo que pasa en realidad es que suben los impuestos.
- El periodismo aproximativo. Cada vez estoy más convencido de que el periodismo te informa de lo que pasa; pero no puedes confiar en que sepas cómo pasa. Hagan la prueba con la información de algo que hayan vivido personalmente.
- El periodismo cabezón, cuyos titulares tienen poco o nada que ver con las informaciones que encabezan. ¡Cuántas veces un titular produce una impresión que desmiente el cuerpo de la noticia!
- El periodismo de autobombo, cuando un medio se convierte en una central de eventos. ¿No han visto esas "ferias del vino", "encuentros de emprendimiento", etc., que organiza la propia empresa editorial y copa las mejores páginas de sus diarios? Hay una versión pérfida de este mal, que lleva a todo organizador que quiera salir con su evento en el periódico a invitar al director a que modere, entregue el premio, participe, etc.
- El periodismo institucional, también llamado de cuota, que solo informa del sector público. Estoy convencido de que nos iría mucho mejor solo con que políticos y administradores de lo público salieran en los papeles únicamente cuando hubieran hecho algo relevante.
- El periodismo de cartera, que llena el espacio con informaciones y suplementos pagados. Pagados con nuestro dinero, como esos cuadernillos institucionales en los que aparece el presidente de turno en dos fotografías de cada tres, o doce representantes de diversas instancias administrativas inaugurando un columpio.
- El periodismo mutilado, que solo informa de parte de una realidad; normalmente por falta de tiempo para completar la noticia, o de paciencia para esperar que se cumpla.
- El periodismo sin referencia, que presenta datos sin valorar y, por tanto, muchas veces inútiles. Por ejemplo: "Granada es la cuarta provincia de Andalucía en tal y cual": estupendo, son ocho provincias, ¿qué significa ser la cuarta? ¿Qué estamos en la mitad? ¿Y? O: "Se han creado 2.000 empresas en los últimos años"; vale, ¿son muchas o pocas? ¿cuántas se han destruido?
- El periodismo confuso, que confunde información con opinión.Este mal es casi el peor de todos, y daría para otra entrada.
Que conste mi aprecio y admiración por todos los periodistas (Charlie Hebdo no es periodismo); pero podemos trabajar mejor.
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