Carta publicada en varios diarios de una madre (Pilar Pérez Rodríguez)
A veces, una tiene la sensación de que es eso lo que nos piden los políticos a las familias con hijos: que nos callemos. Cuando decimos que tener hijos no es como sembrar hongos, que crecen solo con un poco de humedad; cuando les hacemos caer en la cuenta de que somos ciudadanos responsables y que por eso les ayudamos a crecer y les damos de comer y los educamos y cuidamos de ellos, nos piden que nos callemos, que esos son asuntos privados.
Cuando exigimos poder educarlos en la lengua materna, en el colegio que nos parezca mejor, en los mismos valores que en nuestra casa promovemos,... nos amenazan con excluirnos de los presupuestos.
¿No se dan cuenta de que nunca vamos a ceder porque en ello nos va la vida? No tenemos hijos para cambiar las tasas de natalidad, ni para que alguien en el futuro trabaje y pueda seguir manteniendo el sistema de pensiones: tenemos hijos porque libremente así lo hemos decidido y vamos a seguir haciéndolo porque es el don más preciado que hemos recibido de Dios.
En Navarra, ahora están amenazando a los padres con no concertar determinados colegios y algunos se olvidan de que estos padres son tan ciudadanos como los demás y por tanto tienen los mismos derechos que los demás porque sus hijos no son hijos públicos, no son hijos concertados, no son hijos diferenciados, no son hijos estatales, no son hijos privados... y por eso no van a poder ser discriminados.
Esa dinámica de que el dinero público es para unos pocos, administrado arbitrariamente por el político de turno, tiene que acabarse. Esa asfixia continua hacia las familias, con amenazas de zonificaciones, baremos y planificaciones, no esconde lo que hay en el fondo: callar a los padres.
Y a mí eso me resulta "misión imposible" porque considero, como todas las madres, que es parte de nuestra felicidad luchar para encontrar lo que es mejor para nuestros hijos: que puedan ser también libres.

Cuando exigimos poder educarlos en la lengua materna, en el colegio que nos parezca mejor, en los mismos valores que en nuestra casa promovemos,... nos amenazan con excluirnos de los presupuestos.
¿No se dan cuenta de que nunca vamos a ceder porque en ello nos va la vida? No tenemos hijos para cambiar las tasas de natalidad, ni para que alguien en el futuro trabaje y pueda seguir manteniendo el sistema de pensiones: tenemos hijos porque libremente así lo hemos decidido y vamos a seguir haciéndolo porque es el don más preciado que hemos recibido de Dios.
En Navarra, ahora están amenazando a los padres con no concertar determinados colegios y algunos se olvidan de que estos padres son tan ciudadanos como los demás y por tanto tienen los mismos derechos que los demás porque sus hijos no son hijos públicos, no son hijos concertados, no son hijos diferenciados, no son hijos estatales, no son hijos privados... y por eso no van a poder ser discriminados.
Esa dinámica de que el dinero público es para unos pocos, administrado arbitrariamente por el político de turno, tiene que acabarse. Esa asfixia continua hacia las familias, con amenazas de zonificaciones, baremos y planificaciones, no esconde lo que hay en el fondo: callar a los padres.
Y a mí eso me resulta "misión imposible" porque considero, como todas las madres, que es parte de nuestra felicidad luchar para encontrar lo que es mejor para nuestros hijos: que puedan ser también libres.
Comentarios
Si supieran todas las madres del mundo la fuerza que tienen... si perdieran el miedo a levantar la voz frente a la injusticia de muchos politiquillos de pacotilla que viven instalados en el cómodo sillón del poder, custodiados por los perros del miedo... en fin, que a algunos que yo conozco les entraría el miedo en el cuerpo... Un saludo desde el Café de Redacción!
Tienes razón con lo que dices, los políticos de la cosa educativa se llenan la boca con lo de la participación de los padres en la escuela; pero cuando participan, no les gusta si no es para aplaudirles.
Panda de mendaces.
Un saludo