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La nueva censura contra las “fobias”

Redefinir una idea como «fobia», comenta O’Neill, cancela el debate

ACEPRENSA 51/07, de 09-05-2007

En la revista digital "Spiked", de 19 abril 2007, su director, Brendan O’Neill, comenta la tendencia a silenciar determinadas opiniones llamándolas «negación» (del Holocausto, del cambio climático) o «fobia» (islamofobia, homofobia).

Esas posturas, escribe O'Neill, antes que de erróneas, se las califica de anormales: son una especie de trastorno, y su remedio es la censura. La «psicologización» de ideas molestas es muy clara en el caso de la «negación del cambio climático»: «Quienes ponen en duda el consenso científico sobre el calentamiento de la Tierra –o incluso el consenso político en torno al ecologismo– son definidos como "negadores" y en consecuencia tachados. Y son frecuentes las demandas estridentes y destempladas de que se niegue a los negadores el acceso a las tribunas públicas». La revista "The Ecologist" habla de la «psicología de la negación del cambio climático», una forma de «autoengaño», dice. Existe una publicación digital, "Climate Change Denial", dedicada analizar este «trastorno».

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El mismo fenómeno se observa, pero en menor medida, con la negación del Holocausto. Antes se solía considerar fruto de una ideología fascista o antisemita. Ahora algunos hablan ya de la «psicología de los negadores», como se ha podido leer en "National Review" (13-12-2006): quien dice que el Holocausto no ocurrió es «en el fondo una alma perturbada», según James S. Robbins.

«Otros puntos de vista –prosigue O’Neill– son reprobados y censurados por ser expresiones de alguna "fobia". En particular, hoy es común llamar "islamofobia" u "homofobia" a ciertas opiniones sobre el islam o la homosexualidad». Así, el año pasado, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que instaba a los Estados miembros a reprimir la homofobia –incluido el discurso homófobo–, definida como «miedo o aversión irracional a la homosexualidad y a lesbianas, "gays", bisexuales o transexuales».

Redefinir una idea como «fobia», comenta O’Neill, cancela el debate: ¿para qué hablar con gente irracional o perturbada? Los que sostienen tal opinión son fácilmente marginados: «Es la censura como una forma de internamiento psiquiátrico». «Algunos ecologistas mantienen expresamente que no puede haber debate con los "negadores del cambio climático". "The Ecologist" afirma que "la negación no se puede contrarrestar con información... la historia suministra abundantes pruebas de que dar más información puede incluso resultar contraproducente"».

«Es cada vez más común que esta terminología psiquiátrica se aplique no solo al lenguaje despectivo o provocador contra el islam o la homosexualidad. También es frecuente tildar de "islamófobos" u "homófobos" juicios morales u opiniones políticas. En Gran Bretaña, algunas organizaciones musulmanas etiquetan de islamófobas las críticas a ciertas prácticas islámicas, como el uso del "niqab" [vestido que solo deja al descubierto los ojos] en las mujeres. La reprobación moral de la homosexualidad por parte de personalidades religiosas es tachada de homofobia. Pero, con independencia de la opinión que uno tenga de la postura de los sacerdotes, Jane Adolphe [profesora de la Facultad de Derecho Ave Maria, en EE.UU.] tiene razón cuando pregunta: "¿Es fobia plantear que se prohíba el matrimonio homosexual? Decir que lo es va contra la libertad de expresión"».

«Antes había "ismos" –racismo, sexismo– que a juicio de muchos eran fruto de ideologías que se debían combatir mediante un riguroso debate público. Ahora hay fobias (...) La era de los ismos admitía que algunos desconfiaban de los negros, o se oponían a la inmigración o al trabajo de la mujer, en virtud de una decisión, aunque equivocada. La era de las fobias trata los prejuicios y determinadas ideas morales como trastornos. Así, donde en la era de los ismos podría haber habido debate, incluso protestas y conflicto, hoy día solo hay llamadas a la censura o a la reeducación para curar a algunos de su irracional modo de pensar».

A juicio de O’Neill, la raíz de esta tendencia está en la presente incertidumbre moral. Como se ha reducido el acuerdo en torno a lo que es bueno o malo, faltan argumentos para discutir y persuadir, y se desciende al nivel psicológico. «Esto abre la puerta –concluye O’Neill– a nuevas y más insidiosas modalidades de censura».

Comentarios

Alejandro Frías ha dicho que…
la verdad que es delicado el tema, pero cierto es que los negadores de esos hechos se columpian bastante...tiene que doler mucho que se rian de horrores como el holocausto al negarlo por completo no se...
Alberto: Gracias por tu comentario en mi blog y por tus ánimos, espero no defraudar en esto porque si que sigo siendo un aprendiz y no quiero dejar de serlo! jeje..por mi parte tas ganao un visitante mas!"
Gracias, Alejandro, los visitantes son muy bienvenidos, como ya sabes, y si además dejan comentarios, ni te digo; si vienes por Granada tienes apalabrada una 1925.
En cuanto a lo otro, pues el peligro está en convertir los delitos en enfermedades mentales, algo muy propio del comunismo, sistema de incapacitar al contrario y cancelar el debate. Pero antes está convertir en delito toda otra opción. En lo del calentamiento, por ejemplo, hay una batalla económica de muchos millones de dólares, y hay muchos científicos que dicen que el calentamiento está por demostrar, pero se callan, porque hay una auténtica mafia dispuesta incluso al asesinato para defender su mamandurria, con Al Gore a la cabeza.
Marta Salazar ha dicho que…
claro que yo pienso que sí hay fobias...

...acá tenemos algo más: la rusofobia... al mismo tiempo que nuestros políticos han sido históricamente rusofilos...

yo soy moscafóbica, porque no me gustan las moscas; pero canófila, porque sí me gustan los perros,

saludos!
Claro, claro que hay fobias; pero cuidado con convertir las opciones de los demás en fobias por sistema, como en la URSS, que en lugar de encarcelar a los disidentes los encerraban en centros psiqiátricos.
Anónimo ha dicho que…
Interesante post. No había pensado en esta vertiente de la intolerancia.
Te quería agradecer tu intervención en el debate sobre la primera causa de muerte en la UE: el aborto. Mi principal contendor sacó un post en que lo más suave que dice de mi postura es que mi entrada es "bobalicona", pero él es ¡súper tolerante con los que piensan diferente!

Saludos.
Así es la sucesión de acontecimientos siempre: primero te piden que dejes hacer a los demás lo que quieran, luego que no impongas tu moral,luego te exigen que te parezca bien, y si sigues considerando el aborto como un crimen u otras cosas como aberraciones, te consideran un peligro social y/o un enfermo mental.
Y ellos son los salvadores de los hombres, claro.
No nos acongojemos: ladran, luego cabalgamos.

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